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5 innovaciones médicas que están cambiando la lucha contra la diabetes

La ciencia nos ha dado nuevas herramientas para prevenir, controlar e incluso revertir este asesino común. Así se desarrolla la continua lucha contra la diabetes.


collage fotográfico de adultos mayores activos con monitor de glucosa y medicamentos GLP-1
Ryan Olbrysh (Getty Images, 12)

Es el mejor de los tiempos —y el peor de los tiempos— para quienes estamos luchando contra la diabetes.

La epidemia de los niveles altos de azúcar en sangre en Estados Unidos está fuera de control. Impulsada en gran medida por los alimentos que consumimos, nuestra falta de ejercicio y nuestra población que envejece, la diabetes ahora afecta a 32 millones de adultos mayores y de mediana edad. Otros 65 millones tienen prediabetes.

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El trastorno es como un centro de distribución de factores que te pueden matar: provoca ataques cardíacos y derrames cerebrales, ceguera e insuficiencia renal, daño en los nervios y amputaciones. La diabetes sin tratar puede acortar la vida en un promedio de seis años. En el 2025, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Asociación Americana de Diabetes (ADA) lo llamaron "uno de los problemas de salud más serios que nuestro país jamás ha enfrentado".

Y sin embargo, nunca ha habido un mejor momento para enfrentarlo.

Con nuevos y potentes medicamentos, monitores de glucosa portátiles y bombas de insulina, estrategias de prevención comprobadas por la investigación y una mejor (aunque no perfecta) cobertura de seguro para pruebas, prevención y tratamiento, ganar la guerra contra la diabetes es más posible que nunca.

“La diabetes está a punto de ser vencida" dice el Dr. John Buse, profesor de Medicina en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. “Es solo cuestión de ejecutar lo que sabemos".

Una enfermedad común y costosa

Tres de cada 4 adultos de 65 años o más en Estados Unidos, y casi 2 de cada 3 entre 45 y 64 años, tienen diabetes o su trastorno precursor, prediabetes, según los CDC. Pero alrededor del 20% de los adultos de 45 años o más con diabetes no saben que la tienen, y casi 8 de cada 10 adultos mayores con prediabetes no saben que están en riesgo de desarrollar la enfermedad.

Cada año, más de 900,000 adultos mayores de 45 años en el país son diagnosticados con diabetes. Aunque casi el 5% de los casos en adultos son diabetes tipo 1 —una enfermedad autoinmune que elimina las células productoras de insulina en el páncreas— el otro 95% son tipo 2, una condición donde las células no obedecen las órdenes de la insulina para absorber el azúcar en la sangre.

A diferencia de la diabetes tipo 1, la tipo 2 a veces puede prevenirse o incluso revertirse. La carga de la diabetes afecta más a algunos grupos: un millón y medio más de hombres que de mujeres tienen diabetes. Las personas afroamericanas tienen casi un 50% más de probabilidades de desarrollar diabetes en comparación con las personas blancas, y los hispanos en Estados Unidos enfrentan un riesgo aproximadamente un 20% mayor.

La diabetes también es la enfermedad crónica más costosa del país, según la ADA. Le costó al sistema de salud del país $307,000 millones en el 2022, más que el cáncer o las enfermedades del corazón.

“Estamos atendiendo mejor la diabetes y manejando mucho mejor las complicaciones. Pero hay más diabetes por ahí. No hemos llegado tan lejos como podríamos con la prevención”, dice el Dr. Silvio Inzucchi, director del Yale Medicine Diabetes Center.

El paso crítico en cualquier plan de prevención es la prueba. Casi la mitad de todos los adultos en Estados Unidos no han tenido un examen reciente de detección de azúcar en la sangre, según un estudio del 2023.

“Todos deberían conocer su nivel de azúcar en la sangre, así como conocen su presión arterial o su colesterol”, dice el Dr. Samuel Dagogo-Jack, endocrinólogo y profesor de Medicina en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Tennessee, quien estudia y trata la diabetes.

