Los costos de internet son una carga para muchos hogares con presupuestos ajustados

AARP insta a los estados a abordar la asequibilidad de la banda ancha para usuarios mayores de 50 años.

Ilustración de una casa conectada a 5 cables de internet
AARP (Getty Images 2)

Puntos principales

  • El gobierno está ayudando a los estados a desarrollar infraestructura para conectar las zonas con servicios insuficientes.
  • El acceso a internet de alta velocidad y fiable ayuda a las personas mayores de 50 años a gestionar su atención médica, pagar facturas, acceder a servicios y mantenerse en contacto con sus familias.
  • Tras la finalización de los descuentos federales para el servicio de internet, AARP aboga para que los estados financien programas de capacitación en habilidades digitales, así como subsidios que ayuden a los adultos de bajos ingresos a mantenerse conectados.

Los adultos mayores en Estados Unidos —muchos con ingresos fijos— dependen de internet para programar citas con el médico, solicitar empleos, pagar facturas, aprender nuevas habilidades digitales y acceder a servicios del Gobierno.

​Pero numerosos programas federales que hacían que el internet fuera asequible para los hogares de bajos ingresos han vencido o han sido eliminados. ​​Como resultado, muchas personas mayores de 50 años tienen dificultades para pagar el acceso a internet, a veces con efectos devastadores.

Casi dos tercios de los adultos mayores de 50 años afirman que su factura de internet les supone cierta presión económica, y casi tres cuartas partes dicen estar preocupados de que los costos aumenten aún más, según una encuesta de AARP (en inglés) publicada en agosto.

​Tammy Madrid trabaja como coordinadora de servicios para la Corporación de Desarrollo y Operaciones de Vivienda para Personas Mayores en Albuquerque y ha visto cómo los adultos mayores de su comunidad pierden la posibilidad de llamar a su familia, revisar sus estados de cuenta bancarios y enviar mensajes a sus médicos.

​Un programa que les ayudaba a pagar el acceso a internet, el Programa de Descuentos para Internet (ACP, Affordable Connectivity Program - en inglés), venció en el 2024. Cuarenta y dos residentes tenían servicio de internet en casa a través del ACP en el complejo habitacional de Madrid. Ahora, menos de la mitad ha logrado mantener internet en sus apartamentos, dice Madrid.

​​“Puedes ver la frustración y la tristeza en sus rostros, especialmente en quienes no pueden hacer llamadas por Zoom con sus nietos en otro estado u otro país”, dice Madrid. “Es desgarrador”.​​

Por eso, AARP lucha a nivel nacional para conseguir fondos y políticas que ayuden a los hogares de bajos ingresos a acceder a internet y a las personas mayores a sentirse seguras al utilizarlo.

Las ayudas federales se han agotado

Si bien la finalización de los programas federales dejó un vacío para muchas personas mayores, los estados disponen de ciertas opciones para brindar apoyo. Gracias a los nuevos fondos destinados a la infraestructura de banda ancha y a la posibilidad de contar con recursos federales adicionales, los estados tienen herramientas para abordar cuestiones como la asequibilidad y las competencias digitales. AARP trabaja para garantizar que estos recursos se traduzcan en apoyo práctico para las personas mayores, haciendo que el acceso a Internet sea asequible y fácil de utilizar.

Una de las iniciativas federales que todavía está disponible para conectar a las comunidades de bajos ingresos es Broadband Equity Access and Deployment (BEAD, Equidad, Acceso e Implementación de Banda Ancha). Aunque la administración Trump lo reconfiguró el año pasado, los estados y organizaciones defensoras como AARP trabajan para maximizar su impacto. 

Durante el último año, las oficinas estatales de AARP en todo el país, se han reunido con las oficinas estatales de los servicios de banda ancha, han organizado teleasambleas para mantener informados a los socios de AARP, han movilizado a voluntarios para compartir historias personales y han instado a los responsables de formular políticas a priorizar los recursos digitales para las comunidades que envejecen, especialmente en las zonas rurales.

​Al menos una docena de programas estatales de internet de alta velocidad en el marco del programa BEAD han incorporado las sugerencias de AARP para garantizar la inclusión de los usuarios mayores de 50 años. AARP también ha abogado por una legislación que aborde los costos del servicio de internet.

Un ejemplo es Nuevo México, su gobernadora promulgó una ley, respaldada por AARP, para destinar $55 millones a ayudar a los hogares de bajos ingresos a costear el servicio de internet. La nueva ley entró en vigor en julio y cubre los vacíos dejados por el ya extinto ACP.

"Para un estado rural como Nuevo México, es especialmente importante que los residentes mayores puedan aprovechar los servicios de telesalud; esto les ayuda a mantenerse conectados y reduce el aislamiento social", afirmó en un comunicado Othiamba Umi, directora estatal asociada de defensa y activismo de AARP Nuevo México.

Ahora que los planes del programa BEAD se implementarán a lo largo de los próximos cuatro años, AARP supervisa el proceso para garantizar que las personas mayores se beneficien de ellos.

"Durante décadas, AARP ha trabajado para promover el acceso digital, la asequibilidad y la adopción de la tecnología, ya que la conectividad es fundamental para la salud y la seguridad económica, así como para la seguridad personal y la independencia", escribió Coralette Hannon, directora de comunidades habitables de AARP, en un comunicado (en inglés) en febrero ante la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información (NTIA), organismo que supervisa el programa BEAD.

