10 cosas que el estrés le hace a tu cuerpo después de los 50

Estar siempre en alerta máxima puede pasarle factura a tu salud mental y física.

Una mujer preocupada y con estrés
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Puntos principales

  • Los episodios cortos de estrés pueden ayudarte a concentrarte, pero el estrés crónico puede pasarle una factura seria a tu salud.
  • El estrés continuo puede afectar el corazón, los músculos, el cerebro, el sueño y la digestión.
  • Las estrategias para sobrellevarlo, desde respirar con el vientre hasta socializar, pueden ayudar a reducir su impacto.

La mayoría pensamos en el estrés como algo que nos pone de mal humor o nos hace sentir nerviosos. Pero las investigaciones muestran que sus efectos van mucho más allá de eso. En realidad, el estrés puede pasarle factura a todos los sistemas del organismo.

No todo el estrés es malo. “Si no te estresas por nada, probablemente estás muerto”, dice el Dr. David Spiegel, profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad de Stanford. El estrés es una parte normal de la vida, y en episodios cortos puede agudizar nuestra concentración, aumentar nuestra energía y ayudarnos a responder a los desafíos. 

“Respondemos a las situaciones estresantes a corto plazo con una respuesta máxima y recuperación”, dice Elissa Epel, profesora del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad de California, San Francisco. Los factores de estrés agudo, como una discusión con un amigo o apurarte para llegar a una cita, aceleran el cuerpo pero le dan la oportunidad de recuperarse.

El estrés crónico, en cambio, surge de situaciones que duran meses o años, con pocas oportunidades de recuperación. Esto puede incluir pasar de lunes a viernes trabajando para un jefe difícil, vivir con presión financiera constante o enfrentar responsabilidades continuas de cuidado.

Cuando el cuerpo permanece en un estado de estrés continuo, puede manifestarse como un desgaste que va mucho más allá de simplemente sentirte un poco abrumado. Aquí tienes 10 maneras en que el estrés crónico puede afectar tu salud, y lo que puedes hacer para reducir su impacto.

1. Puede sobrecargar tu corazón 

Cuando estás estresado, la respuesta de lucha o huida del cuerpo desencadena la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina. Esto puede acelerar temporalmente tu respiración y ritmo cardíaco, y subir tu presión arterial. Aunque este mecanismo nos ayuda a reaccionar ante situaciones a corto plazo, como tener que frenar de golpe para evitar un accidente, el corazón puede verse afectado si el estrés es duradero o frecuente.

Si tu cuerpo permanece en este estado de alerta máxima de manera intermitente durante días o semanas, esto puede contribuir a la inflamación, lo que puede aumentar el riesgo de obesidad, presión arterial alta y diabetes, todos factores de riesgo importantes de ataque cardíaco y derrame cerebral, dice el Dr. Eduardo Sanchez, director médico de prevención de la Asociación Americana del Corazón (AHA).

Las investigaciones también han relacionado el estrés crónico con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. Además, aumenta la probabilidad de que las personas tengan conductas riesgosas para el corazón, como fumar, comer en exceso y la inactividad física, todo lo cual puede aumentar aún más el riesgo cardiovascular por sí solo, dice Sanchez. 

2. Puede dejar tus músculos en alerta máxima

Cuando el cuerpo está estresado y entra en un estado de lucha o huida, tus músculos se tensan para protegerse contra lesiones y dolor. Con el estrés a corto plazo, los músculos se tensan y luego se relajan cuando el estrés pasa. Pero con el estrés crónico, tus músculos pueden quedarse en un estado constante de tensión. Los músculos que casi nunca tienen la oportunidad de relajarse pueden volverse rígidos, doloridos y fatigados, lo que con el tiempo provoca dolores de cabeza, dolor de cuello y hombros, y dolor musculoesquelético crónico.