La ADA recomienda que todas las personas de 35 años o más que no tengan un problema diagnosticado de azúcar en la sangre se hagan una prueba de diabetes cada tres años. Si tienes prediabetes, hazte una nueva prueba anualmente, o más a menudo si estás haciendo cambios en el estilo de vida para ayudar a controlar tu azúcar en la sangre, dice el Dr. Dagogo-Jack.

5 herramientas revolucionarias

Incluso después de un diagnóstico, menos de la mitad de las personas con diabetes en Estados Unidos la tienen bajo control, dice un estudio del 2025 publicado en JAMA. Eso aumenta el riesgo de las devastadoras, mortales y generalizadas consecuencias de la enfermedad. La diabetes es la séptima causa principal de muerte en el país, y cobró 95,190 vidas en el 2023, según muestran las estadísticas más recientes.

Y sin embargo, las herramientas para manejar la diabetes están disponibles, dice la Dra. Betul Hatipoglu, directora médica del Centro de Cuidado de Diabetes y Metabolismo de los Hospitales Universitarios en Cleveland.

“Tenemos toda la tecnología, todos los nuevos medicamentos, todas las formas de prevenir o minimizar riesgos para que las personas con diabetes puedan vivir una vida larga y feliz”, dice. “Pero quiero que la gente recuerde que no están solos. Si estás teniendo problemas con los medicamentos, la comida, el ejercicio o tus emociones, pide ayuda a tu médico".

Estos cinco avances pueden ayudarte.

1. Medicamentos para la obesidad más asequibles

Gaylene Cornell solía picotear entre comidas cuando estaba aburrida. O triste. O sola. “Probablemente comía una barra de Hershey’s todos los días”, dice la agente de bienes raíces jubilada de 68 años de Turlock, California. Estaba clasificada médicamente como obesa.

En el 2024, cuando su médico le dijo que tenía diabetes, Cornell comenzó a usar el agonista de GLP-1 Ozempic (semaglutida). Ha perdido 93 libras, y su nivel de azúcar en sangre ha bajado al extremo inferior del rango de prediabetes.

“Es increíble”, dice. “Mi cerebro me dice que estoy llena y que he terminado de comer".

Los adultos de mediana edad y los adultos mayores recurren cada vez más a los GLP-1. Según un estudio de octubre del 2025, aproximadamente 1.7 millones de adultos de 45 años o más en Estados Unidos han probado semaglutida (Ozempic, Wegovy), tirzepatida (Mounjaro, Zepbound) u otros GLP-1. Entre aquellos con diabetes, 1 de cada 3 personas entre 50 y 64 años y 1 de cada 5 de 65 años o más usaron un GLP-1 en el 2024.

Más allá de la pérdida de peso y la ayuda para controlar el azúcar en la sangre, los medicamentos pueden reducir el riesgo de problemas cardíacos relacionados con la diabetes y el empeoramiento del daño renal.

Los GLP-1 son inyectables que hacen que tu cuerpo libere más insulina, bajen el azúcar en la sangre, reduzcan el apetito, aumenten la saciedad después de comer y ralenticen el vaciado del estómago. Ayudan a algunos usuarios a perder hasta un 20% de su peso corporal o más y, si tienen diabetes, a reducir su A1C en 1 o 2 puntos porcentuales o más, una mejora significativa.

Un GLP-1, tirzepatida, redujo el riesgo de progresar de prediabetes a diabetes en un 94% en un estudio reciente.

Sin embargo, hay desventajas. La mitad de los usuarios de GLP-1 en un estudio danés de septiembre del 2025 dejaron de usarlos dentro de un año debido a los altos costos o efectos secundarios como náuseas, vómitos y diarrea. E incluso con seguro privado, el 54% de los usuarios de GLP-1 han tenido dificultades para pagar por el medicamento, y el 19% tuvieron que asumir el costo total, que puede superar los $1,000 al mes, según una encuesta nacional del 2024.

