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Las estafas merodean en época de crisis

Entre 700 mil y 3.5 millones adultos mayores son estafados cada año y pierden más de 2.6 mil millones de dólares.

Imagine que su abuela es millonaria y usted se da cuenta que su propio padre, quien está a cargo de ella porque sufre de Alzheimer y demencia senil, está aprovechándose de la situación para desviar millones de dólares a sus propias arcas, en complot con su abogado. Aunque parece sacado de una película de misterio, el caso de Brooke Astor, la famosa filántropa de Nueva York, ocupó por meses las planas de los periódicos en 2009.

Astor, quien falleció en 2008 a los 105 años, nunca se enteró del drama familiar que terminó cuando su hijo Anthony Marshall y Francis X. Morrissey, abogado de éste, fueron encontrados culpables de extraer 132 millones de dólares de la fortuna de la famosa socialité. Ahora están libres bajo fianza.

Fue su propio nieto, Philip Marshall quien provocó la investigación en contra de su padre.

Sharon Merriman-Nai

Se trata de un típico crimen de explotación financiera a una persona mayor. Le sucede día a día a un 11 por ciento de la población envejeciente, de acuerdo a datos del Comité Nacional para la Prevención del Abuso a personas de la tercera edad del Senado estadounidense (NCPEA, por sus siglas en inglés).

“Este delito sucede en cualquier clase económica o social. Les pasa a todos”, dice Sharon Merriman-Nai, Co-Manager del Centro Nacional para prevención del abuso a la tercera edad (NCEA, por sus siglas en inglés) ubicado en Delaware.

Datos de un estudio de 2003 proporcionados por el NCEA, entidad gubernamental que lucha contra este flagelo, indican que entre 700 mil y 3.5 millones de ancianos son abusados financieramente cada año. Merriman-Nai y la mayoría de personas entrevistadas para este artículo cree que la cifra es mucho mayor.

La definición general de este tipo de fraude, de acuerdo a la ley es “la apropiación no autorizada o uso ilegal de recursos económicos o bienes de una persona mayor por parte de un individuo o guardián legal que utiliza éstos para su propio peculio”.

John Gannon

Casos como el de Astor ilustran solo un aspecto del problema pues un extremo es la explotación a alguien mayor en posición vulnerable, el otro es el fraude en que la misma persona adulta participa. Dentro de este abuso financiero a la tercera edad están desde los fraudes de telemercadeo (un 50% se comete a los ancianos, con pérdidas por US$500 millones, de acuerdo al FTC), la llamada del supuesto “familiar en la cárcel” para que el anciano deposite dinero en una cuenta, el engaño de “me gané la lotería y necesito cambiarla”, la falsificación de firmas u obtención por la fuerza de un poder legal para sacar dinero o hacer préstamos hipotecarios por parte de un familiar o enfermera de casa, el robo de identidad, estafas en servicios, hasta grandes fraudes piramidales en inversiones riesgosas y seguros.

“Ellos son un target más frecuente, no porque sean más vulnerables, sino porque tienen más dinero, ya sea de su retiro, o de su hipoteca...simplemente tienen más activos”, explica John Gannon, Presidente de la Fundación para la Educación del Inversionista de FINRA, la autoridad regulatoria de la industria financiera en los Estados Unidos.

Uno de los estudios más completos y recientes es el realizado por el Mature Market Institute de MetLife (MMI, por sus siglas en inglés) en colaboración con el NCPEA, de 2009, que estima que los ancianos pierden más de 2.6 mil millones de dólares a causa del abuso financiero. Según ese informe hay una cifra vergonzosa: el 55 por ciento de los atropellos son perpetrados por familiares y conocidos.

Si se pone a pensar, este delito es una bola de nieve que baja por una pendiente. Las personas de más de cincuenta años controlan el 70 por ciento de la riqueza de este país (de acuerdo al estudio del MMI) y la población envejeciente, según proyecciones del Censo, llegará a 72.1 millones de personas para 2030, representando un 20 por ciento de la población.

“Los criminales no distinguen grupos étnicos, el objetivo es el dinero y creo que esto va a incrementarse antes de mejorar”, manifiesta Chayo Reyes, un detective retirado de la policía de los Angeles que se especializa en estos casos. “Ellos saben que los ancianos tienen un ingreso fijo y bienes acumulados toda su vida”, añade.

   
   

Eduardo Arango

El fraude por “afinidad” a hispanos mayores

La “Gran Recesión” estadounidense fue como un ‘tsunami’ financiero que arrasó con fortunas, inversiones, casas, dinero de retiros y ahorros de toda la vida.

