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Cuando se trata de mantenerse activo a medida que envejeces, puedes seguir el mantra "Muévete más, siéntate menos". Los investigadores de acondicionamiento físico dicen que es una buena regla. Pero dentro de eso, también deberías incorporar múltiples tipos de ejercicios.
Confiar en un solo entrenamiento "no abordará todas las áreas de déficit" que vienen con el envejecimiento, como la disminución de la masa muscular, el equilibrio y la movilidad, dice Peter Ronai, un fisiólogo del ejercicio y profesor clínico en la Universidad Sacred Heart en Fairfield, Connecticut.
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Toma caminar, por ejemplo. Ronai dice que es una "gran forma de actividad para la mayoría de las personas", ya que puede reducir tu riesgo de enfermedad cardiovascular y una serie de otras dolencias. "Pero desafortunadamente, [no] hace mucho para ayudar con la pérdida ósea, la pérdida de densidad ósea. No hace mucho para abordar la pérdida muscular. No hace mucho para abordar la potencia", explica.
El envejecimiento saludable depende de incorporar múltiples movimientos que "aumenten tu ritmo cardíaco, construyan fuerza, desafíen tu equilibrio y mantengan tus articulaciones en movimiento", dice la Dra. Elizabeth Joy, una doctora de medicina familiar, deportiva y de estilo de vida con sede en Salt Lake City, y presidenta del programa Ejercicio es medicina del American College of Sports Medicine.
Aquí hay cuatro tipos de ejercicio que necesitas a medida que envejeces, según los expertos.
Cuando piensas en entrenamiento de fuerza, puede que te imagines a culturistas sudorosos o máquinas de pesas intimidantes. Pero puedes desarrollar músculo y fuerza con movimientos simples usando el peso de tu cuerpo, como sentadillas, flexiones (en tus rodillas o contra una pared, si no puedes hacer el movimiento completo), o sentarte y levantarte de una silla, dice Joy. Ronai también sugiere zancadas y puentes de glúteos.
Una vez que te sientas cómodo, agrega pesas de mano o bandas de resistencia, y haz extensiones por encima de la cabeza y levantamientos de peso muerto, recomienda Joy. Comienza con un peso que te permita moverte cómodamente a través de un rango completo de movimiento durante ocho repeticiones, y luego añade más resistencia.
El entrenamiento de fuerza es crucial. Una vez que cumples 30 años, tu masa muscular comienza a disminuir hasta un 8% por década, y aún más después de los 60 años.
La disminución de la masa muscular afecta tu capacidad para realizar tareas diarias y funcionar de manera independiente, dice Rebecca Lopez, profesora en el programa de Entrenamiento Atlético en la Facultad de Terapia Física y Ciencias de la Rehabilitación de la Universidad del Sur de Florida.
El entrenamiento de fuerza ayuda a preservar tus músculos y mejora la densidad ósea, lo que potencialmente reduce tu riesgo de osteoporosis, fracturas y caídas, dice Lopez. También hace que tareas como llevar las compras por las escaleras o poner equipaje en un compartimento superior sean mucho más fáciles, dice Joy.
El entrenamiento de resistencia también ha demostrado reducir la presión arterial (en inglés) para personas de 60 años o más, según un estudio del 2025 publicado en Archives of Gerontology and Geriatrics. Otro estudio publicado en el International Journal of Epidemiology en el 2024 mostró que cualquier cantidad de entrenamiento con pesas redujo la mortalidad por todas las causas, cardiovascular y por cáncer, (en inglés) para personas con una edad promedio de 70 años.
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