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Pero nuevas reglas federales de precios y cobertura buscan hacer que los GLP-1 sean asequibles y estén disponibles para más personas. Bajo un plan anunciado por la Casa Blanca en noviembre pasado, los GLP-1 Ozempic, Wegovy y Zepbound costarían alrededor de $350 al mes en lugar de $1,000 o más (antes de descuentos).

Una pastilla de GLP-1​ recientemente aprobada tendría un precio mensual de $150, al menos para la dosis inicial. Y el plan ampliaría la cobertura de Medicare —que en el 2025 cubría GLP-1 solo para diabetes, enfermedad cardiovascular y apnea obstructiva del sueño— para incluir también la obesidad. El copago de Medicare bajaría a $50 al mes para Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound.

Otro factor a considerar: hay preocupaciones de que la pérdida de peso rápida y dramática podría amenazar la masa muscular y la densidad ósea.

“Para las personas mayores que pierden del 15 al 20% de su peso corporal total, hay un riesgo real de perder demasiada masa muscular, lo que puede llevar a fragilidad, caídas y fracturas", dice el Dr. William H. Herman, endocrinólogo y profesor en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Míchigan en Ann Arbor.

Aun así, los medicamentos podrían ser útiles para algunos adultos mayores que luchan con la obesidad y sus riesgos para la salud, y deberían estar cubiertos por más planes de seguro para una mayor variedad de problemas de salud, específicamente la obesidad, dice la Dra. Anne Peters, directora de los Programas Clínicos de Diabetes de la Universidad del Sur de California.

“La obesidad es como el colesterol alto”, dice ella. “Conduce a problemas de salud serios. Necesitamos estar en un peso saludable —no flacos— para estar saludables. Si necesitas un medicamento para eso, ¿por qué no deberías obtenerlo?”

2. Programas de prevención de diabetes que funcionan

Elpidio Gutierrez estaba encaminado hacia la diabetes tipo 2. El estrés del trabajo, las comidas rápidas y las largas horas detrás del volante contribuyeron a que el nivel de azúcar en la sangre del taxista de Chicago llegara a la prediabetes a finales del 2022. La enfermedad había cobrado la vida de su hermano menor, un primo y la abuela que lo crió.

Elpidio Gutierrez, hombre con bigote y camisa azul a cuadros, pensativo con la mano en el mentón.
Elpidio Gutierrez, de 68 años, un taxista jubilado de Chicago, transformó su salud tras estar al borde de la diabetes tipo 2. Inspirado por el lema “Poco taco, mucho zapato”, cambió su alimentación, comenzó a caminar regularmente y completó un programa de prevención de la diabetes de un año. Ha perdido 17 libras, reducido su A1C a un rango saludable y espera “detener el ciclo” para su familia.
Foto por: Carlos Javier Ortiz

Gutierrez, de 68 años, se inscribió en una clase de un año dirigida por Erie Family Health Centers, un recurso local para el Programa Nacional de Prevención de la Diabetes (NDPP).

“Quiero detener el ciclo”, dice. “Es increíble cómo la diabetes puede destruir el bienestar de toda la familia —física, emocional, mental y financieramente. Quiero ser un modelo a seguir para mis hijos".

Adoptó el lema “Poco taco, mucho zapato", un recordatorio para comer menos y moverse más. Gutierrez redujo las segundas y terceras porciones. Empezó a desayunar avena, fruta y almendras algunos días y comió más frijoles y verduras en el almuerzo y la cena.

Camina de cuatro a cinco millas varias veces a la semana. Cuando se excede, como en una reciente boda en California, vuelve a encarrilarse. “No busco la perfección, solo moderación”, dice.