Los hispanos no escaparon de este temporal. Muchos de ellos, cayeron voluntariamente en la trampa de inversiones riesgosas en el mercado inmobiliario.

La bonanza de los bienes raíces en años anteriores hizo que las personas pusieran todo su capital y ahorros en empresas de inversiones hipotecarias que entregaban altos intereses de una forma constante. Cuando explotó la burbuja, trajo consigo nefastas consecuencias.

Eduardo Arango y su esposa Madeleine, desde su vivienda alquilada en un tranquilo barrio de Miami – Dade, fueron una de las decenas de víctimas del llamado “Madoff criollo”, Gastón Cantens, quien junto con su esposa Teresa Cantens, era propietario de la empresa Royal West Properties Inc.

El prominente cubano captó dinero a cientos de personas de su comunidad, ofreciendo retornos entre el 9 y 16 por ciento a través de los años en inversiones hipotecarias de casas construidas y vendidas en Cape Coral y otros lugares. Los cheques llegaban puntuales, en el caso de los Arango, desde 2002, hasta que un día dejaron de llegar y junto con eso, la paz económica de la pareja y de los demás inversionistas.

“A finales de 2008 Gastón Cantens ya estaba en bancarrota”, dice Arango, un abogado retirado que mostró a este medio los papeles de sus notas de inversión y cartas firmadas certificadas por el puño y letra de Gastón Cantens.

Él nunca pensó que Cantens lo estaba engañando. “Yo me aseguraba que cada casa estuviera debidamente registrada en las cortes”, explica Arango. Pero eso no fue suficiente.

Cuando las hipotecas dejaron de pagarse, también cayó el negocio de los Cantens. De acuerdo a la Securities and Exchange Comission (SEC), que entabló una demanda en marzo pasado a la pareja, a pesar de la deteriorada condición financiera de la empresa, ellos continuaron captando dinero para pagar a inversionistas anteriores y soportar los costos operativos. La demanda indica que hubo una pirámide de 135 millones de dólares. Fue un escándalo en la comunidad cubana retirada de Miami.

Según los documentos de la demanda: Royal West Properties no estaba “registrada en la SEC ni bajo leyes federales para ofrecer securities a inversionistas”.

Se trata de un caso típico de fraude por ‘afinidad’, es decir cometido a los miembros de un grupo en particular, de ya sean religiosos, profesionales, de personas mayores, o etnia en particular, en este caso entre la élite cubanoamericana de Miami e hispanos de otros estados.

“Quienes perpetran el fraude son frecuentemente parte de esa comunidad o miembros del grupo”, explica los parámetros de la SEC. Las personas no revisaron con entidades como la SEC si las empresas cumplían con las diversas normas que regulan este negocio.

 “Existe el mito que personas que han invertido anteriormente en sus vidas no pueden ser víctimas de fraude financiero, pero no es verdad. Por el contrario, ellos se sienten con la experiencia para hacerlo”, explica Victoria Funes, directora asociada de AARP del sur de Florida.

Aunque parezca increíble, un estudio de FINRA muestra que la típica víctima es de 65 años de edad, graduado de universidad y con educación financiera.

Pero el de los Cantens no es el único caso. Un poco más al norte del mismo condado, otra tragedia financiera para unas 400 personas de la tercera edad, ha causado estragos.

Jaime Saltí, un empresario cubano retirado de 83 años, residente de Aventura, perdió más de un millón de dólares, producto de su trabajo de toda la vida fabricando joyas, por invertir en Home Equity Mortgage Corporation (HEMC).

“Todo lo que me sobraba lo iba poniendo allí”, admite Saltí, quien durante 17 años recibió retornos alrededor del 13%. También se trataba de inversiones hipotecarias.

El pasado febrero la Oficina de Regulación Financiera de la Florida intervino la compañía y en un comunicado citado por la prensa local, indicó que “la empresa manejaba préstamos sin tener registro oficial para hacerlo, engañó a los inversionistas y malversó su dinero”.

HEMC, de acuerdo a los papeles de la citada oficina regulatoria, controlaba inversiones por unos $180 millones de dólares.

“Nadie te puede dar un retorno alto de inversiones todo el tiempo”, indica John Gannon. “Los rendimientos fluctúan y si son consistentes, es una señal de alerta”, explica.

   
   

Cerrando las puertas al fraude

Para Sharon Merriman-Nai, del NCEA, el problema es “desafiante”, por decir lo menos. “Sabemos más que hace cinco años, pero estamos en las primeras fases para enfrentarlo”, añade.

