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Cómo tratar el dolor de la artritis común: lo eficaz y lo que debes evitar

Más de la mitad de los adultos mayores experimentan dolor y malestar por artritis.


Hombre mayor se ejercita con unas bandas elásticas con la ayuda de un entrenador
AARP (Getty Images, 2)

¿Te duele el codo? ¿Te hacen ruido las rodillas? ¿Tienes molestias en la cadera? No eres el único.

Aproximadamente el 70% de los adultos de 50 años o más experimentan dolor en las articulaciones al menos ocasionalmente, y el 60% ha sido informado de que tiene algún tipo de artritis, según un informe de 2022 (en inglés) de la Encuesta nacional sobre el envejecimiento de la Universidad de Michigan, respaldado por AARP.

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Más de 32.5 millones de adultos en EE.UU. tienen la forma más común de artritis, conocida como osteoartritis. Cuando se trata de controlar ese dolor, muchos adultos tratan de hacerlo por su cuenta y prueban acupuntura y masajes, según reveló el estudio de la Universidad de Michigan. Otros toman analgésicos y suplementos y hasta prueban terapias experimentales.

La Dra. Beth Wallace, profesora adjunta de Medicina Interna en la Universidad de Míchigan y reumatóloga en el Centro de Salud Ann Arbor del VA, dice que si el dolor de las articulaciones interfiere en la vida diaria, el paciente no tiene que hacerle frente solo.

“No dudes en hablar con tu médico, especialmente si estás tomando medicamentos para controlar el dolor”. dice. “Incluso los medicamentos de venta libre pueden tener riesgos”.

Otro motivo para consultar al médico: dada la gran cantidad de tratamientos disponibles para controlar el dolor de las articulaciones, algunos de los cuales no dan resultado o podrían no ser eficaces para ti, “nuestra tarea es resumir la ciencia y las pruebas disponibles”, dice Karl Koenig, cirujano ortopédico y director ejecutivo en el Musculoskeletal Institute de UT Health Austin.

¿Qué causa el dolor de la artritis?

“Es un fenómeno de desgaste natural debido a que vivimos en un mundo con fuerza de gravedad”, dice Robert Sterling, director del Departamento de Cirugía Ortopédica en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad George Washington.

No existe una cura para la artrosis, que se presenta cuando el cartílago de las articulaciones entre los huesos se descompone, y no hay nada que pueda detener el proceso una vez que comienza. Pero hay cosas que pueden ayudar a mitigar el dolor de la artrosis.

Estos son algunos de los tratamientos para el dolor de las articulaciones que, según resultados de investigaciones y pruebas que los avalan.

Ejercicio para aliviar el dolor articular

Mover el cuerpo puede ayudar a aliviar un poco el dolor, la rigidez y la hinchazón que sientes antes, durante o después de la actividad física. “Con frecuencia las personas piensan que si algo les duele, no deberían moverse”, dice Koenig. Sin embargo, con el dolor de la artrosis sucede lo opuesto.

Seguir un programa de ejercicios supervisado, como la fisioterapia, ha demostrado mejorar los síntomas de la artrosis, dice Sterling. 

Como explica Koenig ,“La nutrición del cartílago de hecho es impulsada por el líquido en la articulación, por eso, al moverte, estás brindando nutrición a lo que queda de cartílago y previenes algo de la rigidez que ocurre”.

Las personas con dolor artrósico también tienden a tener cierta debilidad asociada en los músculos alrededor de la articulación afectada, dice Sterling, y el ejercicio puede ayudar a mejorar eso. 

Control de peso para el dolor de artritis

Además, el ejercicio ayuda a mantener un buen peso, lo que es otro factor importante para controlar el dolor de la artrosis. Hay estudios que indican que por cada libra de peso corporal que se pierde se quitan 4 libras de presión sobre las rodillas, dice Sean S. Rajaee, cirujano de reconstrucción y reemplazo de articulaciones de adultos en el Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles.

“Si una persona baja 5 o 10 libras, quita hasta 20 o 40 libras de presión sobre las rodillas. Si esa persona da 5,000 o 10,000 pasos por día, esa pequeña pérdida de peso brinda una gran cantidad de posible protección”, dice Rajaee.

