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Guía sobre la gripe: lo que debes saber esta temporada

Cómo podría ser la temporada de gripe

¿Qué tan grave será? Expertos comparten datos del hemisferio sur y preocupación por la COVID-19

Imágenes de un virus flotando en el ambiente, de fondo varias personas caminando

METAMORWORKS/GETTY IMAGES

In English | Ahora que se aproxima el clima más frío, los expertos en enfermedades infecciosas se preocupan de que al haber más personas que permanecen durante más tiempo en espacios cerrados, se produzcan no solo un aumento de infecciones por COVID-19 sino también más casos de gripe. Sin embargo, hay buenas noticias (sí, algunas buenas noticias): en el hemisferio sur, la temporada de gripe hasta ahora ha sido sorprendentemente leve. ¿Por qué es importante ese dato? Esa temporada, que transcurre desde abril hasta septiembre y alcanza su punto máximo en agosto, se utiliza como un indicador para saber qué podemos esperar aquí unos meses después. Y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los países que se encuentran por debajo de la línea ecuatorial han tenido menos casos de gripe que nunca.

Cuando la OMS compiló datos (en inglés) de casi 200,000 pruebas de detección de gripe que realizaron laboratorios de todo el mundo durante la primera quincena de agosto, solo 46 tuvieron un resultado positivo del virus de la influenza. En Australia solo se reportaron un poco más de 21,000 casos de gripe para fines de agosto, en comparación con más de 250,000 durante el mismo período en el 2019.


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Según el Dr. William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de Vanderbilt University, uno de los motivos principales es que en el hemisferio sur la temporada de gripe empezó poco después del comienzo de la COVID-19. “Todas esas precauciones que la gente tomaba para evitar el nuevo coronavirus, como el distanciamiento social, el uso de mascarillas y una buena higiene de manos, también son esenciales para prevenir la gripe”, explica.

El otro factor esencial en la temporada de gripe de este año es que muchas más personas se vacunaron para no contraerla. En Australia, por ejemplo, hubo un récord de 18 millones de vacunas antigripales disponibles, en comparación con poco más de 13 millones en el 2019. Para fines de mayo, ya se habían vacunado más de 7.3 millones de australianos, en comparación con solo 4.5 millones en el año anterior. Si bien es cierto que una vacuna antigripal no ofrece una protección total —un informe que publicaron el pasado mes de febrero los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señaló que la vacuna del año pasado evitó solo el 45% de las infecciones—, quienes la contraen tienen menos probabilidades de contagiarla y de sufrir complicaciones, indica el Dr. Kenneth Koncilja, geriatra de la Cleveland Clinic. Señala que a su vez, este factor ayuda a que no haya tanta sobrecarga en el sistema hospitalario, que ya está saturado.

Sin embargo, los expertos destacan que la leve temporada de gripe del hemisferio sur no garantiza que suceda lo mismo en Estados Unidos. “No tenemos una bola de cristal y no podemos predecir exactamente lo que sucederá”, indica Koncilja. Además, como nuestro país todavía se encuentra en el medio de la pandemia, hasta una temporada leve de gripe podría amenazar con saturar nuestro sistema hospitalario, agrega. Los CDC calculan que solamente en la temporada de gripe 2019-2020 se hospitalizaron entre 410,000 y 740,000 personas y que murieron entre 24,000 y 60,000 en el país a causa del virus.

“Al igual que ante la COVID-19, los adultos mayores son particularmente vulnerables a las complicaciones de la gripe debido a que su sistema inmunitario es menos fuerte y pueden tener otras enfermedades subyacentes, como trastornos cardíacos o pulmonares”, explica Koncilja. La carga que supone para los hospitales tener que enfrentar los dos virus al mismo tiempo sigue siendo un motivo de preocupación. Un modelo del Institute for Health Metrics and Evaluation, de University of Washington, proyecta que habrá al menos 200,000 muertes más solo por COVID-19 desde fines de agosto hasta el 1.° de enero del 2021, y sería necesario contar con casi 30,000 camas en las unidades de cuidado intensivo para el momento pico a mediados de diciembre.

Cómo mantenernos seguros

Lo más importante que deben hacer todos los adultos mayores es vacunarse contra la gripe, subraya Koncilja. (Los CDC esperan tener un récord de 194 a 198 millones de dosis este año). Hay dos vacunas que han sido aprobadas por la FDA específicamente para los adultos mayores: Fluzone High-Dose, que tiene cuatro veces más antígeno que la vacuna antigripal común, y Fluad, que contiene algo denominado adyuvante para intensificar la respuesta inmunitaria. Las investigaciones han demostrado que en los adultos mayores ambas vacunas son más eficaces que la vacuna antigripal común. Según los CDC, durante la temporada de gripe 2018-19 la vacuna antigripal evitó cerca de 4.4 millones de casos de gripe, 58,000 hospitalizaciones y 3,500 muertes.

Si bien la mayoría de los adultos se vacunan contra la gripe en el consultorio de su médico, Schaffner recomienda llamar a tu proveedor para informarle si sientes aprensión debido al temor a la COVID-19. Muchos ofrecen horarios especiales para los adultos mayores y algunos hacen salir a una enfermera para que te aplique la inyección en tu automóvil. Explica que “En el consultorio del médico o en la farmacia, el riesgo de contraer gripe es mucho mayor que el riesgo de contraer COVID-19”. Recomienda vacunarse en octubre para darle al organismo por lo menos dos semanas para adquirir más inmunidad antes de que comience la temporada de gripe.

El propósito de la vacuna antigripal es proteger contra los tres o, más comúnmente, cuatro virus de la influenza que según las investigaciones tienen más probabilidad de transmitirse y causar enfermedades. Sin embargo, dado que se necesitan por lo menos seis meses para producir las cantidades necesarias en masa, los fabricantes con frecuencia comienzan a elaborar las vacunas en enero. En consecuencia, a veces los tipos de virus de gripe que seleccionan no coinciden con los que terminan circulando entre la población, explica Schaffner.


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La vacuna de este año protege contra dos cepas de la influenza A, H1N1 y H3N2, y contra dos cepas de la influenza B, el grupo Victoria y el grupo Yamagata. Cerca de dos tercios de las muestras de gripe que la OMS analizó en el hemisferio sur fueron de virus tipo influenza B, la mayoría del subtipo B-Victoria (incluido en nuestra vacuna). El tercio restante fue de virus tipo influenza A, todo del subtipo H1N1 (también incluido en nuestra vacuna). Sin embargo, Schaffner recomienda tener en cuenta que el virus muta todos los años, lo que significa que la gripe que contraigas puede no coincidir exactamente con la que contiene la vacuna.

También es importante que los adultos mayores dupliquen todas las medidas preventivas diarias que han estado tomando para frenar la propagación de la COVID-19, añade Koncilja. Esto incluye usar mascarilla siempre que interactúes con personas fuera de tu hogar, cumplir con un estricto distanciamiento social y lavarte las manos con frecuencia con agua y jabón (si no es posible, con un desinfectante de manos que contenga al menos un 60% de alcohol). Dado que los síntomas de la COVID-19 y de la gripe pueden ser similares —con frecuencia ambas se manifiestan con fiebre, escalofríos, congestión, dificultad para respirar y dolores físicos—, también es importante llamar al médico tan pronto como comiences a tenerlos, agrega. De esta manera, te pueden hacer la prueba de detección de ambos virus y, si tienes gripe, puedes tomar un medicamento antiviral de venta bajo receta, como Tamiflu. “Puede significar la diferencia entre poder sobrellevarlo en casa en vez de acudir al hospital”, explica Koncilja.

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