Una mujer mayor preocupada
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El estrés también puede empeorar el dolor crónico. “Definitivamente vemos una relación bastante fuerte entre la respuesta al estrés de nuestro cuerpo y un mayor riesgo de empeoramiento del dolor crónico”, dice la Dra. Varsha Radhakrishnan, psiquiatra en Tufts Medical Center. Ella explica que el estrés crónico pone al cuerpo en un estado proinflamatorio, lo que puede hacer que el sistema nervioso perciba el dolor con más intensidad. Esto puede crear un círculo vicioso, ya que las investigaciones muestran que el estrés crónico puede hacer que el dolor existente se sienta peor, mientras que vivir con dolor crónico puede aumentar el estrés.

3. Puede hacer que aprietes y rechines los dientes, y dañar tus dientes y mandíbulas

“Muchos pacientes vienen a mi consultorio con tensión o dolor en la mandíbula, o ATM, y piensan que es por un problema dental”, dice la Dra. Yufang Lin, especialista en medicina integrativa en Cleveland Clinic. “Pero muy a menudo, la razón común de eso es que tienen estrés y el cuerpo simplemente lo está manifestando por la noche mientras duermen". 

El rechinar o apretar los dientes, conocido como bruxismo, puede desgastar, astillar o agrietar los dientes. También puede aparecer como pequeñas muescas cerca de la línea de las encías causadas por una fuerza excesiva al morder, dice la Dra. Maria Sokolina, dentista y diplomada de la American Academy of Dental Sleep Medicine y autora de Breathless Awakening. 

El rechinamiento puede causar dolor en la mandíbula, sensibilidad dental y chasquidos en la mandíbula. “Un protector nocturno hecho a la medida puede reducir el daño por apretar y rechinar los dientes”, dice Sokolina. “Protege los dientes, pero no elimina la causa subyacente del estrés". 

4. Puede afectar la salud de tu cerebro

Los episodios cortos de estrés pueden agudizar la concentración y aumentar la atención y la memoria, ayudándonos a resolver problemas en el momento. Si has sentido una claridad repentina sobre cómo resolver un problema con una fecha límite encima, has experimentado este fenómeno. “El cuerpo puede manejar muy bien el estrés agudo”, dice Yuko Hara, directora de Prevención del Envejecimiento y el Alzheimer en la Alzheimer’s Drug Discovery Foundation. Pero cuando el estrés se vuelve crónico, los niveles elevados de cortisol, la neuroinflamación y las alteraciones en la comunicación entre las células cerebrales pueden pasarle una factura mayor al cerebro, dice ella.

Los niveles altos de hormonas del estrés pueden interferir con la capacidad del cerebro para recordar cosas, concentrarse y tomar decisiones, lo que lleva a la niebla mental

“El estrés crónico también puede influir en las partes del cerebro responsables de cómo aprendemos, así como de regular emocionalmente nuestros sentimientos”, dice la Dra. Amy Fitzpatrick, profesora adjunta de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston y directora médica en Bedrock Recovery Center. Con el tiempo, estos cambios pueden hacer más difícil procesar información, mantener la concentración y regular las emociones.

El estrés crónico también se ha relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Un metaanálisis del 2021 de 16 estudios observacionales encontró que un mayor estrés percibido estaba relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo leve (en inglés), así como de demencia por cualquier causa. Aunque esto no significa que el estrés sea una causa directa de la demencia, los investigadores creen que el estrés crónico puede ser uno de varios factores que contribuyen al deterioro cognitivo.

5. Puede alterar tu sueño

Dormir mal se ha relacionado con todo, desde un mayor riesgo de enfermedad cardíaca hasta demencia, diabetes, aumento de peso y presión arterial alta. Y el estrés juega un papel importante en alterar tu sueño. Un análisis del 2022 publicado en Research in Nursing and Health encontró que los adultos de 55 años o más que experimentaban estrés crónico frecuente tenían un 91% más de probabilidades de tener dificultad para quedarse dormidos (en inglés) que aquellos con niveles más bajos de estrés.

