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Esta proteína cerebral podría ser clave en el tratamiento del Alzheimer
Se llama tau y podría estar más estrechamente relacionada con el deterioro cognitivo que el amiloide.
Puntos principales
- La proteína tau puede impulsar los síntomas más que el amiloide, que puede acumularse sin causar un deterioro perceptible.
- Los investigadores están cambiando su enfoque hacia la proteína tau como un objetivo clave de tratamiento, después del éxito limitado con los medicamentos contra el amiloide.
- Nuevos estudios buscan evitar que la tau forme ovillos, idealmente antes de que empiecen los síntomas.
Siempre que se habla del Alzheimer, suelen aparecer en la conversación dos proteínas problemáticas: el amiloide y la tau, las “señas distintivas” de la enfermedad.
Las placas de amiloide suelen recibir más atención que los ovillos de tau. Esto puede deberse, en parte, a dos medicamentos que la Administración de Alimentos y Medicamentos aprobó en años recientes y que se dirigen a las placas de amiloide y las eliminan, esos cúmulos que se acumulan en las áreas de la memoria y del pensamiento superior del cerebro en personas con Alzheimer. Hasta ahora, el desarrollo de medicamentos eficaces para eliminar los ovillos de tau ha resultado difícil, aunque los científicos creen cada vez más que la proteína tau puede ser más importante en el inicio de los síntomas del Alzheimer.
“Los investigadores están muy enfocados en la tau como el agente causante de la enfermedad [de Alzheimer]”, dice Roy Robert Parker, profesor distinguido de bioquímica en la Universidad de Colorado en Boulder.
Las personas pueden tener una gran acumulación de amiloide durante años pero experimentar solo síntomas leves de Alzheimer, o ninguno en absoluto. Los ovillos de tau, por otro lado, se consideran en gran medida responsables de la pérdida progresiva de memoria y del deterioro cognitivo que ocurren en personas con Alzheimer, según el Dr. David Wolk, profesor de neurología en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y director de su Centro Penn de Investigación sobre la enfermedad de Alzheimer, además de otros investigadores del Alzheimer.
Hay un debate en curso entre los especialistas en la enfermedad de Alzheimer sobre cuál de las dos proteínas anormales es más importante en la influencia del Alzheimer, dice Laura Nisenbaum, directora científica interina de la Fundación para el Descubrimiento de Medicamentos para la enfermedad de Alzheimer.
“El campo se ha enfocado en la terapia contra el amiloide, con un éxito modesto, pero la tau es igual de importante”, dice ella. “Los cúmulos de tau anormal se correlacionan más estrechamente con el deterioro cognitivo. El amiloide pone en marcha la enfermedad, pero la proteína tau es el motor que conduce gran parte del daño”.
Los ovillos de tau están relacionados con lesión y disfunción de las neuronas, dice Wolk. Las neuronas, o células nerviosas, transmiten y reciben información por todo el cerebro. “La cantidad de tau aberrante está estrechamente vinculada con los síntomas”, dice Wolk. Los investigadores creen que encontrar medicamentos que puedan frenar su plegamiento anormal y su propagación “probablemente desaceleraría o evitaría el desarrollo de la lesión cerebral y los síntomas”, añade.
¿Qué hace que una buena proteína se vuelva mala?
La tau es una proteína importante que se encuentra de forma natural en el cerebro. Es clave para mantener estable la estructura interna de las neuronas, como el andamiaje que mantiene unido un edificio.
Pero en el Alzheimer, la tau se altera químicamente y empieza a agruparse, formando ovillos retorcidos dentro de las células cerebrales, lo que interrumpe el funcionamiento normal de las neuronas.
“La tau básicamente pasa de ser parte de la solución a convertirse en parte del problema”, dice Jeffrey Dage, profesor investigador principal de neurología en la Universidad de Indiana. “Abandona su trabajo diario y empieza a atascar la maquinaria de la célula. La tau saludable es como el aceite en un motor. La tau enferma se parece más al lodo”.
En resumen, “todo cerebro sano contiene tau”, añade Dage. “El Alzheimer no crea tau; cambia la tau de una proteína útil a una dañina”.
