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Encamina de nuevo tu jubilación

5 cosas que debes saber acerca de cumplir 65 años

Es una edad decisiva para la planificación de la jubilación, incluso si aún no estás listo para jubilarte.

Pastel de cumpleaños con velas en forma de número 65.

efesan/Getty Images

In English | Ya se acabaron los días en que la mayoría de las personas se jubilaban a los 65 años, recibían un reloj de oro y luego vivían de su pensión y los beneficios plenos del Seguro Social. Pero los 65 años continúan siendo una edad importante desde el punto de vista financiero para los jubilados y quienes están por jubilarse, tanto en términos de lo que obtienen como de lo que no obtienen. Es esencial que quienes tienen 65 años conozcan las nuevas normas sobre el Seguro Social, el cuidado de la salud, los impuestos y los ahorros jubilatorios a fin de que puedan aprovechar al máximo los beneficios y evitar errores costosos.

1. Aún no has alcanzado la edad plena de jubilación del Seguro Social

Este es un gran cambio con respecto a la jubilación de tus padres. Durante décadas, la edad mágica para recibir los beneficios completos del Seguro Social fue 65 años. Pero esa edad comenzó a aumentar para quienes nacieron a partir de 1938. Para los nacidos entre 1943 y 1954, la edad plena de jubilación es 66 años; luego, comienza a aumentar dos meses cada año hasta llegar a la edad de 67 para quienes nacieron en 1960 o después.

Todavía es posible recibir beneficios tempranos a partir de los 62 años, pero durante toda tu vida recibirás pagos reducidos en función de la cantidad de meses que faltaban para tu jubilación plena en el momento en que te jubilaste. Para una persona nacida en 1955, la edad plena de jubilación es 66 años y 2 meses. Si esa persona se inscribe en el Seguro Social este año, a los 65, se habrá inscrito 14 meses antes. “Una persona que comienza a recibir beneficios 14 meses antes vería una reducción de aproximadamente el 7.82% de lo que hubiera sido su beneficio a la edad plena de jubilación”, dice Tim Steffen, consultor asesor de educación de PIMCO Investments. Recibir los beneficios temprano también puede reducir los beneficios de sobreviviente que tu cónyuge podría recibir después de tu muerte.  (Prueba la calculadora de AARP para el Seguro Social).

Además, si todavía trabajas y no has alcanzado la edad plena de jubilación, tus beneficios del Seguro Social podrían reducirse en función de tus ingresos.

2. Puedes inscribirte en Medicare

Eso no ha cambiado: todavía puedes obtener cobertura de Medicare a los 65 años. Pero las reglas de inscripción son complicadas si aún no has comenzado a recibir beneficios del Seguro Social. Si te inscribiste para recibir beneficios del Seguro Social temprano, te inscribirán automáticamente en Medicare a los 65 años. Pero si aún no te has inscrito para recibir beneficios del Seguro Social, tendrás que tomar medidas para inscribirte en Medicare. “Si no estás recibiendo beneficios del Seguro Social, tu inscripción en Medicare no será automática, tienes que ser proactivo”, dice Joanne Giardini-Russell, propietaria de Giardini Medicare en Howell, Míchigan, que ayuda a las personas con cuestiones relacionadas con Medicare y la cobertura suplementaria. Puedes inscribirte en Medicare en línea en el sitio web del Seguro Social en un plazo que abarca tres meses antes y tres meses después del mes en que cumples 65, incluso si no te inscribes para recibir beneficios del Seguro Social todavía. (Consulta la guía de AARP "¿Qué es Medicare?" para obtener más información).

A menos que estés trabajando y tengas seguro médico de tu empleador (o del empleador de tu cónyuge), por lo general tienes que inscribirte en Medicare a los 65 años. La Parte A de Medicare, que cubre las hospitalizaciones, es gratis para la mayoría de las personas; por lo tanto, generalmente se inscriben a los 65 años, incluso si están trabajando (a menos que deseen contribuir a una cuenta HSA de ahorros para gastos médicos). Pero la Parte B de Medicare, que cubre servicios médicos y ambulatorios, cuesta $144.60 al mes en el 2020 (más para las personas que ganan mucho dinero); por eso, algunas personas postergan la inscripción en la Parte B mientras trabajan. Sin embargo, debes inscribirte antes de que se cumplan ocho meses de haber dejado tu trabajo y haber perdido la cobertura de tu empleador; de lo contrario, podrías tener que pagar una multa por inscripción tardía del 10% del costo de la Parte B por cada 12 meses en los que deberías haber estado inscrito en Medicare, pero no fue así.

Además, si no tienes seguro médico de un empleador con 20 empleados o más, por lo general Medicare se convierte en tu cobertura principal a los 65 años y el otro seguro pasa a ser secundario (incluidos los beneficios de salud para jubilados y la cobertura de COBRA). Si no te inscribes en Medicare en ese momento, podrías tener brechas costosas de cobertura. Para obtener más información, consulta "No cometas estos errores con Medicare si pierdes tu trabajo después de los 65 años".