Las brechas en el acceso a internet marginan a los adultos de 50 años o más

Las personas consideran el internet confiable como una necesidad básica, al igual que la vivienda o la electricidad, pero más del 30% de las personas de 65 años o más carecen de servicio de alta velocidad en el hogar, según el más reciente informe (en inglés) de AARP sobre Servicios Tecnológicos para Adultos Mayores.

​“Hemos hablado de la brecha digital durante décadas, y hay grupos —los adultos mayores son claramente uno de ellos— que tradicionalmente se han quedado atrás”, dice Tim Morstad, director de asuntos gubernamentales de AARP especializado en comunidades habitables.

ACP, que ofrecía descuentos mensuales en el servicio de internet para hogares de bajos ingresos, se quedó sin dinero en el 2024 y el Congreso no lo renovó. ​​Más de 23 millones de hogares, incluidos casi 2 de cada 5 encabezados por alguien de 50 años o más, dependían de los descuentos del ACP.

​​Otros programas que ayudaban a conectar a los adultos mayores a internet también se agotaron. El año pasado, la Administración Trump puso fin a la Ley de Equidad Digital, que financiaba programas estatales de capacitación en habilidades de computadora e iniciativas que prestaban computadoras portátiles y tabletas a quienes las necesitaban.

​BEAD es ahora el último de estos programas federales de banda ancha que sigue funcionando. ​En el 2021, el Congreso aprobó $42,000 millones para el programa, y los estados iniciaron un proceso de varios años para presentar propuestas que describieran cómo planeaban gastar su parte para conectar a las comunidades desatendidas.

En junio, la NTIA estableció nuevas reglas limitaron cuáles organizaciones locales reúnen los requisitos para los fondos. Debido a estas nuevas reglas, algunos lugares —como centros para personas mayores, centros de capacitación laboral (en inglés) e instalaciones de cuidado diurno para adultos— ya no reúnen los requisitos.

​Como resultado, algunos sitios que habrían sido candidatos ideales para apoyar la inclusión digital de los adultos mayores perdieron el beneficio, dice Caroline Stratton, directora de investigación del Benton Institute for Broadband and Society.

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Las bibliotecas, los centros para personas mayores y otras instituciones enfocadas en el envejecimiento “a menudo sirven como salvavidas digitales esenciales para los adultos mayores, ofreciendo acceso a wifi, computadoras, programas de alfabetización digital y asistencia pública con servicios en internet”, según una carta que las oficinas de AARP enviaron a las oficinas estatales de banda ancha en otoño.

​Por eso, tan pronto como los estados comenzaron a desarrollar sus planes para solicitar financiamiento de BEAD, AARP los instó a incluir los espacios que atienden a adultos mayores.

​Gracias a este trabajo de defensa, algunos estados —Nebraska, Texas, Dakota del Sur, Illinois y otros— pudieron incluir esos centros en sus nuevos planes.

Para el 25 de agosto, la NTIA ya había aprobado todos los planes estatales. Se trata de un hito importante, señala Morstad, pero no de la meta final. Si bien los planes BEAD sientan las bases para instalar y modernizar la infraestructura física, no abordan plenamente la falta de servicios que ayuden a los usuarios de bajos ingresos a pagar sus planes individuales y a aprender a desenvolverse en el entorno tecnológico.

"AARP ha trabajado para garantizar que las personas mayores y las instituciones comunitarias de confianza que les ayudan a conectarse a internet siguieran siendo visibles en los planes estatales", afirma. "Ahora, nuestra atención se centra en una implementación oportuna y en asegurar que los fondos restantes aborden barreras como la asequibilidad y las competencias digitales".

Opciones futuras para el apoyo digital

Aún queda algo de esperanza para los estados que buscan superar las persistentes brechas de conectividad (en inglés) que sus planes de BEAD no abordan por completo.

Ante las elecciones estatales y federales de este año, el consenso público sobre la necesidad de acceso a Internet brinda la oportunidad de lograr una mayor asequibilidad para los adultos mayores.

Una investigación de AARP reveló que existe un amplio respaldo a la intervención pública, incluso entre los distintos partidos políticos. El 84% de los adultos de 50 años o más apoya los programas gubernamentales que ayudan a que el servicio de Internet en el hogar sea más asequible para los hogares con ingresos bajos o fijos; este apoyo incluye al 94% de los demócratas, al 74% de los republicanos y al 81% de los independientes.

Otra posibilidad es permitir que los estados utilicen los fondos restantes del programa BEAD para subvencionar costos o apoyar la capacitación en habilidades digitales. ​AARP ha sido una firme defensora de permitir que los estados conserven los fondos no utilizados de BEAD para impulsar otras iniciativas digitales, especialmente porque prácticamente todos los estados identificaron las brechas en habilidades digitales entre los adultos mayores como un obstáculo persistente en sus planes de banda ancha.

​​“Si las personas en Estados Unidos —especialmente los adultos mayores— carecen de las habilidades y la confianza para usar internet de manera segura y efectiva, el país no obtendrá el rendimiento total de esta histórica inversión en infraestructura”, escribió Hannon de AARP.

La NTIA aún no ha emitido orientación final sobre si se permitirá que las oficinas estatales de banda ancha conserven estos fondos y, de ser así, cómo podrán usarlos.​

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