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5 datos importantes sobre la enfermedad del hígado graso

Hay un tipo en particular que suele pasar desapercibido y que está aumentando en EE.UU.

Un doctor llena un formulario de un paciente que se ve acostado al fondo.

MARTIN BARRAUD / GETTY IMAGES

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Existe una enfermedad hepática común —aunque generalmente poco entendida— que es cada vez más frecuente, incluso entre quienes no suelen beber alcohol.

Casi una de cada cuatro personas padece la llamada enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA), un trastorno que se produce cuando se acumula una cantidad anormal de grasa en el hígado. Y dado que no suele detectarse en los exámenes médicos de rutina, la mayoría de las personas con la EHGNA ni siquiera saben que la tienen, según un nuevo informe (en inglés) que se publicó en la revista científica Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology.


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“La enfermedad del hígado graso no alcohólico se suele diagnosticar de forma imprevista cuando los análisis habituales indican un aumento asintomático de las enzimas hepáticas o cuando se observan signos de hígado graso en los estudios de imágenes abdominales”, explica la Dra. Manal Abdelmalek, profesora de Medicina y directora del Grupo de Estudio de Enfermedades Hepatobiliares de la División de Gastroenterología y Hepatología de Mayo Clinic.

¿A qué se debe el aumento de casos de la EHGNA? Parte de ello tiene que ver con el aumento simultáneo de la obesidad, la diabetes tipo 2 y el colesterol alto, que son todos factores de riesgo de la EHGNA, según el Dr. Po-Hung (Victor) Chen, profesor adjunto de Medicina de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins University. Las investigaciones sugieren (en inglés) que hasta el 75% de las personas que tienen sobrepeso y más del 90% de las que son obesas tienen la EHGNA. Asimismo, hasta el 65% de las personas que tienen diabetes tipo 2 padecen la EHGNA.

Y si bien el nombre podría sugerir lo contrario, el alcohol también puede intervenir en la evolución de la EHGNA. “Cuando existen estos factores de riesgo metabólico [como la obesidad], hasta un consumo moderado de alcohol puede llegar a dañar el hígado”, señala Chen. “Por otra parte, en Estados Unidos se ha observado un mayor consumo de alcohol, sobre todo durante la pandemia”. Una encuesta nacional de adultos del país concluyó que el consumo excesivo de alcohol aumentó un 21% durante la pandemia de COVID-19.

Aquí hay cinco datos sorprendentes que debes conocer sobre la EHGNA.

1. Puedes ser abstemio y tener la EHGNA

Existen dos tipos de enfermedades hepáticas que se producen por la acumulación anormal de grasa en el hígado. La EHGNA es el tipo que no se manifiesta directamente por el consumo de alcohol, aunque eso puede agravarla.

Y si bien es cierto que es posible vivir con un hígado graso, también es cierto que ese trastorno aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, que se vinculan a un mayor riesgo de sufrir enfermedades hepáticas, explica Abdelmalek. “El hígado graso simple no interfiere en la función hepática; sin embargo, la lesión hepática progresiva y [la cicatrización hepática] avanzada pueden influir en dicha función”.

¿Corres el riesgo de padecerla?

Hay una serie de enfermedades y trastornos que aumentan el riesgo de padecer la EHGNA. Estos son algunos de ellos.

  • Colesterol alto
  • Niveles elevados de triglicéridos (un tipo de grasa) en la sangre
  • Síndrome metabólico
  • Obesidad, sobre todo si la grasa se acumula en el abdomen
  • Síndrome de ovario poliquístico
  • Apnea del sueño
  • Diabetes tipo 2
  • Hipotiroidismo
  • Hipopituitarismo 

Fuente: Mayo Clinic

2. La mayoría de las personas que tienen la EHGNA no presentan daños significativos en el hígado

Sin embargo, en un 15 a un 20% de los casos, el exceso de grasa hepática coincide con la inflamación y el daño de las células del hígado, lo que provoca una forma agresiva de la enfermedad denominada esteatohepatitis no alcohólica (EHNA). En el caso de la EHNA, el daño hepático es similar al que se produce por el consumo excesivo de alcohol. Se observa cicatrización del hígado (cirrosis), cáncer de hígado o insuficiencia hepática.

