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5 maneras en que AARP lucha por el Seguro Social en este momento

Qué estamos haciendo para defender y fortalecer la base fundamental de la seguridad de la jubilación en Estados Unidos.


Mano saliendo del mar sostiene una tarjeta del Seguro Social
Rob Dobi

Hace más de 90 años, el 14 de agosto de 1935, el presidente Franklin D. Roosevelt convirtió en ley una iniciativa revolucionaria que se transformaría en uno de los programas más eficaces contra la pobreza en la historia de Estados Unidos: el Seguro Social.

Desde su fundación en 1958, AARP ha sido una defensora incansable del Seguro Social, desde la aprobación en 1972 de los ajustes anuales por el costo de vida (COLA) hasta la lucha más reciente por preservar los servicios esenciales a los clientes.

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Este año, asegurar el futuro financiero del Seguro Social está al frente de la agenda de políticas de AARP. Los fondos fiduciarios del programa están proyectados para quedarse cortos en el 2034. Es por esto que estamos presionando al Congreso para que apruebe soluciones que no reduzcan los pagos ni pongan al programa en un camino riesgoso hacia la privatización. 

Eso comienza por destacar la importancia del Seguro Social para los más de 70 millones de personas que reciben pagos mensuales y para los millones de personas que aportan al sistema.

“El Seguro Social es una de las iniciativas más exitosas y populares de la historia”, dijo en julio del 2025 la directora ejecutiva de AARP, la Dra. Myechia Minter-Jordan, durante la celebración del 90.º aniversario del Seguro Social. "Lucharemos intensamente y por tanto tiempo como sea necesario para asegurar que el Seguro Social siga siendo la base económica durante la jubilación para las generaciones futuras". 

Únete a nuestra lucha para proteger el Seguro Social

Has trabajado duro y has contribuido al Seguro Social con cada cheque de nómina. Esto es lo que puedes hacer para ayudar a mantener la solidez del Seguro Social: 

Ese impulso actual incluye contacto e interacción regulares con el liderazgo de la Administración del Seguro Social y con miembros del Congreso; investigación y análisis profundos de las políticas y procedimientos del Seguro Social; una serie de eventos de educación pública y la movilización de millones de adultos mayores en Estados Unidos (en inglés)  en apoyo a la protección y fortalecimiento del Seguro Social.  

Aunque la lucha de AARP por el Seguro Social es diversa y tiene muchas facetas, el mensaje central es muy simple, según Bill Sweeney, vicepresidente sénior de Asuntos Gubernamentales de AARP.

“El Seguro Social es dinero que nos hemos ganado, por el que hemos pagado, durante toda nuestra vida laboral”, dice. Ahora, agrega él, el trabajo de AARP es “asegurarse de que el Congreso entienda lo que está en juego”.

Aquí te damos un vistazo a cómo AARP está luchando para proteger el Seguro Social en este momento.

1. Presionamos al Congreso para que actúe —pronto— y garantice que se mantenga la promesa del Seguro Social

Desde hace más de 90 años, el Seguro Social nunca ha dejado de hacer un pago, pero a las personas en Estados Unidos les preocupa la salud financiera del programa. Una encuesta de AARP de julio del 2025 entre adultos encontró que solo el 36% están muy o algo confiados en el futuro del Seguro Social.

​​Aunque los fondos fiduciarios se agotaran, el Seguro Social seguiría haciendo pagos mensuales —ya que el programa se financia principalmente con la recaudación continua de impuestos sobre la nómina—, pero a una tasa reducida. Los jubilados recibirían 81 centavos por cada dólar del pago completo calculado según su historial de ingresos de por vida, de acuerdo con el informe anual del 2025 (en inglés) de la Junta de Fideicomisarios del Seguro Social, a menos que el Congreso actúe.

“El Seguro Social no va a quebrar, y no está en bancarrota: una brecha del 20% es algo que el Congreso definitivamente puede arreglar sin recortar el dinero que las personas se han ganado”, dice Sweeney.

Pero mientras más tiempo esperen los legisladores, más difíciles serán las soluciones. Esperar hasta que la fecha límite esté cerca requeriría cambios mayores, implementados más rápido.

En marzo, AARP le pidió al Congreso (en inglés) que “actúe más temprano que tarde” para abordar la falta de financiamiento. El mensaje se entregó en una declaración al Comité de Presupuesto del Senado después de una audiencia del 25 de marzo sobre la solvencia del Seguro Social.

