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Las personas que envejecen solas necesitan una red de amigos

Sin familiares cercanos con quienes contar, estos adultos mayores esperan encontrar apoyo en la comunidad.

(De izquierda a derecha) David Fink, Stacy Davenport y Patricia Wood.

EVAN JENKINS; LAUREN JUSTICE; ILANA PANICH-LINSMAN

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Stacy Davenport dice que empezó a preocuparse por su futuro poco antes de cumplir los 60 años.

“Entré en pánico, y hablé con una amiga de por qué la idea de cumplir 60 me producía ansiedad”, señala. “Si me enfermo, no tengo a nadie que me cuide”.

Al año siguiente, en el 2018, tuve dos derrames cerebrales leves que “me hicieron ver que sería mejor poner mis asuntos en orden”.


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Stacy Davenport.

ILANA PANICH-LINSMAN

Dos derrames cerebrales menores obligaron a Stacy Davenport a comenzar a hacer planes para su futuro.

Davenport, una consejera personal de Austin, Texas, que no tiene pareja ni hijos, forma parte del 12% de la población de 50 años o más que vive sola. Estas personas que envejecen solas pueden ser viudas, divorciadas o nunca haberse casado.

Ahora, a los 65 años, Davenport explica que los problemas de salud la obligaron a actuar en vez de limitarse a pensar en el porvenir. Nombró albacea y beneficiaria a una sobrina de Florida, le otorgó un poder notarial para su atención médica y la agregó a su cuenta bancaria.

“Mis amigos tienen familia. Están casados. Tienen hijos”, dice Davenport sobre sus amigos de Austin y las comunidades vecinas. Si bien la llevaron al supermercado y a las citas médicas después de sufrir los derrames cerebrales, conoce bien los inconvenientes que conlleva depender de amigos que tienen otras obligaciones.

Más adultos solos necesitan apoyo

Sin embargo, los adultos que envejecen solos son un grupo cada vez más numeroso, pues hay más personas que nunca se han casado, que no tienen pareja y que no tienen hijos. Además, los adultos que tienen hijos en realidad pueden estar solos si sus hijos adultos viven lejos, si tienen un hijo discapacitado que no puede cuidar de ellos o si están distanciados, por lo que hay más adultos mayores que buscan apoyo en otros lugares. Prepararse para las siguientes etapas de la vida significa hacer frente a cuestiones como las finanzas y la planificación patrimonial, la atención médica y las futuras necesidades de vivienda, así como anticiparse al deterioro de la salud y dejar instrucciones para el final de la vida. Los expertos recomiendan que las personas que envejecen solas y que han superado el aislamiento de la pandemia consideren ampliar sus círculos sociales y entablar amistades con personas más jóvenes para disipar los temores sobre su futuro.

La población cada vez más diversa de este país también repercute en el envejecimiento solitario.

“Los miembros de la comunidad LGBTQ tienen más probabilidades de envejecer solos y no tener hijos”, señala el geriatra Ashwin Kotwal, que tiene un consultorio clínico en el centro médico del VA en San Francisco y es profesor adjunto de Medicina en University of California, San Francisco.

Según Kotwal, la prevalencia de las personas que envejecen solas parece ser menor entre las comunidades hispana, negra y asiática, que tradicionalmente han dependido más de los familiares.

“Algunas de las comunidades no blancas son más propensas a compartir el hogar con otros familiares. Es un poco menos probable que envejezcan solos”, señala.

Un informe de la National Alliance for Caregiving (en inglés) que se publicó en noviembre del 2021 revela las diferencias en la prestación de cuidados, e indica la mayor incidencia entre las personas negras con más del 28%, seguidas de las hispanas con casi el 22%. La prevalencia entre los blancos no hispanos y los asiáticos es de poco menos del 20%.

Una investigación de la que Kotwal es coautor que se publicó el año pasado en la revista Frontiers in Psychology también constató los beneficios de la amistad.

