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Baile para conservar la agudeza mental

La pista de baile es la plataforma ideal para que ejercite la salud de su cerebro.

In English | Cuando la filantropo Hillie Mahoney tenía apenas 13 o 14 años, su padre le enseñó a bailar el vals. Desde entonces ha seguido asistiendo a bailes de salón, pero Mahoney dice que todavía está aprendiendo los matices; la postura, por ejemplo, en especial desde que hace poco empezó a participar en concursos de baile. '

'Creía que sabía bailar hasta que tomé clases'', dice. ''Es algo más que arrastrar los pies. Hay una coordinación entre el cerebro y los pies''.

Los bailes de salón atraen a una amplia gama de participantes, aunque, al igual que Mahoney de 73 años, la mayoría son mayores que esos jóvenes que llevan tatuajes y anillos en la nariz.

Es fácil darse cuenta de por qué bailar es un gran ejercicio, sencillamente vaya a bailar. Pero, si quiere pruebas científicas, hélas aquí: para hacer un estudio que fue presentado en noviembre pasado en la reunión anual de la American Heart Association (Asociación Estadounidense del Corazón) se seleccionó aleatoriamente a un grupo de 110 personas que habían sufrido de insuficiencia cardíaca crónica para que hicieran ejercicios aeróbicos tradicionales (como bicicleta estacionaria o cinta trotadora), bailaran el vals o no hicieran ningún ejercicio.

Después de hacer la tarea asignada, tres veces por semana por ocho semanas, el grupo que hizo ejercicio mostró un aumento del consumo de oxígeno de un 16%, en comparación con un 18% en los que bailaron vals y una mejora de un 18% de la salud cardiovascular, en comparación con un 19% en los que bailaron.

Si bien los porcentajes entre los grupos están muy cercanos, los bailarines también dijeron que sus emociones habían mejorado, en comparación con ninguna mejoría en los que no hicieron ejercicio. Y tenían más probabilidades de seguir bailando después de la prueba. En realidad, hay que reconocer que una bicicleta estacionaria no es muy divertida.

Lo que han aprendido los científicos

En cuanto al ejercicio mental, un estudio publicado en el 2003 en The New England Journal of Medicine analizó a 469 personas de por lo menos 75 años que habían contestado un cuestionario acerca de actividades mentales y físicas, que iban desde crucigramas hasta el baile.

En un lapso promedio de 5 años, 124 habían desarrollado demencia, aunque las personas que bailaban con frecuencia mostraron una menor incidencia. Según el director del estudio, el doctor Joe Verghese, profesor adjunto de neurología en el Colegio de Medicina de Albert Einstein de Yeshiva University en Nueva York, el baile fue la única actividad física que se vinculó con un riesgo menor de demencia.

El ejercicio físico aumenta la corriente sanguínea hacia el cerebro, pero la danza tiene también un aspecto social: pocos de los bailarines se sintieron deprimidos o solitarios. Por otra parte, quienes bailan tienen que aprenderse de memoria pasos y movimientos complicados, dominar los tiempos, y coordinar los movimientos con otra persona, el tipo de acrobacia mental que retrasa la pérdida de memoria y la demencia.

Según William Greenough, profesor de psicología, células y biología del desarrollo en la University of Illinois, ''El aprendizaje de complicadas destrezas físicas mejora el aprendizaje subsiguiente de otras destrezas''.

Greenough agrega que su esposa, Nancy Blake, es una experta bailarina de tango, y que ha estado tratando de seguirle los pasos (o más bien de guiarla) por los últimos cuatro o cinco años.

''Definitivamente, el paquete en conjunto mejora mis destrezas motoras y también las destrezas mentales'', dice. Pero, mi esposa todavía baila mucho mejor".

Bailar tango para verse espléndido

Para otro estudio, presentado en la reunión anual del 2005 de la Sociedad de Neurociencia, por Patricia McKinley de McGill University, de Montreal, se seleccionaron 30 personas de entre 62 y 90 años. La mitad se asignó a la clase de tango, mientras que la otra mitad caminó dos veces por semana durante dos horas.

Después de 10 semanas ambos grupos obtuvieron mejores puntajes en las pruebas cognoscitivas, aunque sólo quienes bailaron el tango tuvieron mejores puntajes en una prueba de tareas múltiples. También mostraron mejoras en el equilibrio y la coordinación.

Larissa Velez, quien desde 1999 ha venido dando clases de baile de salón a grupos de edades muy diferentes, dice que observa un refuerzo del nivel de energía en sus estudiantes.

''Veo a personas que llegan caminando muy despacio'', dice. ''Pero, cuando empieza a sonar la música de swing, bailan muy rápido. Es casi como si la memoria se adaptara a ese ritmo''.

Además, agrega, los bailes de salón les dan a las personas la oportunidad de sentirse atractivas, especialmente los bailes latinos. Greenhough agrega: ''El tango tiene una gracia especial, sencillamente se ve fabuloso''.

El estudio de McKinley respalda la opinión de Greenough y Velez. Según McKinley, cuando empezaron las clases de baile las estudiantes iban vestidas con sudaderas y jeans, pero a la tercera o cuarta clase estaban usando maquillaje y joyas.

A Hillie Mahoney, las clases de baile le han aportado otros beneficios, además del ejercicio y el mejoramiento de la memoria. Una noche, después de salir del estudio de baile, se encontró con unos amigos. ''Me preguntaron, ''¿Dónde estuviste? Te ves maravillosa'', recuerda. ''Entonces me dí cuenta de que era por bailar el vals''.

Phil Scott es autor de ''Hemingway's Hurricane''.

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