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Guía para cuidadores sobre la tutela legal y la curatela
Conoce cuándo se necesita cada una, en qué se diferencian y qué hay que considerar al asignar o asumir un papel así.
Puntos principales
- Los cuidadores pueden enfrentarse a obstáculos si no tienen la autoridad legal para tomar decisiones médicas o financieras en nombre de un ser querido.
- Un tutor supervisa el cuidado y el bienestar de una persona, mientras que un curador se enfoca en los asuntos financieros (curatela); las reglas y responsabilidades varían según el estado.
- Como son protecciones supervisadas por un tribunal, la tutela y la curatela normalmente se usan como último recurso cuando otras opciones legales no pueden brindar protección adecuada.
Para Helen Bundy Medsger, ser cuidadora se convirtió en un curso acelerado sobre la importancia de la planificación legal. Cuando la demencia con cuerpos de Lewy de su padre pasó de síntomas leves a paranoia severa y alucinaciones, ella intervino para defenderlo. Pero, a pesar de ser la persona que mejor lo conocía, Medsger, de 71 años, que vive en Santa Rosa, California, descubrió rápidamente que no tenía la autoridad legal para tomar muchas decisiones cruciales sobre su cuidado.
La falta de un poder notarial de salud, también llamado poder para la atención médica, la dejó corriendo de un lado a otro. Pasó incontables horas lidiando con hospitales y centros de cuidados a largo plazo, peleando para asegurarse de que su padre recibiera el tratamiento y apoyo adecuados. La experiencia la convenció de que las familias deben prepararse mucho antes de que la demencia u otra enfermedad grave cree una crisis.
“Yo era la defensora de mi padre y la persona que peleaba por su cuidado, pero el sistema no reconocía eso automáticamente. Tuve que demostrar mi papel una y otra vez en momentos en los que ya estaba abrumada con las decisiones del cuidado”, dice Medsger.
La diferencia entre tutela y curatela
Cuando la demencia, una enfermedad o una discapacidad afecta la capacidad de una persona para tomar decisiones, las familias pueden encontrarse de repente navegando un panorama legal desconocido. Sin la autoridad legal adecuada, incluso los parientes más cercanos pueden encontrarse con obstáculos al tratar de manejar la atención médica, las finanzas u otras decisiones importantes de su ser querido. Estas protecciones legales también pueden resguardar a los seres queridos vulnerables de la explotación financiera, incluidas las estafas y el fraude.
Entre las opciones legales que algunos cuidadores quizás necesiten explorar están la tutela y la curatela, pero las definiciones y los requisitos varían según el estado. Por ejemplo, en California, la tutela es para menores y la curatela es para adultos. Luisiana usa un término completamente distinto: interdicción.
“Lo mejor es leer las leyes estatales para entender las diferencias porque algunas son extensas y detalladas, mientras que otras son mínimas”, dice la experta en cuidado Pamela D. Wilson, quien ha servido como tutora o curadora designada por el tribunal en 60 casos en Colorado.
A pesar de las diferencias entre estados, por lo general:
- La tutela implica tomar decisiones sobre el cuidado y bienestar de una persona, como la atención médica, la vivienda y otras necesidades personales.
- La curatela se enfoca en administrar asuntos financieros, como pagar cuentas, manejar bienes y supervisar transacciones financieras. A veces, a un curador también se le llama tutor del patrimonio o tutor de bienes.
En muchos casos, si no hay documentos de poder notarial y una persona está incapacitada, pueden hacer falta tanto la tutela como la curatela. En algunos estados, las familias deben demostrar que alternativas como un poder notarial, las directivas anticipadas de atención médica o un fideicomiso no son viables.
Muchas veces, se necesitará una nota de un médico que detalle la incapacidad. Tanto los tutores como los curadores son designados por un tribunal. Puede que los cuidadores que cuidan a su cónyuge quieran identificar a quién les gustaría que sirviera como tutor o curador en caso de que mueran antes que su ser querido o queden incapacitados mientras le brindan cuidado a su cónyuge.
¿Cuándo considerar la tutela?
