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Los hospitales más seguros de EE. UU.: Experiencias y lecciones

Todos los años cientos de personas mueren por errores en los hospitales, ¿qué están haciendo los centros médicos para evitarlo?

In English l El 4 de noviembre del 2004, la querida trabajadora social Mary McClinton, de 69 años, madre de cuatro hijos, ingresó al Virginia Mason Medical Center en Seattle para someterse a un procedimiento de rutina, pero relativamente complejo, para tratar una aneurisma cerebral. Los médicos planeaban inyectarle un colorante de contraste para que los ayudara a guiar un estent hasta el cerebro, a través de un catéter en la pierna, con el fin de reparar la aneurisma. En lugar de eso, le inyectaron un antiséptico  —un agente de limpieza tópico— que estaba almacenado en un recipiente sin identificación en la misma bandeja que el colorante. El antiséptico obstruyó el flujo de sangre en la pierna, que se hinchó alcanzando el doble de su tamaño normal.

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Virginia Mason Hospital en Seattle Washington - Hospitales mas seguros - Practicas de seguridad

Foto: John Keatley

El Virginia Mason Medical Center en Seattle es considerado uno de los hospitales más seguros.

Con el correr de las horas, la presión sanguínea de McClinton bajó, los riñones fallaron y ella sufrió un accidente cerebrovascular. A medida que la toxina se diseminaba por su sistema, los demás órganos empezaron a fallar. Después de diecinueve días de agonía, rodeada por sus parientes y amigos desconsolados, Mary McClinton murió, mientras su hijo Gerald le sostenía la mano.

Lamentablemente, el caso McClinton dista mucho de ser el único. Se estima que mensualmente se producen 6,000 "situaciones que jamás debieran ocurrir" —errores atroces como operaciones en la extremidad equivocada— entre los pacientes de Medicare solamente, de acuerdo con un informe del HHS (Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU). La cantidad total de estos errores evitables es mucho más alta —algunos estudios sugieren que hasta un tercio de todas las admisiones en hospitales resultan perjudiciales para el paciente—. Un estudio del 2010, realizado por el HHS, calcula que 180,000 beneficiarios de Medicare mueren anualmente por accidentes y errores.

"Los errores evitables que se cometen en los hospitales son un terrible peligro para las familias estadounidenses y generan enormes costos de salud innecesarios", afirma Leah Binder, presidenta y directora ejecutiva de The Leapfrog Group, una organización sin fines de lucro con sede en Washington, D. C., que evalúa a los hospitales según los estándares nacionales de seguridad, calidad y eficiencia.

Para atraer la atención sobre la trágica realidad de los casos como el de McClinton, AARP The Magazine se ha asociado con Leapfrog para mostrar lo que están haciendo actualmente los hospitales más innovadores para prevenir errores. Con la Puntuación de Seguridad en Hospitales, Leapfrog califica a la institución en función de 26 medidas de seguridad —incluidas las situaciones que no debieran producirse, las tasas de infección de vías intravenosas y catéteres, infecciones secundarias y afecciones adquiridas en el hospital, como úlceras de decúbito y embolias aérea— mediante información que recopila de los Centers for Medicare & Medicaid Services (Centros de Servicios de Medicare y Medicaid) (en inglés), la American Hospital Association (Asociación Estadounidense de Hospitales) y la Leapfrog Hospital Survey (Encuesta de Leapfrog en hospitales).

Un lugar sorprendentemente destacado: Virginia Mason. De hecho, durante los últimos siete años Leapfrog ha otorgado con regularidad altas calificaciones al hospital. En función de la encuesta realizada por la organización, en el 2010 se designó dicho hospital como el mejor hospital de la década. Entonces, ¿qué hay detrás de ese cambio positivo extraordinario? En resumidas cuentas, Virginia Mason se propuso como prioridad convertirse en el hospital más seguro de Estados Unidos.

Incluso antes de que muriera McClinton, había iniciado una investigación sobre el error y más tarde emitió una disculpa pública y privada a su familia. El hospital, que ya había comenzado a modernizar sus procedimientos de seguridad, redobló sus esfuerzos e implementó en forma sistemática nuevos protocolos de seguridad en todas las áreas del hospital. Los directivos prácticamente triplicaron el tiempo que los enfermeros pasaban junto a las camas de los pacientes, ordenaron listas de verificación previas a las cirugías y establecieron alertas de seguridad de los pacientes, por las cuales se autoriza a cualquier empleado a hablar sin temor cuando la salud o la vida de un paciente esté en riesgo.

"Los hospitales que están transformando la atención médica consideran que la seguridad del paciente es lo más importante", afirma el médico Lucian Leape, cofundador de la National Patient Safety Foundation. Respecto de Virginia Mason, dice, "Nos gustaría poder clonarlos".

