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Los peligros ocultos de los medicamentos para la alergia

Los fármacos comunes de venta libre pueden causar efectos secundarios graves en los adultos mayores.

Una mujer estornuda en un pañuelo

VITAPIX / GETTY IMAGES

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Los recuentos de polen están aumentando, y con ellos los síntomas de alergia.

Pero antes de buscar un producto de venta libre para aliviar los estornudos, la picazón y la secreción nasal, debes saber que ciertos medicamentos contra la alergia son más eficaces que otros y que algunos pueden ser incluso peligrosos para los adultos mayores.

“Medicamentos que podíamos tomar perfectamente cuando éramos más jóvenes pueden resultar más problemáticos a medida que avanzamos en edad”, explica Joshua Niznik, profesor adjunto de Medicina en la Facultad de Medicina y la Facultad Eshelman de Farmacia de University of North Carolina en Chapel Hill, Carolina del Norte. “A medida que envejecemos, una mayor cantidad de estos medicamentos atraviesa la barrera hematoencefálica y al organismo le resulta más difícil eliminarlos. El resultado es que es más probable que se produzcan efectos secundarios”.

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Medicamentos que debes evitar

Difenhidramina (Benadryl). La difenhidramina es un antihistamínico que comúnmente causa somnolencia, pero también puede ocasionar múltiples síntomas adicionales en los adultos mayores, como ansiedad, confusión, visión borrosa, estreñimiento y dificultad para orinar

“Todos esos síntomas en conjunto aumentan el riesgo de caídas, que ya es una preocupación para los adultos mayores”, dice Niznik. Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las caídas fueron el motivo por el que aproximadamente tres millones de adultos de 65 años o más acudieron a las salas de emergencias en el 2019, y ocasionaron la muerte de 34,000 personas ese año.

La difenhidramina también forma parte de una clase de medicamentos llamados anticolinérgicos, los que, según un estudio del 2019 (en inglés) publicado en JAMA Internal Medicine, se han vinculado con la demencia. Los investigadores hallaron que el uso prolongado de anticolinérgicos —que bloquean la acetilcolina, un mensajero químico en el cerebro que participa en el aprendizaje y la memoria— se vinculó con un riesgo aproximadamente 50% mayor de demencia en personas adultas.

Es importante saber que la difenhidramina se encuentra en varios medicamentos combinados que alivian los síntomas de la alergia y el resfriado (por ejemplo, Sudafed PE Sinus Congestion Day + Night y Theraflu Nighttime Severe Cold & Cough), por lo que debes leer detenidamente la etiqueta cuando busques un producto para aliviar tus síntomas.

Descongestionantes. ¿Tienes congestión nasal? Ten cuidado con los descongestionantes, incluidos la fenilefrina y la pseudoefedrina, que a menudo se encuentran en productos como Sudafed. Esto es especialmente importante si tienes la presión arterial alta o una enfermedad cardiovascular.

“Todos los descongestionantes elevan la presión arterial, lo que puede causar un aumento de las arritmias cardíacas”, dice el Dr. Kevin McGrath, alergólogo en Wethersfield, Connecticut, y vocero del American College of Allergy, Asthma & Immunology. Las personas con glaucoma o hipertiroidismo también deben evitar estos medicamentos, de acuerdo con Mayo Clinic.

Si se toman al final del día, los descongestionantes pueden dificultar el sueño. También pueden causar nerviosismo y una sensación de tambaleo o temblor, dice McGrath.

Aunque por lo general se encuentran en medicamentos para el resfrío, la fenilefrina y la pseudoefedrina también se incluyen en algunos productos para el tratamiento de las alergias. “En general, evita todo lo que tenga una ‛D′ en el nombre, como Zyrtec-D, porque eso significa que contiene un descongestionante”, dice Niznik. Allegra-D y Claritin-D son otros ejemplos de medicamentos para la alergia que contienen un descongestionante y un antihistamínico.

Los aerosoles nasales para la congestión nasal, como Afrin, no presentan el mismo riesgo que el equivalente en píldora, pero debes limitar su uso porque pueden causar la reaparición de la congestión o incluso congestión constante si se usan con demasiada frecuencia. 

Qué utilizar en su lugar

Aerosoles nasales con esteroides. Esta es en realidad la primera línea de tratamiento para las personas con alergias estacionales, y hay estudios que demuestran que estos rociadores pueden ser aún más eficaces que los antihistamínicos orales. McGrath recomienda tres: Nasacort AQ, Rhinocort Aqua (ambos requieren receta médica) y Flonase Sensimist (de venta libre).