"Les digo a mis pacientes que el insomnio por lo general no es porque su cuerpo olvidó cómo dormir; es porque su cerebro olvidó cómo relajarse", dice Michael J. Breus, psicólogo clínico y especialista clínico en sueño en Manhattan Beach, California. El estrés, dice él, no solo te mantiene despierto; mantiene tu cerebro acelerado. Las hormonas que tu cuerpo libera cuando estás estresado, como el cortisol y la adrenalina, están diseñadas para poner a tu cuerpo en estado de alerta máxima, no para relajarse y quedarse dormido.

"Al mismo tiempo, tu mente empieza a repetir conversaciones, preocuparse por el mañana o hacer listas interminables de cosas por hacer", dice Breus. Cuando esto ocurre, tu cuerpo entra en un estado de hiperactivación en el que te sientes físicamente cansado, pero tu cerebro se niega a apagarse. 

Además de la dificultad para quedarse dormido, el estrés crónico también puede provocar un sueño fragmentado y despertares nocturnos, haciendo que el sueño se sienta menos reparador. "Peor aún, dormir mal te hace más sensible al estrés al día siguiente, creando un círculo vicioso", dice Breus. 

6. Puede interferir con tu digestión

Si alguna vez has estado bajo presión y has tenido malestares estomacales después de comer, podría deberse al estrés. "La digestión es una buena actividad para un período de poco estrés", dice J. David Creswell, profesor de psicología y neurociencia en la Universidad Carnegie Mellon. Pero las investigaciones sugieren que el estrés puede perjudicar este proceso. "Después de todo, si estás huyendo de un león, lo último en que quieres enfocarte es una buena digestión luego de tu última comida", dice Creswell. 

Algunos estudios sugieren que esto puede deberse a la capacidad del estrés para alterar el microbioma intestinal, ralentizar las respuestas digestivas y aumentar la permeabilidad intestinal. Esto puede hacer que algunas personas experimenten síntomas digestivos como dolor de estómago, hinchazón, reflujo ácido, diarrea o estreñimiento. "El sistema gastrointestinal es sensible al estrés, y puede no funcionar tan bien", dice Spiegel. 

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7. Puede hacer que te veas y te sientas mayor

"Las hormonas del estrés como el cortisol perjudican directamente la función de barrera de la piel", dice la Dra. Debra Jaliman, dermatóloga certificada y profesora clínica adjunta en la Facultad de Medicina Icahn en Mount Sinai. Cuando la barrera de la piel se debilita, se vuelve más susceptible a la irritación, la resequedad y la inflamación. Jaliman dice que las hormonas del estrés también pueden empeorar condiciones de la piel como la psoriasis, el eccema, el acné y la urticaria, al mismo tiempo que aceleran los signos visibles del envejecimiento de la piel, incluidas las líneas finas y las arrugas, y ralentizan la cicatrización de heridas.

Los efectos del envejecimiento por el estrés crónico también pueden ir más allá de la piel. Algunas investigaciones sugieren que puede acelerar el envejecimiento biológico al acortar los telómeros, las tapas protectoras al final de nuestros cromosomas que ayudan a proteger el ADN mientras las células se dividen. Los telómeros se acortan naturalmente a medida que envejecemos, pero investigaciones emergentes sugieren que el estrés crónico puede acelerar este proceso. 

8. Puede aumentar tu grasa corporal

El estrés puede influir en el metabolismo de varias maneras, y no solo por el cortisol. "Cuando las personas están bajo estrés crónico, a menudo duermen menos, hacen menos ejercicio y pueden buscar alimentos con alto contenido de azúcar o grasa", dice la Dra. Maria Fleseriu, profesora de medicina y cirugía neurológica y directora del Pituitary Center en Oregon Health & Science University. Estos cambios pueden contribuir al aumento de peso y elevar el riesgo de trastornos metabólicos.

También hay efectos biológicos. "La activación crónica de la respuesta al estrés del cuerpo puede influir en dónde se almacena la grasa, y la grasa visceral, la grasa alrededor de nuestros órganos abdominales, parece ser especialmente sensible", dice Fleseriu. La grasa visceral no solo añade libras de más. Es grasa metabólicamente activa que libera sustancias que pueden promover la inflamación en todo el cuerpo. Con el tiempo, esto puede aumentar tu riesgo de trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular.