Siga leyendo para averiguar qué están haciendo el centro Virginia Mason y otros hospitales —y lo que Leapfrog considera que deberían estar haciendo todos los hospitales— para mejorar la seguridad del paciente.

Errores en el suministro de medicamentos

Anualmente, se producen 400,000 casos con problemas relacionados con los medicamentos en los hospitales, según un estudio del Institute of Medicine (Instituto de Medicina). Para tratar de solucionar el problema, muchos de los hospitales más seguros han adoptado el sistema CPOE (sistema de ingreso de recetas informatizado), que obliga a los médicos a ingresar las recetas en la computadora en forma electrónica. "Básicamente elimina los errores de transcripción", dice el médico Anthony J. Ardire, vicepresidente de Calidad y Seguridad del Paciente en Lehigh Valley Health Network en Allentown, Pensilvania.

El sistema también tiene alertas de seguridad integradas; por ejemplo, no les permitirá a los médicos recetar más medicamentos de los recomendados. Desde que se implementó el sistema y se incorporaron los códigos de barras, que permiten escanear la pulsera del paciente para garantizar que reciba los medicamentos adecuados y la dosis correcta, la tasa de errores relacionados con los medicamentos se redujo de 2 en 100,000 dosis a 2 en 1,000,000 de dosis.

Los centros Virginia Mason y Kaiser Permanente, que ofrecen tanto visitas médicas ambulatorias como atención hospitalaria, han integrado sus sistemas CPOE con la gestión electrónica de registros médicos, de forma tal de verificar las solicitudes de fármacos nuevos frente al registro de medicamentos existente del paciente para detectar posibles interacciones y alergias. Cuando un paciente se va del hospital, el sistema actualiza dicha lista de medicamentos.

El hospital Virginia Mason también sigue un procedimiento inusual que consiste en llevar un registro de los medicamentos recetados fuera del hospital: el personal puede averiguar si el paciente ha comprado los medicamentos recetados. Si el personal del hospital advierte que un paciente que ha ingresado al hospital por hipertensión arterial, por ejemplo, no ha comprado los medicamentos recetados, podría cambiarle el tratamiento.

Control de infecciones

Entre el 5 % y el 10 % de los pacientes contrae una infección en el hospital que se podría prevenir, y cerca de 100,000 personas mueren anualmente, según informan los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades). Para evitar estas tragedias, los hospitales más seguros en la actualidad recurren a listas de verificación, como las que usan los pilotos de avión. Una de esas listas, creada por el médico Peter J. Pronovost, vicepresidente de Calidad y Seguridad del Paciente del Johns Hopkins Medical Center en Baltimore, ha resultado tremendamente eficaz para reducir las infecciones de la vía central, que se producen cuando se contamina el catéter utilizado para suministrar un medicamento o alimento al paciente.

Anualmente, mueren hasta 20,000 pacientes por infecciones en la vía central, de acuerdo con un artículo publicado en la revista Emerging Infectious Diseases. Cuando los University of Michigan Hospitals and Health Centers incorporaron la lista de verificación de cinco elementos de Pronovost, que incluye pasos prácticos como lavarse las manos y limpiar la piel del paciente antes de insertar una vía, pudieron reducir las infecciones de la vía central en un 66 %.

Entre el 5 % y el 10 % de los pacientes contrae una infección en el hospital que se podría prevenir, y cerca de 100,000 personas mueren anualmente por una infección. —CDC

Hace algunos años, el Brigham and Women's Hospital en Boston inició un protocolo de prevención contra el C. difficile —una de las causas de la colitis infecciosa en los hospitales—, donde se detallaban los principales síntomas de los pacientes afectados y se intensificaba el régimen de tratamiento contra la bacteria. El resultado: Las tasas de incidencias disminuyeron un 40 %.

Y The Methodist Hospital en Houston usa una herramienta electrónica de evaluación para detectar los primeros síntomas de sepsis, una grave infección en la sangre que mata a más de 230,000 personas por año.

Errores quirúrgicos

Antes de realizar cualquier cirugía en el Regions Hospital en St. Paul, Minnesota, se detienen las muchas actividades que preceden una cirugía y el equipo de profesionales que se está preparando para pasar las próximas horas juntos se reúnen alrededor del paciente en un breve receso para presentarse.

El equipo verifica el nombre del paciente, el tipo y ubicación de la cirugía, con una lista de verificación con cada uno de estos pasos resaltados en letras grandes para que todos puedan verlos. "Facilitamos las cosas para que los profesionales hagan lo correcto", dice Beth Heinz, la encargada de calidad del hospital. El hospital también coloca una "toalla de receso" estéril sobre el instrumental quirúrgico, como señal visible para que el equipo cumpla con este paso importante. "Uno no puede tocar los instrumentos sin antes cumplir con ese recordatorio para tomar el receso", afirma Heinz.