El American College of Rheumatology recomienda ejercicios como ciclismo, taichí y yoga, además de ejercicios de resistencia y equilibrio. Si todavía sientes molestias, Sterling dice que usar un dispositivo ortopédico o una tablilla en la articulación afectada puede ayudar. Del mismo modo, un bastón puede brindar apoyo a las personas con dolor en las rodillas o en la cadera.

La Encuesta nacional sobre el envejecimiento halló que si bien la gran mayoría de las personas que sufren de dolor en las articulaciones hacen ejercicio (64%) y una porción menor reciben fisioterapia (24%), son muchos menos las que prefieren opciones sin medicamentos, como aparatos ortopédicos y tablillas (13%).

Analgésicos de venta libre

Más de la mitad (66%) de los participantes de la encuesta que sufrían dolor en las articulaciones dijeron que toman analgésicos de venta libre para aliviarlo. El consumo breve de estos medicamentos puede ser útil, pero Koenig dice que los pacientes deben hablar primero con el médico antes de tomarlos. Aunque estos fármacos sean de venta libre, “no siempre son seguros para todos”, observa.

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Por ejemplo, los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno (Advil, Motrin) y el naproxeno (Aleve), pueden reducir el dolor causado por la inflamación común de la artritis. Pero el uso crónico conlleva riesgos cardíacos, renales y de hemorragia, especialmente en personas que tienen ciertos trastornos subyacentes. “Estos no son medicamentos que debas tomar toda la vida”, dice Rajaee.

De forma similar, tomar mucho acetaminofén (Tylenol), otro analgésico, puede dañar el hígado. Los AINE de aplicación tópica, como el diclofenaco (Voltaren) “pueden ser una forma poco riesgosa de lograr efectos antiinflamatorios”, dice Koenig. Las cremas que contienen capsaicina también pueden ayudar con el dolor de rodilla.

Suplementos dietéticos 

El 26% de los participantes de la encuesta dijeron que usan suplementos, como glucosamina y condroitina, para ayudar a controlar el dolor de las articulaciones. Sin embargo, varios estudios realizados en la última década, la mayoría centrados en la artritis de rodilla, han mostrado resultados mixtos sobre su efectividad, incluido un estudio destacado de 2016 publicado en Arthritis & Rheumatology (en inglés).

La mitad de los participantes del estudio tomaron tanto glucosamina como condroitina, mientras que la otra mitad tomó un placebo.  Quienes tomaron los suplementos reportaron síntomas peores que quienes recibieron el placebo. Las guías del American College of Rheumatology para la osteoartritis no recomiendan usar glucosamina para la artritis de manos, cadera o rodilla, ni condroitina para la artritis de cadera o rodilla.

Dicho esto, los médicos que entrevistamos para este artículo dicen que implica muy poco riesgo probarlos. Pero estos suplementos pueden interactuar con otros fármacos que tomas, por lo que es necesario hablar con el médico antes para asegurarte de que no haya problemas.

Cuando Sterling ve un paciente que está interesado en probar suplementos —la cúrcuma y el aceite de pescado son otros que se promocionan habitualmente para mejorar la artrosis—, por lo general les da el visto bueno. “Les digo que los prueben unas seis semanas. Y si sienten que los ayudan, entonces son beneficiosos. Y si sienten que no les hacen nada, no deben seguir gastando dinero”, explica.

Solo asegúrate de leer la lista de ingredientes en el envase y de saber todo lo que contiene esa pastilla o cápsula para evitar posibles interacciones entre medicamentos, dice Wallace. Los suplementos dietéticos no están regulados como los medicamentos de venta libre y no cuentan con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) antes de ponerse a la venta en las tiendas.

“Yo aconsejo enfáticamente no tomar ningún suplemento del que no se tenga la lista completa de ingredientes”, agrega.

Esteroides inyectables

Casi el 20% de los participantes de la encuesta dijeron que recibían inyecciones de esteroides para ayudar a aliviar el dolor de las articulaciones. Esto no debe confundirse con los esteroides orales, que tienen más efectos secundarios y no se recomiendan para tratar la artrosis. (Los esteroides orales pueden prescribirse para otros tipos de artritis, como la artritis reumatoide).