“La promesa del Seguro Social ha perdurado por 90 años: un historial de éxito extraordinario”, decía la declaración. “Estamos comprometidos a garantizar que esta promesa perdure durante los próximos 90 años y más allá, y esperamos trabajar con el Congreso para hacerlo realidad”.

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2. Nos oponemos a una comisión especial que abordaría la solvencia del Seguro Social

Sweeney dice que AARP ya trazó una “línea roja” sobre el tema de la solvencia, diciéndoles a los miembros del Congreso que la organización luchará contra cualquier intento de delegar el debate sobre el futuro del Seguro Social a una comisión independiente o comité especial.

Eso hizo el Congreso a principios de los años 80, la última vez que los fondos fiduciarios estuvieron cerca de agotarse, al convocar la Comisión Nacional sobre la Reforma del Seguro Social (conocida informalmente como la Comisión Greenspan, por su presidente, el economista Alan Greenspan) para hacer recomendaciones sobre cómo asegurar las finanzas del programa.

En sus deliberaciones, realizadas en privado, la comisión “básicamente quedó estancada” sobre cómo abordar por completo la falta de financiamiento, según un relato de Robert Ball (en inglés), miembro del panel y exdirector de la Administración del Seguro Social. Se necesitaron negociaciones tradicionales entre los líderes de los partidos en el Congreso para concretar la legislación de 1983 que mantuvo solvente al Seguro Social durante décadas.

“Lo último que necesita alguien es otro comité”, dice Sweeney. “La realidad es que el Congreso ya tiene comités y subcomités con el poder y la experiencia para abordar el Seguro Social”.

A él le preocupa que quienes piden una comisión especial estén buscando saltarse el proceso legislativo normal.

“Quieren recortar el Seguro Social a puerta cerrada, sin comentarios del público ni debate, y hacerlo tan rápido que el pueblo no pueda movilizarse ni responder”, dice Sweeney.

3. Sin recortes, sin privatización

Otra línea roja para AARP: cualquier recorte al Seguro Social. Eso sería financieramente devastador para una enorme parte de los adultos mayores del país.

Alrededor del 40% de los beneficiarios del Seguro Social de 65 años o más obtienen al menos la mitad de sus ingresos del Seguro Social, según la SSA (en inglés) , y casi el 15% dependen del Seguro Social para el 90% o más de sus ingresos.

"A medida que los precios de todo siguen subiendo, lo que está en juego es la capacidad de vivir de forma independiente, pagar las facturas, tener un techo sobre la cabeza y poner comida en la mesa", dice Sweeney. “Sabemos que probablemente esa no es la experiencia que vive la mayoría de los miembros del Congreso, así que nuestro trabajo es asegurarnos de que entiendan lo devastadores que serían incluso pequeños recortes al Seguro Social para la mayoría de los adultos [mayores] de Estados Unidos”.

Aunque incluyó algunos aumentos de ingresos, el acuerdo legislativo de 1983 dependió en gran medida de recortes de beneficios, en particular de un aumento gradual de la edad plena de jubilación (FRA) del Seguro Social de 65 a 67 años. La FRA es la edad en la que tienes derecho al 100% de la cantidad determinada por tus ingresos de toda la vida; aumentar la FRA significa beneficios más bajos a cualquier edad en que los solicites.

AARP se opone a volver a aumentar la edad de jubilación, así como a las propuestas para limitar los pagos o recortar los ajustes anuales por costo de vida (COLA).

Sweeney dice que AARP también estará lista para frenar cualquier intento de privatizar el Seguro Social desviando los impuestos sobre la nómina que financian el programa hacia cuentas personales de jubilación invertidas en el mercado de valores. Eso es algo que los responsables de las políticas públicas consideraron seriamente a mediados de los años 2000, pero que al final rechazaron en medio de una fuerte reacción pública.

AARP argumentó entonces —y lo reiteró recientemente— que una medida así pondría en riesgo la única forma de ingreso garantizado de jubilación ajustado a la inflación que tienen la mayoría de las personas, atando los pagos a las subidas y bajadas del mercado de valores.  

