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¿Qué dificulta adoptar hábitos saludables para el cerebro?
Cuatro obstáculos comunes y cómo superar una actitud de "no se puede".
Puntos principales
- Entre los obstáculos comunes para los hábitos saludables para el cerebro están la falta de tiempo, dinero y disfrute, además de las preocupaciones por la edad y la movilidad.
- Los cambios pequeños y prácticos, como agregar momentos cortos de ejercicio, alimentos convenientes y saludables, y actividades asequibles a la vida diaria, pueden hacer que los hábitos saludables sean más fáciles de mantener.
- Nunca es demasiado tarde para hacer cambios, y la actividad física se puede adaptar para las personas con limitaciones de movilidad.
Más de 10 años de investigación han demostrado que desarrollar ciertos hábitos de vida saludables (en inglés) —moverse más, aprender cosas nuevas, socializar y comer al estilo mediterráneo— puede fortalecer la salud de nuestro cerebro. Tan solo el año pasado, el estudio U.S. Pointer encontró que las personas de 60 años o más que lograron hacer cambios positivos en estas áreas mejoraron su agudeza mental durante los dos años del ensayo.
Con cada vez más evidencia de que sí podemos marcar una diferencia en la salud de nuestro cerebro, ¿por qué no lo está intentando todo el mundo? En el 2025, AARP encuestó a adultos de 50 años o más en Estados Unidos e identificó varias barreras para el éxito. Ahora, AARP le pidió a un grupo de expertos sus sugerencias para superar algunos obstáculos comunes.
“No tengo tiempo”
Todo el mundo está ocupado. Pero hay algunas cosas para las que vale la pena hacer tiempo.
“Hemos aprendido muchísimo en las últimas décadas sobre la influencia del ejercicio en la función cerebral y, específicamente, en la reducción del riesgo de demencia”, dice el Dr. Kirk Erickson, director de neurociencia traslacional en el AdventHealth Neuroscience Institute de Orlando. “Si quieres mejorar la salud de tu cerebro, pon el ejercicio al principio de [tu] lista".
Erickson entiende que las personas tienen vidas ocupadas, así que recomienda incorporar algunos pasos pequeños en el día. “No pienses que vas a simplemente lanzarte y empezar a hacer ejercicio una hora seguida si has estado muy sedentario o inactivo por mucho tiempo”, dice.
“Si solo tienes 10 minutos, trata de aprovechar esos 10 minutos, levántate y haz algo. Cada pequeño esfuerzo cuenta”, agrega. Para avanzar y eventualmente alcanzar tus metas, él sugiere exigirte un poquito más cada vez o añadir de cinco a 10 minutos cada semana. (Comienza con Ejercicios de un minuto para fortalecerte).
Preparar comidas saludables es otra prioridad que puede quedar de lado cuando el día se pone ocupado.
La Dra. Annie Fenn, médica, chef y autora de The Brain Health Kitchen, aconseja a las personas que no tienen tiempo para cocinar desde cero que compren con estrategia. Busca ingredientes de alta calidad en el supermercado, como salmón ya escalfado, trozos de tofu a la parrilla y verduras ya cortadas de la barra de ensaladas.
“Todas esas cosas pueden ayudarte a armar una comida, una ensalada, un tazón o simplemente un plato rapidísimo y saludable para el cerebro”, dice. Las variedades de pescado y mariscos en lata vienen listas para comer y aportan una buena dosis de grasas omega-3 y proteína magra. “Busca salmón, anchoas y sardinas enlatadas en agua o en aceite de oliva”, sugiere Fenn.
“No lo disfruto"
En la encuesta de AARP (en inglés), el 17% de quienes respondieron admitieron que no hacen ejercicio porque no les gusta, y el 20% dijo que prefieren estar solos en vez de socializar. Y una encuesta del 2025 de la Universidad de Purdue entre 1,200 consumidores en Estados Unidos encontró que muchas personas saben que es importante comer bien, pero ponen el sabor primero y dejan pasar muchos alimentos saludables.
Entonces, ¿cómo haces de esto algo placentero? Antes de empezar una nueva rutina de ejercicio, piensa si de verdad te atrae. Cuando encuentras actividades que de verdad te gusta hacer, es más fácil seguir con ellas, dice Erickson. “Si no te gusta nadar, no te obligues a ir a la piscina”, dice.
De igual manera, cuando Fenn ayuda a las personas a cambiarse a la dieta MIND —que incluye nueve grupos de alimentos saludables para el cerebro—, empieza con un grupo de alimentos que ya les gusta. También se enfoca en encontrar lo que mejor le quede a cada persona, y señala que hay varias pirámides alimenticias muy parecidas a la dieta MIND, con su enfoque mediterráneo, pero que también toman en cuenta la herencia étnica y cultural. Estas incluyen dietas africanas ricas en verduras de hoja verde, frijoles y otras plantas, y dietas asiáticas con muchas verduras verdes.
El Dr. Seth A. Gale, codirector del Programa de Salud Cerebral de Brigham and Women’s Hospital, también adapta sus consejos a las motivaciones de sus pacientes, en vez de proponer cambios que tal vez no mantengan porque no les gustan.
Gale anima a socializar y a participar en actividades que estimulen la mente y que “nos desafíen a usar el cerebro de maneras distintas a las tareas cotidianas”.
