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Advertencia: Estos medicamentos pueden causar pérdida de memoria

Revisa su botiquín si experimenta olvidos, niebla cerebral o confusión.


spinner image Un pastillero con diferentes medicamentos.
¿Olvidadizo? Los medicamentos recetados que está tomando podrían estar interfiriendo con su memoria.
Larry Williams/Corbis

Durante mucho tiempo, los médicos consideraban el olvido, la niebla cerebral y la confusión mental como partes normales del envejecimiento. Pero los científicos ahora saben que la pérdida de memoria a medida que envejeces no es inevitable. De hecho, la memoria, las habilidades y los conocimientos rutinarios pueden incluso mejorar con la edad, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

La mayoría de las personas conoce al menos algunos de los factores que pueden afectar a la memoria, como el abuso del alcohol y las drogas, el consumo excesivo de tabaco, las lesiones en la cabeza, los derrames cerebrales, la falta de sueño, el estrés grave, la carencia de vitamina B12 y enfermedades como el Alzheimer y la depresión.

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Pero muchas personas no se dan cuenta de que ciertos medicamentos recetados comúnmente también pueden interferir con la memoria. Aquí profundizaremos en siete tipos de fármacos que pueden causar pérdida de memoria y exploraremos opciones alternativas de tratamiento.

Memoria a corto y largo plazo

Existen dos tipos fundamentales de memoria: a corto y a largo plazo, afirma Jessica Merrey, especialista principal en Farmacia Clínica del Hospital Johns Hopkins de Baltimore. La memoria a corto plazo, también conocida como memoria de trabajo, se refiere a cualquier cosa que haya sucedido en los últimos 30 segundos, como olvidar lo que quería añadir a la lista de la compra después de agarrar el bolígrafo. En cambio, la memoria a largo plazo abarca todo lo que va más allá de esta breve ventana. Tanto si se trata de un acontecimiento reciente como de un recuerdo de la infancia, olvidar algo después de más de 30 segundos se considera pérdida de memoria a largo plazo.

Los fármacos que afectan a la memoria a corto plazo pueden interferir en la capacidad de una persona para concentrarse y procesar la información. Estos medicamentos interrumpen las llamadas vías de mensajería en el cerebro, dice Merrey, “y cambian el procesamiento de la memoria a corto plazo”. Sin embargo, una vez que la persona deja de tomar los medicamentos, la memoria a corto plazo mejora.

Los medicamentos que pueden afectar a la memoria a largo plazo interfieren con los neurotransmisores del cerebro. Estos son los mensajeros químicos del cuerpo que te ayudan a pensar, moverte, respirar y funcionar en general, y cuando no funcionan como deberían, pueden producirse una serie de problemas, incluidos los de pensamiento y memoria.

El mayor problema de los medicamentos que alteran la actividad de los neurotransmisores “es cuando se utilizan varios a la vez, en dosis elevadas y durante largos períodos de tiempo”, afirma Joshua Niznik, profesor adjunto de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte.

Ten en cuenta que algunos medicamentos pueden afectar tanto a la memoria a corto como a largo plazo, mientras que otros pueden afectar solo a una de ellas.

Medicamentos que pueden causar pérdida de memoria

AnsiolíticosAnticonvulsivosAntidepresivos tricíclicos (clase antigua) • Analgésicos narcóticosSomníferosMedicamentos para la incontinenciaAntihistamínicos (primera generación)

1. Medicamentos ansiolíticos (benzodiacepinas)

Por qué se recetan: las benzodiacepinas se utilizan para tratar diversos trastornos de ansiedad, agitación, convulsiones, delirios y espasmos musculares. Debido a que las benzodiacepinas tienen un efecto sedante, a veces se usan para tratar el insomnio y la ansiedad que pueden acompañar la depresión.

Ejemplos: alprazolam (Xanax), clordiazepóxido, clonazepam (Klonopin), diazepam (Valium), flurazepam, lorazepam (Ativan), midazolam, quazepam (Doral), temazepam (Restoril) y triazolam (Halcion).

Cómo pueden afectar a la memoria: las benzodiacepinas amortiguan la actividad en partes clave del cerebro, incluidas las que intervienen en la transferencia de acontecimientos de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. De hecho, se usan en la anestesia por esta misma razón.