4. Exigimos un mejor servicio a los clientes del Seguro Social

​La SSA ha batallado durante años para atender desafíos importantes en el servicio al cliente, incluidas largas esperas para recibir ayuda por teléfono o conseguir citas en las oficinas locales del Seguro Social, y demoras prolongadas en el procesamiento de solicitudes de discapacidad. En años recientes, AARP ha intensificado sus exigencias para que la agencia atienda mejor a quienes dependen de ella.

Durante años, AARP ha apoyado aumentar el presupuesto de servicio al cliente de la SSA para respaldar una mejor atención a los adultos mayores de la nación. Este año, la SSA recibió un aumento modesto de $50 millones para el año fiscal 2026, que termina el 30 de septiembre. La medida, que se convirtió en ley en febrero, incluyó otras condiciones relacionadas con el servicio al cliente, como pedirle a la SSA que evite cerrar oficinas de campo o reducir otras operaciones de servicio directo, y que presente informes mensuales al Congreso sobre los tiempos de espera de los clientes para citas en oficina.

AARP seguirá abogando por un “financiamiento sólido y sostenido” para mejorar el servicio al cliente en el futuro, como dijimos en la declaración de marzo al Comité de Presupuesto del Senado.

AARP también le ha pedido a la SSA que garantice que los datos privados de las personas estén protegidos, luego de que se revelara a principios de este año que un empleado del Departamento de Eficiencia del Gobierno (DOGE) asignado a la agencia firmó el año pasado un acuerdo para compartir datos sensibles del Seguro Social con un grupo externo de activismo político. (La SSA dice que no ha visto evidencia de que los datos de la SSA se compartieran con el grupo).

“A la SSA se le ha confiado la información sensible de cientos de millones de personas, y proteger esos datos contra el uso ilegal debe ser una prioridad máxima”, dijo Nancy LeaMond, directora de Activismo y Compromiso de AARP, después de que la SSA reveló el incidente en un escrito judicial de enero (en inglés) . “Cualquiera que haya estado involucrado debe rendir cuentas, y la Administración del Seguro Social debe tomar medidas inmediatas para asegurar que algo así no pueda volver a pasar”.

5. Ayudamos a las personas a entender mejor sus opciones de pago

AARP ha respaldado legislación bipartidista que podría ayudar a los adultos mayores del país a tomar mejores decisiones sobre cuándo solicitar su jubilación. La diferencia entre solicitar a los 62 y solicitar a los 70 es grande —hasta un aumento del 77% en los pagos mensuales—, pero muchas personas no entiende del todo cómo la edad en que solicitan afecta cuánto recibirán por el resto de sus vidas.

El proyecto de ley, llamado Claiming Age Clarity Act (en inglés), ajustaría los términos que la SSA usa en su sitio web y en otras comunicaciones para ayudar a los futuros beneficiarios a entender mejor los pros y los contras de solicitar el Seguro Social a distintas edades.

Por ejemplo, actualmente la SSA llama a los 62 años, la edad mínima para solicitar pagos de jubilación, “early eligibility age”. Solicitar el Seguro Social a los 62 da como resultado pagos mensuales de hasta un 30% menos de lo que recibirías si esperas hasta la edad plena de jubilación, que es 67 para quienes nacieron en 1960 o después.

El proyecto de ley respaldado por AARP exigiría que la SSA llame a los 62 la “edad de beneficio mensual mínimo” para comunicar con más claridad el impacto financiero.

De manera similar, “edad plena de jubilación” pasaría a ser la “edad de beneficio mensual estándar”, y la edad de 70 años, cuando puedes solicitar tu pago mensual más alto posible, se etiquetaría como “edad de beneficio mensual máximo”. Actualmente, la SSA describe el aumento del pago después de la FRA como “créditos por jubilación diferida”.

Los patrocinadores del proyecto de ley dicen que los términos actuales son confusos y pueden contribuir a que los adultos mayores tomen malas decisiones financieras. La Cámara de Representantes aprobó la Claiming Age Clarity Act en diciembre por votación oral, y ahora está pendiente de consideración en el Senado.

“Asegurar que todos entiendan lo que significan las diferentes edades para solicitar el Seguro Social mensual ayudará a darles a las personas el poder de tomar las mejores decisiones financieras para sí mismas y sus familias”, dice LeaMond.

Los puntos principales fueron creados con la asistencia de IA generativa. Un editor de AARP revisó y refinó el contenido para asegurar su precisión y claridad.

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