En la actualidad, hay una variedad de inyecciones disponibles para distintas articulaciones, pero las inyecciones de esteroides con frecuencia se usan como tratamiento de primera línea para la artrosis de cadera, de rodilla y de la mano, “porque en general son eficaces” —si bien los resultados pueden variar— “y son muy asequibles”, dice Sterling.

Cuando el esteroide se inyecta en la articulación, “básicamente elimina la inflamación”, dice Rajaee. “No recupera el cartílago. No existe una inyección que regenere el cartílago”.

Si el dolor que sientes es en la articulación de la rodilla y las inyecciones de esteroides no dan resultado, o si no eres buen candidato para ellas, tu médico podría mencionar la inyección o infiltración de ácido hialurónico (también llamada terapia de viscosuplementación), que puede ayudar a lubricar la articulación de la rodilla. La evidencia científica detrás de la infiltración de ácido hialurónico es menos uniforme, dice Sterling, y las inyecciones son más costosas que las inyecciones de esteroides.

Además, las compañías de seguro, incluida Medicare, con frecuencia requieren que se den ciertas condiciones para cubrir este tratamiento. Aun así, los médicos dicen que puede ser una opción eficaz para algunas personas, incluso si la mejora es pequeña.

Otras dos alternativas no tan comunes, pero que están ganando popularidad, son las inyecciones de células madre y de plasma rico en plaquetas. Muchos expertos en salud dicen que es necesario contar con más pruebas.

“Simplemente, no tenemos suficientes estudios buenos y a largo plazo que demuestren cómo esos tratamientos ayudarán o no ayudarán a los pacientes a evitar una operación de reemplazo de la articulación”, el último peldaño en la escalera de tratamientos, dice Sterling. Y observa que estas inyecciones, por lo general, no están cubiertas por el seguro.

Al considerar tus opciones, ten cuidado con cualquier inyección que prometa restaurar el cartílago en la articulación, advierte Koenig. “La idea de inyectar células madre o plasma rico en plaquetas en la articulación para aliviar el dolor puede ser, o no, una estrategia útil... Pero no te va a dar una rodilla nueva. Eso tiene que estar bien claro”, dice.

Analgésicos no opioides de venta con receta

Algunos pacientes con artrosis toman antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para el dolor que les causa la enfermedad. El celecoxib (Celebrex) es uno común; produce menos efectos gastrointestinales secundarios que otros medicamentos AINE. A otros pacientes les puede resultar eficaz la duloxetina (Cymbalta), que es un antidepresivo que ha sido aprobado para tratar el dolor crónico, incluso el causado por la artrosis.

De todos modos, Wallace dice que la mayoría de los fármacos utilizados para tratar la artrosis que tienen pruebas sólidas de buenos resultados son medicamentos de venta libre.

No se recomiendan opioides para el dolor de artritis

Según los CDC, hay poca evidencia de la eficacia a largo plazo de los opioides, también llamados narcóticos, cuando se utilizan para problemas crónicos, como la artrosis, y están surgiendo datos que sugieren que los analgésicos de venta libre son más inocuos y eficaces. Pero la Encuesta Nacional sobre el Envejecimiento Saludable halló que el 14% de los participantes reportaron tomar opioides para el dolor de las articulaciones.

Un meta-análisis del 2025, publicado en la revista BMJ Evidence-Based Medicine, descubrió que el opioide tramadol, comúnmente recetado para el dolor crónico como la artritis, no es tan eficaz como se pensaba (en inglés), y que los riesgos del medicamento superan sus beneficios. Los investigadores analizaron a 6,506 participantes que tomaban tramadol para el dolor neuropático, osteoartritis, dolor lumbar crónico y fibromialgia.

“Dado los beneficios analgésicos limitados y el aumento en los riesgos, el uso de tramadol para el dolor crónico debería reconsiderarse, dando preferencia a alternativas más seguras y promoviendo ensayos clínicos de alta calidad que aclaren su perfil de riesgo-beneficio”, escribieron los investigadores que participaron en el estudio.

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