A medida que envejecemos, naturalmente perdemos masa muscular, ganamos más grasa visceral y nos volvemos menos eficientes para regular el azúcar en la sangre, dice Fleseriu. Aunque el estrés por sí solo no causa diabetes, puede contribuir a la resistencia a la insulina. Esto puede deberse a que el cortisol aumenta la producción de glucosa por parte del hígado y temporalmente hace que los tejidos del cuerpo respondan menos a la insulina. Esto es útil a corto plazo, dice Fleseriu, porque proporciona combustible extra cuando se necesita. Pero si esto empieza a pasar repetidamente durante meses o años, especialmente junto con dormir mal, aumento de peso y menor actividad física, el cuerpo puede volverse progresivamente más resistente a la insulina y aumentar el riesgo de diabetes tipo 2.

9. Puede debilitar tu sistema inmunitario

Tu sistema inmunitario es una red de células, tejidos y órganos diseñada para protegerte de infecciones y ayudar a que tu cuerpo sane. Pero el estrés crónico puede interferir con esas defensas. 

En estas situaciones, el cuerpo está tan enfocado en manejar el estrés que tiene menos capacidad para atender la reparación y el mantenimiento del día a día, dice Lin. “Es entonces cuando el sistema inmunitario se debilita un poco”, explica ella.

Por ejemplo, las personas que experimentan niveles más altos de estrés crónico tienen más probabilidades de desarrollar un resfriado después de estar expuestas a un virus, dice Creswell. Él destaca un estudio histórico en el que los investigadores examinaron los niveles de estrés que las personas reportaron por sí mismas y luego las expusieron a un rinovirus. “Si has tenido estrés en los meses previos a esto, es mucho más probable que realmente tengas un resfriado clínico cuando te expones al virus”, dice Creswell.

El estrés crónico también puede hacer más lenta la curación y empeorar la inflamación, lo que puede contribuir a los brotes de algunas enfermedades crónicas. Las personas a menudo se preguntan si el estrés puede causar cáncer, y las investigaciones más recientes sugieren que no hay evidencia clara de que así sea. Pero los expertos sugieren que el estrés puede influir indirectamente en el riesgo al alterar el sueño, la recuperación y otros hábitos saludables con el tiempo. “La falta de sueño, dormir mal, se ha asociado con un mayor riesgo de cáncer de mama en las mujeres”, dice Lin.

10. Puede afectar tu salud mental

El estrés continuo puede aumentar el riesgo de ansiedad y depresión. También puede hacer más difícil regular las emociones. “El estrés crónico es uno de los desencadenantes más comunes que vemos de la ansiedad y la depresión, especialmente en adultos mayores que están lidiando con cambios de salud, el cuidado de alguien o una pérdida”, dice Toyin Awe, enfermera especializada en psiquiatría en Lyte Psychiatry, con consultorios en Texas y Nuevo México.

Algunas personas pueden experimentar estos efectos sin darse cuenta de lo que realmente está pasando. “En mi experiencia clínica, veo que el estrés se manifiesta como trastornos de salud mental, incluyendo ansiedad, depresión y la incapacidad de manejar las emociones”, dice Eileen Borski, consejera profesional en Conroe, Texas, especializada en ansiedad, trauma y estrés. Muchos clientes simplemente se describen como “estresados” sin darse cuenta de que podrían estar experimentando ansiedad o depresión, dice ella.

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Pasos que puedes tomar para reducir tu estrés

El estrés es una parte inevitable de la vida y no se puede evitar por completo. Tratar de eliminarlo por completo no es realista. La meta es encontrar maneras simples de lidiar con el estrés cuando aparezca. Y esto no tiene que requerir horas de meditación ni un cambio drástico en tu estilo de vida. Pequeños cambios en tus pensamientos y acciones que toman minutos en vez de horas pueden ayudar muchísimo, dice Epel. Prueba estos pasos para enfrentar tu propio estrés. 

