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14 cosas sorprendentes que puedes comprar con una cuenta HSA o FSA para gastos médicos
Protector solar, pistolas de masaje y más gastos aprobados para las cuentas de ahorros para gastos médicos y las cuentas de gastos flexibles.
Puntos principales
- Las HSA y las FSA te permiten usar dinero antes de impuestos para una variedad de gastos médicos.
- Las cuentas de gastos flexibles (FSA) tienen un límite de contribución de $3,400 para el 2026 y están sujetas a la regla de "úsalo o piérdelo", mientras que las cuentas de ahorros para gastos médicos (HSA) tienen límites de contribución más altos y permiten conservar los fondos no utilizados para años posteriores.
- Los monitores de presión arterial para usar en casa, los medicamentos para bajar de peso y los suministros de primeros auxilios reúnen los requisitos como gastos aprobados.
Las facturas médicas pueden ser impredecibles y difíciles de controlar, especialmente cuando no tienes tiempo para comparar opciones de atención. Pero un área en la que sí puedes adelantarte es cómo pagas los costos de tu bolsillo. Ahí es donde entran las cuentas con ventajas fiscales como las cuentas de ahorros para gastos médicos (HSA) y las cuentas de gastos flexibles (FSA).
Las HSA y las FSA te permiten apartar dinero antes de impuestos para pagar gastos que tu seguro médico no cubre. Al igual que los fondos aportados a tu 401(k), las aportaciones a una HSA o una FSA reducen tus ingresos tributables. Esto es especialmente valioso si, como la mayoría de los contribuyentes, reclamas la deducción estándar, lo que limita las ventajas fiscales disponibles para ti.
Los retiros de estas cuentas están libres de impuestos siempre y cuando uses el dinero para gastos calificados de atención médica, y como verás abajo, la lista de gastos aprobados es bastante amplia.
Aun así, hay diferencias importantes entre las FSA y las HSA. Con excepciones limitadas, no puedes inscribirte en ambos tipos de cuentas, así que es importante elegir la que sea mejor para ti y tu familia.
FSA vs. HSA
Las compañías ofrecen cuentas de ahorros flexibles como beneficio para empleados. Las aportaciones se descuentan de tu cheque de pago, y puedes pagar costos médicos calificados con una tarjeta de débito (si tu plan ofrece una), a través de un portal en internet o enviando los gastos al proveedor de tu cuenta para recibir un reembolso.
En el 2026, puedes aportar hasta $3,400 a una FSA. Debes usar cualquier fondo sobrante para fin de año o para el 15 de marzo del año siguiente si tu empleador ofrece un período de gracia. (Algunos planes del trabajo te permiten transferir hasta $680).
Eso significa que los empleados que se inscriben en una FSA durante la inscripción abierta, que normalmente es en noviembre, necesitan calcular cuánto van a gastar en atención médica el próximo año. Y eso no es fácil: un análisis del 2024 (en inglés) del Employee Benefit Research Institute (EBRI) encontró que alrededor de la mitad de los titulares de cuentas pierden al menos una parte del saldo de su FSA al final del año del plan.
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La tasa más alta de pérdida de fondos ocurre entre los trabajadores menores de 25 años, que tienden a tener menos gastos de atención médica que los adultos mayores, dice Jake Spiegel, investigador asociado de EBRI. Los trabajadores de más edad tienen menos probabilidades de perder fondos de la FSA porque gastan más en atención médica y a menudo manejan mejor sus finanzas, dice él.
Incluso si no agotas tu FSA antes de la fecha límite, “aun así podrías salir ganando si los beneficios fiscales superan la cantidad que perdiste”, dice Spiegel.
Las HSA tienen límites de aportación más altos que las FSA: $4,400 para cobertura individual y $8,750 para cobertura familiar en el 2026. Si tienes 55 años o más, puedes aportar $1,000 adicionales a cualquiera de los dos tipos de plan. En el 2027, puedes aportar hasta $4,500 para cobertura individual y $9,000 para cobertura familiar, más $1,000 adicionales para adultos de 55 años o más.
A diferencia de las FSA, no necesitas agotar tu HSA para fin de año. Puedes transferir los fondos no usados de un año a otro y llevarte la cuenta contigo cuando dejes tu trabajo. “La diferencia clave es que las FSA son propiedad del empleador, mientras que una HSA es más como una cuenta de ahorros y es tuya para quedártela”, dice Susan Elliott-Bocassi, directora de comercialización y operaciones de Health E-Commerce, una tienda de atención médica en internet que opera FSAstore y HSAstore, sitios web hermanos que venden productos médicos y de bienestar elegibles para FSA y HSA.
Si trabajas por cuenta propia, puedes abrir tu propia HSA y deducir las aportaciones en tu declaración de impuestos. Muchas instituciones financieras y bancos ofrecen HSA.
Para reunir los requisitos para una HSA, debes estar inscrito en un plan de seguro médico con deducible alto, ya sea a través de tu empleador o de un plan que compres por tu cuenta. En el 2026, el IRS define un plan con deducible alto como uno que tiene un deducible de al menos $1,700 para cobertura individual y $3,400 para un plan familiar. En el 2027, esos umbrales serán de $1,750 para cobertura individual y $3,500 para cobertura familiar.
Aunque la mayoría de los trabajadores usan las HSA para cubrir gastos médicos a corto plazo, la función de transferencia las convierte en una herramienta de ahorro muy poderosa. Si puedes darte el lujo de usar otros fondos para pagar los gastos médicos de tu bolsillo, puedes crear una reserva de dinero libre de impuestos para cubrir una variedad de costos de atención médica en la jubilación.