Esos "recesos" son una rutina entre los hospitales estrella en materia de seguridad hospitalaria. "El anonimato no es seguro en el quirófano", dice Marty Makary, M.D., autor de Unaccountable: What Hospitals Won't Tell You and How Transparency Can Revolutionize Health Care. Él sostiene que el anonimato tiende a reducir la responsabilidad, que a su vez puede "promover una conducta nociva".

Los cirujanos del Montefiore Medical Center en el Bronx, Nueva York, complementan el conteo manual de las herramientas quirúrgicas con una tecnología que identifica a las gasas quirúrgicas con circuitos integrados de radiofrecuencia. Antes de cerrar la cavidad del paciente, el cirujano pasa un dispositivo sobre el cuerpo del paciente para detectar gasas faltantes. "Las gasas empapadas en sangre o fluido pueden ser difíciles de detectar dentro de la cavidad corporal", dice el médico Robert E. Michler, jefe de cirujanos del centro Montefiore. El sistema les permite a los cirujanos trabajar con mayor eficacia, porque evitan los rayos X y pueden llevar al paciente a recuperación más rápido.

Seguridad de las unidades de cuidados intensivos (UCI)

En el hospital Virginia Mason, han quedado atrás los días en que un paciente dejaba de respirar y todos entraban corriendo, y producían una confusión generalizada. Ahora hay dispositivos de respuesta con funciones asignadas y se ubican en lugares específicos alrededor de la cama de un paciente en crisis. Además, el hospital realiza ejercicios para perfeccionar el desempeño. "Cada vez que hacemos un ejercicio de práctica, encontramos cosas por mejorar", comenta el médico Ian Smith, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos y Terapia Respiratoria, y uno de sus 12 "intensivistas", médicos especializados para manejar las complejas necesidades de pacientes en estado crítico.

Solo el 35 % de los hospitales que respondieron la encuesta de Leapfrog tenían intensivistas que monitoreaban a todos los pacientes en las UCI. Según Leapfrog, esta práctica reduce el riesgo de muerte en las unidades de cuidados intensivos en un 40 % aproximadamente.

Durante la noche, cuando las UCI solo tienen personal de enfermería, ciertos hospitales como el Lehigh Valley recurren al monitoreo a distancia por parte de intensivistas, desde un centro de comando ubicado a varias millas. "Nuestro sistema brinda acceso visual y de audio en la sala", afirma Ardire de Lehigh Valley. "La imagen es tan clara que hasta se pueden examinar las pupilas de los ojos del paciente".

Calidad de los servicios de enfermería

Durante los años anteriores a la implementación de la campaña de seguridad en el hospital Virginia Mason, los enfermeros luchaban por conseguir insumos, a veces esperaban en fila en una máquina de expendio de medicamentos o incluso salían a comprar insumos a una farmacia. En los cambios de turno, se juntaban en una sala de reuniones para hablar sobre los pacientes y los dejaban sin atención durante una hora, dice Charleen Tachibana, enfermera profesional, jefa del sector de enfermería.

Actualmente, el hospital coloca los insumos en las habitaciones de los pacientes y se realiza "traspaso de información", es decir cuando un enfermero transmite la información del paciente al siguiente enfermero, al costado de la cama. "Es mucho más seguro para el paciente y más gratificante para nosotros", afirma Janet G. Streifel, enfermera profesional.

Los enfermeros en el Homestead Hospital en Homestead, Florida, llevan a cabo rondas regulares para poder prever las necesidades de los pacientes, en lugar de esperar a responder a un llamado desesperado. "Eso evita que los pacientes traten de bajar de la cama para ir al baño por su cuenta", dice la enfermera profesional Gail Gordon, vicepresidenta y jefa de enfermería. Acudir al llamado de la naturaleza es una de las principales causas de caídas en los hospitales, lo que afecta al 15 % de los pacientes y provoca lesiones graves en el 30 % de los casos.

Por último, los enfermeros del Sentara CarePlex Hospital en Hampton, Virginia, realizan rondas especiales para examinar la piel de los pacientes con riesgo de padecer úlceras por decúbito o escaras que pueden provocar dolor e incluso una infección mortal.

Seguridad en el diseño

Cuando los hospitales más importantes tienen la posibilidad de construir un edificio nuevo, la seguridad del paciente es clave en el diseño. Analicemos el caso del Englewood Hospital and Medical Center en Englewood, Nueva Jersey. La sala de emergencia del hospital, que se inauguró en el 2009, tiene habitaciones privadas separadas por puertas de vidrio opaco corredizas. "La antigua sala de emergencia tenía cortinas para separar a los pacientes", dice Bettyann Cifu, directora de Desarrollo de Calidad y Acreditación de Englewood. "No había privacidad. Si otro paciente podía escuchar, los pacientes no informaban factores cruciales".