Los científicos no están seguros de cómo se comporta el amiloide en un cerebro sano antes de que empiece a formar cúmulos. “La función normal del [amiloide] todavía no está del todo clara”, dice Wolk. “Parece participar en ayudar a la integridad de las sinapsis —que son la forma en que las neuronas se comunican entre sí—, en la respuesta a lesiones y posiblemente en la función inmunitaria”.
A diferencia de la tau, que se agrupa dentro de las células cerebrales, las placas de amiloide se acumulan entre ellas, lo que hace del amiloide un objetivo más fácil para los medicamentos. La tau existe dentro de la neurona, lo que hace más difícil que los medicamentos lleguen a ella. La tau se encuentra en otras células, pero existe predominantemente en las células nerviosas del cerebro.
Los científicos creen que la terapia combinada —medicamentos que actúan tanto sobre la tau como sobre el amiloide, así como sobre otros desencadenantes del Alzheimer, como la inflamación— al final brindará el mayor beneficio para las personas con Alzheimer.
Apuntar a la tau
Un nuevo medicamento prometedor dirigido a la tau, BIIB08, o diranersen, que todavía está en pruebas clínicas, funciona de manera distinta a las terapias experimentales anteriores relacionadas con la tau al intentar evitar que se formen ovillos de tau al desacelerar la producción de tau, en lugar de eliminarlos después de que se desarrollan.
En un ensayo clínico de 18 meses llamado Celia, el medicamento redujo los niveles de tau en los cerebros y en el líquido cefalorraquídeo de personas con Alzheimer temprano y desaceleró parte del deterioro cognitivo. Sin embargo, no mostró una relación clara entre las dosis y el beneficio clínico. La dosis más baja tuvo el mayor impacto positivo en los síntomas. De hecho, los hallazgos plantean preguntas importantes sobre la dosis óptima del medicamento y cómo deberían diseñarse los futuros ensayos clínicos, dice Nisenbaum.
Biogen está desarrollando diranersen. La empresa presentó sus datos en julio en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer en Londres y planea continuar las pruebas clínicas.
Los intentos anteriores de los científicos de crear una terapia dirigida a la tau no tuvieron éxito. Los medicamentos experimentales iniciales contra la tau eran anticuerpos, proteínas diseñadas para adherirse a la tau y eliminarla del cerebro. Varios se probaron en ensayos clínicos, pero todos se suspendieron después de no producir beneficios perceptibles para los pacientes.
“Probablemente una de las razones por las que los medicamentos anteriores fracasaron fue porque no pudieron atacar el objetivo correcto de tau”, dice Nisenbaum. “Estaban enfocados en el extremo final de la proteína”. Las terapias más recientes apuntan al núcleo, o parte media, de la proteína, que ahora saben que es la responsable de la acumulación.
De los 158 medicamentos para el Alzheimer que están ahora mismo en ensayos clínicos, 15 se enfocan en procesos relacionados con tau, según un informe del 2026 (en inglés) en Translational Research & Clinical Intervention.
Los tratamientos nuevos, como el medicamento de Biogen, buscan limitar la producción de tau nueva. “Cuando sí reducen la expresión de tau nueva, ven reducciones en los ovillos de tau”, dice Dage. “Así que es un efecto indirecto de disminuir la expresión de tau nueva".
La meta no es deshacerse de la tau por completo, ya que el cerebro todavía necesita algo de tau normal, sino llegar a algún tipo de equilibrio en la manera en que actúa el medicamento. “La dosis de estos medicamentos es importante”, dice Dage. “Queremos frenar lo suficiente la producción de tau nueva para reducir los ovillos de tau sin reducirla tanto como para que las neuronas sufran consecuencias negativas".
Con eso en mente, los científicos trabajarán en desarrollar medicamentos relacionados con tau que puedan detener suficiente tau antes de que empiecen los ovillos —y los síntomas—.
“En vez de limpiar la tau después de que empieza el daño”, los nuevos tratamientos que se están estudiando “buscan bajar la producción de tau nueva”, dice Dage. “En lugar de limpiar el desorden, estas terapias intentan reducir desde el principio la cantidad de tau nueva que entra al sistema".
Los puntos principales fueron creados con la asistencia de IA generativa. Un editor de AARP revisó y refinó el contenido para asegurar su precisión y claridad.
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