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10 maneras de manejar el síndrome vespertino

Cómo los cuidadores de personas con demencia pueden calmar la ansiedad al anochecer.

Maneras de manejar el síndrome vespertino

Gary John Norman

¿Sabías que puedes aminorar el síndrome vespertino? Pon en práctica tu capacidad de observación cuando trates de establecer los factores que desencadenan la ansiedad en el paciente.

In English | Si tu ser querido padece la enfermedad de Alzheimer o demencia, es posible que notes cambios en su comportamiento al final de la tarde o a primera hora de la noche. Este es un fenómeno que se conoce como síndrome vespertino o agitación vesperal.

Según la Alzheimer’s Association, las investigaciones indican que hasta el 20% de las personas con Alzheimer padecen el síndrome vespertino. Con este síntoma de la demencia (y también de algunas otras enfermedades), la llegada del anochecer puede desencadenar cambios repentinos de comportamiento, emocionales o cognitivos. Estos podrían incluir:

  • cambios en el estado de ánimo
  • ansiedad
  • tristeza
  • agitación
  • oleadas de energía
  • mayor confusión
  • alucinaciones
  • delirio

A su vez, esto puede llevar a comportamientos difíciles, como caminar de un lado a otro, mecerse, gritar, llorar, sentirse desorientado, resistirse, sentir ira, mostrar agresividad o hasta volverse violento. Muchas personas que padecen el síndrome vespertino sienten la necesidad urgente de ir a algún lugar o hacer algo, pero no siempre pueden explicar por qué.

En algunas personas, el comportamiento no tarda mucho en moderarse. En otras, continúa durante horas y esto cambia su horario de dormir: se mantienen despiertas toda la noche y tienen sueño durante el día.

Existen muchas teorías al respecto. Podría tener algo que ver con la luz que se atenúa —una sensación de que es hora de cambiar actividades o “irse a casa”— u otros factores como cansancio extremo, hambre, dolor o incomodidad, o cambios hormonales que ocurren a medida que cae la tarde. La noche y la oscuridad pueden despertar temor de sentirse inseguros o la sensación de que están en peligro.

Independientemente de la causa, ver estos síntomas en un ser querido puede significar una pesadilla para los familiares.


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Mi padre padecía la enfermedad de Alzheimer y notamos el síndrome vespertino por primera vez cuando se encontraba en la fase moderada de la enfermedad. Las preguntas u observaciones que eran ocasionales durante la mayor parte del día —“¿Cuál es el plan?”, “¿Qué debería estar haciendo?”, “¡Es mejor que nos vayamos ya!” — se hacían más frecuentes y más urgentes alrededor de las 5 o 6 de la tarde. A medida que avanzaba su enfermedad, sus síntomas mejoraron, y pienso que esto se debe, por lo menos en parte, a una variedad de técnicas que empleamos con regularidad.

Consejos para manejar los síntomas del síndrome vespertino

1. Observa y minimiza los desencadenantes. Está pendiente del cansancio y otras cosas que parecen estimular comportamientos de agitación vesperal. Las transiciones y actividades por la tarde que tú consideras normales pueden producirle ansiedad a tu ser querido. Por ejemplo, ¿el hogar familiar se vuelve caótico y bullicioso cuando la gente regresa del trabajo a la casa? ¿La televisión se cambia a algo ruidoso o intenso, como un programa policial o las noticias? ¿Hay muchas conversaciones cruzadas a la hora de comer? ¿Hay un cambio en el horario de cuidadores?

También pon atención a los desencadenantes nutritivos y modifica los horarios de alimentos y bebidas. Reduce el consumo de cafeína y azúcar, que pueden ser un estimulante fuerte, y limita el consumo de líquidos al final del día, ya que pueden provocar mayor necesidad de ir al baño.

2. Mantén las rutinas y estructura las actividades. Maximiza las actividades más temprano en el día y minimiza las siestas (especialmente si tu ser querido no está durmiendo bien por las noches). Intenta evitar las tareas estresantes y complicadas al atardecer y por las noches. Mantén una rutina regular diaria; lo familiar le hará sentirse más seguro.

3. Simplifica su entorno y modifica el ambiente para dormir. Demasiada estimulación sensorial puede causar ansiedad y confusión, lo cual empeora al cambiar la luz. Trata de minimizar el desorden físico, visual y auditivo en el dormitorio de tu ser querido. Por la noche, mantén el entorno tranquilo, cómodo (los expertos frecuentemente recomiendan una temperatura entre 68° y 70°F) y oscuro (prueba utilizar cortinas que impidan el paso de la luz o un antifaz para dormir, además de lamparitas de noche con luz tenue para que pueda desplazarse con seguridad). Lleva a tu ser querido a evaluarse para detectar trastornos del sueño, como apnea nocturna.

4. Reafirma y distrae. Simplemente tratar de razonar con alguien en medio del síndrome vespertino probablemente no funcionará. En vez de eso, intenta dar validez a los sentimientos de tu ser querido (incluso si no tienen sentido para ti) para hacerle saber que estás escuchando. Trata de desviarlo de pensamientos inquietantes y ansiedades distrayéndolo o redirigiendo su atención a sus actividades, comidas, personas y animales favoritos.

Por ejemplo, quizás se tranquilice al ver algún programa de televisión favorito, salir a caminar, acurrucarse con una mascota o recordar los viejos tiempos. A mi papá le encantaba el programa The Lawrence Welk Show; le dábamos audífonos de televisión para amplificar el volumen y limitar otros sonidos. Casi siempre era una distracción eficaz.

