Cómo ahorrar dinero en los cuidados a largo plazo

Pagar por los cuidados a largo plazo puede agotar rápidamente los ahorros de toda una vida, pero estos consejos para ahorrar dinero pueden bajar los costos, preservar los bienes y retrasar la necesidad de Medicaid.

Ilustración de una persona siendo llevada en una silla de ruedas por un cuidador detrás de una ventanas de un edificio.
Chris Gash

Puntos principales

  • Las familias no pueden evitar el alto costo de los cuidados a largo plazo, pero muchas veces sí pueden bajar los gastos al elegir el entorno de cuidado adecuado y explorar opciones para ahorrar dinero.
  • Elegir una habitación semiprivada y el nivel de cuidado adecuado puede ahorrarles a las familias miles de dólares cada año.
  • Planificar con anticipación, llevar documentación cuidadosa y contar con orientación profesional puede hacer que reunir los requisitos para Medicaid sea más rápido y menos estresante para las familias.

Cuando al esposo de Eileen Kalk, Tom, de 72 años, le diagnosticaron la enfermedad de Alzheimer en el 2020, ella asumió que encontrar el programa adecuado de cuidados a largo plazo sería cuestión de identificar el mejor centro. En cambio, la asistente médica semijubilada que vive en Lakeport, California, descubrió que la asequibilidad (en inglés)  —no la disponibilidad— se convertiría en uno de los mayores retos de su familia.

Después de años de cuidar a sus padres mayores, Eileen, de 70 años, de repente se encontró navegando el complejo y caro mundo de los cuidados a largo plazo. Pero, como muchas familias, Eileen tuvo que sopesar la calidad del cuidado frente a los costos crecientes y la necesidad de estar lo suficientemente cerca como para visitar a Tom con regularidad.

“Consideré el cuidado en casa, pero por la cantidad de horas que Tom necesitaría con asistentes, en realidad saldría más caro que mudarlo a un centro de cuidados a largo plazo”, dice Eileen. Al final, mudó a Tom a una antigua comunidad residencial para el cuidado de la memoria hace unos tres años y medio, donde sigue recibiendo cuidado a medida que su enfermedad progresa.

La realidad financiera de los cuidados a largo plazo

La experiencia de Eileen Kalk resalta las difíciles decisiones financieras que enfrentan miles de cuidadores mientras buscan opciones de calidad de cuidados a largo plazo, como hogares de ancianos o unidades de cuidado de la memoria. “La mayor sorpresa no es elegir un hogar de ancianos, sino darte cuenta de lo rápido que pueden desaparecer los ahorros de toda una vida una vez que los cuidados a largo plazo se vuelven necesarios”, dice Frank King, profesor asistente de enseñanza de política y administración de salud en la Universidad Estatal de Pensilvania.

El costo anual de una habitación privada en un hogar de ancianos es de $127,750, un precio que crea una carga financiera directa para muchos cuidadores. Entre el 2019 y el 2024, el costo de los servicios de cuidados a largo plazo aumentó de 23 al 48%. En contraste, los ingresos familiares promedio de los hogares con personas de 65 años o más subieron un 22%, según un informe (en inglés) del Instituto de Política Pública de AARP.

Eileen Kalk se llevó una gran sorpresa con los precios cuando empezó a buscar opciones de cuidados a largo plazo para su esposo, Tom.
Cortesía de Eileen Kalk

La mayoría de las familias paga los cuidados a largo plazo de su propio bolsillo. Por lo general, Medicare no cubre los cuidados a largo plazo, pero puede cubrir parcialmente hasta 100 días de cuidado de enfermería después de una hospitalización cualificada si se cumplen requisitos médicos específicos y con la aprobación del médico.

Medicaid no solo ofrece cobertura de seguro de salud a personas de bajos ingresos, sino que también paga el cuidado en hogares de ancianos, incluida la habitación y la comida. Sin embargo, los solicitantes deben cumplir con estrictos requisitos de calificación e ingresos.

Planificar con anticipación puede ayudar. Comparar opciones de cuidado y costos antes de una crisis puede marcar una diferencia importante. “La vida asistida es menos cara que el cuidado en un hogar de ancianos, pero también, en la mayoría de los estados, está menos regulada de cerca. El aumento de precios en ambos ha hecho que la asequibilidad sea un reto cada vez mayor, ya que los aumentos de precios han superado el crecimiento de los ingresos de las personas en Estados Unidos”, dice Alan Weil, vicepresidente sénior del Instituto de Política Pública de AARP.

