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Casi no pasa una semana sin que aparezca un nuevo titular que vincule los alimentos ultraprocesados con problemas de salud como la demencia, la obesidad, la enfermedad del corazón y más.
Aunque estos estudios suenan preocupantes, es difícil para las personas saber qué hacer. Para muchos, ni siquiera está claro qué son los alimentos ultraprocesados. Una nueva encuesta (en inglés) publicada en el American Journal of Public Health encontró que, aunque casi el 60% de los adultos han oído hablar de los alimentos ultraprocesados, solo cerca de un tercio se sienten seguros al definirlos.
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“Es muy difícil saber qué significan [alimentos ultraprocesados]”, dice el Dr. Walter C. Willett, profesor de Epidemiología y Nutrición en la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard. “Parte del problema con la categoría de alimentos ultraprocesados es que algunos de ellos son bastante saludables. Al pan integral se le puede llamar un alimento ultraprocesado si se hace en una fábrica". Aun así, la mayoría de los expertos animaría a las personas a comer más granos integrales.
Georgina Burrows, dietista registrada en UPMC, un centro médico en Pittsburgh, dice que una forma sencilla de identificar los alimentos ultraprocesados es mirar muchos de los productos en tu despensa: refrigerios salados, aderezos embotellados, postres empaquetados y más.
“Los alimentos ultraprocesados por lo general contienen ingredientes que normalmente no verías en la cocina de una casa, como estabilizadores, potenciadores del sabor, azúcares añadidos o almidones refinados”, dice ella. Son alimentos que “básicamente han pasado por un nivel alto de procesamiento industrial”.
La mayoría de las investigaciones sobre los alimentos ultraprocesados y la salud son observacionales, así que pueden mostrar vínculos pero no pueden probar causa y efecto. Aun así, los estudios han encontrado repetidamente asociaciones entre las dietas altas en alimentos ultraprocesados y peores resultados de salud.
Esto es lo que dicen los expertos de varias especialidades médicas sobre cómo estos alimentos pueden afectar distintos sistemas del cuerpo.
Los alimentos ultraprocesados y el cerebro
Cuando se trata del cerebro, la investigación suele examinar la relación de los alimentos ultraprocesados con el desarrollo de la demencia o el deterioro cognitivo, la depresión y el derrame cerebral, lo que el Dr. W. Taylor Kimberly considera como “los tres grandes”.
“Cuando hablamos de la salud cerebral, nos referimos a cómo evitar los tipos de enfermedades neurológicas o cerebrales que son comunes y que tienen un gran impacto en nuestra capacidad para funcionar diariamente”, dice Kimberly, profesor de Neurología en la Facultad de Medicina de Harvard.
Aunque hay varias razones por las que las personas desarrollan estos trastornos neurológicos, la investigación muestra que una dieta cargada de alimentos ultraprocesados está vinculada con una mayor probabilidad de experimentar uno.
“Los alimentos ultraprocesados están asociados de forma independiente con el riesgo de derrame cerebral, el riesgo de demencia, de deterioro cognitivo… y también depresión”, dice Kimberly. “Resulta ser un factor de riesgo importante y modificable para estas formas de enfermedades neurológicas y neuropsiquiátricas".
La investigación muestra que una dieta llena de alimentos ultraprocesados incluso acelera la progresión de algunas enfermedades neurológicas.
“Está asociada con una mayor tasa de deterioro cognitivo”, dice la Dra. Sarah Song, editora en jefe de Brain & Life, publicada por la Academia Americana de Neurología. “De hecho, las personas empeoran más rápido".
Aunque los expertos reconocen una conexión entre comer gran cantidad de alimentos ultraprocesados y la salud cerebral, todavía no tienen del todo claro por qué.
“Tenemos que identificar esos detalles porque son importantes y fundamentales para decidir qué cambios quiere hacer cada persona”, dice Kimberly.
Song dice que algunas teorías sobre por qué los alimentos ultraprocesados contribuyen a la depresión se enfocan en el sistema de recompensa del cerebro. Comer alimentos procesados te hace sentir bien, pero causa “abstinencia cuando los suprimes”, dice ella. Eso influye en el estado de ánimo.
¿La buena noticia? Cuando las personas hacen “cambios pequeños e incrementales” para consumir menos alimentos ultraprocesados, experimentan una mejor salud cerebral, dice Kimberly. Algo como cambiar las gaseosas por el agua puede marcar la diferencia.
“Puede que no lo sientas de inmediato”, dice Kimberly. “Tal vez ni siquiera te des cuenta dentro de tres, cuatro o cinco años. Pero los estudios muestran que eso tiene un impacto significativo en la salud de tu cerebro".
Las personas tienen que mantener estos cambios para que hagan una diferencia. Aun así, pueden hacerlo a cualquier edad.
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