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Medicamentos que se deben vigilar de cerca en los cuidados a largo plazo
Los medicamentos adecuados pueden mejorar la calidad de vida, mientras que los incorrectos pueden causar daño. Esto es lo que los cuidadores deben buscar.
Tiempo de lectura: 12 minutos
Puntos principales
- Revisa toda la lista de medicamentos con un profesional de cuidados de salud para detectar medicamentos innecesarios, terapias duplicadas y efectos secundarios que podrían estar afectando la vida diaria.
- Presta mucha atención a los antipsicóticos, las benzodiacepinas, los opioides, los medicamentos para dormir y los anticoagulantes. Pregunta si cada uno todavía es necesario y si los efectos secundarios superan los beneficios.
- Si la salud de tu ser querido cambia repentinamente, pregunta si los medicamentos podrían ser los responsables y si se debe reevaluar su régimen de medicamentos.
Cuando un ser querido mayor se muda a un centro de cuidados a largo plazo, las familias a menudo asumen que hay algo bajo control: sus medicamentos. Pero las listas de medicamentos pueden volverse sorprendentemente complicadas, particularmente para las personas con múltiples enfermedades crónicas que ven a varios médicos. Distintos profesionales clínicos pueden enfocarse en diferentes enfermedades sin siempre detenerse a considerar la necesidad de un medicamento o de todo el régimen de medicamentos, y ahí es donde a menudo comienzan los problemas.
Para Amy Massingale, esos riesgos quedaron dolorosamente claros después de que mudó a sus padres, George y Rosemary Massingale, de Texas a Oregón, a una unidad de cuidado de la memoria. Su madre, que tenía demencia con cuerpos de Lewy y enfermedad de Alzheimer, desarrolló agitación severa y le recetaron medicamentos para controlarla. Amy, quien ahora tiene 58 años, estaba particularmente preocupada por el uso del medicamento contra la ansiedad Xanax, que, según ella, empeoraba la agitación de su madre. También sentía que el personal recurría con demasiada frecuencia a los medicamentos para controlar los síntomas, en lugar de probar enfoques no médicos, como la música, para ayudar a calmarla.
El padre de Amy, George, tenía Alzheimer, pero era amable y tranquilo, con pocos problemas de conducta. Sin embargo, después de que Rosemary murió a los 78 años, el equipo del centro para enfermos terminales recetó un antidepresivo antes de que George mostrara signos de depresión. A pesar de las preguntas y preocupaciones de Amy sobre el medicamento, él siguió en tratamiento.
Más tarde, cerca del final de su vida, el personal informó que George, a los 81 años, se había vuelto “combativo” mientras lo vestían y consiguió una orden para el antipsicótico olanzapina sin consultar a la familia. Amy encontró a su padre profundamente sedado y apenas reactivo después de que comenzó a tomar el medicamento. Insistió en que se suspendiera, preocupada de que le estuviera quitando a la familia tiempo valioso con él.
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Esto es lo que puedes hacer para ayudar:
- Pide al Congreso (en inglés) que refuerce la capacidad de Medicare para reducir los precios de los medicamentos recetados.
- Inscríbete para formar parte de la red de defensa en línea de AARP y ayuda a los cuidadores familiares a obtener la ayuda que necesitan.
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Luego descubrió qué había desencadenado el episodio: a George todavía le hacían usar medias de compresión ajustadas que le habían recetado meses antes, cuando tenía hinchazón. Amy cree que su resistencia a los cuidadores fue un intento de comunicar esa incomodidad, y que una simple investigación del problema de fondo podría haber evitado por completo el medicamento.
Ese tipo de cuestionamiento detallado sobre la seguridad de los medicamentos puede ser especialmente importante en los cuidados a largo plazo, dice Courtney Myers, una farmacéutica consultora independiente de Youngstown, Ohio, que trabaja con adultos médicamente complejos. La sobremedicación no es la única preocupación. Cada medicamento recetado a un paciente puede tener un propósito legítimo, pero varios medicamentos pueden aumentar el riesgo de efectos secundarios. Un estudio (en inglés) halló que, para los adultos mayores, tomar cuatro o más medicamentos recetados al día se asociaba con una probabilidad entre 1.5 y 2 veces mayor de caídas recurrentes, en comparación con tomar menos medicamentos.
Los cuidadores pueden solicitar una segunda opinión de otro médico o buscar consejo de un farmacéutico consultor, que se especializa en brindar orientación experta sobre medicamentos a proveedores de cuidados de salud. Además, los cuidadores deben aprovechar el requisito de Medicare de que los centros de cuidados a largo plazo realicen una revisión mensual de medicamentos. También considera la visita anual de bienestar cubierta por Medicare Parte B; recibes una visita cada 12 meses sin costo cuando el proveedor acepta Medicare. Esa visita debe incluir una revisión de los medicamentos actuales.
Estas son siete categorías de medicamentos que merecen una revisión más detallada.
1. Antipsicóticos
Los medicamentos antipsicóticos pueden recetarse para tratar síntomas psiquiátricos graves, pero también se han usado en cuidados a largo plazo para controlar la agitación o los comportamientos difíciles asociados con la demencia.
