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Guía sobre la gripe: lo que debes saber esta temporada

Cómo detectar los síntomas graves de la gripe

Algunos pueden ser atípicos en los adultos mayores. Detectarlos puede ser clave para obtener un medicamento antiviral eficaz.

Una mujer enferma sentada en su cama, arropada con una manta y una taza en su mano

MARTIN-DM / GETTY IMAGES

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Fiebre. Fatiga. Dolores musculares. Tos. En tiempos de COVID-19, puede ser difícil saber exactamente qué indican estos síntomas. Sin embargo, si aparecen en forma repentina, es muy probable que se trate de un caso de gripe (ya que los síntomas de COVID-19, en cambio, suelen ser leves al principio y luego agravarse progresivamente).

Pero eso no quiere decir que la gripe siempre se anuncie de la misma manera, en particular entre las personas mayores de 65 años. En una investigación (en inglés) publicada en Journal of the American Geriatrics Society, los pacientes mayores fueron menos propensos que los más jóvenes a informar que padecían fiebre, tos y dolor de garganta —posiblemente los síntomas más frecuentes de la gripe—, por lo que su diagnóstico fue más tardío, si es que llegó a realizarse. Eso puede ser problemático si tienes 65 años o más, ya que la edad por sí sola aumenta tus probabilidades de enfermar de gravedad a causa de la gripe.


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Ello se debe a que el sistema inmunitario se va debilitando con la edad, "por lo que todas las infecciones resultan más graves, al igual que las consecuentes complicaciones", afirma la Dra. Purvi Parikh, especialista en enfermedades infecciosas y profesora clínica adjunta de la Facultad de Medicina Grossman de NYU. "Los mayores de 65 años también pueden tener otros problemas médicos crónicos, como cardiopatías o diabetes, que pueden dificultar la superación de la infección".

Eso explica el hecho de que entre el 70 y el 85% de las muertes por gripe estacional han ocurrido en personas mayores de 65 años, y que entre el 50 y el 70% de las personas hospitalizadas por casos de gripe estacional han sido adultos mayores, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (

"Siempre se ha sabido bien que las personas mayores de 65 años corren mayor riesgo de padecer complicaciones, de ser hospitalizadas o de morir por un caso de gripe", afirma el Dr. Paul Auwaerter, director clínico de la División de Enfermedades Infecciosas y profesor de Medicina de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins University. Y, según él, ocurre lo mismo con respecto a la COVID-19.

Por eso es importante estar bien informado sobre los síntomas de la gripe y acudir al médico si tienes cualquiera de ellos, sobre todo si ya padeces algún problema médico, como cardiopatía o diabetes.

1. Fiebre

Existen muchas razones por las que la temperatura corporal puede subir o bajar con respecto a la conocida referencia de 98.6 °F. Por ejemplo, puede subir cuando haces ejercicio y bajar cuando duermes. Sin embargo, una temperatura de 100.4 °F o más es "una señal de que el cuerpo está reaccionando a algo físicamente peligroso y tratando de producir una respuesta inmunitaria", apunta Auwaerter. Pero, según él, la fiebre no tiene que llegar a esa temperatura para causar complicaciones en personas mayores de 65 años. ¿Por qué? "Las personas mayores podrían tener menos margen en un caso de fiebre, y la infección podría agravarse con mayor rapidez que en una persona más joven", dice.

"En una persona mayor, cualquier fiebre es una señal de peligro", recalca Auwaerter, quien aconseja llamar al médico si tu temperatura supera los 100 °F. Si eres menor de 65 años y no tienes otros factores de riesgo, podrías tener un caso de gripe sin complicaciones, dice Auwaerter, el cual podrá mejorar con medicamentos de venta libre y una atención adecuada.

Ten en cuenta que el solo hecho de no tener fiebre no significa que estés totalmente bien. Es posible tener una gripe sin fiebre.

2. Dificultad para respirar

Puede ser que tengas dificultades para respirar a pesar de no haber hecho más que caminar hasta el buzón y regresar. O tal vez te resulte difícil terminar de decir algo sin tomar una pausa para recuperar el aliento. O quizás un familiar ha notado que tienes una respiración más rápida de lo normal. Si tienes gripe, todos estos problemas podrían indicar que tu situación se ha vuelto grave.

"Si no obtienes suficiente oxígeno, el organismo pide una respiración más rápida para aumentar los niveles de oxígeno y de adrenalina y así remediar la relativa falta de oxígeno con respecto a lo que necesita el cuerpo", explica Auwaerter. "Si te sientes sin aliento, si te pones azul, si te sientes confundido... en caso de presentarse estos síntomas, es necesario llamar inmediatamente a los servicios médicos de emergencia".

3. Deshidratación

La hidratación es siempre importante. Si tu cuerpo no recibe suficientes líquidos, su funcionamiento no puede ser adecuado. Y, según lo que sugieren las investigaciones, entre el 17 y el 28% de los adultos mayores en Estados Unidos se encuentran deshidratados por una variedad de razones. No solo se trata de un problema que causa muchas hospitalizaciones, sino que puede agravar diversas enfermedades.