  • Averigua qué está causando tu estrés. “Si sabes qué te está causando estrés, debes reducir ese factor estresante quitándolo, deshaciéndote de él, alejándote o mitigándolo de alguna manera”, dice Lin. Si te sientes estresado por cierto jefe, colega, vecino o incluso una obligación recurrente, identificar la fuente puede ayudarte a establecer límites saludables o encontrar maneras de reducir su impacto. 
  • Respira desde el abdomen: una respiración grande con el pecho muchas veces no es suficiente. “Lo que quieres hacer es relajar de verdad el abdomen, inhalar profundamente y respirar hacia el vientre”, dice Lin. Este tipo de respiración ayuda a activar el nervio vago, lo que puede ayudar a disminuir tu ritmo cardíaco, bajar tu presión arterial y reiniciar tu sistema nervioso, explica ella. “Eso puede funcionar muy rápido".
  • No te obsesiones con los dispositivos se llevan puestos: tu Apple Watch (en inglés) o tu Oura Ring pueden darte información útil sobre cosas como tu sueño y tu actividad. Pero ver que tuviste un día estresante y luego obsesionarte con tus indicadores puede causarte todavía más estrés. En lugar de eso, Lin dice que uses tus dispositivos inteligentes para identificar patrones detrás de tus periodos de estrés. Luego, fíjate si puedes usar esa información para hacer algunos cambios en tu estilo de vida que podrían ayudarte. 
  • Usa una frase de “escudo contra el estrés”: para manejar el estrés en el momento, Epel sugiere tener lista una frase corta que evite que tu reacción se convierta en algo más grande de lo necesario. Prueba algo como: “Estoy haciendo lo mejor que puedo”, “Voy a superar este momento difícil” o “Estoy justo donde necesito estar”.
  • Controla la rumiación: tienes una pelea con uno de tus hermanos y llamas a un amigo para hablar sobre ello. Eso puede ayudarte a sentirte mejor. Pero mientras más personas repasen contigo la conversación, más estarás reviviendo el incidente. “Cuando pensamos en algo que es estresante, nuestro cuerpo no sabe la diferencia entre algo en lo que estamos pensando, algo que estamos recordando o algo que está pasando en este momento”, dice Lin. Si notas que estás reviviendo un evento y sientes que tu corazón se acelera o que tus músculos se tensan, intenta redirigir tu atención hacia algo más calmante. O trata de identificar qué está causando tu estrés y cambia la forma en que piensas sobre eso. 
  • Pasa tiempo con una mascota: interactuar con un animal puede reducir el estrés y la soledad, dice Hara. Incluso si no puedes tener una mascota, solo ir a un refugio y acariciar algunos gatos o perros, o detenerte a saludar a las mascotas del vecindario, puede ser suficiente, dice ella. Y los beneficios también se extienden a otras mascotas. Hara destaca un estudio en el que adultos mayores cuidaron grillos durante ocho semanas y aun así mostraron mejoras en la cognición y el estado de ánimo en comparación con un grupo de control, y dice que incluso un pez mascota puede ayudar.
  • Socializa: pasar tiempo con otras personas está relacionado con la reducción del estrés, pero el estilo de vida automatizado de hoy —cajas de autopago y aplicaciones de entrega de compras— está haciendo que las interacciones sociales sean menos necesarias que nunca. Salir de tu casa para jugar partidos de pickleball o almorzar con amigos puede ayudar muchísimo. Incluso interacciones pequeñas, como elegir al cajero en vez de la caja de autopago o saludar a un vecino mientras caminas, pueden ayudar, dice Spiegel. 
  • Deja de estresarte por el estrés: no se trata de intentar sacar el estrés de tu vida; se trata de trabajar en tus reacciones ante él. “Hay estrés en nuestra vida”, dice Lin. “Así que la mejor manera de pensar sobre ello es aprender diferentes formas de lidiar con él y manejarlo mejor.

    ¿Quieres aprender más maneras rápidas de aliviar el estrés? Lee “5 cosas que puedes hacer para aliviar el estrés en 5 minutos”.
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