Alternativas: las benzodiacepinas solo deben recetarse en raras ocasiones a los adultos mayores, y únicamente durante breves períodos de tiempo. A las personas mayores les toma mucho más tiempo que a las personas más jóvenes sacar estos medicamentos de su cuerpo, y la acumulación resultante hace que los adultos mayores tengan un mayor riesgo no solo de perder la memoria, sino también de delirio, caídas, fracturas y accidentes automovilísticos. Otro inconveniente: son adictivos, dice el doctor D.P. Devanand, profesor de Psiquiatría y Neurología del Centro Médico de la Universidad de Columbia.

Habla con tu médico u otro profesional de salud sobre la posibilidad de tratar tu enfermedad con otros tipos de medicamentos o tratamientos no farmacológicos. Si estás tomando estos medicamentos para controlar el insomnio, por ejemplo, la primera línea de tratamiento es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I). Y un antidepresivo podría tratar tu ansiedad, señala Devanand.

Asegúrate de consultar a tu profesional de salud antes de dejar de tomar o reducir la dosis de cualquier benzodiacepina. La abstinencia repentina puede provocar efectos secundarios graves, por lo que un profesional de la salud siempre debe vigilar el proceso.

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2. Medicamentos anticonvulsivos

Por qué se recetan: utilizados desde hace tiempo para tratar las convulsiones, estos medicamentos también pueden recetarse para el dolor neurálgico, el trastorno bipolar, los trastornos del estado de ánimo y la manía.

Ejemplos: carbamazepina (Tegretol), gabapentina (Neurontin), lamotrigina (Lamictal), levetiracetam (Keppra), oxcarbazepina (Trileptal), pregabalina (Lyrica), rufinamida (Banzel), topiramato (Topamax), ácido valproico (Depakote), fenobarbital (Luminal), primidona (Mysoline) y zonisamida (Zonegran).

Cómo pueden afectar a la memoria: se cree que los anticonvulsivos limitan las convulsiones al amortiguar el flujo de señales dentro del sistema nervioso central (SNC). Los medicamentos que deprimen la señalización en el sistema nervioso central pueden causar pérdida de memoria. Estos medicamentos pueden ser sedantes, “y a veces es difícil separar lo que es un verdadero deterioro cognitivo de la simple sedación”, dice Devanand.

Alternativas: a muchos pacientes con convulsiones les va bien la fenitoína (Dilantin), que, a dosis más bajas, tiene menos impacto en la memoria. Los pacientes con dolor nervioso crónico encuentran que la venlafaxina (Effexor) —que no produce problemas de memoria— alivia su dolor.

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3. Antidepresivos tricíclicos

Por qué se recetan: esta antigua clase de fármacos antidepresivos se receta con menos frecuencia en la actualidad, pero algunas personas siguen utilizando los tricíclicos para la depresión, los trastornos de ansiedad, el trastorno obsesivo-compulsivo y el dolor relacionado con los nervios.

Ejemplos: amitriptilina (Elavil), clomipramina (Anafranil), desipramina (Norpramin), doxepina (Silenor), imipramina (Tofranil), nortriptilina (Pamelor), protriptilina (Vivactil) y trimipramina (Surmontil).

Cómo pueden afectar a la memoria: los antidepresivos tricíclicos bloquean la acción de la serotonina, la norepinefrina y otros mensajeros químicos en el cerebro, lo que puede provocar una serie de efectos secundarios, entre ellos lapsus de memoria.

Alternativas: los antidepresivos más recientes, como la fluoxetina (Prozac), la sertralina (Zoloft) y otros inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), no tienen los mismos efectos anticolinérgicos que los antidepresivos tricíclicos y, por tanto, no interfieren en la cognición, explica Devanand. También puedes hablar con tu proveedor de atención médica sobre si las terapias sin medicamentos podrían funcionar tan bien o mejor para ti que un medicamento.

4. Analgésicos narcóticos (opiáceos)

Por qué se recetan: estos medicamentos se utilizan a veces para aliviar el dolor moderado o intenso provocado por intervenciones quirúrgicas o lesiones. En algunos casos, también se pueden usar para tratar el dolor crónico.

