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7 malos hábitos de gasto y cómo cambiarlos
Es hora de evaluar el por qué de tus compras y buscar maneras de controlar los gastos innecesarios.
Tiempo de lectura: 5 minutos
Puntos principales
- Gastar de más podría ser el resultado de hábitos de compra muy arraigados.
- Los correos electrónicos y mensajes de texto publicitarios de los minoristas pueden fomentar gastos que van más allá de tus necesidades.
- Hábitos sencillos como retrasar las compras y adquirir productos básicos en oferta pueden ayudar a controlar los costos.
¿Sabías que podrías estar desperdiciando dinero sin darte cuenta debido a hábitos de compra muy arraigados?
“Hay un vínculo familiar que moldea lo que compramos, cuándo lo compramos y cuánto gastaremos en algo”, dice Jacquette Timmons, una especialista en comportamiento financiero radicada en Nueva York. Es decir, si tus padres gastaban sin medida, es probable que tú también lo hagas.
Agrega las compras en internet, las aplicaciones de pago y los servicios de compra ahora, paga después (BNPL), y gastar intencionalmente se vuelve todavía más difícil. “El sistema está diseñado para que fracasemos”, dice Wendy De La Rosa, científica del comportamiento y profesora asistente de mercadeo en Wharton School de la Universidad de Pensilvania.
Por suerte, hay pequeños cambios que puedes hacer para convertirte en un consumidor más astuto. Estos son siete hábitos de compra costosos (en inglés), junto con consejos prácticos para dejarlos.
Compras productos en los momentos equivocados
Ya sea que compres un suéter o un sofá seccional para exteriores, el mejor momento para comprar nunca es durante la temporada alta. “A menudo conseguirás las mejores ofertas cuando la mercancía de temporada está por salir de las tiendas”, dice Julie Ramhold, editora sénior de DealNews, un sitio web de comparación de compras.
La paciencia puede rendir mucho. Por ejemplo, puedes conseguir grandes rebajas en todo, desde sandalias y trajes de baño hasta muebles para exteriores y parrillas, si esperas hasta que termine el verano.
Cuando se trata de comprar un automóvil nuevo, Ramhold recomienda esperar hasta el final del año. “Aunque sin duda puedes encontrar incentivos alrededor del Día de los Caídos o el 4 de julio, el verdadero esfuerzo por empezar a sacar automóviles del lote comienza en octubre y dura hasta el final del año calendario, cuando los concesionarios se esfuerzan por hacer espacio para los modelos más nuevos”.
Eres una persona que prioriza la comodidad
La entrega de comida y las aplicaciones de viajes compartidos hacen que sea más fácil que nunca pedir la cena a domicilio y pedir un viaje al aeropuerto. Pero, como señala De La Rosa, “estás pagando un costo adicional por estos servicios”. Ese costo adicional viene en forma de cargos por entrega, cargos por servicio y propinas.
De vez en cuando, optar por la comodidad está justificado. La clave es usar estas aplicaciones con moderación. “Si no puedes limitar su uso, te recomiendo eliminar las aplicaciones de tu teléfono”, dice De La Rosa.
Otra estrategia: “Yo eliminaría la tarjeta que usas para pagar DoorDash o Uber, para que, cuando hagas un pedido, tengas que pasar por la molestia de volver a ingresar tu información de pago”, dice ella. Esa fricción te permite tomarte un momento para pensar si tu dinero podría gastarse mejor en otra cosa, agrega.
Estás jubilado, pero gastas como si todavía trabajaras
La jubilación tiene muchas ventajas, pero tener un presupuesto fijo no necesariamente es una de ellas. Aunque quizás hayas comprado artículos caros, como trajes de diseñador o joyas llamativas, mientras recibías un sueldo, “lo que te funcionaba cinco años antes de la jubilación quizás no te funcione ahora”, dice Timmons.
Ella sugiere establecer límites para los gastos. Uno que ella misma usa: “Si veo algo que quiero comprar, le tomo una captura de pantalla y luego decido si lo quiero o no”.