No tiene que ser resolver crucigramas ni programas de entrenamiento en internet, dice Gale. “Si te gusta la historia, mira History Channel con alguien y luego hablen sobre eso". O “trabaja en armar un modelo pequeño de un edificio histórico o de un barco con un kit de modelismo, haciendo un poquito cada día durante muchas semanas o meses”.
Para socializar, sugiere encontrar “solo una o dos actividades en grupo, como una proyección de película o una charla (en un centro comunitario o centro para personas mayores). Es realmente bueno para ti y tu cerebro, aunque participes solo una o dos veces por temporada".
“Es demasiado costoso”
El costo fue una de las principales barreras para adoptar hábitos de alimentación saludable para el 30% de quienes respondieron la encuesta de AARP. Pero, como señala Fenn, algunos de los grupos de alimentos más importantes para la salud cerebral son amigables con el presupuesto.
“Cuando compres bayas, las congeladas son igual de nutritivas que las frescas, y puedes ahorrar dinero comprándolas en bolsas grandes”, dice. “Eso también aplica para las verduras y las de hoja verde, como espinaca, chícharos, calabaza de invierno, edamame y más". Los frijoles y las legumbres secos o enlatados muchas veces son económicos, y los granos integrales como la avena integral, la quinoa, el arroz integral y la pasta integral a menudo se pueden encontrar en la sección a granel del supermercado para ahorrar, agrega.
El costo también puede ser una barrera seria cuando se trata de comprar aparatos auditivos. La pérdida auditiva es uno de los factores de riesgo de demencia más tratables, según el Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral, de AARP (en inglés). Casi 1 de cada 3 personas de 65 a 74 años tiene algún grado de pérdida auditiva.
Los aparatos auditivos parecieron retrasar el deterioro cognitivo (en inglés) en personas con riesgo de demencia en el estudio Aging and Cognitive Health Evaluation in Elders (ACHIEVE). Otro análisis del mismo ensayo (en inglés) se enfocó en 977 adultos mayores con pérdida auditiva sin tratar y encontró que los aparatos auditivos, las sesiones con un audiólogo certificado del estudio, la consejería y la educación durante tres años redujeron el aislamiento y la soledad, según Nicholas S. Reed, autor del análisis y vicepresidente de innovación en investigación audiológica de Amplifon, una red de atención auditiva.
El aislamiento social está muy relacionado con el deterioro cognitivo, dice Reed, cuyo análisis fue publicado en el 2025 en JAMA Internal Medicine. Te sientas solo o no, los aparatos auditivos mejoran tu confianza, tu energía y tu vida social, dice. Hay opciones nuevas, incluidos productos de venta libre, así como audífonos inalámbricos tipo botón ("earbuds") que funcionan como aparatos auditivos.
¿Y qué pasa con quienes se desaniman por el costo de las membresías del gimnasio, los restaurantes que ofrecen productos directamente del campo a la mesa y las clases privadas de piano? La buena noticia es que lo que eliges comer, dónde haces ejercicio y cómo socializas o aprendes cosas nuevas se puede adaptar a cualquier presupuesto. En cuanto a la condición física, Erickson sugiere dar caminatas en el parque o alrededor de la cuadra. Para quienes viven en lugares o pasan por temporadas en las que eso es difícil, hacer aeróbicos en la sala o usar tu propio peso corporal como resistencia son excelentes alternativas.
AARP ofrece clases de acondicionamiento físico en internet (en inglés) para hacer en tu propia casa.
“Ya es muy tarde para empezar ahora” o “No tengo suficiente movilidad”
Menos del 15% de los adultos de 65 años o más hacen las cantidades recomendadas de actividad física aeróbica y de fortalecimiento muscular, según las Guías de Actividad Física para los Estadounidenses de 2023. En la encuesta de AARP de 2025, la principal barrera para hacer ejercicio fue la movilidad.
Aunque es cierto que las enfermedades crónicas y los problemas en las articulaciones y la columna aumentan después de los 50 años, hay maneras de hacer ejercicio que toman en cuenta esos problemas.
“Nunca he visto a nadie que esté en una edad en la que no pueda empezar”, dice Erickson, cuya investigación se enfoca en los efectos de la actividad física en la salud del cerebro a lo largo de la vida. Para las personas que no pueden caminar con seguridad en una caminadora o alrededor de una pista, él promueve ejercicios para la parte superior del cuerpo. “No creemos que se trate tanto del tipo de actividad, sino de la intensidad y la frecuencia”, dice. Hay muchas rutinas y ejercicios que se pueden hacer en una silla, en un banco o manteniendo el equilibrio apoyado en una pared, añade.
Para quienes dicen que ya es muy tarde para cambiar sus hábitos alimenticios, Fenn señala un estudio del 2022 (en inglés) en Neurology que analizó a más de 72,000 personas de 55 años o más que reemplazaron el 10% de los alimentos ultraprocesados en su dieta por alimentos sin procesar o mínimamente procesados y tuvieron un 19% menos riesgo de demencia durante un promedio de 10 años. “Elimina los peores alimentos para el cerebro”, añade ella.
Los puntos principales fueron creados con la asistencia de IA generativa. Un editor de AARP revisó y refinó el contenido para asegurar su precisión y claridad.
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