No es casualidad que la incidencia de este crimen sea tan extendida y, desgraciadamente, no documentada pues solo un 16% de los abusos son reportados, según el NCPEA.

“Este delito no es reconocido, no está bien reportado ni es debidamente perseguido”, declara el estudio de MMI.

Una de las causas por las que se conoce poco es porque los envejecientes no reportan los abusos por vergüenza o temor. Y algunas veces como se trata de su propia familia, no lo hacen.

Otras veces no existe forma de saber que está sucediendo pues ocurre a puerta cerrada en casas o, ancianatos.

Pero la situación se agrava con la crisis. “La economía ha hecho que las personas de la tercera edad perdieran sus planes de retiro 401K y para poder equilibrarse entraron en inversiones riesgosas”, manifiesta Victoria Funes, de AARP.

El problema, dice la ejecutiva, es que estas personas no tienen forma de recuperarse económicamente y “desgraciadamente, las tácticas son siempre las mismas”.

Los abusadores financieros son personas muy inteligentes y sofisticadas. Estudios han confirmado el perfil (ver recuadros al final) tanto de las víctimas como de abusadores.

Una investigadora del tema, Kelly Dedel, autora del reporte Crímenes financieros en contra de ancianos (para el Center for Problem Oriented Policy, 2003) expresa: “Lo que más me impresionó (al hacer esta guía) es como ellos participan de este tipo de crimen”, es decir, caen voluntariamente de los fraudes.

En eso está de acuerdo Wayne J. Picone, director regional de la organización Seniors vs Crime (Ancianos vs Crimen), de la oficina del Procurador General McCollum en Florida.

“Lo que me molesta mucho es que no buscan información”, admite Picone, quien ofrece charlas a los ancianos donde explica cosas como: “cada ladrón quiere tres cosas: tu información, tu cooperación y tu dinero”.

Con 440 dependencias en cinco regiones en el estado del sol, Seniors vs Crime se dedica a ayudar y atender quejas de las personas y dirigirlas a las distintas agencias gubernamentales.

Así mismo AARP junto con FINRA, se han unido para ofrecer talleres dirigidos a la comunidad hispana para prevenir el abuso financiero a personas mayores.

Flagelo nacional

A lo largo del país, cada estado tiene diferentes maneras para combatir este crimen. California y Florida son la zona cero del abuso o explotación financiera a ancianos.

“Uno de los programas principales a la comunidad que tenemos es específico para las personas de la tercera edad y cómo evitar el fraude”, explica Teresa Chávez, de relaciones con los medios de la oficina de la Fiscal Estatal Katherine Fernández-Rundle en Miami- Dade.

En el departamento de policía de Miami-Dade existe una persona especializada en este tipo de casos y en el condado de Broward, se desarrolló el programa “Cierra la puerta”, para prevenir de abusos en los domicilios de los ancianos.

   
   

Además de la policía, uno de los departamentos que enfrenta cara a cara los reportes de abuso financiero a ancianos es el de Niños y Familias (DCF, por sus siglas en inglés).

En una entrevista con esta entidad en la que estuvieron presentes Cristina Reboredo, consultora de operaciones administrativas del programa de Servicios de protección al adulto (APS, por sus siglas en inglés), Jorge Bahamonde especialista Senior de Servicios Humanos y la abogada Sandra Piligian, los expertos dieron a conocer la incidencia de casos que llegan anualmente a la región sur.

Para darse una idea, en Miami – Dade y el condado de Monroe se han investigado 737 casos de explotación financiera entre enero de 2009 y julio de 2010.

Jorge bahamonde y Cristina Reboredo del Departamento de Niños y Familias

“Generalmente (estos casos) vienen junto con otras alegaciones de abuso y negligencia”, expresa Bahamonde, quien fuera investigador de estos casos y trabaja 20 años en DCF.

“Hemos tenido casos relacionados al boom inmobiliario como el de la figura ‘quick deed in lieu” (cesión del título de propiedad) y les hacen firmar para quitarles la vivienda, indica Jorge Bahamonde, del Departamento de Niños y Familias de la región sur en Miami. Reboredo indica que también se han dado situaciones con las hipotecas revertidas. “Los abusadores saben que las casas (de las personas de tercera edad) están pagadas”, acota Bahamonde.

Leyes


Uno de los primeros esfuerzos legales que apuntaron este crimen es la llamada Elder Justice Act (EJA), promulgada en 2002. Esta ley creó entidades que se dedican específicamente a estudiar y atacar el problema.

