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¿El vino es realmente perjudicial para las mujeres?

El riesgo de cáncer de mama podría no ser tan grande.

In English | Para las mujeres que a veces toman una copa de vino al final de un día ajetreado, un reciente estudio (en inglés) que vincula la ingesta de alcohol, aun en bajas cantidades, con un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de mama fue, ciertamente, una mala noticia.

Más preocupante aun fue el modo excesivamente simplificado en el que varios noticieros explicaron los hallazgos de este estudio, que llevó a algunas mujeres a pensar que podían desarrollar cáncer por el solo hecho de tomar un mojito con sus amigas.

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Mujer bebiendo relajadamente en una tina. ¿Beber alcohol incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de mama?

Foto: Gavin Kingcome/Getty Images

Las mujeres que ya presentan otros factores de riesgo de cáncer de mama podrían decidir que es prudente dejar de tomar ese relajante vaso de vino.

Nieca Goldberg, cardióloga de New York University y presentadora de un programa semanal que recibe y responde consultas telefónicas, en SiriusXM Radio, dice que recibió llamadas de mujeres preocupadas preguntando: “¿Qué me sucederá? ¿Tendré cáncer de mama?”

“El estudio preocupó a muchas personas, pero no puedes dejarte llevar por un titular. Hay que ponerlo en perspectiva”, señala.

El estudio observó el efecto acumulativo del consumo de alcohol entre bajo y moderado en más de 100.000 mujeres de entre 30 y 55 años, a las que se les hizo un seguimiento durante 28 años.

Si bien estudios anteriores habían mostrado un vínculo entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer de mama, el énfasis estaba puesto en el consumo excesivo. El presente estudio, publicado este mes en el Journal of the American Medical Association, observó el efecto acumulativo en la vida de una mujer que consume bajas a moderadas cantidades de alcohol.

Los investigadores hallaron que las personas que durante esos años habían tomado tan sólo de tres a seis copas por semana presentaban un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama (un 15 % mayor), en comparación con las que no habían bebido.

Las mujeres que bebían en forma regular dos o más copas por día presentaban un riesgo de un 51 % más alto que las que nunca bebían.

Estas cifras —aumentos del 15 % y el 51 %— suenan altas hasta que se hacen algunos cálculos.

El riesgo promedio que presenta una mujer de desarrollar cáncer de mama en su vida es de uno en ocho, o el 12 %. Un incremento del 15 % por encima de eso significa que el riesgo aumenta al 13,8 %.

Para una mujer de entre 50 y 59 años, cuyo riesgo de desarrollar cáncer de mama en esa franja etaria es de 1 en 42, o el 2,4 %, este riesgo aumenta al 2,76 %, según el National Cancer Institute.

Hasta los autores del estudio lo señalan en sus conclusiones: “Hallamos un aumento del riesgo debido a niveles bajos [de consumo de alcohol], pero el riesgo era bastante pequeño”.

En un editorial que acompañaba el estudio, el Dr. Steven A. Narod, director de investigación del cáncer de mama familiar del Women’s College Research Insitute, de Toronto, aclaró los hallazgos al explicar que, para las mujeres que tomaban una copa por día, “el riesgo a 10 años aumentaba el 0,7 % (del 2,8 % al 3,5 %)”.

Las mujeres que bebían dos o más copas por día vieron aumentar su riesgo a 10 años del 2,8 % al 4,1 %.

Según Narod, el hecho de que estos aumentos sean bastante pequeños dispara la siguiente pregunta: “¿Deberían las mujeres posmenopáusicas dejar de beber para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama?”

Algunas mujeres, especialmente las que presentan otros factores de riesgo como antecedentes familiares de cáncer de mama o un indicador genético como el gen BRCA, podrían decidir que es prudente dejar de beber. “Sin embargo, no existen datos que permitan asegurar que dejar de beber reducirá el riesgo de desarrollar la enfermedad”, señala Narod en su editorial.

En el caso de una mujer sin factores de riesgo altos, “si es una bebedora moderada, no creo que deba dejar de beber”, le dijo al Bulletin.

Siguiente: Una cantidad de alcohol moderada le hace bien al corazón. >>

Pero el autor del estudio, el Dr. Graham Colditz, del Siteman Cancer Center de Washington University, en St. Louis, sostiene que las mujeres que beben alcohol diariamente presentan niveles de estrógeno más altos que las que no beben, lo que explicaría el mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.

En un correo electrónico, Colditz escribió que los datos del estudio indican que existe “mayor riesgo cuanto mayor es la ingesta de alcohol”.

Además, el cáncer de mama no es la única consecuencia del alcohol. “En las fumadoras, también aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de cabeza y cuello. Sabemos por estudios realizados en el mundo entero que el alcohol aumenta el riesgo de cáncer de hígado y de colon en todas las mujeres”, afirma Colditz.

Como cardióloga —y vocera de la American Heart Association (AHA, Asociación Estadounidense del Corazón)—, Goldberg ve las cosas de manera diferente.

Una cantidad moderada de alcohol (en inglés)—no más de una copa al día— puede tener beneficios cardiovasculares para el corazón. Además, las cardiopatías matan a más mujeres que el cáncer de mama.

Según la AHA, entre las mujeres, una de cada treinta muertes es a causa del cáncer de mama, en tanto una de cada tres se debe a una cardiopatía. Los datos del Gobierno muestran que, cada año, cerca de 88.000 mujeres de entre 45 y 64 años sufren un ataque cardíaco, y la mitad de ellas morirán dentro de los ocho años siguientes.

Goldberg recomienda a las mujeres que hablen con su médico sobre sus factores de riesgo personales, tanto en relación con las cardiopatías como con el cáncer de mama.

“No vamos a recetarle a la gente que comience a beber. Beber sólo una copa por día no reducirá el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, pues es una enfermedad con múltiples factores de riesgo, al igual que el cáncer de mama”, sostiene.

Además, existen otras cosas que las mujeres pueden hacer para reducir sus factores de riesgo, “como actividad física —que es buena para prevenir el cáncer de mama y las enfermedades cardíacas—, dejar de fumar y controlar el colesterol”, añade Goldberg.

Haga todo esto y, tal vez, pueda celebrar con una buena copa de chardonnay.

Candy Sagon escribe sobre salud y nutrición para el AARP Bulletin.

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