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Cinco lugares para vivir una vida sencilla

In English | Mucho se ha dicho a favor de vivir una vida sencilla, algo que nos hace pensar a la hora de considerar cómo y dónde quisiéramos pasar el resto de nuestros días. En Walden (La vida en los bosques), Henry David Thoreau escribió acerca de los dos años que vivió en una cabaña en el bosque: “En la medida en que uno simplifique la vida, se simplificarán las leyes del universo; la soledad no será soledad, la pobreza no será pobreza, ni debilidad la debilidad”.

Mucho antes, Leonardo da Vinci expresó: “La simplicidad es la máxima sofisticación” y, más cerca de nuestra época, Albert Einstein señaló: “Todo debería hacerse lo más simple posible, pero no más simple”.

Coincidimos con Einstein, al menos a la hora de identificar los sitios donde se puede llevar más fácilmente una vida simple. Trabajando con Bert Sperling, experto en los mejores lugares,  definimos los criterios. Investigamos más de 300 áreas metropolitanas de Estados Unidos en busca de características como estabilidad en el valor de la vivienda, bajos niveles de desempleo y de costo de vida, mínimo congestionamiento de tránsito, disponibilidad de actividades culturales, oportunidades recreativas al aire libre y mucho más, 17 rasgos en total que contribuyen a lograr un estilo de vida tranquila, sin problemas. A continuación, los cinco lugares que elegimos:

Tucson, Arizona

Onda: La cultura latina acoge el espíritu de los indígenas de Estados Unidos; las agallas de vaquero y crecimiento de la Franja del Sol (región meridional de EE. UU.).

Población: 525.500

Precio promedio de una vivienda: US$155.500

Tiempo de viaje promedio para ir a trabajar: 24 minutos

Promedio anual de días soleados: 286

Forma más relajante de pasar la tarde: Disfrutar de las brisas frescas y los numerosos paseos por las montañas de Santa Catalina, al norte de la ciudad.

Diversión simple por menos de $10: Tomar una cerveza en el hotel Congress, donde arrestaron al famoso delincuente John Dillinger, en 1934.

¿Sabía qué?: Los cactus saguaro que crecen por todo Tucson tienen un margen de vida promedio de 150 años.

Es difícil lograr que los residentes sean precisos al indicar qué es exactamente lo que les cautiva tanto de esta localidad desértica, a sólo una hora de la frontera mexicana. Tal vez sea la belleza natural que rodea la ciudad, incluidas las 729.000 hectáreas del bosque nacional Coronado, con las doce cadenas montañosas tan distintas. O tal vez sea el dulce aroma del pan dulce que se escapa de las panaderías mexicanas, o el modo único en que se han fusionado las raíces mexicanas, indígenas y fronterizas en esta ciudad para crear un mosaico propio. “Esta atmósfera no existe en ninguna otra parte; la gente, la belleza natural, la mezcla cultural —comenta Elizabeth Rodríguez, de 55 años, que se jubiló el año pasado de su trabajo de vicealcalde de la ciudad—. Me siento afortunada de vivir en un lugar en el que la gente se puede desplazar gentilmente de una cultura a otra”. Tanto ella como su esposo, Marc, de 57 años, también disfrutan del bullicio del centro, con numerosos restaurantes (uno de los favoritos es Casa Vicente), del distrito artístico de moda de Fourth Avenue y de la mundialmente conocida Conferencia Anual de Mariachis. Y, para los placeres simples, hay sitios incomparables para acampar y caminar.

Greenville, Carolina del Sur

Onda: Diversión para la familia, desde “golosinas de un centavo” hasta pizza de queso de cabra.

Población: 59.000

Precio promedio de una vivienda: $151.080

Tiempo de viaje promedio para ir a trabajar: 19 minutos

Promedio anual de días soleados: 220

Forma más relajante de pasar la tarde: Caminar por los bosques inmaculados de la montaña en el parque estatal Jones Gap State Park, a sólo 25 millas (40 kilómetros) de Greenville.

Diversión simple por menos de $10: Tomar un café o un helado en Spill the Beans.

¿Sabía qué?: El área de Greenville, sede de empresas como Fluor, BMW y Michelin, se jacta de tener uno de los niveles más altos de la nación en cuanto a inversión internacional per cápita.

Hacia fines de la década de los 60, el centro de Greenville se estaba marchitando, sufriendo el mismo destino que eliminó miles de calles principales. Hoy, gracias a 30 años de nuevos desarrollos —incluida una calle peatonal, un centro de expresiones artísticas, condominios y el asombroso puente Liberty—, lo que alguna vez fue un desolado puñado de oficinas, hoy es un centro cívico latente. Sin embargo, la genialidad de la reinvención de Greenville no radica sólo en el centro, sino en el modo en el que está conectado con los vecindarios que lo rodean. Veredas amplias, aptas para caminar, hacen que sea un paseo tranquilo para muchos residentes, y la ciudad ha convertido una línea ferroviaria abandonada en una senda multiuso, que conecta vecindarios, parques y el centro. Margaret McJunkin, una lugareña de 73 años, disfruta especialmente del parque Cleveland Park, que rodea su vecindario. “Uso los senderos peatonales que bordean el río; hay árboles con flores y un zoológico”, dice.

Montpelier, Vermont

Onda: Norman Rockwell, con un giro político.

Población: 7.800

Precio promedio de una vivienda: US$159.060
Tiempo de viaje promedio para ir a trabajar: 22 minutos

Promedio anual de días soleados: 157

Forma más relajante de pasar la tarde: Esquí de nivel internacional a menos de una hora, en Stowe.