5. Modifica la exposición a la luz. Algunos expertos teorizan que nuestras hormonas y reloj biológico se regulan según nuestra exposición a la luz y que cuando la luz se limita esto nos afecta. Si no es posible la exposición adecuada a la luz directa del sol, prueba utilizar una caja de luz y luces brillantes en la habitación. A medida que oscurece afuera, aumenta la luz dentro del hogar. En el invierno, cuando los días eran más cortos, a menudo yo encendía las luces brillantes del porche trasero, afuera de la ventana de nuestro comedor, lo que ayudaba a prevenir que papá pensara que ya era hora de acostarse.

6. Toca música y sonidos calmantes. Usábamos la música todo el día (en inglés) para papá; música instrumental cuando se despertaba, melodías favoritas para cantar en coro o canciones de programas para activarlo, y música tranquila cuando comenzaba a presentar los síntomas del síndrome vespertino. Recomiendo probar piezas solistas de piano o guitarra clásica, o crear un canal de “relajación” en una aplicación de música como Pandora, Spotify o Amazon Prime Music. Si se sentía ansioso, mi hermana y yo comenzábamos a cantar sus canciones favoritas y él nos acompañaba; era una gran distracción. Escuchar sonidos de la naturaleza durante la noche, como lluvia, olas marinas o simplemente ruido blanco, le ayudaba a conciliar el sueño y dormir más tiempo.

7. Utiliza aceites esenciales. Los aceites esenciales como los de lavanda, rosa, flor de cananga, manzanilla, tanaceto azul, incienso y otros pueden ser calmantes. Si deseas animar a tu ser querido a mantenerlo despierto y activo durante el día, prueba los aceites de bergamota, jazmín, menta, romero o un cítrico como toronja, lima o naranja. Prueba para ver a cuáles responde tu ser querido.

Los aceites esenciales también se pueden utilizar para la aromaterapia (nosotros utilizamos el aceite de lavanda en un difusor para nuestro padre, pero también puedes usarlos para perfumar una mota de algodón o mezclarlos con agua y rociarlos en el aire). Pueden ser fuertes, así que cerciórate de utilizar las cantidades y diluciones adecuadas.

8. Practica la terapia del tacto. Nunca subestimes el valor de un masaje en las manos o los pies para relajar los músculos tensos y aumentar las hormonas que nos hacen sentir bien. Por ejemplo, cuando mi padre estaba pasando por los momentos más críticos del síndrome vespertino, le preparábamos un baño de pies con hierbas y aceites esenciales, remojábamos sus pies y se los masajeábamos todas las tardes; esto lo ayudó a superar la transición increíblemente bien.

Siempre le encantaba que le dieran masajes en la cabeza y se la rascaran, así que enseguida se calmaba cuando lo hacíamos. También disfrutaba de un masaje profesional una vez a la semana, cuya regularidad lo ayudaba. Un abrazo cariñoso o agarrarle las manos puede calmar a tu ser querido física y emocionalmente, logrando que se rompa el ciclo de ansiedad.

9. Prueba la acupuntura. La acupuntura se ha utilizado para tratar la ansiedad y la depresión por muchas generaciones y la medicina occidental la acepta cada vez más. Empecé a llevar a papá a sesiones de acupuntura para ayudar con la tristeza, depresión y ansiedad, y me daba gusto ver cómo lo relajaba; él continuó con la acupuntura durante los últimos cinco años de su vida. Las sesiones comenzaban con un masaje corto para calmarlo (muy importante), y normalmente se dormía durante los tratamientos. Habla con el médico de tu ser querido acerca de esta opción y busca un acupunturista que comprenda la demencia.

10. Utiliza las hierbas, los suplementos y los medicamentos con cuidado. Consulta con el médico sobre medicamentos que podrían ayudar con los síntomas, como los ansiolíticos y antidepresivos. Asegúrate de preguntar sobre los posibles efectos secundarios y monitorearlos; para algunas personas con demencia, los medicamentos sedantes pueden causar el efecto contrario. (Un psiquiatra especializado en geriatría es un excelente recurso).

También pregunta sobre hierbas y suplementos, tales como el bálsamo de limón, la valeriana, la manzanilla, el kava y la albahaca sagrada. Existen muchos suplementos que afirman calmar y reducir el estrés, entre estos la melatonina, el magnesio y las vitaminas B, C y E. Ten en cuenta que un cerebro con demencia podría reaccionar de manera distinta a ciertos tratamientos.

El manejo del síndrome vespertino exige ser creativo, flexible y comprensivo, y contar con capacidad de observación a medida que intentamos determinar los factores desencadenantes de nuestros seres queridos y qué hacer respecto al comportamiento. Cada persona con demencia es distinta a las demás, por lo que debes estar preparado para probar varias estrategias. Algunas quizás no funcionen, pero otras darán resultado. Los éxitos podrían ser temporales o intermitentes. Pero incluso un poquito de éxito puede aliviar en gran medida la ansiedad que tiene tu ser querido, además de tu propio estrés.

Nota del editor: esta columna, publicada originalmente en mayo del 2017, se ha actualizado para reflejar que el padre de Amy falleció en el 2018.

Amy Goyer es una experta de AARP en asuntos de la familia y el cuidado familiar y la autora de Juggling Life, Work and Caregiving.  Una autoridad reconocida en los medios, Amy se ha presentado en Today, The Doctors y Dr. Phil, y ha tenido entrevistas en The Wall Street Journal y People. Conéctate con Amy en Twitter, Facebook, YouTube, LinkedIn, amygoyer.com y en nuestra comunidad en internet (enlaces en inglés).

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