Gutierrez, ahora jubilado, perdió 17 libras y bajó su A1C de un nivel prediabético de 5.7 a uno normal de 5.5. Sus números se han mantenido dentro de un rango saludable. “Me siento bien”, dice. “Sé que puedo controlar mi salud".

Casi un millón de personas en Estados Unidos han probado el NDPP, un programa de cambio de estilo de vida y pérdida de peso, sin medicamentos, cubierto por los seguros médicos y comprobado por la investigación. En un estudio histórico del 2002, el programa redujo el riesgo de diabetes en un 58% en personas con prediabetes, y en un 71% para adultos mayores.

"Una pérdida de peso modesta —perder entre un 5 y un 7% de tu peso—, aumentos modestos en la actividad física —como caminar 30 minutos cinco veces a la semana— y limitar las grasas saturadas mientras comes proteínas magras, frutas y verduras reduce el riesgo de diabetes", dice el Dr. Dagogo-Jack, uno de los investigadores originales del NDPP.

Desde el 2018, Medicare ha cubierto el programa de un año, ahora disponible en internet y en persona en hospitales, centros comunitarios y lugares de culto en todo el país. (Para encontrar uno, escribe "Medicare diabetes prevention program" en tu navegador web). Un beneficio adicional: en un estudio del 2024 de la Universidad de Míchigan, los participantes gastaron $4,600 menos en atención médica durante dos años, en comparación con personas con prediabetes que no tomaron el programa.

No esperes a que tu médico lo sugiera. En un estudio de 26,000 residentes de la ciudad de Nueva York con prediabetes, solo un 10% fueron referidos al programa del NDPP.

"Las clases son divertidas e interactivas, y formas una comunidad: las personas se mantienen en contacto durante años después", dice Ashley Pickering Brown, directora de educación sobre diabetes y servicios de tecnología en el Joslin Diabetes Center en Boston. "El apoyo ayuda mucho".

3. Monitores de azúcar en sangre portátiles

Adulto con sensor de glucosa en el brazo revisando niveles en un lector digital portátil.
Brown Bird Design

Durante 30 años, Alton Matthews se pinchaba los dedos de cinco a seis veces al día para revisar sus niveles de azúcar en la sangre. Observaba cómo sus niveles subían y bajaban dependiendo de lo que comía, de lo cuidadosamente que tomaba sus medicamentos... y por razones que parecían un misterio total.

“Era una montaña rusa”, dice el experto en barbacoa de 54 años y presentador del pódcast The Dawgfatha’s BBQ de Pflugerville, Texas.

Luego, en el 2020, probó algo nuevo: un monitor continuo de glucosa (CGM). Adherido a la parte superior del brazo, este dispositivo —del tamaño de una moneda de medio dólar— monitorea automáticamente su azúcar en la sangre las 24 horas del día y muestra los resultados en su teléfono.

“El CGM lo cambió todo”, dice Matthews. “Veo cómo lo que ingiero y lo que hago afecta mi azúcar en tiempo real. Si no conoces tus números, ¿dónde comienzas la lucha?”

Antes usado principalmente por personas con diabetes tipo 1 que dependían de insulina, los CGM ahora están cambiando cómo un número creciente de adultos mayores con diabetes tipo 2 controlan el azúcar en la sangre.

Los dispositivos contienen un pequeño sensor que mide la glucosa en el líquido entre las células. Las lecturas se transmiten a una aplicación en el teléfono o a un dispositivo de mano, donde puedes ver instantáneamente cómo ese emparedado que desayunaste, un paseo en tu bicicleta estática o una noche de sueño reparador influyen en tu azúcar en la sangre.

“Los CGM son un cambio total", dice Brown. “Cambian los resultados de salud en las personas con diabetes. Los datos que proporcionan pueden ayudarte a hacer cambios sin la carga física de pincharte el dedo para revisar el azúcar en sangre".