Recientemente acaba de ser aprobada en el Congreso la ley Senior Financial Empowerment Act que combate específicamente el fraude de por telemercadeo, correo e internet.

De acuerdo a la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés), uno de cada cinco ancianos son engañados por esos medios.

Pero una vez que una persona ha sido defraudada y si llega a ser reportado, es difícil recuperar los montos y si se trata de grandes fraudes, pasa algún tiempo para resolver los casos.

“A veces se puede actuar rápidamente luego de la investigación”, dice Gannon. “Pero si ha pasado hasta dos años para conocer el crimen, es muy difícil restituir los fondos pues generalmente los abusadores se los han gastado ya”, comenta.

Los delitos se puede encausar en cortes civiles o criminales, dependiendo de los casos. Las penas varían de acuerdo a los tipos de abusos y sus agravantes. Las condenan pueden ir de tres a 25 años de cárcel.

“El White Collar Crime Protection Act, estatuto 775.0844 de la Florida, que dice que si hay 10 o más personas de la tercera edad que han sido víctimas de un caso en el cual 50.000 mil dólares o más se estafaron, la condena es más fuerte y el delito se convierte en un delito mayor del primer grado”, explica Teresa Chávez, de la oficina de la Fiscal Fernández-Rundle.

 
Recursos importantes

www.aarp.org/money/scams-fraud

Quejas

www.finra.org/complaint
www.sec.gov/complaint.html

Antes de comprar un producto financiero revise las credenciales del "bróker" o vendedor de seguros en:

www.saveandinvest.org
(888) 295-7422

www.finra.org/brokercheck
(800) 289-9999

SEC Investment Adviser Public Disclosure Database

www.adviserinfo.sec.gov
www.sec.gov/edgar.html

Chávez explica que existe el llamado Elderly Exploitation Statute, que se aplica a cualquier crimen económico o financiero cometido en contra personas de la tercera edad.

Como no se trata de golpes físicos, no existen estadísticas precisas, sin embargo son golpes morales y sicológicos pueden influenciar en la salud de estas personas.

El Instituto Nacional de Justicia reveló en un estudio que el 20% de las víctimas vieron afectadas sus finanzas y crédito, y el 14% sufrió efectos en su salud.

“Cuando uno está mayor, una cosa como éstas te pueden dar un ataque al corazón”, dice Jaime Saltí, uno de los afectados por Home Equity Mortgage Corporation (HEMC). “Algunos hasta llegaron a suicidarse” añade con tristeza el jubilado.

Al final, de acuerdo a los estudios como el de MMI, toda la sociedad paga por este fraude. Solo un esfuerzo conjunto entre las entidades que se dedican a combatir y la comunidad, puede ayudar a resolver este silencioso mal. Cada uno, desde sus respectivos lugares puede informarse sobre las señales de alerta y reportar los casos. Total, en el futuro, usted podría ser la siguiente víctima.

acarrera@mercadodedinerousa.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

* Este reportaje se realizó con la ayuda del Centro Internacional de Periodistas ICJ en Washington D.C.

www.aarp.org/money/scams-fraud

Quejas


www.finra.org/complaint
www.sec.gov/complaint.html

Antes de comprar un producto financiero revise las credenciales del "bróker" o vendedor de seguros en:

www.saveandinvest.org
(888) 295-7422

www.finra.org/brokercheck
(800) 289-9999

SEC Investment Adviser Public Disclosure Database

www.adviserinfo.sec.gov
www.sec.gov/edgar.html

Securities Exchange Comission

http://www.dfps.state.tx.us/everyonesbusiness/PDFs/Financial-Exploitation_Span.pdf

http://www.sec.gov/investor/seniors/guideforseniors.pdf

Llame para pedir el “Seniors Care Package" o envíe un e-mail a

help@sec.gov Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla o llame al (800) 732-0330

La lista de publicaciones de la SEC está en: www.sec.gov/investor/pubs.shtml.

 
PARA REPORTAR UN ABUSO FINANCIERO A UN ANCIANO

1-800-677-1116 (National Center on Elder Abuse)

1-800-914-004 (Departamento de Niños y Familias de Florida)

 
PARA RECLAMAR

Securities and Exchange Commission

Office of Investor Education and Advocacy

100 F Street, N.E.

Washington, D.C. 20549-0213

Telephone: (202) 551-6551 or (800) 732-0330

Fax: (202) 772-9295

www.sec.gov/complaint.shtml or email us at help@sec.gov Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .
 

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