Ejemplos: fentanilo (disponible en forma de parche), hidrocodona (Vicodin), hidromorfona (Dilaudid, Exalgo), morfina y oxicodona (Oxycontin). Estos medicamentos vienen en muchas formas diferentes, incluidas las tabletas, las soluciones para la inyección, los parches transdérmicos y los supositorios.

Cómo pueden afectar a la memoria: estos fármacos actúan frenando el flujo de señales de dolor en el sistema nervioso central y atenuando la reacción emocional al dolor. Ambas acciones están mediadas por mensajeros químicos que también están involucrados en muchos aspectos de la cognición, por lo que el uso de estos medicamentos puede interferir con la memoria a largo y corto plazo, especialmente cuando se usan durante períodos prolongados. Los investigadores también han encontrado un vínculo entre el uso de opioides y la demencia (en inglés) en los adultos mayores.

Alternativas: en pacientes menores de 50 años, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) son el tratamiento de primera línea para el dolor. Desafortunadamente, este tipo de terapia es menos apropiada para los pacientes mayores, que tienen un riesgo mucho más alto de sangrado gastrointestinal. Las investigaciones demuestran que el riesgo aumenta con la dosis y la duración del tratamiento.

El acetaminofeno (Tylenol) puede ser otra opción, pero nuevamente, es importante consultar a tu médico sobre los riesgos, los efectos secundarios y las interacciones con los medicamentos para todos los medicamentos.

¿Qué pasa con las estatinas?

Cubrimos las estatinas en una versión anterior de este artículo, publicada en el 2016, pero investigaciones más recientes sobre estos medicamentos para reducir el colesterol los han sacado de nuestra lista.

“Estudios muy amplios realizados en cientos de miles de personas monitoreadas cuidadosamente no muestran ningún aumento en los problemas de memoria ni en cualquier asunto relacionado con la función cerebral”, dice el Dr. Donald Lloyd-Jones, presidente del Departamento de Medicina Preventiva de Northwestern Medicine y expresidente inmediato de la Asociación Americana del Corazón (AHA). Una declaración científica del 2018 de la AHA dice que “no hay evidencia convincente de una relación causal” entre las estatinas y la disfunción cognitiva.

De hecho, Lloyd-Jones dice que los datos sugieren que las estatinas pueden proteger contra el deterioro cognitivo, ya que son eficaces para prevenir los derrames cerebrales.

Si tienes inquietudes sobre los posibles efectos secundarios de las estatinas —o algún otro medicamento—, habla con tu médico. “Cualquier medicamento puede causar diferentes tipos de efectos secundarios. Y esos varían de una persona a otra”, dice Lloyd-Jones.

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5. Medicamentos para dormir (sedantes-hipnóticos no benzodiacepinos)

Por qué se recetan: a veces llamados los fármacos “Z”, estos medicamentos pueden utilizarse para tratar el insomnio y otros problemas del sueño. También se recetan para la ansiedad leve.

Ejemplos: eszopiclona (Lunesta), zaleplon (Sonata) y zolpidem (Ambien).

Cómo pueden afectar a la memoria: aunque son molecularmente distintos de las benzodiacepinas (ver el número 1, más arriba), actúan sobre muchas de las mismas vías cerebrales y mensajeros químicos, produciendo efectos secundarios similares, y problemas de adicción y abstinencia. Los medicamentos “Z” también pueden causar amnesia y a veces desencadenar comportamientos peligrosos o extraños, como preparar una comida o conducir un auto sin recordar el evento al despertar.

Alternativas: existen tratamientos alternativos, farmacológicos y no farmacológicos, para el insomnio y la ansiedad, por lo que debes consultar a tu médico sobre las opciones disponibles. La melatonina, por ejemplo, puede ayudar a restablecer patrones de sueño saludables. Y la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) es el tratamiento de primera línea para el trastorno del sueño.

Antes de dejar de tomar o reducir la dosis de estos medicamentos para dormir, asegúrate de consultar a tu proveedor de atención médica. Dejar de tomarlos súbitamente puede causar efectos secundarios graves, por lo que un profesional de la salud siempre debe monitorear el proceso.