De La Rosa recomienda crear y cumplir un “presupuesto de frecuencia” en lugar de un presupuesto tradicional. Por ejemplo, los amantes de la comida podrían establecer la regla de comer fuera solo un par de veces al mes en vez de fijar una cantidad específica para comidas en restaurantes. “Es mucho más fácil decir: ‘Comeré en un restaurante dos veces al mes’ que llevar un registro de lo que gastas en cada comida y cuánto queda en tu presupuesto”, dice ella.
No compras estratégicamente en cantidad
¿Esperas hasta que se te acaben los artículos que usas regularmente, como productos de papel, artículos de limpieza y champú, antes de reabastecerte? Si es así, podrías estar tirando buen dinero junto con tu tubo de pasta dental vacío.
Una mejor estrategia, dice Ramhold, es comprar de ocho a 12 semanas de artículos que usas con frecuencia cuando estén en oferta, “siempre y cuando tengas espacio físico para guardarlos y no planees cambiar de marca”.
Algunos artículos que podrías considerar comprar al por mayor son filtros de HVAC, bolsas de basura y papel aluminio, especialmente si puedes comprarlos en un club de almacén.
Te suscribes a demasiados correos electrónicos de mercadeo
Muchos minoristas en internet ofrecen descuentos a cambio de que te suscribas a boletines, mensajes de texto u otras comunicaciones de mercadeo, ya que esto requiere que proporciones información personal como tu dirección de correo electrónico o número de teléfono.
Pero si compartes tu información para ahorrar un 10% en tu primera compra, no tienes que suscribirte de por vida. “Una cosa que me ha ayudado a gastar menos es cancelar mi suscripción a los mensajes de mercadeo”, dice Ramhold. “Cuando dejé de recibir tantos de esos mensajes, aprendí en qué minoristas prefiero comprar y básicamente solo los visito cuando necesito algo”.
Por lo general, puedes responder “stop” a un mensaje de texto o desplazarte hasta el final de un correo electrónico promocional para encontrar un botón de “cancelar suscripción”. Ramhold dice que cancelar la suscripción elimina la tentación de otra “oferta” o código de descuento que aparece en tu bandeja de entrada.
“Cuando reduces el enfoque a tus minoristas preferidos, desaparece el ruido de fondo y puedes concentrarte mejor en las promociones que realmente vale la pena investigar”, dice ella.
Te enorgullece comprar el modelo más reciente
Si siempre eres el primero en la fila cuando sale un nuevo teléfono Android, Apple Watch o bolso de diseñador, eres lo que los investigadores del comportamiento llaman un “buscador de novedades”. Y hay una razón detrás de eso: “¿Qué pasa cuando obtienes lo último? Eres un niño popular, aunque seas adulto. Eres de los primeros en adoptarlo o eres el innovador porque fuiste el primero en tenerlo”, dice Timmons.
Pero siempre lanzarte por el modelo completamente nuevo tiene desventajas; sobre todo, podrías endeudarte con la tarjeta de crédito o gastar dinero que podría presupuestarse para gastos más importantes.
Además, la emoción que sientes al comprar, por ejemplo, un nuevo modelo de automóvil de lujo es pasajera. “No aumenta tu capital social a largo plazo, porque la gente solo te va a pedir que la lleves en tu automóvil nuevo una vez”, De La Rosa dice. “Casi siempre es una propuesta perdedora”.
Caes en la trampa del ‘envío gratis’
En un momento, estás comprando en internet un nuevo par de jeans. Al siguiente, vas a pagar y aparece un mensaje: “¡Gasta $20 más para obtener envío gratis!”. De repente, agregas un artículo extra —o varios artículos— a tu carrito que no planeabas comprar.
No estás solo. Cerca de 4 de cada 5 compradores dicen estar dispuestos a aumentar sus gastos para alcanzar el mínimo de envío gratis de un minorista, según encontró una encuesta de FedEx y Morning Consult del 2024 (en inglés).
“Si solo te faltan unos cuantos dólares, agregar un artículo pequeño podría tener sentido”, dice Ramhold. Pero la mayoría de las veces, pagar el envío es una mejor opción que llenar tu carrito de cosas que no necesitas.
Michele Shapiro es la exdirectora de finanzas y contenidos de salud del estudio creativo interno de People Inc. Escribe con frecuencia sobre bienestar financiero, viajes en la mediana edad y formas de vivir más tiempo (¡y mejor!).
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