El estudio señala que “cuando los adultos mayores dan poca importancia a la amistad, quizá sean menos propensos a recibir ayuda emocional y funcional de los amigos, con lo que quedan expuestos e indefensos ante las emociones negativas que surgen a raíz de los cambios en su vida (por ejemplo, el deterioro de la salud física)”.  

David Fink.

EVAN JENKINS

El extenso trabajo voluntario de David Fink tiene un beneficio adicional: tener amigos de todas las edades.

Entablar amistad con personas de todas las edades y etapas

David Fink tiene 62 años, es de Chicago y parece coleccionar amigos, algo que según él se debe en parte a su carrera como propietario de un teatro. Ahora es promotor de espectáculos en vivo, y opina que “las personas del mundo del arte se relacionan con todos los niveles de la sociedad”, lo cual trasciende los límites socioeconómicos, étnicos y etarios.

“Es común que las personas me ‘adopten’”, dice Fink. “Si vives tu vida con una actitud positiva y haces cosas interesantes, la gente entabla amistad contigo”.

Fink comenta que también ha entablado amistad con adultos más jóvenes debido a sus intereses diversos. Participa en clases de narrativa y en tareas voluntarias, como en un jardín para enfermos de sida y en el consejo directivo de una organización artística ubicada a una hora de distancia, en MÍchigan.

Dado que su madre tuvo problemas de salud desde antes de cumplir los 30 años, Fink señala que hizo planes para su futura vejez y otorgó un poder notarial para la atención médica a miembros de su familia extendida y no a sus hermanos, ya que considera que no tendrían el “desapego necesario” para tomar decisiones.

“No puedes confiar siempre en tu núcleo familiar directo”, explica Louise Hawkley, investigadora principal de NORC, una institución de investigación independiente y no partidista de University of Chicago. “Es importante tener amigos durante toda la vida”.

El año pasado se publicó una encuesta de AARP que llevó a cabo NORC con personas de 50 años o más que envejecen solas, y los resultados indicaron que solo un tercio de los participantes cuentan con alguien que les ayude a ocuparse de su hogar o de los gastos diarios; el 77% manifestaron haber planificado poco o nada para recibir ayuda en su vejez.

Entre las organizaciones que intentan ayudar a los adultos mayores se encuentra el programa sin fines de lucro Village to Village Network, un grupo nacional con miembros que fomenta la unión y el cuidado mutuo entre agrupaciones vecinales de una zona determinada para que todos puedan envejecer adecuadamente en su comunidad. Cada grupo vecinal es diferente, pero casi todos ofrecen programas educativos y eventos sociales, transporte a citas médicas, proveedores de servicios aprobados y otros sistemas de apoyo para los miembros. En este momento hay 280 grupos, y se están creando otros 80.

“Muchos piensan que las personas que envejecen solas no tienen a nadie. Algunas tienen hijos adultos que por distintos motivos no están involucrados”, indica Barbara Sullivan, directora ejecutiva. “Muchas de las opciones consisten en formar un equipo de cuidadores y determinar quién va a ser la persona responsable”.


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Patricia Wood.

Lauren Justice

Patricia Wood, la cuidadora principal de su hija adulta, Kimberly, hizo un "pacto" de cuidado con su grupo de amigos que la apoyan.

Un pequeño pacto

Patricia Wood vive en San Diego; tiene 67 años y hace más de 30 que está divorciada. Ha pensado en el futuro porque a su hija Kimberly, de 36 años, le diagnosticaron de niña una neurodegeneración con acumulación de hierro en el cerebro, un conjunto de trastornos neurológicos que la han dejado “totalmente dependiente” sin capacidad para hablar ni moverse voluntariamente.

Wood es fundadora y presidenta de la NBIA Disorders Association, que inició en 1996. Wood estableció un fondo fiduciario de necesidades especiales para el cuidado futuro de Kimberly, y dice que también conversó con el padre de su hija para determinar quién podría cuidarla en caso de que ella no pudiera hacerlo. Wood ha sido la cuidadora principal, una función que comparte con su exesposo.

