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6 mitos comunes sobre la presión arterial, desmentidos

La verdad tras los alimentos, las bebidas y los hábitos que pueden influir en tus cifras.


spinner image Taza de café y monitor de presión arterial
AARP (FuentE: SHUTTERSTOCK(2))

Casi la mitad de los adultos en EE.UU. y más del 60% de los mayores de 60 años padecen hipertensión, lo que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y derrames cerebrales. Y un gran problema es que muchos de ellos ni siquiera saben que sufren de esta afección.

Esto se debe a que, a diferencia de muchas otras enfermedades, la hipertensión —cualquier valor superior a 130/80 milímetros de mercurio (mm Hg)— no suele manifestarse con signos o síntomas de advertencia. "Por eso la llaman la asesina silenciosa", dice el Dr. Luke Laffin, codirector del Centro de Trastornos de la Presión Arterial de Cleveland Clinic.

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La idea de que se presentan síntomas de hipertensión antes de poder hacer algo al respecto es un mito muy extendido, afirma Laffin. Estos son otros seis mitos sobre la presión arterial, además de consejos que puedes utilizar para mantener una presión arterial sana.

Mito 1: Algunos tipos de sal son mejores que otros

La sal influye mucho en la presión arterial. Si comes demasiada, tu presión arterial se disparará, debido al líquido extra que tu cuerpo retiene para diluir el sodio. (Todo ese líquido extra en los vasos sanguíneos aumenta la presión y hace que el corazón trabaje más). Según la Asociación Americana del Corazón, la sal también encoge los vasos sanguíneos con el tiempo, lo que provoca un aumento de la prensión arterial.

Por lo tanto, no es de extrañar que a las personas con hipertensión se les recomiende a menudo limitar su consumo de sodio, y muchos se preguntan si sustituir la sal de mesa por sal marina o sal del Himalaya puede ayudarlos a disminuir su ingesta. No nos apresuremos. "Sigue siendo cloruro sódico, y sigue siendo un problema", afirma la Dra. Sandra Taler, nefróloga y profesora de Medicina de Mayo Clinic.

"En lo que respecta a la presión arterial, todo se reduce a los miligramos de sodio, más que a cualquier otra cosa, y todos los tipos elevan la prensión", añade Laffin.

La Asociación Americana del Corazón recomienda no superar los 2,300 miligramos (mg) de sodio al día —lo que equivale aproximadamente a una cucharadita de sal de mesa— e, idealmente, no superar los 1,500 mg para la mayoría de los adultos. Aun así, la mayoría de las personas en EE.UU. consumen unos 3,400 mg de sodio al día, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.  

Todo ese sodio no viene del salero. De hecho, la mayoría procede de alimentos procesados y envasados, por lo que es fundamental comprobar las etiquetas. Taler afirma que muchas personas no son conscientes de que algo tan sencillo como el pan es una fuente importante de sodio. La pizza, los sándwiches, las sopas y el queso también tienen un alto contenido en sodio.

Mito 2: Si quieres disminuir la presión arterial, no tomes café

Es cierto que conviene evitar el consumo de cafeína 30 minutos antes de que te tomen la presión. Tomar una taza de café justo antes puede provocar un aumento temporal de la presión arterial y dar lugar a una lectura inexacta. Pero para la mayoría de las personas, beber café no tiene efectos a largo plazo sobre la presión arterial, afirman los expertos en salud.

Aun así, la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología recomiendan limitar el consumo diario de cafeína a 300 mg al día, unas tres tazas de café.

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Mito 3: El vino es bueno para el corazón, por lo que no supone un riesgo para la presión arterial

Una bebida que hará que aumente la presión tanto a corto como a largo plazo es el alcohol. Según Mayo Clinic, los bebedores empedernidos que reducen su consumo a un nivel moderado pueden disminuir su presión sistólica (la cifra superior de la presión arterial) en unos 5.5 mm Hg y su presión diastólica (la cifra inferior) en unos 4 mm Hg.

Mito 4: Si hay antecedentes de hipertensión en tu familia, estás destinado a padecerla

No necesariamente. "No estás destinado a padecer nada. Pero sí aumenta el riesgo de desarrollar hipertensión en el futuro", afirma Laffin.

Su consejo: trabaja para prevenir —incluso retrasar— un diagnóstico, de modo que quizá no tengas que empezar a tomar medicamentos tan pronto, o puedas tomar menos medicamentos. "Las cosas que se hacen desde el punto de vista del estilo de vida pueden ayudar", afirma Laffin. Esto incluye mantener un peso saludable, hacer ejercicio con regularidad, no fumar y seguir una dieta saludable para el corazón.

Mito 5: Hay que perder mucho peso para que disminuya la presión arterial

Cuando se trata de perder peso, no se necesita mucho para empezar a ver un cambio positivo en la presión arterial, dice Taler. Incluso una ligera pérdida de peso puede mover la aguja del medidor de presión arterial.

Según las directrices del Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón, las lecturas de la presión arterial bajarán aproximadamente 1 mm Hg por cada dos libras que pierdas. Esto significa que perder entre 15 y 20 libras de sobrepeso podría tener un efecto sobre la prensión arterial similar al de un medicamento.

Mito 6: Tomo un medicamento para la presión arterial, así que no necesito ajustar mi estilo de vida

El hecho de tomar medicamentos para reducir la presión arterial no significa que debas olvidarte de los hábitos saludables de dieta y ejercicio. "En esencia, aportan beneficios sinérgicos", afirma Laffin.

Tomemos como ejemplo la sal. "Si se sigue una dieta rica en sodio, el efecto de ciertas clases de medicamentos para la presión arterial, como los inhibidores de la ECA o los bloqueadores de los receptores de angiotensina, no es tan pronunciado como si se sigue una dieta baja en sodio", afirma. "Realmente, van de la mano". 

La verdad sobre el estrés y la presión arterial

Si te encuentras en una situación estresante, lo más probable es que te suba la presión, pero solo temporalmente. Esto se debe a que el cuerpo libera hormonas del estrés, que pueden hacer que los vasos sanguíneos se contraigan y el corazón lata más deprisa. Cuando desaparece la reacción al estrés, la presión arterial vuelve a niveles normales, según la Asociación Americana del Corazón.

Sin embargo, el estrés crónico puede tener un impacto a largo plazo en la presión arterial. "Por eso puede ser importante contar con sistemas o, al menos, estrategias para hacer frente a esta situación", afirma Laffin. Un estudio del 2023 publicado en la revista Journal of the American Heart Association descubrió que los adultos que practicaban la conciencia plena tenían cifras de presión arterial sistólica significativamente más bajas seis meses después, en comparación con los adultos que no lo hacían.

La ira también puede conllevar algunos riesgos para el corazón, según sugiere una nueva investigación. Un estudio publicado el 1.º de mayo en la revista Journal of the American Heart Association descubrió que los ataques breves de ira tenían un impacto negativo en la función de los vasos sanguíneos en adultos sanos. Según el Dr. Glenn Levine, profesor de Medicina y Cardiología de la Facultad de Medicina Baylor, en Houston, la salud del corazón no solo depende de factores tradicionales como la dieta y el ejercicio, sino también de factores psicológicos, como el estrés, la ira y la depresión.

"Si crees que tienes más de los niveles normales, o que no afrontas bien estos factores, merece la pena que los comentes con un profesional de la salud mental. Y esto puede ayudarte no solo a mitigar o controlar esos factores psicológicos negativos, sino que puede mejorar tu salud cardiaca general, al menos un poco", dice Levine, que también es experta voluntaria de la Asociación Americana del Corazón.

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