Para maximizar su eficacia, debes usarlos correctamente: asegúrate de rociar levemente hacia la pared externa de la fosa nasal. “Rocía la fosa nasal izquierda con la mano derecha y la fosa nasal derecha con la mano izquierda”, dice McGrath. “No debes rociar directamente en el centro de la nariz, en el tabique, porque eso aumenta el riesgo de hemorragias nasales e irritación”.

Algunos antihistamínicos orales de venta libre. Si un aerosol nasal con esteroides no es suficiente, puedes combinarlos con un antihistamínico de venta libre. El producto preferido de McGrath para los adultos mayores es Allegra 180 mg. “No es sedante y no cruza la barrera hematoencefálica, por lo que no causa somnolencia”, explica. Si no lo tienes a mano, él sugiere Xyzal, que, según dice, es menos sedante que otras marcas.

Inmunoterapia para la alergia. Se administra en inyecciones regulares durante un determinado período —por lo general, entre tres y cinco años— para detener o reducir los ataques de alergia. Cada inyección contiene una cantidad minúscula del elemento que te causa una reacción alérgica, a fin de estimular tu sistema inmunitario.

Con el tiempo, el médico aumenta la dosis de alérgenos en cada inyección para que tu organismo se vaya acostumbrando a esas sustancias alérgenas y disminuyan tus síntomas. Aunque comúnmente se piensa en esto como un tratamiento para los niños, también puede ser muy eficaz en los adultos mayores. De hecho, un estudio del 2016 (en inglés) publicado en Annals of Allergy, Asthma & Immunology halló que la inmunoterapia redujo los síntomas un 55% en los adultos de entre 65 y 75 años luego de tres años de tratamiento, y redujo en casi dos tercios la cantidad de medicamento que los pacientes necesitaban tomar.

Tratamientos no farmacológicos. McGrath también recomienda tratamientos sin medicamentos, como un enjuague nasal salino o el uso de un rinocornio o tetera para irrigación nasal (neti) para ayudar a expulsar los alérgenos y las sustancias irritantes de la nariz (úsalos antes de aplicar un aerosol nasal con esteroides para lograr el mayor efecto). Si usas una tetera para irrigación nasal, recuerda utilizar agua destilada, no del grifo (a menos que la hiervas antes), para evitar el riesgo de una infección parasitaria peligrosa que puede extenderse a la nariz y posiblemente al cerebro.

Además, recuerda que los cambios en el estilo de vida pueden ayudar. Mantén las ventanas cerradas durante los períodos de alto nivel de polen; en su lugar, haz funcionar el aire acondicionado en tu casa y en el auto. Si pasas tiempo al aire libre, quítate la ropa al volver y date una ducha para eliminar el polen de la piel y del cabello.


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McGrath también recomienda un purificador de aire con filtros HEPA para las áreas en las que pasas mucho tiempo, como el dormitorio o la sala de estar. Estas parecen medidas pequeñas, pero podrían controlar tus síntomas lo suficiente como para no necesitar medicamentos.

Medicamentos que pueden causar síntomas de alergia o asma

Lamentablemente, ciertos medicamentos que tomas para controlar otros problemas, como la presión arterial elevada, pueden empeorar los síntomas del asma o desencadenar síntomas similares a los de la alergia en algunas personas. Estos incluyen:

Betabloqueadores. Fármacos como el labetalol o el propranolol se utilizan con frecuencia para tratar la presión arterial elevada, las enfermedades cardíacas y las migrañas. Pero también pueden provocar síntomas de asma en personas que sufren ese trastorno. Es posible que tu médico deba probar varios betabloqueadores hasta encontrar uno que no empeore tus síntomas.

Inhibidores de la ECA. Fármacos como el lisinopril y el enalapril, que se usan para la presión arterial elevada o las enfermedades cardíacas, pueden causar tos (incluso con sibilancia) en alrededor del 10% de los pacientes, según demuestran los estudios. Por lo general, esto se resuelve al dejar de tomar el medicamento, dice McGrath. Si adviertes este síntoma, habla con tu médico. Tal vez puedas pasar a otra clase de medicamento.

Antiinflamatorios no esteroides (AINE). Los analgésicos de venta libre, como el ibuprofeno o el naproxeno, pueden desencadenar síntomas en ciertas personas con asma. Habla con tu médico si tienes alguna inquietud; el acetaminofén podría ser una opción mejor.

Hallie Levine es escritora colaboradora y una galardonada reportera médica y de salud. Su trabajo ha aparecido en The New York Times, Consumer Reports, Real Simple, Health y Time, entre otras publicaciones.