En un estudio del 2021 entre 175 adultos mayores y de mediana edad con diabetes tipo 2, aquellos que usaron un CGM durante ocho meses vieron una disminución de 1.1 puntos porcentuales en los niveles de A1C, una reducción que podría retrasar o prevenir las complicaciones de la diabetes. Las personas que utilizan estos dispositivos también pasaron más tiempo en un rango saludable de azúcar en sangre que aquellos que revisaban su azúcar con los pinchazos convencionales, gotas de sangre y un medidor de glucosa.

Los investigadores están estudiando si los CGM pueden ayudar a personas con prediabetes a mantener cambios saludables que prevengan o retrasen la diabetes tipo 2.

Los CGM son más accesibles hoy en día. En el 2023, Medicare amplió la cobertura de los dispositivos para incluir a adultos mayores con diabetes tipo 2 que usan incluso pequeñas cantidades de insulina o que tuvieron episodios de niveles bajos de azúcar en sangre con cualquier tipo de medicamento para la diabetes. Y en el 2024, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) aprobó la venta de CGM sin receta.

El precio puede superar los $90 por una suscripción de un mes, pero Brown dice que usar el dispositivo por un mes podría ser suficiente para ayudar a alguien con prediabetes (o cuyo seguro no cubra un CGM para diabetes tipo 2) a ver cómo la comida, el ejercicio, el sueño y el estrés afectan su azúcar en sangre y a hacer ajustes.

“Trabaja con tu profesional de salud para que sepas cómo interpretar los datos”, aconseja.

4. Poderosa nueva protección para el corazón y los riñones

A los 75 años, Joe DeMeis está más saludable de lo que ha estado en años. Diagnosticado con diabetes tipo 2 hace 20 años, el maestro de estudios sociales de secundaria jubilado, residente en Fairport, Nueva York, luchó con niveles de azúcar en sangre que iban en aumento y, en años recientes, con preocupaciones sobre dos complicaciones letales de la diabetes: enfermedad del corazón y enfermedad de los riñones.

Un susto del corazón lo llevó al hospital. Y su padre, que tenía diabetes, había muerto por enfermedad de los riñones.

Los médicos de DeMeis recomendaron agregar Ozempic y un inhibidor SGLT2, Farxiga (dapagliflozina) —un medicamento que ayuda a bajar los niveles de azúcar en sangre al hacer que los riñones eliminen el exceso de glucosa a través de la orina—, a otros medicamentos que toma para la diabetes, la presión arterial y el corazón.

Su azúcar en sangre ahora está dentro de un rango saludable “el 90% del tiempo”, dice. Su función renal es normal, “lo cual es fabuloso, porque usualmente llegas a un cierto punto y tus riñones empiezan a decaer”, dice su esposa, Jane, quien tiene enfermedad crónica de los riñones. Su presión arterial es “ridículamente baja”, añade.

Pero la pareja sabe que se necesita más para proteger su corazón de las amenazas aceleradas de la diabetes como la sangre propensa a coágulos, arterias estrechadas, daño celular e inflamación. “Este es un enfoque proactivo”, dice DeMeis. “Estoy a favor de cualquier cosa que proteja mi corazón".

Aclamados como revolucionarios, innovadores y notables, los inhibidores de SGLT2 y los GLP-1 ahora son estándares de cuidado recomendados por la ADA para el 20% de las personas con diabetes que tienen enfermedad cardiovascular (CVD) y para algunos de la mayor parte de la población con diabetes que tienen tanto presión arterial alta como colesterol alto. Los medicamentos reducen el riesgo de problemas serios como ataques cardíacos, derrames cerebrales y muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares entre un 9 y un 20%.

También se recomiendan para personas que ya tienen enfermedad renal crónica y diabetes, para prevenir que empeoren. (Un estudio español reciente entre 515,000 personas con diabetes encontró que los medicamentos redujeron el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica en un 15%).

Estas protecciones adicionales son muy importantes para las personas con diabetes, dice la Dra. Eden Miller, especialista en diabetes en Bend, Oregón.