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3. Puedes usar tu cuenta HSA para más gastos

Una cuenta de ahorros para gastos médicos (HSA) puede brindarte beneficios tributarios triples: tus contribuciones son deducibles de impuestos (o son contribuciones "antes de impuestos" si las haces a través de tu empleador); el dinero crece con impuestos diferidos, y puedes retirarlo libre de impuestos para gastos médicos permitidos en cualquier momento. Y cuando cumples 65 años puedes retirar el dinero libre de impuestos para más gastos aún.

Cuando te inscribes en la Parte A o en la Parte B de Medicare debes dejar de hacer contribuciones a una cuenta HSA; es por eso que algunas personas que todavía trabajan para una empresa grande postergan la inscripción en Medicare para poder contribuir a una cuenta HSA. Para tener derecho a contribuir a una cuenta HSA en el 2020, tu póliza debe tener un deducible de seguro médico de por lo menos $1,400 si solo tienes cobertura individual o $2,800 para cobertura familiar.

Pero incluso después de que debas dejar de hacer contribuciones nuevas a una cuenta HSA, puedes dejar el dinero para que siga acumulándose en la cuenta para gastos futuros. Normalmente, tienes que pagar impuestos y una penalidad del 20%, si retiras dinero de una cuenta HSA para cualquier cosa que no sea un gasto médico calificado, pero esa penalidad desaparece cuando cumples 65 años. En ese momento, solo tienes que pagar impuestos sobre los retiros para gastos que no sean médicos. “Siempre les digo a mis clientes que pueden usar la cuenta HSA como un segundo plan 401(k)”, dice Steven Hamilton, un agente inscrito de Grayslake, Illinois.

Y tienes más maneras de evitar los impuestos. Después de cumplir 65 años, también puedes hacer retiros libres de impuestos de una cuenta HSA para pagar las primas de la Parte B y la Parte D de Medicare (cobertura de medicamentos recetados), así como de Medicare Advantage (pero no de Medigap) para ti y para tu cónyuge, siempre que el titular de la cuenta HSA tenga 65 años o más, señala Roy Ramthun, presidente de HSA Consulting Services.

4. Tu deducción estándar es mayor y tienes otras exenciones de impuestos

A partir del año en que cumples 65 años, tienes derecho a una mayor deducción estándar cuando presentas tu declaración de impuestos federales. Generalmente, la deducción estándar en el año 2020 es de $12,400 para los contribuyentes solteros, $18,650 para los contribuyentes que presentan una declaración como jefe de familia y $24,800 para las parejas casadas que presentan una declaración de impuestos conjunta. Los contribuyentes solteros o que presentan una declaración como jefe de familia de 65 años o más tienen derecho a una deducción estándar adicional de $1,650. Las parejas casadas pueden recibir $1,300 adicionales por cada cónyuge de 65 años o más ($2,600, si ambos tienen 65 años o más).

Las personas de 65 años o más de bajos recursos también podrían cumplir con los requisitos para obtener un crédito fiscal para personas mayores o con discapacidades. El IRS tiene más consejos (en inglés) para los contribuyentes mayores.

También es posible que cumplas con los requisitos para recibir exenciones de impuestos estatales o locales adicionales a los 65 años. “Muchas jurisdicciones estatales y locales congelan la tasación de propiedades con fines impositivos para las personas mayores de 65 años”, dice Hamilton. Algunos estados puede que deduzcan una cantidad de dinero fija del valor de valuación de tu vivienda o de tu factura de impuestos sobre la propiedad. Comunícate con tu estado o condado para averiguar si reúnes los requisitos para alguna exención.

5. Aún puedes ahorrar para la jubilación

Si todavía trabajas a los 65 años —incluso si es un trabajo a tiempo parcial o por cuenta propia—, puedes seguir ahorrando para la jubilación. Puedes contribuir a una cuenta Roth o a una cuenta IRA tradicional a cualquier edad, siempre que hayas percibido ingresos por trabajar. Si tienes 50 años o más, puedes contribuir hasta $7,000 a una cuenta IRA en el 2020 (o hasta la cantidad de dinero que hayas percibido por trabajar en el año, si es menos). Si tú trabajas pero tu cónyuge no, también puedes contribuir hasta $7,000 a una cuenta IRA conyugal en su nombre.

Tus ahorros para la etapa más avanzada de la vida aún pueden marcar la diferencia, incluso cuando ya has pasado los 60 o 70 años. “Definitivamente es útil que sigas ahorrando si puedes hacerlo”, acota Patrick Carney, planificador financiero certificado de Lancaster, Pensilvania. “Si alguien que trabaja de los 65 a los 75 años contribuye cada año $7,000 a una cuenta de jubilación con un crecimiento del 5% anual, habrá ahorrado casi $100,000 al cumplir 75 años”.

Tus contribuciones también podrían hacer que cumplas con los requisitos para obtener el crédito impositivo de ahorro para la jubilación: tu ingreso bruto ajustado en el 2020 no debe exceder $32,500 si eres un contribuyente soltero, $48,750 si presentas declaración como jefe de familia o $65,000 si estás casado y presentas una declaración conjunta. Cuanto más bajos sean tus ingresos, mayor será el crédito. El crédito máximo es de $1,000 por persona.

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