Muchas HSA te permiten invertir una parte de tus aportaciones en una cartera de fondos mutuos, lo que podría aumentar la cantidad de fondos libres de impuestos que tendrás disponibles cuando te jubiles. “Piensa en esto como una cuenta dedicada solo a gastos de atención médica”, dice Roy Ramthun, fundador de HSA Consulting Services, una firma que asesora a proveedores de HSA. “¿Por qué no aprovechar eso si puedes?”.
Mejor todavía, una vez que cumplas 65 años, puedes usar el dinero de tu HSA para gastos no calificados sin pagar la multa del 20% por retiro anticipado que se cobra a los titulares de cuentas más jóvenes, aunque de todos modos tendrás que pagar impuesto sobre los ingresos por ese dinero. Eso podría darte una fuente de fondos libre de impuestos en una emergencia.
14 maneras sorprendentes en que puedes gastar el dinero
Si conoces las FSA y las HSA, probablemente sabes que puedes usar el dinero para deducibles y copagos. Pero aquí tienes más de una docena de gastos que reúnen los requisitos. Pueden sorprenderte y podrían ayudarte a evitar perder fondos en una FSA.
- Medicamentos de venta libre, como ibuprofeno, jarabe para la tos, aspirina y pastillas para aliviar las alergias.
- Protector solar con un SPF de 15 o más y de amplio espectro (UAB, UAV).
- Suministros de primeros auxilios, como vendas, alcohol y bolsas de hielo.
- Dispositivos que se usan puestos, como un anillo Oura, Fitbit Air o Amazfit, que registran tu sueño, pasos y otras métricas de salud. Cada vez más, “las personas están usando estos dólares antes de impuestos para tener un enfoque más proactivo hacia su bienestar general”, dice Elliott-Bocassi.
- Monitores de presión arterial para usar en casa, incluidas versiones de alta tecnología equipadas con Bluetooth y otras funciones.
- Pistolas de masaje para aliviar el dolor. Estos dispositivos de mano usan presión rápida alternante, vibración y, en algunos casos, calor para aliviar el dolor muscular y la molestia, reducir la inflamación y mejorar la circulación.
- Alivio para los pies. Si estás tratando de mantenerte activo pero tienes dolor en los pies, puedes usar fondos de la FSA y la HSA para comprar plantillas personalizadas para tus zapatos, dice Elliott-Boccasi.
- Medicamentos para bajar de peso. Los medicamentos GLP-1 como Wegovy y Ozempic no siempre están cubiertos por el seguro. Siempre que tengas una receta, puedes usar fondos de la FSA o la HSA para pagar estos medicamentos porque son un tratamiento reconocido para condiciones como la obesidad y la diabetes.
- Gastos de viaje para tratamiento médico. Aunque tu seguro puede cubrir una cita con un médico fuera de la ciudad o una estadía en el hospital, probablemente no cubrirá el costo de llegar hasta allá. Puedes usar fondos de la FSA o la HSA para cubrir el costo de boletos de avión o tren o, si conduces, 21 centavos por milla, más estacionamiento y peajes. Si necesitas quedarte en un hotel, puedes usar los fondos para pagar hasta $50 por noche, o hasta $100 por noche si viajas con un dependiente enfermo.
- Conferencias médicas. Si tú o un dependiente tienen una enfermedad crónica y quieres asistir a una conferencia relacionada con la enfermedad, puedes usar fondos de la FSA o la HSA para pagar la entrada y el transporte al evento. (No puedes usar el dinero para pagar hoteles o comidas mientras estés ahí).
- Medicamentos para la disfunción eréctil, como Viagra, Cialis y Levitra.
- Anticonceptivos con receta y de venta libre, como condones y medicamentos anticonceptivos.
- Los lubricantes personales, como productos de venta libre para reducir la resequedad vaginal, pueden calificar si tienes una carta de necesidad médica de tu médico.
- Planes de cuidado primario directo. A partir de este año, puedes retirar dinero de una HSA (no de una FSA) para pagar un plan de cuidado primario directo. Estos planes, ofrecidos por algunos médicos de cuidado primario y grupos de médicos, dan acceso ilimitado a sus servicios por una cuota mensual. Puedes retirar fondos para pagarlos siempre que las cuotas sean de menos de $150 al mes para individuos o $300 al mes para familias.
4 cosas que no puedes comprar con fondos de la HSA o la FSA
Aunque puedes usar tus fondos de la FSA y la HSA para una variedad de gastos, hay límites. Aquí tienes algunos artículos que, en la mayoría de los casos, no califican.
- Membresías de gimnasio. Aunque inscribirte en un gimnasio podría mejorar tu salud, no puedes usar fondos de la FSA o la HSA para las cuotas a menos que tengas una carta de tu médico que diga que el ejercicio en el gimnasio tratará una condición específica.
- Comidas especiales. Aunque quizás puedas comprar medicamentos para bajar de peso con fondos de la FSA y la HSA, los planes de dieta, alimentos especiales y programas generales para bajar de peso no califican a menos que tengas una carta de necesidad médica de un proveedor de cuidados de salud.
- Procedimientos cosméticos. Aunque un levantamiento de párpados o Botox puede mejorar tu salud mental, estos procedimientos por lo general no califican para fondos de la FSA y la HSA a menos que sean necesarios para tratar una condición relacionada con una anomalía congénita, una lesión personal o una enfermedad desfigurante.
- Acumulación de productos. Si te queda un saldo grande en tu FSA al final del año, puede que quieras adquirir suficientes suministros de primeros auxilios para que te duren varios años o de abastecerte de otros artículos permitidos. Pero las reglas del IRS dicen que solo puedes usar fondos de la FSA y la HSA para comprar artículos que razonablemente vayas a usar dentro de ese año. “No comprarías cinco pistolas de masaje, porque razonablemente estarías usando una”, dice Elliott-Bocassi.
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