Por qué pierdes músculo con los años y cómo prevenirlo

Se llama sarcopenia, y si no haces algo para prevenirla, podría llevar a consecuencias serias para la salud.

Collage de foto de una mujer mayor se ejercita con una pesa pequeña, rodeada de recortes fotográficos de un plato de comida, una báscula, un bastón y una persona recostada.
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Puntos principales 

  • La masa muscular y la fuerza disminuyen de manera natural a medida que envejeces; algo que se llama sarcopenia. 
  • En algunos adultos mayores, los efectos son tan graves que afectan la funcionalidad y la movilidad. 
  • Hacer ejercicio con regularidad, especialmente entrenamiento de fuerza, puede frenar su avance o incluso revertir la pérdida. 

Es natural perder músculo y fuerza a medida que envejeces. Es un proceso gradual conocido como sarcopenia. Pero si pierdes demasiado, eso puede abrir la puerta al deterioro funcional y a la pérdida de independencia.  

La buena noticia: hay mucho que puedes hacer para mejorar la salud de tus músculos, prevenir caídas y conservar la movilidad después de los 50. Esto es lo que necesitas saber para mantener tus músculos sanos a medida que envejeces.  

¿Qué es la sarcopenia?  

A partir de mediados de los 30, empezamos a perder masa muscular y fuerza cada año, dice Roger Fielding, profesor y científico principal de la directiva de Metabolismo y Biología Básica del Envejecimiento en la Universidad de Tufts. (La masa muscular es la cantidad de tejido muscular en tu cuerpo; la fuerza muscular es la cantidad de fuerza que tus músculos pueden ejercer).  

Cuando la pérdida llega a cierto nivel y empieza a interferir con tu capacidad para hacer tareas cotidianas —quizás subir las escaleras se vuelve más difícil, o salir a caminar con amigos ya no es una opción— se define como sarcopenia.  

Un análisis del 2025 en Gerontology calcula que casi el 19% de los adultos mayores en todo el mundo tienen sarcopenia (en inglés), con cifras incluso más altas entre quienes están en hospitales y hogares de ancianos.  

“La sarcopenia nos pasa a todos a medida que envejecemos”, dice Keith Baar, profesor de fisiología molecular del ejercicio en la Facultad de Medicina de UC Davis. Dicho eso, puedes hacer mucho para frenar el avance del deterioro muscular y posiblemente revertirlo. 

Causas de la sarcopenia 

La mayoría de las veces, la sarcopenia es causada por el envejecimiento. Los cambios hormonales relacionados con la edad y la reducción en la producción de proteínas pueden disminuir la cantidad y el tamaño de las fibras musculares. Perder más del 5% de tu peso corporal en menos de seis meses y más del 10% en más de seis meses también puede aumentar tu riesgo. 

Estos factores llevan al adelgazamiento muscular, o atrofia, junto con debilidad y movimientos más lentos. La progresión de la sarcopenia puede intensificarse si no entrenas con pesas o resistencia con regularidad. Los adultos mayores físicamente activos tienden a no experimentar el mismo grado de pérdida de masa muscular, señala Baar. 

Factores de riesgo y síntomas de la sarcopenia 

Tu riesgo de sarcopenia puede ser mayor si: 

  • No haces mucho ejercicio o no haces nada 
  • Tienes niveles más bajos de hormonas que forman músculo, que pueden disminuir durante la menopausia 
  • No absorbes ni utilizas la proteína de manera efectiva 
  • Tienes bajo peso, sobrepeso u obesidad 
  • Fumas tabaco o tomas alcohol 
  • Tienes enfermedades crónicas de salud como diabetes, enfermedad del corazón, osteoporosis u osteoartritis 
  • No estás casado, vives solo o tienes ingresos bajos 

Puede que tengas sarcopenia si: 

  • Caminas más despacio que antes 
  • Tienes dificultad para completar actividades diarias, incluyendo subir escaleras 
  • Te caes con regularidad 
  • Tienes mal equilibrio 
  • Tienes una reducción en el tamaño de los músculos 
  • Tienes menos resistencia 

Sin intervención, la sarcopenia puede provocar caídas, fracturas, infecciones relacionadas con la atención médica y un mayor riesgo de complicaciones después de una cirugía. 

