¿Los hombres bajan de peso más rápido que las mujeres?

La ciencia respalda la idea popular de que los hombres bajan libras más rápido, pero el sobrepeso puede ser más duro para su salud.

Un hombre mayor sonríe mientras se pesa en una báscula
Mature man weighing himself and smiling.
Getty Images

Puntos principales

  • Los hombres suelen ver una pérdida de peso inicial más rápida debido a una mayor masa muscular que ayuda a quemar calorías.
  • Las hormonas, las señales del apetito y los patrones de almacenamiento de grasa influyen en los cambios de peso.
  • La obesidad puede causar más problemas de salud y más temprano en la vida en los hombres que en las mujeres.

Si ibas a las reuniones de Weight Watchers en aquellos tiempos, cuando lo normal era pesarse cada semana, nadie tiene que decirte que subirse a la báscula solía ser una ocasión mucho más feliz para los hombres que para las mujeres. La razón es tan simple como profundamente injusta: en promedio, los hombres tienden a bajar de peso más rápido que las mujeres, especialmente al principio de un programa para perder peso. Y no es porque sean mejores contando calorías.

“En gran parte es porque los hombres tienden a tener más masa muscular, que quema más calorías”, dice la Dra. Richele Corrado, vocera de The Obesity Society y directora médica de Revolution Medicine, Health & Fitness en Washington, D.C. “Cuando hombres y mujeres siguen la misma dieta, los hombres crean un déficit calórico mayor y ven una pérdida de peso inicial más rápida”.

Aquí te damos un vistazo más de cerca a las razones biológicas y de comportamiento que influyen, y a si es posible que las mujeres emparejen el terreno. (Te adelantamos: sí se puede). 

Por qué los hombres bajan de peso más rápido que las mujeres

La ventaja injusta con la que arrancan los hombres cuando hacen dieta no es porque los dioses de la pérdida de peso estén en contra de las mujeres, aunque sí parece que los hombres tienen una ventaja fisiológica.

Para empezar, los hombres tienden a tener un porcentaje más alto de tejido muscular magro, y como el músculo quema más calorías en reposo que la grasa, queman más calorías a lo largo del día; —incluso cuando están sentados sin hacer nada, dice el Dr. William Yancy Jr., director del Duke Lifestyle and Weight Management Center en Durham, Carolina del Norte. 

Un hombre y una mujer en la cocina miran una receta en una pantalla con alimentos a su alrededor.
Getty Image

Los hombres también tienen más probabilidades de almacenar grasa alrededor del abdomen (conocida como grasa visceral). Aunque eso puede ser problemático para la salud en general (ver “¿El peso afecta de manera diferente a los hombres?” abajo), la grasa visceral suele ser metabólicamente más activa y tiende a desaparecer rápido durante la pérdida de peso. Otra cosa a su favor: niveles más altos de testosterona, que ayuda a mantener la masa muscular y aumenta la quema de calorías.   

Las mujeres no tienen ninguna de estas ventajas.

De hecho, los cuerpos de las mujeres están diseñados biológicamente para conservar reservas de grasa, algo que les sirve bien durante los años reproductivos, pero no tanto después de los 50, cuando la menopausia cambia la distribución de la grasa y puede hacer más difícil bajar de peso.  

Además, “parece haber diferencias en hormonas que regulan el apetito, como la leptina y la grelina, que favorecen la pérdida de peso en los hombres”, dice la Dra. Melina B. Jampolis, médica especialista en nutrición. “En comparación con los hombres, las mujeres muestran constantemente niveles más altos tanto de alimentación emocional como de alimentación hedónica —el placer de comer, que tiende a favorecer el consumo de dulces y comidas grasosas— y ambas hacen que bajar de peso sea más complicado”. 

Pero no es imposible. Aunque hombres y mujeres están hechos de manera diferente y las investigaciones sugieren que los hombres parecen bajar de peso más rápido, un estudio señaló que ambos sexos que perdieron libras bajaron 5% de su peso corporal (en inglés) más o menos al mismo ritmo al seguir un plan de reducción de calorías.

También es importante señalar esto: la meta no es simplemente pesar menos. También se trata de alcanzar y mantener un peso saludable para ti. Muchas veces, aunque no siempre, esto se refleja en un índice de masa corporal (IMC) de 18.5 a 24.9. El género, la masa muscular, la edad y la salud general pueden influir en la meta de peso adecuada. Deberías hablar con tu médico antes de empezar un programa para bajar de peso.

La masa muscular magra y la pérdida de peso

Con tanto énfasis en el entrenamiento de fuerza y en mantener la masa muscular, podrías pensar que hay más en juego que solo mantener tu peso bajo control. Sí, hay más en juego.

dos mujeres y un hombre en un gimnasio corren en una trotadora
Getty Image

Los músculos ayudan a regular el azúcar en la sangre, a mantener los huesos fuertes y a que sigas de pie a medida que envejeces. Las investigaciones relacionan una mayor masa y fuerza muscular con un menor riesgo de muerte prematura. ¿El problema? Los adultos pierden masa muscular con la edad: alrededor del 3 al 8% por década a partir de los 30 años, y la disminución se acelera más adelante en la vida. Para la mediana edad, tanto hombres como mujeres han perdido músculo, pero los hombres tienden a conservar más. Eso les da una ligera ventaja metabólica, ya que el músculo quema más calorías que la grasa, incluso cuando no estás haciendo, bueno, nada.