No es de sorprender que quienes padecen EHNA tengan cinco veces más probabilidades de morir por una enfermedad hepática que quienes padecen la EHGNA sin evolución, según una investigación (en inglés) que se publicó en Clinical Liver Disease. Entre las personas que padecen una EHGNA que no evoluciona a una EHNA, que es mucho más grave, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte “debido a los diversos factores de riesgo metabólico que comparten”, explica Chen. “La enfermedad hepática es la segunda causa principal de muerte”.

3. Puedes tener la EHGNA sin saberlo

Las personas en las primeras etapas de la EHGNA no suelen tener síntomas, y es posible que los análisis de sangre de rutina no indiquen ningún problema hepático, señala Abdelmalek. Lo que complica la situación es que el aumento de las enzimas hepáticas en la sangre, un posible signo de la EHGNA, a menudo se descarta como un efecto secundario de otros medicamentos o como consecuencia del consumo reciente de alcohol.

“La enfermedad no produce síntomas específicos hasta las fases más avanzadas, que se presentan después de décadas. Por lo tanto, suele pasar desapercibida a menos que el paciente tenga resultados anormales en los análisis hepáticos o en una ecografía abdominal que evidencie la presencia de grasa”, indica el Dr. Scott Friedman, jefe de Enfermedades Hepáticas y decano de Investigación Terapéutica de la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

“Los médicos que atienden a pacientes que padecen diabetes tipo 2, hipertensión arterial o niveles elevados de lípidos en sangre —especialmente si se trata de pacientes obesos— deben considerar la posibilidad de que exista una EHGNA subyacente. Los pacientes también deberían sugerir a su médico que les haga exámenes de detección de esta enfermedad en estas circunstancias”, añade.

La EHGNA se puede diagnosticar con un análisis de sangre de rutina para el hígado “combinado con estudios de imágenes, que incluyan una ecografía o una evaluación en el lugar donde recibe atención médica para medir la rigidez hepática”, explica Friedman. Este estudio, conocido como Fibroscan o elastografía de transición, actualmente se puede realizar en la mayoría de los consultorios de los especialistas del hígado.

4. En las mujeres, el riesgo de padecer la EHGNA aumenta con la edad

Si bien los investigadores no conocen con exactitud el motivo, consideran que guarda relación con las hormonas sexuales. “Los estrógenos protegen contra las enfermedades hepáticas graves en las mujeres premenopáusicas”, señala Friedman, quien coincide con los resultados de una revisión de más de 60 estudios que se publicó en la revista científica Endocrinology. “Sin embargo, después de la menopausia, la evolución de la enfermedad hepática se acelera y coincide con la de los hombres de la misma edad”.

Eso no significa que las mujeres premenopáusicas no corran el riesgo de padecer la EHGNA, advierte Friedman, “sobre todo si existen varios factores de riesgo”.


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5. La mejor receta para combatir la EHGNA es bajar de peso

Otra razón más para eliminar el exceso de peso: las investigaciones demuestran que reducir al menos un 10% del peso corporal con una combinación de dieta y ejercicio puede revertir la EHNA. (Una dieta estilo mediterráneo es el único plan específico recomendado por un consorcio de grupos profesionales para el tratamiento de la EHGNA y la EHNA).

“Por muy trillado que parezca, no hay nada mejor que tratar los factores de riesgo metabólico con la dieta, el ejercicio y la reducción de peso”, señala Chen. “También es fundamental controlar la diabetes y el colesterol alto, con medicamentos si es necesario”.

Del mismo modo, es esencial evitar el alcohol. Si bien algunas investigaciones sugieren que el consumo moderado de alcohol (definido como una bebida al día en el caso de las mujeres y hasta dos en el de los hombres) puede reducir el riesgo de padecer EHNA y enfermedades cardiovasculares, los estudios demuestran que todo consumo de alcohol puede agravar la EHGNA y dificultar la capacidad de recuperación del hígado.

Fuera de los cambios en el estilo de vida, no existe ningún tratamiento para la EHGNA, pero “dado el vertiginoso aumento en la prevalencia de la EHGNA, en los últimos cinco a diez años se viene llevando a cabo una intensa labor para comprender mejor la enfermedad y encontrar objetivos de tratamiento”, explica Friedman.

Hoy en día existen más de 100 fármacos en estudios clínicos para combatir esta enfermedad. Y si bien la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aún no ha aprobado ninguno, Friedman señala que “cada día estamos más cerca”.

Kimberly Goad, periodista radicada en Nueva York, ha informado sobre temas de salud para algunas de las principales publicaciones de consumidores del país. Sus artículos se han publicado en Women’s Health, Men’s Health y Reader’s Digest.