Qué hacer si crees que tienes sarcopenia 

Si sientes que has perdido fuerza, habla con un proveedor de cuidados de salud, que puede orientarte sobre cómo recuperarla.  

Fielding dice que no todos los médicos de atención primaria entienden la sarcopenia o se sienten cómodos diagnosticándola, pero algunos médicos de medicina interna sí están capacitados en eso. También es más probable que los especialistas en rehabilitación y los geriatras sepan sobre la sarcopenia y la salud muscular en los adultos mayores, agrega.  

Cómo se diagnostica la sarcopenia 

Tu médico puede pedirte que llenes un cuestionario que evalúa tu fuerza, tu riesgo de caerte y tu capacidad para caminar, levantarte de una silla y subir escaleras. También pueden hacerte un examen físico y evaluar tu salud muscular.  

En específico, pueden medir la fuerza de tu agarre, tu velocidad al caminar, tu capacidad para sentarte y ponerte de pie, junto con el tiempo que tardas en levantarte estando sentado, alejarte caminando de la silla, volver caminando a la silla y observar cómo vuelves a sentarte en la silla. Otras pruebas, como la absorciometría de rayos X de doble energía (DEXA o DXA), pueden medir la masa muscular, la masa grasa y la densidad ósea; mientras que el análisis de impedancia bioeléctrica (BIA) es una alternativa más económica para evaluar la grasa y la masa corporal.  

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Cómo tratar y prevenir la sarcopenia 

No hay una pastilla mágica para tratar la sarcopenia, dice Fielding. Después de un diagnóstico, tu proveedor de cuidados de salud puede recetarte ejercicios o enviarte a fisioterapia, especialmente si tienes otros problemas de salud. Para lograr mejoras duraderas, necesitas seguir haciendo ejercicio. Tomar clases en tu centro local para personas mayores o unirte a una YMCA o a un gimnasio local son formas sensatas de mantenerte en movimiento, dice Fielding. 

“El ejercicio va a prevenir o disminuir la velocidad a la que experimentamos sarcopenia”, agrega Baar. 

Procura hacer al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada por semana, además de entrenamiento de fuerza dos veces por semana. Esto debería incluir entrenamiento de equilibrio unas tres veces por semana y algo de estiramiento, según el International Life Sciences Institute.  

Los adultos mayores pueden recuperar fuerza levantando pesas o trabajando con bandas de resistencia, dice Baar. Empieza en un nivel manejable, luego haz suficientes repeticiones hasta que sientas que ya no puedes levantar el peso.  

Para desarrollar músculo, no tienes que levantar el peso más pesado; solo tienes que llegar al punto en el que ya no puedas levantar más, dice Baar, citando un informe del 2023 en el British Journal of Sports Medicine que encontró que las personas pueden desarrollar músculo si levantan cargas más ligeras (en inglés) en lugar de pesas pesadas hasta el punto de agotamiento.    

Incluso tan solo 10 minutos de entrenamiento de fuerza pueden ser valiosos para ayudar a evitar la sarcopenia, dice Baar. Prueba movimientos que trabajen varios músculos a la vez en lugar de ejercicios aislados que se enfocan en un solo músculo. Empujar pesas por encima de la cabeza, halar hacia arriba con el pecho o hacer sentadillas son ejercicios que trabajan varios músculos al mismo tiempo.  

Los movimientos isométricos, como las planchas, también son buenos. Solo no hagas demasiado muy pronto si no lo has intentado antes, porque una lesión puede hacer que sea menos probable que sigas con los entrenamientos, agrega Baar. 

Puede que nunca seamos tan fuertes como cuando éramos más jóvenes, dice Baar, pero sí podemos ser fuertes para nuestra edad. 

“La realidad es que, a medida que envejecemos, dependemos más de nuestro ejercicio que cuando éramos jóvenes”, dice Baar.  

Los puntos principales fueron creados con la asistencia de IA generativa. Un editor de AARP revisó y refinó el contenido para asegurar su precisión y claridad. 

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