“Los hombres tienen una tasa metabólica en reposo más alta que las mujeres, en gran parte explicada por una mayor masa muscular”, explica Jampolis. “Y como el músculo es más metabólicamente activo  —es decir, quema más calorías incluso en reposo— esto crea un déficit calórico mayor en los hombres, lo que les permite bajar de peso más rápido que las mujeres”. 

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El papel de las hormonas en la pérdida de peso

Si tienes más de 50 años, nadie tiene que decirte cuál es el papel de las hormonas cuando se trata de bajar libras. La disminución de los niveles de testosterona (en los hombres) y de estrógeno (en las mujeres) puede causar estragos en la pérdida de peso.

La testosterona disminuye de manera natural con el tiempo. Según Jampolis, los hombres pierden alrededor del 1.6% por año a partir de mediados de sus 30. Ese tipo de disminución contribuye a la pérdida de masa muscular y a un aumento de la grasa corporal —particularmente la grasa visceral— y también puede afectar las hormonas que regulan el apetito y el metabolismo, todo lo cual hace más fácil subir de peso y más difícil bajarlo. Los hombres preocupados por sus niveles de testosterona deberían hablar con su médico de atención primaria.

En cuanto a las mujeres que batallan para que la báscula se mueva en la dirección correcta, la disminución de los niveles de estrógeno tiene parte de la culpa, pero no toda. Las investigaciones, incluido el estudio histórico Study of Women’s Health Across the Nation (SWAN), encontraron que el envejecimiento, no solo la menopausia, es el mayor factor que contribuye al aumento de peso en la mediana edad (en inglés). “La tasa metabólica en reposo disminuye en las mujeres mayores de 50 debido al envejecimiento y a la pérdida muscular”, dice Jampolis.

Aunque el estrógeno, o la falta de este, no es el único culpable, su disminución sí influye en cómo responde tu cuerpo a la dieta y al ejercicio. A medida que el estrógeno empieza a bajar durante la perimenopausia, las mujeres a menudo pierden músculo, ganan grasa abdominal y experimentan cambios metabólicos que pueden hacer que bajar de peso sea más lento y más difícil que antes en la vida.

Otros factores relacionados con la menopausia que pueden sabotear los esfuerzos de las mujeres por bajar de peso: “Cambios en el estado de ánimo, aumento del apetito y reducción del sueño debido a los sofocos y a los cambios hormonales, lo que afecta la respuesta a la insulina y hace más difícil bajar de peso”, dice Jampolis.

Sin embargo, investigaciones iniciales apuntan a un lado positivo para las mujeres que toman uno de los medicamentos más nuevos contra la obesidad, como la semaglutida y la tirzepatida. En una revisión y análisis de estudios previos en el Journal of Diabetes, las mujeres que tomaban un medicamento GLP-1 perdieron más peso (en inglés), en promedio, que los hombres que usaban GLP-1.

“No sabemos exactamente por qué las mujeres responden mejor, pero hay varias razones posibles”, dice Corrado. Entre ellas: “Por lo general, las mujeres tienen menor peso corporal, lo que puede dar como resultado niveles más altos del medicamento en el cuerpo con la misma dosis. Además, algunos estudios sugieren que las mujeres pueden seguir bajando de peso durante un periodo más largo antes de que la pérdida de peso se estabilice.

¿El peso extra afecta a los hombres de manera diferente?

En muchos sentidos, sí.

La tendencia a acumular más grasa alrededor del abdomen pone a los hombres en mayor riesgo de varios de los problemas más serios: diabetes tipo 2, enfermedad del corazón y enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), dice Yancy. Las mujeres no están exentas de estos trastornos, pero antes de la menopausia, por lo general tienen más grasa en la parte baja del cuerpo, lo que causa un menor impacto metabólico.

Esa diferencia en la forma del cuerpo —piénsalo como manzanas frente a peras— ayuda a explicar por qué los hombres con sobrepeso a menudo desarrollan problemas de salud antes que las mujeres. Al llegar a sus 50 y 60 años, el exceso de peso puede contribuir a la falta de aire, apnea del sueño, presión arterial alta y dolor en las articulaciones, sin mencionar las otras condiciones relacionadas con la obesidad mencionadas arriba, todo lo cual puede afectar los niveles de energía, la movilidad y la calidad de vida diaria.

De hecho, un estudio publicado en Geriatrics muestra que un IMC más alto y mayores niveles de grasa corporal (en inglés) están asociados con una mayor dificultad para realizar tareas cotidianas que antes parecían fáciles, como levantar equipaje al compartimento superior de un avión, subir escaleras y seguirles el ritmo a los nietos.

La menopausia ayuda a reducir esa diferencia. “A medida que bajan los niveles de estrógeno, las mujeres empiezan a subir de peso más como los hombres”, dice Yancy. “En lugar de depositar grasa en las caderas, empiezan a depositarla más en la zona de la cintura”. Con ese aumento de grasa abdominal, también sube el riesgo de las mujeres de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos. Los factores del estilo de vida —incluida la disminución de la actividad física con la edad— también influyen.

Estas diferencias ayudan a explicar por qué, por lo general, las mujeres viven más que los hombres. Una investigación publicada en el 2023 en JAMA Internal Medicine encontró que las mujeres en EE.UU. viven 5.8 años más que los hombres (en inglés), en promedio. Aunque la obesidad es solo una parte de ese rompecabezas, los investigadores han encontrado de manera constante que los hombres enfrentan mayores riesgos de enfermedad cardiovascular relacionada con la obesidad y tienden a experimentar sus complicaciones a edades más jóvenes que las mujeres.

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