La vacuna contra el herpes zóster puede reducir el riesgo de demencia y ralentizar el deterioro cognitivo

El virus que causa la varicela permanece inactivo en el sistema nervioso y provoca inflamación.

Tiempo de lectura: 5 minutos

Hombre mostrando su brazo tras recibir la vacuna contra la culebrilla.
AARP (Getty Images)

Puntos principales

  • Nuevas investigaciones se suman a la creciente evidencia de que vacunarse contra el herpes zóster puede reducir el riesgo de demencia.
  • Investigaciones de varios países encontraron que los adultos mayores vacunados tenían aproximadamente un 20% menos de probabilidades de desarrollar demencia, con beneficios más marcados entre las mujeres. También se observaron beneficios entre los residentes de centros de enfermería.
  • La evidencia inicial sugiere que la vacuna contra el herpes zóster no solo puede ayudar a prevenir la demencia, sino que también podría beneficiar a las personas que ya viven con el trastorno.

Aquí tienes una nueva razón para vacunarte contra el herpes zóster cuando cumples los 50: la vacuna puede prevenir o retrasar la demencia, e incluso ralentizar la pérdida de habilidades de pensamiento y memoria en personas ya diagnosticadas con deterioro cognitivo, según una investigación de la Universidad de Stanford.

El herpes zóster y la varicela son causados por el mismo virus, el herpes zóster. Después de una infección de varicela, el virus se esconde en algunas células nerviosas, listo para reactivarse si el sistema inmunitario se debilita, lo cual puede suceder con la edad. Aproximadamente la mitad de todos los casos de herpes zóster ocurren en adultos de 60 años o más, según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento.

Los síntomas del herpes zóster incluyen una erupción dolorosa y ardiente que puede durar de dos a cuatro semanas, así como dolor nervioso, ampollas en la piel, escalofríos, fiebre, dolor de cabeza y malestar estomacal. En el 2024, aproximadamente el 44% de los adultos de 50 años o más informaron haber recibido al menos una dosis de la vacuna contra el herpes zóster; poco más de la mitad (51%) de los adultos de 60 años o más la había recibido, una cifra ligeramente mayor que las estimaciones del 2023, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

El nuevo estudio, publicado en junio en Annals of Internal Medicine, se centró específicamente en personas de 66 años o más que habían pasado tiempo en un centro de enfermería especializada de EE.UU. para cuidados a corto o largo plazo. Entre los más de 509,000 participantes, quienes habían recibido al menos una dosis de la vacuna contra el herpes zóster, específicamente Shingrix, que es la única vacuna contra el herpes zóster disponible actualmente en EE.UU., tenían un 24% de menos de riesgo de recibir un diagnóstico de demencia durante un máximo de cuatro años.

“Esto forma parte de un panorama más amplio que apenas comienza a armarse: las vacunas … parecen tener beneficios neuroprotectores”, dice la autora del estudio Kayley Hayes, profesora asociada de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Brown, en un comunicado de prensa.

Como este no fue un ensayo clínico, no puede determinar si las personas que recibieron la vacuna estaban más motivadas o tenían mayores conocimientos sobre la salud, dice el Dr. Pascal Geldsetzer, profesor adjunto de Medicina en Stanford Medicine y autor principal de la investigación de Stanford. Pero, añade, “el estudio de Brown es coherente con todo lo demás que estamos observando”.

Puede prevenir la demencia y ralentizar la enfermedad en quienes reciben un diagnóstico

Dos informes anteriores al del 2025 del grupo de Stanford mostraron que, entre grandes poblaciones de adultos mayores en Gales y Australia (en inglés), aquellos que recibieron la vacuna contra el herpes zóster no solo estuvieron protegidos contra la enfermedad viral, sino que también tuvieron un 20% menos de probabilidades de desarrollar demencia que las personas no vacunadas en los siete años siguientes. Un estudio de seguimiento del mismo equipo, publicado en Cell en el 2025, sugiere que la vacuna puede ser terapéutica (en inglés).

“La conclusión crucial de nuestro nuevo estudio es que no solo parece tener un efecto en retrasar o prevenir la demencia, sino que también parece beneficiar a quienes ya tienen demencia cuando se vacunan”, dice Geldsetzer.

Casi la mitad de aquellos en Gales que tenían demencia al inicio del programa de vacunación habían muerto a causa de la demencia durante el seguimiento de nueve años. Entre aquellos que recibieron la vacuna, solo alrededor del 30% habían muerto por demencia.

“Seguimos viendo este efecto en conjunto tras conjunto de datos” a través de varios países, dice Geldsetzer. El efecto protector fue mayor entre las mujeres.

La idea tiene sentido, dice el Dr. Howard Fillit, un geriatra y cofundador y director científico de la Alzheimer’s Drug Discovery Foundation. “Es importante tratar de determinar el mecanismo de acción".

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Con una vacuna, se refuerza el sistema inmunitario para eliminar cualquier célula que contenga el virus, lo que puede reducir la cantidad de virus en el cerebro. Eso podría explicar el efecto beneficioso, dice. O la vacuna puede reforzar el sistema inmunitario en general.

"Es altamente posible biológicamente que reducir la reactivación del virus pueda tener beneficios para la demencia", dice Geldsetzer.

Un experimento natural en varios países

Esta investigación fue posible gracias a programas nacionales en algunos países que hicieron disponible una vacuna viva atenuada a un gran grupo de residentes nacidos antes de una cierta fecha, pero no a los nacidos posteriormente. Los investigadores compararon a personas a ambos lados del límite, cuyos cumpleaños estaban dentro de un año de diferencia.

Los dos grupos eran similares en todas las características principales que podrían afectar el riesgo de demencia, incluyendo el nivel de escolaridad, el uso de servicios de salud preventiva y la misma probabilidad de problemas comunes de salud como la diabetes, la enfermedad del corazón y el cáncer.

El grupo de Geldsetzer ha encontrado los mismos resultados en registros de salud de Australia, Canadá, Inglaterra y Nueva Zelanda.

Estudios epidemiológicos anteriores eran menos claros porque las personas que se vacunan a menudo tienen comportamientos de salud diferentes a las personas que no se vacunan, lo que hace difícil decir que la vacuna fue el solo factor involucrado en los hallazgos.

"Hicieron un estudio epidemiológico muy, muy bueno en una población única en varios países", dice Fillit. "Está bien hecho, pero todavía necesitamos ver un ensayo clínico".

Geldsetzer está de acuerdo y trabaja para recaudar fondos de filantropías con el fin de realizar un ensayo clínico aleatorizado y controlado que pruebe de manera concluyente la relación entre la vacuna contra el herpes zóster y la demencia. Hay muchos países donde el uso de la vacuna contra el herpes zóster es bajo, y varios, incluidos Japón y Corea del Sur, donde la versión más antigua y atenuada de la vacuna todavía está disponible. En Estados Unidos, esa vacuna fue descontinuada en el 2020 y reemplazada por la vacuna Shingrix, que es más efectiva.

"Sabemos que es una vacuna recomendada. Sabemos que previene el herpes zóster, y ahora tenemos un cuerpo de evidencia convincente de que bien podría tener beneficios tanto para la prevención de la demencia como incluso para su tratamiento", dice Geldsetzer.

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