Diversión simple por menos de $10: Probar un pastel en La Brioche Bakery & Café.

¿Sabía qué?: Montpelier es la única capital de estado que no tiene restaurantes McDonald's.

Puede llegar a ser la capital más pequeña de Estados Unidos —un funcionario local se refiere con afecto a la intersección de Main Street, donde está la Municipalidad, y State Street, con el capitolio, como “la esquina de 'Camine' y 'Pare'”—, pero hay mucho para hacer en Montpelier. En primer lugar está la política, que es el deporte local, ya que los residentes siguen con detalle lo que sucede en la legislatura. (Fuentes bien informadas dicen que los demócratas tienden a tomar café en el Capitol Grounds Café, mientras que los republicanos prefieren el Coffee Corner).

Luego, aparece la escena artística en acción (los lugareños dicen que el ritmo relajado de la ciudad y la multitud ecléctica alimentan la creatividad). Y abundan los festivales musicales. “Cualquier fin de semana puedo escuchar música local muy buena —jazz, folclore, ritmos celtas—, ver una obra de teatro o ir a una venta de garaje —comenta Roberta Harold, residente del lugar, de 56 años—. Hay muchísimo para hacer acá y la gente es maravillosa. Son el tipo de gente que te rescataría de una tormenta, sin importar lo que suceda".

Logan, Utah

Onda: Pastoril, con hermosos sitios en la montaña.

Población: 48.000

Precio promedio de una vivienda: $143.860

Tiempo de viaje promedio para ir a trabajar: 16 minutos

Promedio anual de días soleados: 219

Forma más relajante de pasar la tarde: Deambular entre las flores silvestres de Riverside Trail, en Logan Valley.

Diversión simple por menos de $10: Ir a Caffé Ibis, ubicado en una casa diminuta, pero cálida, y saborear un café molido a gusto del consumidor.

¿Sabía qué?: Quienes escriben sobre viajes llaman al lago Bear Lake, de Logan, el Caribe de las Montañas Rocosas, por su color turquesa brillante y sus playas de arena blanca.

Mientras Utah, por lo general, evoca imágenes desérticas y rocosas, Logan está enclavada en el corazón de Cache Valley, una región famosa por su producción láctea. Nunca ha perdido el encanto rural propio de Utah, con su Tabernáculo Mormón a la antigua y su plaza principal notablemente limpia. Pero, sin importar lo mucho que adoren la ciudad, sus residentes admiten rápidamente que viven aquí por la vista. “Cualquier día, cuando me siento frustrada, simplemente salgo de casa y contemplo este valle tan hermoso e inmediatamente me siento mejor”, dice Adrienne Akers, de 59 años, que recientemente dejó su trabajo de investigadora académica para comenzar un nuevo negocio.

Tanto ella como su esposo Jim, un consultor de 62 años, han venido a disfrutar de las numerosas oportunidades que existen para dar paseos por las montañas y andar en bicicleta en las cercanas sierras Wasatch y Wellsville. También disfrutan del esquí. Beaver Mountain, un tesoro poco conocido, tiene la misma cantidad de nieve que los demás complejos turísticos de Utah, pero menos gente. “Me encariñé con todo lo que puedo hacer al aire libre aquí —comenta Jim—. Y todo está increíblemente cerca”.

Ames, Iowa

Onda: Una cultura estadounidense sana.

Población: 55.000

Precio promedio de una vivienda: $159.270

Tiempo de viaje promedio para ir a trabajar: 17 minutos

Promedio anual de días soleados: 202

Forma más relajante de pasar la tarde: Remar en canoa por las aguas del parque Ada Hayden Heritage Park, donde podrá encontrar —además de cientos de aves comunes— búhos de orejas cortas o tángaras de verano.

Diversión simple por menos de $10: Una excursión por Reiman Gardens, en Iowa State University, donde por $7 (los adultos mayores pagan sólo $6) podrá ingresar a los jardines de rosas premiados y a mucho más.

¿Sabía qué?: Recientemente fue clasificada como la sexta ciudad más elegante de Estados Unidos.

Ames es una ciudad elegante —con amplias superficies cubiertas de césped, vecindarios arbolados, parques y lagunas atractivos—; y su aspecto rural es la clave de su encanto urbano. Con sus mercados agrícolas abiertos tres veces a la semana, la posibilidad de remar en el río Shrunk y casi 90 kilómetros de sendas que mantiene la ciudad para ciclistas, corredores y caminantes ávidos, Ames es un lugar para gente que disfruta de los espacios al aire libre. “Arranque su auto, comience a andar y en menos de cinco minutos, literalmente, estará en el campo”, asegura Russ Cross, de 53 años, ejecutivo de un banco en Des Moines, a 50 kilómetros de distancia.

La animada zona del centro —que incluye una larga calle principal, con restaurantes con gusto exclusivo (como Aunt Maude’s, que sirve carnes, quesos y productos lugareños) y un pub que ofrece su propia cerveza casera— realza el encanto del lugar. “Me encanta la ciudad pequeña y limpia que encuentro al salir de mi oficina, ubicada sobre Main Street —comenta la esposa de Russ, Beth, de 51 años, presidente de una empresa de mercadotecnia local—. Es uno de los sitios más agradables que he conocido”. La pareja, a la que le encanta correr por los senderos de Ames con su golden retriever, cuenta que les falta mucho para jubilarse, pero cuando lo hagan no se imaginan viviendo en ningún otro lugar. “Hay tantas cosas que quiero hacer aquí", señala Beth.

Toda la información demográfica fue proporcionada por Bert Sperling of BestPlaces.net. Para obtener impresiones en blanco y negro de este artículo, llame al 866-888-3723.

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