En Chicago, los pacientes en las relucientes instalaciones del Rush University Medical Center, llamadas Tower, se alojan en habitaciones privadas para evitar la propagación de infecciones. Y es posible presurizar negativamente las habitaciones para que el aire proveniente de los pacientes contagiosos se expulse del edificio en lugar de circular por el interior.

Lo que es más importante, todas las habitaciones son iguales. "Al entrar en la habitación de un paciente, quizás necesite encontrar algo rápidamente", explica el doctor David Ansell, director médico del hospital Rush. "Los insumos, como el oxígeno, están en el mismo lugar en todas las habitaciones".

Trabajo en equipo y transparencia

Los médicos siempre han estado en la cima de la jerarquía médica en este país, y eso, dicen los expertos, a menudo hace que los enfermeros y el personal auxiliar duden a la hora de decir lo que piensan, incluso cuando noten que se va a producir un desastre. "Durante 150 años, les hemos enseñado a los médicos que ellos son los jefes, que saben más que todos. En realidad, les hemos enseñado a ser muy individualistas", dice Leape, del Harvard School of Public Health. "Esto no sirve en la medicina del siglo XXI".

Los hospitales más seguros del país reconocen esto y han trabajado arduamente para cambiar la cultura, por ello, les piden a los enfermeros y técnicos que hablen en caso de detectar un problema. No siempre ha sido así. Al principio del proceso de transformación del hospital Virginia Mason, una enfermera notó que a un paciente de cáncer no le habían realizado el ecocardiograma que forma parte del protocolo estándar antes de iniciar la quimioterapia. Se lo mencionó al médico del paciente. Este, disgustado, le ordenó que de todos modos iniciara el tratamiento, pero ella, en cambio, llamó al jefe de servicios oncológicos, quien la apoyó. Cuando el médico le recriminó por lo que hizo, ella informó a las autoridades a través del sistema de alerta de seguridad de pacientes, lo que generó la suspensión temporal del médico en el hospital Virginia Mason. 

La cultura institucional también está cambiando, aunque de manera lenta, a medida que los hospitales reconocen más abiertamente sus errores. Los hospitales generan confianza cuando admiten sus errores, dice Richard C. Boothman, director ejecutivo de Seguridad Clínica de los University of Michigan Hospitals and Health Centers. El promovió el modelo de Divulgación, disculpa y oferta del sistema de salud, por medio del cual se informa rápidamente a los pacientes los errores cometidos, se les pide disculpas y se les ofrece una indemnización. Para entender lo inusual que es esta política, tenga en cuenta que los hospitales informan a los pacientes en forma inmediata cuando se comete un error en el 2 % de los casos, de acuerdo con un estudio realizado en el hospital Johns Hopkins.

Michigan también controla las tasas de infección de cada médico y aparta a los que obtengan valores atípicos, no como castigo sino para capacitarlos nuevamente. El Beth Israel Deaconess Medical Center en Boston publica sus tasas de infección y error en su sitio web, como una forma de rendir cuentas al público.

Virginia Mason recibió muchas críticas por la muerte de Mary McClinton, pero con el transcurso del tiempo, el personal y los miembros de la comunidad coinciden en que ese fue el momento clave, a partir del cual el hospital comenzó a cambiar verdaderamente su cultura sobre seguridad. Y como voto de confianza personal, Gerald, el hijo de McClinton decidió operarse de la rodilla en el Virginia Mason hace dos años. "Fue una de las decisiones más difíciles que he tenido que tomar, pero me atendieron muy bien", dice Gerald, quien es propietario de una empresa inmobiliaria en Seattle. "Siempre y cuando mantengan su postura de tratar de convertir al hospital en uno de los más seguros del mundo, tendrán mi respaldo".

Cuatro formas de protegerse

1. Verifique los antecedentes. Procure que el hospital se encuentre autorizado por The Joint Commission, la principal organización responsable de la acreditación de los hospitales en EE. UU. (qualitycheck.org).

2. Haga preguntas. "Está comprobado que cuando los pacientes participan activamente de su propia atención, obtienen mejores resultados", afirma el médico Peter J. Pronovost, experto en seguridad de los pacientes en Johns Hopkins.

3. Concurra con un acompañante. Es útil tener otro par de ojos y oídos para supervisar su atención. "Dormí en un catre junto a la cama de mi mamá durante dos días cuando estuvo internada", cuenta el médico Robert M. Wachter, subdirector del Departamento de Medicina de la University of California, San Francisco.

4. Sea persistente. Asegúrese de que los proveedores sigan los procedimientos estándar para realizar prácticas comunes como la colocación de vías intravenosas.

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