6. Fármacos para la incontinencia (anticolinérgicos)

Por qué se recetan: estos medicamentos se utilizan para aliviar los síntomas de la vejiga hiperactiva y reducir los episodios de incontinencia de urgencia, una necesidad de orinar tan repentina y fuerte que a menudo no se puede llegar a tiempo al baño.

Ejemplos: darifenacina (Enablex), oxibutinina (Ditropan XL), solifenacina (Vesicare), tolterodina (Detrol) y trospio (Sanctura). Otro producto de oxibutinina, Oxytrol for Women (Oxytrol para mujeres) se vende sin receta.

Cómo pueden afectar a la memoria: los pacientes que toman anticolinérgicos pueden tener complicaciones con su memoria a largo plazo, dice Merrey. Estos medicamentos se han asociado a un mayor riesgo de demencia, y ese mayor riesgo puede persistir incluso después de suspender la medicación.

Esto se debe a que estos fármacos bloquean la acción de la acetilcolina, un neurotransmisor que interviene en todo tipo de funciones corporales. En la vejiga, los anticolinérgicos previenen las contracciones involuntarias de los músculos que controlan el flujo de orina. En el cerebro, inhiben la actividad en los centros de memoria y aprendizaje. El riesgo de pérdida de memoria aumenta cuando los medicamentos se toman por más de un corto tiempo o se usan con otros medicamentos anticolinérgicos.

Los adultos mayores son particularmente vulnerables a los otros efectos adversos de los medicamentos anticolinérgicos, como el estreñimiento (que, a su vez, puede causar incontinencia urinaria), la visión borrosa, los mareos, la ansiedad, la depresión y las alucinaciones.

Alternativas: como primer paso, es importante asegurarse de que te han diagnosticado correctamente. Consulta con tu médico u otro profesional de la salud para ver si tus síntomas de incontinencia urinaria podrían deberse a otra enfermedad (como una infección de la vejiga u otra forma de incontinencia) o a un medicamento (como un medicamento para la presión arterial, un diurético o un relajante muscular).

Una vez descartados, prueba algunos cambios sencillos en tu estilo de vida, como reducir el consumo de bebidas con cafeína y alcohol, beber menos antes de acostarte y hacer ejercicios para fortalecer los músculos pélvicos que ayudan a controlar la micción.

Algunos urólogos están tratando la vejiga hiperactiva con inyecciones de Botox para ayudar a que el músculo se relaje. Otras soluciones no médicas también pueden ser útiles. “Me han encantado las mejoras en los artículos de protección para debajo de la ropa. Realmente, han recorrido un largo camino”, dice K. Ashley Garling-Nañez, profesora adjunta clínica en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Texas en Austin. “Hay muchas más opciones para los adultos activos”.

7. Antihistamínicos (primera generación)

Por qué se recetan: estos medicamentos se utilizan para aliviar o prevenir los síntomas de la alergia o del resfriado común. Algunos antihistamínicos también se usan para prevenir el mareo por movimiento y el mareo general, las náuseas, los vómitos y para tratar la ansiedad o el insomnio.

Ejemplos: bromfeniramina (Dimetane), clorfeniramina (Chlor-Trimeton), clemastina (Tavist), difenhidramina (Benadryl), prometazina (Phenergan) e hidroxizina (Vistaril).

Cómo pueden afectar a la memoria: estos medicamentos (con o sin receta) inhiben la acción de la acetilcolina, un mensajero químico que media en una amplia gama de funciones del organismo. En el cerebro, inhiben la actividad en los centros de memoria y aprendizaje.

Alternativas: los antihistamínicos de nueva generación, como la loratadina (Claritin) y la cetirizina (Zyrtec), son mejor tolerados por los pacientes mayores y no presentan los mismos riesgos para la memoria y la cognición.

Otros medicamentos que deberías evaluar

Corticosteroides: estos antiinflamatorios, que se utilizan para tratar la artritis reumatoide, el lupus y otras enfermedades pueden causar confusión y pérdida de memoria en pacientes que toman dosis altas, afirma Devanand. También pueden desencadenar depresión.