La gripe puede dificultar la hidratación de distintas maneras. Si tienes fiebre, vómitos o diarrea, puedes quedar deshidratado fácilmente, señala Auwaerter. "Una respiración más rápida de lo normal puede también causar la deshidratación".

Por eso es esencial consumir abundantes líquidos (agua, caldo, bebidas deportivas) para evitar las complicaciones de la gripe. No esperes a tener sed para beber líquidos. Aunque un caso leve de deshidratación generalmente puede tratarse en casa, los casos graves deben ser atendidos en el hospital, según los CDC.

Algunas señales de que estás deshidratado: además de una sed extrema, hay que estar atento también a la fatiga, los mareos, la confusión, la aceleración del ritmo cardíaco, los ojos secos y la orina de color oscuro. "Aconsejo que las personas tomen suficientes líquidos para que vayan al baño con frecuencia y su orina tenga un color entre claro y transparente", dice Auwaerter. Si tienes una insuficiencia cardíaca o enfermedad renal, consulta con tu médico sobre las cantidades de líquido que puedes tomar sin que ello implique un riesgo. Y no olvides que cuando tienes gripe, debes evitar las bebidas alcohólicas o con cafeína. Estas actúan como diurético, y son totalmente lo contrario de lo que debes consumir cuando estás tratando de conservar la hidratación.

4. Mareos o confusión

Cuando tienes gripe o COVID-19, cualquier cambio repentino e importante en tu estado de salud debe considerarse una señal de peligro. Si bien la deshidratación, los mareos y la confusión no son exclusivos de la gripe y la COVID-19, debes consultar con tu médico de inmediato o ir a la sala de emergencias si se presentan estos síntomas mientras tienes una enfermedad respiratoria, según afirma el Dr. Waleed Javaid, director de Prevención y Control de Infecciones en Mount Sinai Downtown y profesor de Medicina y Enfermedades Infecciosas en la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai, en Nueva York. "Los mareos o la confusión persistentes pueden ser signos de un caso grave de la enfermedad, de deshidratación o de falta de oxígeno", señala Javaid.


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Tratamiento temprano con antivirales

Cuando se trata de tratar la gripe, el tiempo es esencial. Desde la aparición de los síntomas, por lo general, tienes dos días para empezar a tomar un antiviral, medicamento que se receta para impedir que el virus de la gripe se reproduzca en tu organismo. El tratamiento antiviral de la gripe puede marcar la diferencia entre un caso relativamente leve y un caso más grave. Algunos estudios han reportado que dicho tratamiento, aplicado de forma oportuna, puede reducir el riesgo de muerte entre los adultos hospitalizados por casos de gripe.

"Toda persona que crea tener gripe debe llamar a su médico, porque el tratamiento temprano es fundamental para la recuperación y, tras la aparición de los síntomas, se dispone de poco tiempo para que los antivirales surtan efecto", apunta Auwaerter, de Johns Hopkins University. "Los pacientes que tienen factores de riesgo o síntomas progresivos de la gripe disponen de más tiempo para lograr algún efecto con los antivirales, incluso hasta tres o cuatro días a partir del inicio de la enfermedad", agrega. Sin embargo, mientras más temprano se reciba el tratamiento, mejor será "para evitar un caso grave de la enfermedad o la hospitalización".

El médico tendrá en cuenta tu estado general de salud cuando te recete uno de los cuatro antivirales recomendados por los CDC para el tratamiento de la gripe:

Fosfato de oseltamivir (Tamiflu)

Este antiviral, que figura entre los que tienen más tiempo en el mercado, se administra como pastilla o suspensión líquida; también se encuentra disponible como medicamento genérico que tiene la misma eficacia y, a menudo, se vende a un precio más bajo. En los ensayos clínicos se ha comprobado que este medicamento surte efecto para el alivio de los síntomas de la gripe.

Zanamivir (Relenza)

Este medicamento, que se administra por medio de un inhalador, no se recomienda para quienes tienen problemas respiratorios, como asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Peramivir (Rapivab)

Este antiviral, administrado por vía intravenosa, se receta a los pacientes hospitalizados.

Baloxavir marboxil (Xofluza)

Este antiviral, que figura entre los más nuevos, puede administrarse en una sola dosis (a diferencia de Tamiflu, que se toma a lo largo de varios días). Sin embargo, este medicamento tiene efectos secundarios, por lo que no se recomienda para quienes tienen otras enfermedades o cuyo sistema inmunitario está seriamente debilitado.

Kimberly Goad, periodista radicada en Nueva York, ha informado sobre temas de salud para algunas de las principales publicaciones para consumidores del país. Sus trabajos han aparecido en Women’s Health, Men’s Health y Reader’s Digest.

Nota de redacción: este artículo se publicó el 10 de septiembre del 2021. Se ha actualizado para reflejar la información más reciente.