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Los beneficios de la meditación

Nuevas investigaciones muestran que meditar puede desarrollar las funciones cerebrales a cualquier edad.

In English | Muchas personas creen que nuestro cerebro está formado por completo para cuando alcanzamos la adultez. Sin embargo, en la última década, los neurocientíficos han descubierto otra cosa: durante toda la vida, el cerebro cambia y se reconvierte como respuesta a experiencias, al entorno y al entrenamiento.

Beneficios de la meditación

Artiga/Flirt/Corbis

Para mí, uno de los descubrimientos más emocionantes ha sido que la meditación parece ser una actividad importante y positiva para el cambio cerebral. Hay que tener en cuenta la evidencia: un estudio del 2005, de la Universidad de Harvard y el Massachusetts General Hospital, mostró que un grupo que meditaba alrededor de 40 minutos por día presentaba un tejido más grueso en la corteza prefrontal izquierda, un área del cerebro que es importante para el procesamiento cognitivo emocional y el bienestar.

Investigadores del Laboratorio de Neuroimagen de UCLA compararon los cerebros de meditadores experimentados con los de un grupo de control integrado por personas que no meditaban. Hallaron que los cerebros de los meditadores contenían más materia gris —el tejido responsable de los niveles más altos de procesamiento de la información— que los de los no meditadores, en especial en las áreas asociadas con la atención, la conciencia del cuerpo y la capacidad para modular respuestas emocionales.

En un estudio publicado en el 2010, un equipo de neurocientíficos escaneó los cerebros de voluntarios antes y después de recibir ocho semanas de entrenamiento en un tipo de meditación llamada “Reducción del estrés basado en la atención sostenida” (MBSR, por sus siglas en inglés). Los nuevos meditadores mostraron cambios mensurables en dos importantes áreas del cerebro: un crecimiento del hipocampo, una parte del cerebro relacionada con la memoria y el aprendizaje, y un achicamiento de la amígdala, una porción del cerebro que inicia las respuestas del cuerpo ante el estrés.

Un estudio de resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Emory mostró que los meditadores experimentados eran mucho más eficientes que el grupo de control de no meditadores en abandonar pensamientos superfluos y concentrarse en el asunto que se estaba tratando, cuando se los bombardeaba con estímulos mientras realizaban una tarea.

Los investigadores notaron que la simple práctica de centrar la atención a través de la meditación podría ayudar a los pacientes que sufren de depresión, ansiedad, trastorno por estrés postraumático y otras afecciones caracterizadas por una excesiva reflexión.

En el 2007, investigadores de la Universidad de Pensilvania entrenaron a un grupo nuevo en meditación del tipo MBSR y, luego, lo compararon con un grupo de no meditadores. Después de ocho semanas, los nuevos meditadores mejoraron sus puntajes en orientación y mantenimiento de la atención.

Los meditadores veteranos mostraron mayores habilidades que otros grupos a la hora de elegir en qué concentrarse mientras eran sometidos a estímulos contrapuestos, y pudieron filtrar mejor las distracciones para mantenerse concentrados.

Estas conclusiones sugieren que la meditación puede ser útil para tratar a personas con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés) y para mejorar la cognición y otras funciones basadas en la atención que se enlentecen a medida que envejecemos.

Científicos de la Universidad de Wisconsin estudiaron los cerebros de los participantes antes y después de recibir ochos semanas de entrenamiento en MBSR, y los compararon con los de un grupo de no meditadores.

Al finalizar el entrenamiento, a los sujetos se les aplicó la vacuna contra la gripe y se midió la actividad de sus anticuerpos. Los meditadores mostraron una elevada actividad en el área del cerebro asociada con la disminución de la ansiedad, una disminución de las emociones negativas y un aumento en las positivas, y sus sistemas inmunológicos produjeron más anticuerpos como respuesta a la vacuna.

En otras palabras, podría existir un fuerte vínculo entre la meditación, las emociones positivas y un sistema inmunológico más saludable. Las implicancias potenciales de estos hallazgos para nuestra salud, estado de ánimo y conducta son muy grandes.

Como dijo alguna vez el Dr. Richard Davidson: “Ahora sabemos que el cerebro es el único órgano de nuestro cuerpo que cambia en respuesta a la experiencia y el entrenamiento. Es una máquina de aprender”.

Parecería ser que la meditación es una buena manera de mantener esa máquina en movimiento.

Sharon Salzberg es cofundadora de la Insight Meditation Society, en Barre, Massachusetts, y autora de Real Happiness: The Power of Meditation (Felicidad verdadera: El Poder de la Meditación).

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