"Se convirtió, gradualmente, en un programa muy popular e intocable a nivel político", añade Beland.
A pesar de que el Seguro Social ha sido denominado el "tercer riel" de la política estadounidense, muchos funcionarios electos han intentado recortar el programa. De hecho, Sweeney dice que uno de los mayores logros de AARP tuvo lugar en el 2012, cuando los legisladores propusieron usar un índice de inflación más conservador para calcular el COLA anual.
En 1972, AARP presionó a los legisladores para que esos ajustes por costo de vida fueran automáticos en lugar de estar sujetos a una votación en el Congreso, como había ocurrido desde el inicio del Seguro Social. Esa campaña fue un triunfo y, tres años después, el primer COLA anual fue depositado en las cuentas bancarias de los beneficiarios, aumentando los beneficios en un 8%.
Bajo esa ley, los cambios anuales al COLA están vinculados a una medida federal de inflación conocida como el Índice de Precios al Consumidor para Trabajadores Urbanos (CPI-W). Pero en el 2012, mientras el presidente Barack Obama y los miembros del Congreso consideraban formas de reducir el gasto federal, el método de calcular el COLA de repente volvió a ser tema de discusión. AARP y otros grupos entraron en acción de inmediato, presionando a los legisladores para que abandonaran el IPC encadenado, un indicador de inflación más restrictivo, que con el tiempo habría reducido los beneficios.
Esa medida les habría "costado $112,000 millones a los beneficiarios actuales y futuros del Seguro Social en los próximos 10 años", escribió Barry Rand, director ejecutivo de AARP en ese momento, en una carta al presidente Obama y a los miembros del Congreso en noviembre del 2012. Calificó el cambio como "inapropiado e injustificado", señalando que "el Seguro Social no es la causa de nuestros grandes déficits presupuestarios actuales".
La medida no ganó terreno, y para el 2014, Obama había eliminado el cambio en el cálculo del COLA de su plan presupuestario.
"Es probable que nos hayamos embarcado en 100 luchas similares a lo largo de los años", indica Sweeney. "Es el tipo de trabajo que AARP hace día tras día ... para que el Seguro Social se mantenga fuerte y esté allí cuando lo necesites".
Luke Sharrett/Bloomberg/Getty Images
Personas con camisetas de AARP con temática del Seguro Social esperan el inicio de un evento para John Kasich, gobernador de Ohio y candidato presidencial republicano en 2016, en Madison, Wisconsin.
El servicio al cliente se convierte en el foco de atención
Avancemos hasta marzo del 2025, cuando la Administración del Seguro Social (SSA) anunció en una llamada con periodistas que ya no permitiría a los beneficiarios confirmar su identidad por teléfono y en cambio requeriría que lo hicieran en persona o en línea. Eso significaría que las personas que no tienen una cuenta de My Social Security en internet tendrían que ir a una oficina local del Seguro Social para solicitar sus beneficios.
Sweeney dice que él y sus colegas de AARP se reunieron rápidamente para discutir el anuncio y decidieron en una sola hora que AARP tenía que oponerse.
"Elaboramos un plan para resistir firmemente e intentar revertir la medida", relata Sweeney. ¿Cuál fue la clave? Hablamos con el personal de las oficinas estatales de AARP en todo el país sobre cómo la medida crearía dificultades para los adultos mayores en sus comunidades.
"La respuesta de la oficina de AARP en Alaska fue la que se quedó grabada en mi mente", recuerda Sweeney. "Dijeron, 'En Alaska, hay muchas personas que tendrían que viajar en avión para llegar a la oficina del Seguro Social más cercana'".
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