Para los adultos mayores, estos medicamentos pueden causar sedación y otros efectos adversos graves, dice Daniel Krinsky, farmacéutico y profesor adjunto de la Facultad de Farmacia de LECOM. Si un adulto mayor se vuelve mucho más somnoliento, menos participativo o menos estable después de comenzar un antipsicótico o aumentar la dosis, los cuidadores deben preguntar si el medicamento podría ser un factor contribuyente.
2. Medicamentos contra la ansiedad
Los medicamentos como el lorazepam (Ativan) y el diazepam (Valium) pueden reducir la ansiedad y a veces ayudar con otros síntomas, pero también pueden causar somnolencia, problemas de coordinación y problemas cognitivos, lo que aumenta el riesgo de caídas. Hay aún más preocupación cuando estos medicamentos, técnicamente llamados benzodiacepinas, se combinan con un opioide. Krinsky considera esa combinación una señal de alerta porque los medicamentos pueden tener efectos acumulativos, como mayor sedación, mareos, debilidad, confusión, riesgo de caídas e incluso coma o muerte. Los opioides por sí solos pueden causar sus propios efectos secundarios (ver más abajo). Si un medicamento contra la ansiedad y un opioide aparecen en la lista de un ser querido, pídele al equipo de cuidados que explique por qué se necesita cada uno y si la combinación sigue siendo adecuada. Nunca suspendas de golpe una benzodiacepina u otro medicamento recetado sin orientación médica. Algunos medicamentos deben reducirse lentamente para evitar efectos secundarios.
3. Opioides
Los opioides pueden ser exactamente el medicamento adecuado para un adulto mayor con dolor significativo, como después de una fractura, cirugía u otra lesión. Pero también pueden causar problemas que son especialmente preocupantes para los adultos mayores, como sedación, problemas de equilibrio, problemas respiratorios y estreñimiento. Los opioides también conllevan un riesgo de dependencia y adicción.
Myers dice que los cuidadores deben mirar más allá del medicamento en sí y prestar atención a cómo podría estar afectando la vida diaria de su ser querido. ¿De repente la persona está durmiendo mucho más? ¿Tiene dificultad para ir al baño? ¿Tiene menos capacidad para participar en actividades que antes disfrutaba?
La aparición de cambios no significa necesariamente que un medicamento los esté causando, dice Myers. “Pero pueden ser pistas de que es hora de pedirle al equipo de cuidados que vuelva a revisar el medicamento, incluso si la dosis sigue siendo adecuada y si los beneficios continúan superando los riesgos”.
4. Benadryl y otros medicamentos anticolinérgicos
La difenhidramina, el ingrediente activo de Benadryl, es un antihistamínico que muchas personas creen que es inofensivo porque está disponible sin receta (OTC).
También puede aparecer en productos combinados. Por ejemplo, Tylenol PM contiene difenhidramina; una persona puede pensar que está tomando un simple analgésico cuando también está tomando un antihistamínico promocionado como ayuda sedante para dormir. Es importante leer el panel de información del medicamento en el empaque para conocer los ingredientes activos.
Prepárate para ayudar cuando más importa
Cuidar a un ser querido es más fácil cuando la información sobre medicamentos, las directivas de cuidados de salud y los registros importantes están organizados y accesibles cuando los necesitas en AARP Digital Vault (en inglés), una bóveda digital de AARP. Este beneficio adicional a tu membresía de AARP tiene un costo de solo $20 al año.
Benadryl, Tylenol PM y otros medicamentos sin receta son anticolinérgicos, lo que significa que resecan y ralentizan el cerebro, la vejiga y el sistema digestivo. “La carga anticolinérgica total importa. Un adulto mayor que toma varios medicamentos con estos efectos puede ser más vulnerable a la confusión, el estreñimiento, la retención urinaria, la visión borrosa y las caídas”, dice Danielle Backus, profesora asociada de farmacia en Pacific University en Hillsboro, Oregón.
5. Medicamentos para dormir
Los problemas de sueño son comunes entre los residentes de cuidados a largo plazo, pero recurrir a un medicamento no siempre es el mejor primer paso. El zolpidem (Ambien), por ejemplo, puede causar somnolencia prolongada en algunos adultos mayores. Krinsky dice que un medicamento cuyos efectos normalmente podrían desaparecer después de seis a ocho horas puede durar considerablemente más en una persona mayor con función hepática reducida. Eso puede dejar a alguien aturdido a la mañana siguiente cuando se levanta de la cama o se pasa a una silla de ruedas, precisamente cuando podría ocurrir una caída.
Antes de agregar un medicamento para dormir, pregunta qué podría estar interfiriendo con el sueño. La cafeína, las rutinas nocturnas, los refrigerios y comidas nocturnas, el dolor, el estreñimiento, la ansiedad y los factores ambientales pueden influir. Sin duda vale la pena intentar enfoques sin medicamentos, como apagar las pantallas al menos una hora antes de acostarse, mantener fresco el dormitorio, evitar la cafeína al menos seis horas antes de dormir y terminar las comidas abundantes entre dos y tres horas antes de irse a la cama.