Sin embargo, hace unos años, ella y seis amigas íntimas que viven en la zona de San Diego hicieron “un pequeño pacto según el cual nos brindaríamos apoyo y cuidado de respaldo mutuamente“.

“De nosotras siete, solo una está casada y el resto somos solteras”, dice Wood, y explica que una tiene un hijo adulto a una hora de distancia, tres nunca se han casado y no tienen hijos y las otras dos están divorciadas, con hijos fuera de California.

Si bien Wood tiene un grupo de apoyo muy unido, muchas personas que envejecen solas no lo tienen.

“Tenemos una población cada vez más numerosa de adultos mayores y, al haber más personas de más de 75 años, más van a estar solas”, advierte Hawkley, que está recopilando datos sobre la situación actual de las personas que tenían 57 años o más en el 2015, incluidas sus redes sociales y las formas de conectarse durante los últimos dos años en los que predominó el aislamiento.

Para las personas que envejecen solas y no tienen estos vínculos familiares, encontrar ayuda es un proceso gradual, según la abogada C. Grace Whiting, directora ejecutiva de la National Academy of Elder Law Attorneys o NAELA, con sede en Vienna, Virginia.

“No existe un sistema nacional uniforme para las personas que envejecen solas”, señala. “Tienen que buscar servicios voluntarios y comunitarios”.

Whiting sostiene que, en vez de preocuparse por lo que pueda deparar el futuro, es necesario ver el proceso de planificación como una forma de tener control sobre ese futuro. Se trata de crear un plan para “mantener la dignidad y la autonomía”, añade.

Chopik agrega que nunca es demasiado tarde para hacer nuevas amistades, ya que su investigación revela que los amigos son algo positivo en todas las etapas de la vida.

“Quizá sientas vergüenza por no tener familiares o muchos amigos”, indica, pero “en realidad no necesitas amigos de muchos años para ayudarte a ser feliz y estar bien”.

En busca de amigos en la vejez

Muchas personas que envejecen solas dicen que piensan recurrir a los amigos para que las ayuden, pero ¿qué ocurre si ese círculo de amigos se ha reducido, o no existe? Quizá te hayas mudado hace poco a otro lugar o seas más bien introvertido. “Las amistades no surgen de la noche a la mañana”, explica Charlotte Yeh, directora médica de AARP Services Inc., pero estas relaciones son esenciales para nuestra salud y felicidad en general. Yeh comparte algunos consejos para entablar amistades:​ ​

  • Actúa de forma deliberada. “Debes hacer el esfuerzo y estar dispuesto a asumir el riesgo e invertir el tiempo”, afirma. Un estudio reciente reveló que se necesitan unas 50 horas para entablar una amistad ocasional, 90 horas para entablar una verdadera amistad y unas 200 horas para entablar una amistad íntima. Chopik agrega que “las personas en el pasado han considerado que las amistades son optativas y que los familiares constituyen vínculos permanentes”, pero ahora reconocemos que “la función que desempeñan los amigos se ha subestimado y es muy importante a medida que envejecemos”.​
  • Prueba el trabajo voluntario. Es la forma perfecta de conocer a otras personas que comparten un interés similar, dice Yeh. Otras ideas: participa en AARP Experience Corps y ofrece clases particulares a un estudiante; crea un grupo de lectura; trabaja en un club local de golf; sigue cursos universitarios por internet (gratis) y conoce a profesores y compañeros.​ ​
  • Conéctate con alguien. “Hagámoslo también a la inversa. Si tienes un vecino o conoces a alguien que vive solo, acércate”. Hornea pastelitos y llévale unos cuantos a alguien que viva en tu edificio o en tu calle. “Son formas simples de entablar una conversación”, añade Yeh.​

Sharon Jayson es una escritora colaboradora que cubre temas de salud, familia, envejecimiento y jubilación. Como reportera de planta de USA Today, cubrió temas como el comportamiento y las relaciones. Además, ha escrito para Kaiser Health News, The Washington Post, Time magazine y U.S. News & World Report.