La tutela no está pensada para ser el primer paso cuando alguien necesita ayuda. “La tutela normalmente es una medida de último recurso”, dice Mark Johnson, socio del bufete Johnson Teigen en Fitchburg, Wisconsin, y tesorero de la Academia Nacional de Abogados de Derecho para Personas Mayores (en inglés).
Por lo general, los tribunales consideran si una persona tiene una limitación física o médica, si esa limitación representa un riesgo para su salud o bienestar, y si alternativas menos restrictivas, como un fideicomiso o un poder notarial médico, podrían brindar el apoyo necesario.
Wilson dice: “Un abogado con experiencia en sucesiones, planificación patrimonial o derecho de personas mayores añade una cláusula en los documentos de planificación patrimonial, como: ‘En caso de que un tribunal determine que es necesario nombrar a un tutor o curador, propongo a la persona que tiene mi poder notarial para que actúe como mi tutor o curador, y pido que el tribunal la nombre’”.
Hay situaciones en las que la tutela se vuelve necesaria. Esto puede pasar cuando alguien nunca creó documentos legales, cuando los documentos existentes son demasiado limitados o cuando la condición de una persona podría llevarla a tomar decisiones que pongan en riesgo su salud o seguridad.
“Vemos esto mucho con personas que tienen padres mayores con demencia que ya no pueden sobrevivir solos y no han hecho nada para protegerse o mantenerse”, dice Joan Burda, profesora adjunta de derecho ya jubilada de la Universidad Case Western Reserve y abogada especializada en planificación patrimonial y sucesiones.
En otros casos, un tribunal puede optar por una tutela limitada, en la que un tutor designado por el tribunal maneja solo las decisiones de atención médica, mientras la persona mantiene el control sobre los asuntos que todavía puede manejar por su cuenta.
¿Cuándo es momento de hablar sobre la curatela?
Establecer personas de confianza para manejar las finanzas de alguien, en lugar de dejar esas decisiones en manos de un tribunal, es una parte vital de la planificación patrimonial a largo plazo. John Neil Wood, abogado y fundador de Grant Park Legal Advisors, un bufete de la zona de Chicago, dice: "Suelo recomendar que la familia tenga una conversación sobre quién asumirá esta responsabilidad y hablo con ellos sobre el nivel de responsabilidad que están asumiendo antes de solicitar la tutela".
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Una curatela financiera implica que un tribunal transfiera a otra persona los derechos para administrar bienes, cuentas bancarias y bienes raíces. Como quitarle a alguien su autonomía financiera es una medida legal seria, los tribunales tienen que equilibrar la protección de las personas vulnerables frente a la explotación financiera con la preservación de la mayor parte posible de su independencia.
Para las familias que están navegando estas decisiones, Johnson recomienda buscar la orientación de un abogado especializado en derecho de personas mayores que entienda el rango de opciones disponibles. “La meta no es simplemente obtener control sobre los asuntos de alguien”, dice, “sino encontrar el arreglo menos restrictivo que proteja a la persona mientras respeta sus derechos".
Pero en las familias que no se llevan lo suficientemente bien como para hacer eso, una persona puede actuar y presentar una petición y otros documentos legales ante el tribunal. En algunos casos, incluso puede haber peticiones en competencia, según la abogada Moira S. Laidlaw, ex copresidenta del Comité de Tutela de la Asociación de Abogados del condado de Westchester en el estado de Nueva York. Eso deja en manos del juez la decisión de quién asumirá la responsabilidad.
Medsger ha completado directivas anticipadas y documentos de poder notarial médico y financiero para anticipar y prepararse para problemas futuros. “Toda esta planificación debería evitar la necesidad de que mis hijos busquen una curatela sobre mí”, dice ella.
6 preguntas clave para considerar sobre la tutela y la curatela
1. ¿Cuál es el proceso para solicitar una tutela o curatela?
El proceso varía según el estado, pero la petición muchas veces se presenta ante el tribunal de distrito o tribunal superior del condado donde vive la persona que recibe el cuidado. Los formularios clave que hay que presentar incluyen una petición o formulario de citación, una declaración de capacidad completada por el médico de la persona y formularios complementarios. Hay una cuota judicial de presentación que normalmente va de $250 a $500, según el condado y el estado.