Formas comunes de bajar los costos de un hogar de ancianos

Aunque la habitación, la comida y el cuidado de enfermería representan la mayor parte de los gastos de cuidados a largo plazo, muchas familias se sorprenden por los cargos más pequeños que se acumulan mes tras mes. Desde lavandería y artículos de cuidado personal hasta servicios de salón y suministros médicos, estos gastos rutinarios pueden sumar cientos —o incluso miles— de dólares al costo anual del cuidado.

Revisar qué está incluido en la factura mensual de tu ser querido y buscar oportunidades para recortar gastos opcionales puede ayudar a rendir más tu presupuesto sin comprometer la calidad. Aunque las tarifas básicas del hogar de ancianos normalmente son fijas, algunos cargos adicionales y tarifas de pago privado pueden ser negociables. Las familias pueden preguntar si el centro ofrece incentivos por mudanza o si elimina cargos comunitarios o administrativos. “Nunca está de más preguntar qué flexibilidad financiera puede haber disponible”, dice Jackie Blew, administradora de hogar de ancianos con Eden East Healthcare Management, con sede en Skokie, Illinois.

Grandes ahorros para rendir más los presupuestos de cuidados a largo plazo

Antes de que Medicaid se convierta en una opción viable para cubrir los costos de cuidados a largo plazo, hay varias maneras en que las familias pueden ahorrar miles de dólares al año. Algunas opciones para ahorrar dinero incluyen:

Retrasar una mudanza a cuidados a largo plazo

“La meta debería ser ayudar a los adultos mayores a permanecer seguros y de forma independiente en casa durante el mayor tiempo posible. Ahí es donde la mayoría de las personas quiere estar, y retrasar una mudanza al cuidado en un hogar de ancianos puede reducir significativamente los costos, siempre y cuando sus necesidades de cuidado puedan atenderse de forma segura”, dice Bob Etchells, vicepresidente retirado de Presbyterian Senior Living en Pensilvania.

Para muchas familias, combinar servicios comunitarios (en inglés) puede hacer que envejecer en casa sea tanto práctico como más asequible que pagar de forma privada el cuidado en un hogar de ancianos.

Los expertos dicen que las familias deberían reevaluar con regularidad si el propio hogar sigue siendo una opción segura. Caídas frecuentes, deambulación, necesidad de supervisión las 24 horas, agotamiento del cuidador o trastornos médicos complejos (en inglés) pueden ser señales de que es momento de considerar vida asistida o cuidado de enfermería especializada. “La meta no es evitar los cuidados a largo plazo a toda costa, sino hacer la transición solo cuando de verdad sea necesario”, dice Blew.

Elige una habitación semiprivada

Elegir una habitación semiprivada en lugar de una privada puede reducir sustancialmente el costo del cuidado en un hogar de ancianos. Según la Encuesta del Costo del Cuidado del 2024 de Genworth, el costo anual medio de una habitación semiprivada es de $111,325, en comparación con $127,750 por una habitación privada, una diferencia de $16,425 al año. Para las familias que pagan de su bolsillo, esos ahorros pueden ayudar a rendir más sus bienes o retrasar la necesidad de Medicaid. Antes de tomar una decisión, pregunta sobre la compatibilidad entre compañeros de cuarto, la disponibilidad de habitaciones y si una habitación privada podría estar disponible después si cambian las necesidades o preferencias de tu ser querido.

BOLETÍN DE AARP

Mujer leyendo tableta

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Considera vida asistida frente a un hogar de ancianos

Si un ser querido no necesita cuidado de enfermería especializada las 24 horas, vida asistida puede ser una opción significativamente menos costosa. El costo anual medio es de unos $70,800, aproximadamente $40,500 menos que una habitación semiprivada en un hogar de ancianos.