Medicamentos contra la acidez estomacal: algunos estudios recientes, entre ellos uno (en inglés) del 2022 publicado en BMC Medicine, han hallado una relación entre los medicamentos utilizados habitualmente para tratar la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), la acidez estomacal y las úlceras pépticas con un mayor riesgo de demencia. Si tomas un inhibidor de la bomba de protones de venta libre, Garling-Nañez dice que es importante usar el medicamento con moderación y durante períodos cortos de tiempo. “Por lo general, lo que recomendamos es cualquier producto de venta libre, tratar de no usarlo durante más de dos semanas a la vez”, dice.

Cannabinoides: el acceso al cannabis y su consumo han aumentado en los últimos años. Cada vez más investigaciones demuestran que el cannabis puede tener un efecto en nuestra cognición. Un estudio (en inglés) publicado en The American Journal of Psychiatry en marzo del 2022 realizó un seguimiento de aproximadamente 1,000 individuos y descubrió que los consumidores de cannabis a largo plazo mostraban déficit cognitivo, así como problemas de memoria y atención.

¿Preocupaciones? Qué hacer

¿Te preocupa que los medicamentos puedan afectar a tu memoria? Empieza por preguntar a tus allegados si han notado algún problema. Y no dudes en hablar con tu médico.

La cantidad de medicamentos que estás tomando también podría estar afectando tu memoria. La polifarmacia se ha relacionado con un deterioro de la memoria (en inglés) en las personas mayores y con un mayor riesgo de delirio.

Un informe (en inglés) del Instituto Lown muestra que el 42% de los adultos mayores toman cinco o más medicamentos recetados. Si te preocupa la cantidad de pastillas que tomas diariamente, Garling-Nañez sugiere preguntarle a tu médico si cada una de ellas sigue siendo necesaria, o si hay alguna que puedas dejar de tomar.

Este proceso, conocido como deprescripción, consiste en reducir la dosis, disminuir gradualmente o eliminar los fármacos que pueden contribuir a la pérdida de memoria. Otro enfoque consiste en cambiar a una clase diferente de medicación con menos complicaciones potenciales.

Pregúntale a tu médico si estás tomando la dosis más baja eficaz para tratar tu enfermedad. Las dosis más altas de ciertos medicamentos pueden aumentar el riesgo de pérdida de memoria, por lo que es esencial encontrar el equilibrio adecuado.

“Como farmacéutico, trabajo mucho con el proveedor o la familia para sustituir los medicamentos por estilos de vida saludables”, dice Merrey. “Hay muchas recomendaciones no farmacológicas para hacer y añadirlas a medida que se van reduciendo ciertos medicamentos”. 

En cualquier caso, si deseas reducir la dosis de un medicamento o dejar de tomarlo, asegúrate de hacerlo bajo la supervisión de tu médico; no lo hagas por tu cuenta.

Medicamentos, la demencia y el anochecer

Aunque el síndrome del ocaso —un estado de confusión o agitación que se produce a última hora de la tarde y se prolonga hasta la noche— suele relacionarse con el Alzheimer, puede darse con cualquier tipo de demencia. Y medicamentos como los anticolinérgicos, los antidepresivos tricíclicos, los antihistamínicos y los antiparkinsonianos pueden desencadenar o empeorar tus síntomas. Otras sustancias —el alcohol y la nicotina, por ejemplo— también pueden provocar aturdimiento, afirma Merrey.

 

Los betabloqueantes y tu memoria

Si bien no hay evidencia de que los betabloqueantes —recetados para insuficiencia cardíaca, angina de pecho, ciertos trastornos del ritmo cardíaco y a veces presión arterial alta— contribuyan al deterioro cognitivo a largo plazo o a la demencia, pueden hacer que algunas personas se sientan “fatigadas, confusas y no muy ágiles de mente", dice Lloyd-Jones.

Si experimentas estos efectos, no dejes de tomar tu medicamento. Habla con tu médico sobre cómo cambiar a un betabloqueante diferente con una composición química ligeramente diferente, sugiere Lloyd-Jones.

 

Nota del editor: Esta historia, publicada originalmente el 9 de febrero de 2016, se actualizó para incluir nueva información.

 

Zachary Cox es farmacéutico y profesor de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Lipscomb y profesor adjunto de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tenesí.

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