2. ¿Cuáles son las alternativas a una tutela y curatela?
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La mayoría de las personas pueden evitar necesitar alguna vez un tutor o curador si se preparan con anticipación. Burda dice que todo el mundo debería hacer un plan patrimonial integral que incluya un documento de poder notarial duradero, que designa a alguien para tomar decisiones por ti si quedas incapacitado.
De esa manera, "si mañana tengo un accidente de auto y ya no soy competente para firmar documentos legales, mi cónyuge tiene derecho a actuar en mi nombre y gestionar todo", dice Burda. Es más barato y más rápido que pasar por un proceso judicial complicado.
3. ¿Quién se asegura de que un tutor o curador maneje bien los asuntos de una persona?
Se supone que el tribunal supervise la situación, pero muchas veces no tiene suficiente personal para revisar los informes. “Por eso hay tanto maltrato profesional y fiduciario”, dice Wilson. “Algunos estados exigen que los tutores y curadores tomen clases para entender mejor sus obligaciones de reportar y el manejo del dinero y los bienes".
Otros estados, pero no todos, exigen que los tutores y curadores profesionales estén certificados por una organización nacional o estatal.
El tribunal que emitió la decisión tiene la facultad de tomar medidas contra un tutor o curador que no cumpla con sus deberes de una manera satisfactoria para el tribunal. Por ejemplo, un juez puede ordenar a un curador que deposite una fianza equivalente al valor del patrimonio de la persona protegida, o la cantidad que el tribunal considere adecuada. A alguien lo pueden remover por maltratos, como firmar cheques para cubrir gastos personales, dice Burda.
4. ¿Hay diferentes tipos de tutelas y curatelas?
Sí. Para quienes no pueden tomar decisiones por sí mismos, un tribunal puede establecer una tutela o curatela total, en la que el tutor o curador básicamente asume el control de casi todo, incluida la capacidad de firmar contratos.
En otros casos, un tribunal puede decidir un rol limitado en el que el tutor o curador maneja solo las decisiones de atención médica o las finanzas, mientras la persona mantiene el control sobre algunos asuntos que todavía puede manejar por su cuenta, según Burda.
5. ¿Cuáles son los límites de ser tutor o curador?
Que te nombren tutor o curador no le da a alguien control ilimitado sobre la vida de otra persona. Estos roles están diseñados para brindar apoyo y protección, al mismo tiempo que se preserva la mayor independencia y capacidad de tomar decisiones posible. “La meta no es quitarle a alguien todos sus derechos”, dice Johnson.
6. ¿Puedes tener varios tutores o curadores?
Sí. Cuando se nombra a varias personas para estos roles, por lo general se les llama cotutores o cocuradores. Por lo general, ambos correpresentantes tienen la misma autoridad legal para tomar decisiones. En la mayoría de los casos, el tutor y el curador son personas distintas.
“A veces, un miembro de la familia será el curador para asuntos financieros y otro miembro de la familia será el curador para asuntos personales como la atención médica”, dice el abogado Chris Melcher, socio de Walzer, Melcher and Yoda en Woodland Hills, California.
Cómo evitar conflictos en torno a la curatela
¿Debes tomar una decisión financiera importante para tu ser querido? La abogada Joan Burda dice que, en muchos casos, debería bastar con una conversación y el consenso familiar. Pero si los miembros de la familia no se ponen de acuerdo, Burda señala que un curador inteligente obtendrá la aprobación del tribunal antes de tomar cualquier decisión importante, incluso en los estados donde tal aprobación no es obligatoria.
¿El motivo? Es una forma de protegerse, dice Burda. “Si yo soy curadora y quiero vender el condominio de mamá, uno de mis hermanos podría decir después: ‘Ay, podrías haber conseguido mucho más dinero que eso’, o ‘Simplemente te quedaste con todo el dinero y no tenías derecho a hacer eso’. Por eso recomiendo que los curadores siempre regresen al tribunal y digan: ‘Juez, esto es lo que quiero hacer’". De esa manera, si los familiares cuestionan al curador, este puede mostrarles una orden judicial que confirme que el juez revisó la venta detenidamente y la aprobó.
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