"Controlar estrictamente el azúcar en la sangre ayuda a proteger contra enfermedades de vasos sanguíneos pequeños como la retinopatía diabética y la enfermedad renal, pero la enfermedad cardiovascular, el asesino número uno de personas con diabetes, es diferente. Es una enfermedad de los vasos sanguíneos grandes", dice ella.

"Los GLP-1 pueden parecer medicamentos de moda para perder peso, pero ellos y los SGLT2 tienen un impacto significativo en múltiples aspectos de la salud. Estamos viendo mejoras en la reducción de complicaciones cardiovasculares y en la calidad de vida", dice Miller.

5. Sistemas más inteligentes para la administración de insulina

ilustración de una persona en bicicleta usando un monitor continuo de glucosa (MCG) y una bomba de insulina automatizada
Brown Bird Design

En Diabetes and Obesity Care, su consultorio en Oregón, Miller y su esposo, quien también es médico, ayudan a las personas a manejar problemas de peso y azúcar en la sangre. Cuando termina su jornada laboral, Miller, de 54 años, sigue pensando en el azúcar en la sangre, esta vez, el suyo. Ella tiene diabetes tipo 1 y usa un sistema automatizado de administración de insulina que monitorea constantemente su azúcar en la sangre, liberando pequeñas cantidades de insulina para mantener los niveles estables.

El sistema de Miller, Omnipod 5, utiliza una cápsula llena de insulina que se adhiere a su piel, un CGM y una aplicación en su teléfono donde puede rastrear la actividad del dispositivo o ajustar insulina extra antes de comer. La cápsula no tiene tubos, es resistente al agua y se puede usar en varios lugares del cuerpo, incluyendo brazos, piernas y torso.

“Es mi pequeño compañero de diabetes. Va donde yo voy”, dice ella. “Me gusta nadar y esquiar y no tengo que quitármelo. Es mi propia tecnología inteligente para la diabetes que me mantiene segura y saludable".

Es un ejemplo de los sistemas inteligentes y automatizados de administración de insulina que están mejorando y facilitando el control del azúcar en la sangre para las personas con diabetes tipo 1 y para un número creciente de personas con tipo 2 que usan insulina.

Las bombas y cápsulas de insulina inteligentes usan datos de un CGM también adherido a tu piel para personalizar dosis continuas de insulina, explica el Dr. Yogish Kudva, endocrinólogo e investigador de diabetes en Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

“Esto no solo ofrece seguridad y control efectivo del azúcar en la sangre, sino que también alivia la carga de la diabetes, así que las personas tienen menos de qué preocuparse”, dice él.

En dos estudios publicados en el 2025 en The New England Journal of Medicine que incluyeron a adultos mayores con diabetes tipo 1 y 2, Kudva y otros investigadores encontraron que los niveles de azúcar en la sangre eran mejores y los usuarios se adaptaban a la nueva tecnología, que estaban usando en lugar de los CGM y sistemas de administración de insulina más antiguos como las plumas inyectoras. Los sistemas de administración inteligente aprenden los patrones de azúcar en la sangre de los usuarios para anticipar necesidades hasta una hora antes, dice Miller.

Para más de 5 millones de adultos mayores y de mediana edad con diabetes, el control del azúcar en la sangre implica inyecciones diarias de insulina, la hormona que indica a las células que absorban el azúcar en la sangre. Para las personas con diabetes tipo 1, usar insulina es esencial porque sus cuerpos ya no producen esta hormona. Pero Miller dice que las personas con diabetes tipo 2 a menudo luchan con la decisión de agregar insulina a los medicamentos que ya pueden estar tomando.

“La insulina es algo increíble y que salva vidas, pero con frecuencia necesitarla se considera un fracaso en la diabetes tipo 2”, dice ella. “Es realmente una bendición. Y ahora, la tecnología del siglo XXI está nivelando el campo de juego para las personas con diabetes".

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