Blew recomienda que las familias consideren primero la vida asistida cuando sea apropiado. Las familias también pueden complementar la vida asistida con asistentes de salud en el hogar y acompañantes a medida que aumentan las necesidades de cuidado. Pero una vez que alguien necesita cuidado extensivo las 24 horas, esos costos adicionales pueden eliminar rápidamente la ventaja financiera de la vida asistida. Algunos recursos a considerar incluyen:

  • Servicios de entrega de comidas a domicilio: Programas como Meals on Wheels ayudan a asegurar que los adultos mayores estén comiendo comidas saludables, con contacto regular de voluntarios que entregan las comidas.
  • Asistentes de cuidado en el hogar y acompañantes: Ayudan con el cuidado personal, la preparación de comidas, recordatorios de medicamentos, tareas del hogar, transporte y compañía.
  • Programas diurnos para adultos: Ofrecen actividades supervisadas e interacción social, mientras les dan a los cuidadores familiares tiempo para trabajar o recargar energías.
  • Programa Medicare GUIDE: Disponible a través de proveedores participantes en ciertas áreas, este programa ayuda a las personas que viven con demencia y a sus cuidadores a coordinar el cuidado y acceder a servicios de apoyo. También incluye un beneficio flexible de relevo de descanso que puede ofrecer de $2,500 a $3,000 al año para ayudar a pagar el cuidado de relevo y otros apoyos en el hogar.
  • Programas de exención de Medicaid para el hogar y la comunidad: En muchos estados, estos programas ayudan a cubrir el cuidado en el hogar y otros servicios que apoyan el envejecimiento en casa.
  • Organizaciones comunitarias: Las Agencias del Área sobre Envejecimiento, los Centros de Recursos sobre Envejecimiento y Discapacidad y los centros para personas mayores a menudo conectan a las familias con servicios locales gratuitos o de bajo costo.
  • Comunidades de fe: Las iglesias, sinagogas, mezquitas y otras congregaciones pueden ofrecer apoyo voluntario, incluyendo comidas, compañía y ayuda con las tareas del hogar.

Explora centros sin fines de lucro de cuidados a largo plazo

Cuando compares comunidades de cuidados a largo plazo, no te fijes solo en la tarifa mensual. Pregunta qué pasa si tu ser querido sobrevive a sus ahorros.

Algunos proveedores sin fines de lucro ofrecen flexibilidad financiera diseñada para ayudar a los residentes a permanecer en su comunidad a medida que su salud y sus finanzas cambian. Eso puede incluir asistencia benéfica, acceso a vivienda subsidiada o la posibilidad de pasar a un nivel de cuidado de menor costo dentro de la misma organización en lugar de mudarse a otro lugar.

Antes de firmar un contrato, pregunta si una comunidad sin fines de lucro tiene un programa de cuidado benévolo o asistencia benéfica, si acepta Medicaid cuando los residentes agotan sus ahorros y si permite que los residentes hagan la transición a diferentes niveles de cuidado sin salir de la comunidad, dice Jon-Paul Venoit, presidente y director ejecutivo de Masonicare, una organización de atención médica sin fines de lucro en Connecticut. “Esas políticas no necesariamente bajarán la factura mensual de hoy, pero pueden brindar una valiosa protección financiera si las circunstancias cambian en el futuro”.

  • Consejos para ahorrar dinero

  •  Lavandería: los centros de cuidados a largo plazo incluyen el lavado de ropa personal en la tarifa diaria o cobran una tarifa aparte. Pregunta sobre este cargo, ya que algunas familias pueden optar por lavar la ropa en casa.
  • Incontinencia y suministros médicos: los centros suelen aplicar un sobreprecio a artículos desechables como pañales para adultos, compresas y toallitas húmedas. Comprar suministros aprobados al por mayor o a través de proveedores más económicos, cuando está permitido, puede reducir los gastos.
  • Citas médicas: si tu ser querido necesita atención especializada, verifica si el proveedor forma parte de la red de tu seguro para evitar mayores gastos de tu bolsillo.
  • Artículos de cuidado personal: los productos de uso diario, como pasta de dientes, champú, jabón, loción y artículos de afeitado, pueden suponer un gasto considerable con el tiempo. Comprar estos artículos por tu cuenta pueden resultar más económico que adquirirlos a través del centro.
  • Servicios de peluquería y estética: los cortes de pelo, manicuras, pedicuras y otros servicios de estética dentro del centro son prácticos, pero pueden resultar costosos. Programar estos servicios con menos frecuencia o contratarlos fuera del centro puede reducir los gastos.
  • Sesiones de terapia: si el seguro ya no cubre la fisioterapia, asegúrate de que no se esté continuando con una terapia de pago privado de forma involuntaria.
  • Televisión y cable: asegúrate de no estar pagando por un paquete de televisión por cable prémium si tu ser querido apenas ve la televisión.
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