6. Anticoagulantes
Los anticoagulantes incluyen medicamentos antiplaquetarios como el clopidogrel (Plavix) y anticoagulantes como la warfarina, el apixabán (Eliquis) y el rivaroxabán (Xarelto). Son esenciales para prevenir coágulos peligrosos, pero también conllevan riesgos de sangrado potencialmente graves.
La pregunta importante es si la razón para tomar el medicamento todavía existe y si la dosis y el uso junto con otros medicamentos siguen siendo adecuados. Por ejemplo, los analgésicos como Advil y Motrin pueden aumentar aún más la preocupación por el sangrado cuando se toman con anticoagulantes.
7. Diuréticos
A veces, un medicamento puede ser médicamente adecuado, pero afectar significativamente la calidad de vida de una persona mayor.
Myers vio esto en una mujer de 71 años que vivía en una residencia de vida asistida. Tenía insuficiencia cardíaca complicada y tomaba una dosis alta de furosemida (Lasix), un diurético que ayuda al cuerpo a eliminar el exceso de sal y agua. El medicamento hacía que necesitara orinar con urgencia, lo cual era especialmente difícil porque tenía problemas para moverse con la rapidez suficiente para llegar al baño.
Myers y el equipo de cuidados de salud de la mujer pudieron ajustar su régimen para la insuficiencia cardíaca, reduciendo su necesidad de Lasix, aunque sin eliminarla. También modificaron su régimen intestinal, que había estado causando un ciclo de estreñimiento seguido de diarrea.
Los cambios tuvieron un efecto inesperadamente grande: la mujer adquirió suficiente confianza para asistir a la cena de Acción de Gracias con su familia. “Eso es lo que me gusta ver”, dice Myers. “Personas que se sienten más seguras, cómodas y, en general, mejor”.
Revisa toda la lista de medicamentos
Las revisiones regulares de medicamentos no deben centrarse solo en si un medicamento está en una lista de medicamentos potencialmente inapropiados. ¿Qué le está haciendo el medicamento a la capacidad de esta persona para vivir?
A veces el mayor problema no es un solo medicamento. Es la acumulación de medicamentos recetados por diferentes profesionales clínicos a lo largo del tiempo, llamada polifarmacia. Backus ha visto a pacientes seguir tomando medicamentos durante años, incluso cuando la razón para tomarlos ha cambiado. En un caso, un paciente había tomado durante varios años dos medicamentos para la demencia con esencialmente el mismo mecanismo: un medicamento oral y un parche, cuando normalmente se usaría uno u otro. Backus recomienda dos herramientas en internet para controlar y simplificar los medicamentos (enlaces en inglés):
- Calculadora ACB (Calculadora de Carga Cognitiva Anticolinérgica): esta herramienta fácil de usar es perfecta para los cuidadores familiares. Simplemente escribe el nombre de un medicamento para consultar su puntuación de carga anticolinérgica, una medida que destaca los medicamentos que pueden afectar la memoria o la claridad mental.
- Deprescribing.org: Backus usa este sitio para encontrar maneras seguras de reducir o suspender ciertos medicamentos, incluidos los antipsicóticos, las benzodiacepinas, los medicamentos para el reflujo ácido y los medicamentos para la diabetes. Aunque ofrece folletos útiles para pacientes, ten en cuenta que gran parte de su material técnico está escrito para proveedores de cuidados de salud.
Cinco preguntas que los cuidadores deben hacer
Cuando algo cambia —tu ser querido se vuelve más somnoliento, está confundido, mareado, inestable o simplemente “no parece ser la misma persona”—, no supongas que es solo el envejecimiento o la enfermedad subyacente. Pregúntale al equipo de cuidados:
- ¿Por qué se receta cada medicamento?
- ¿Qué beneficio esperamos obtener del medicamento?
- ¿Podría algún medicamento estar contribuyendo a este cambio?
- ¿Hay medicamentos que ya no sean necesarios o cuya dosis podría reducirse?
- ¿Cuándo deberíamos volver a evaluar cada medicamento y la dosis?
Para las familias que viven lejos, mantenerse al tanto de los medicamentos puede ser más difícil. Una opción es contratar a un cuidador profesional para que haga visitas regulares y esté atento a los cambios. Las familias también pueden considerar contratar a un gerente de cuidados geriátricos, quien puede visitar el centro, comunicarse con el equipo de cuidados y ayudar a la familia a seguir los cambios en los medicamentos y sus efectos. Estos servicios generalmente se pagan de bolsillo, aunque algunas pólizas de seguro de cuidados a largo plazo pueden cubrir ciertos servicios relacionados.
Si no estás obteniendo respuestas, dice Myers, como familiar puedes plantear tus inquietudes sobre los medicamentos al personal. Los pacientes también tienen derecho a buscar atención con un médico diferente o usar telesalud cuando sea apropiado.
El objetivo no es cuestionar cada receta ni reducir automáticamente la cantidad de medicamentos. Es asegurarse de que los medicamentos sigan sirviendo a la persona, en lugar de contribuir a los problemas o causarlos. “Hazle caso a tu intuición”, dice Myers. “Se trata de defender a tu ser querido”.
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