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Osteoartritis: 7 cosas que debes saber

Cómo aliviar el dolor en las articulaciones sin someterte a la cirugía.

In English l La osteoartritis afecta a 27 millones de estadounidenses —cantidad que, según se estima, se disparará a 70 millones para el 2030— y será la principal causa de discapacidad en los adultos mayores.

La enfermedad es causada por una degradación del cartílago que absorbe los impactos y protege cualquiera de las articulaciones del cuerpo. Cuando se desgasta el cartílago, los huesos se friccionan entre sí y provocan dolor y rigidez. Este trastorno suele afectar con mayor frecuencia las rodillas, las caderas y las manos. Con el transcurso del tiempo, la osteoartritis puede dañar los ligamentos y los músculos.

Mira también: 10 alimentos que debes evitar si tiene artritis.

Manos masajeando otras manos - Osteoartritis, cosas que debe saber - Aliviar el dolor

Foto: Getty Images

La osteoartritis es más común en las rodillas, caderas y manos.

Si bien la cirugía de reemplazo articular —como aquella a la que hace poco se sometió Brian Williams, presentador de NBC Nightly News, por su rodilla— se ha tornado cada vez más popular entre millones de boomers, los médicos continúan aconsejando a sus pacientes que intenten manejar los síntomas el mayor tiempo posible antes de considerar la cirugía. Después de todo, cualquier cirugía conlleva riesgos.

Si bien no hay una cura para la osteoartritis, se está trabajando en algunas pruebas prometedoras para la detección precoz de este trastorno debilitante, como así también en un posible tratamiento para disminuir su progresión.

Aunque también existen algunas terapias ineficientes que los médicos aconsejan que los pacientes con osteoartritis eviten, sobre la base de un análisis exhaustivo difundido este año por la AAOS (Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos).

De los remedios caseros, el grupo contraindica totalmente los suplementos con glucosamina y condroitina. Si bien algunos estudios han sugerido que estos populares suplementos reducen el dolor y frenan el avance de la enfermedad, el análisis de la AAOS demostró que las píldoras no son más efectivas que tomar un placebo.

Para reducir los riesgos, detener el progreso de la enfermedad o aliviar los síntomas dolorosos, te contamos siete cosas que debes saber acerca de la osteoartritis.

1. La osteoartritis no es inevitable

Sí, la edad es un factor de riesgo para el desarrollo de la osteoartritis, pero el dolor que ella provoca “no es una consecuencia inevitable del envejecimiento”, explica el Dr. Marc C. Hochberg, profesor de Medicina y jefe de la División de Reumatología e Inmunología Clínica en la Facultad de Medicina de la University of Maryland.

Si bien más de la mitad de los adultos mayores de 65 años presentan algún indicio de osteoartritis, Hochberg aconseja a los pacientes mayores que minimicen los riesgos, por ejemplo, que se mantengan activos y con un peso adecuado, antes de que se desarrollen la enfermedad.

También cambió el modo de pensar acerca de la osteoartritis. Ya no se la concibe como una simple enfermedad de “desgaste” que se caracteriza por la degradación del cartílago a medida que envejecemos, sino como un trastorno que afecta la articulación completa, no solo el cartílago. Este cambio de pensamiento puede ayudar a los médicos a diagnosticar la osteoartritis antes de que se produzca un daño importante en el cartílago, mediante la observación de otras señales de la enfermedad, incluida la rigidez matinal, la rigidez después del descanso e inactividad, y el bloqueo o deformación de la articulación.

Durante el examen, observa Hochberg, el médico puede buscar un alargamiento óseo en la articulación o lo que se denomina crepitación, una sensación de crujido que se siente al extender la articulación. El médico luego recurrirá a las radiografías para identificar los cambios en los bordes de las articulaciones que indican osteoartritis. Mediante el examen de toda la articulación, se hace posible la detección precoz y pueden prescribirse mejores terapias.

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2. Se están desarrollando pruebas de detección precoz

A pesar de la prevalencia de la osteoartritis, con frecuencia la enfermedad recién se diagnostica en los estadios avanzados.

No existe una prueba de diagnóstico aprobada por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) para la osteoartritis, lo que significa que no puede ser diagnosticada con un análisis de sangre.

Si bien es posible ver el cartílago mediante una resonancia magnética o un ultrasonido, es difícil detectar los sutiles cambios que sufre el tejido blando en las fases más tempranas de la enfermedad.

“Muchas veces, la gente no acude al médico hasta que siente dolor, y para cuando hay dolor, la enfermedad ya está en sus estadios más avanzados y se ha perdido mucho cartílago”, explica Roman Krawetz, profesor asistente del McCaig Institute for Bone and Joint Health de la University of Calgary.

Para ayudar a detectar a los pacientes con osteoartritis en sus etapas iniciales, los investigadores de la University of Calgary están desarrollando una prueba que identifica los marcadores de la inflamación en la sangre o el fluido sinovial de la articulación. La detección precoz, afirma Krawetz, podría ayudar a los pacientes “a cambiar sus hábitos y contribuir a moderar el avance de la enfermedad”.

3. Puede vislumbrarse la posibilidad de contar con tecnología para detener el avance de la enfermedad

Aunque durante mucho tiempo se consideró que la osteoartritis era una enfermedad del cartílago, los investigadores de Johns Hopkins University descubrieron que el hueso debajo del cartílago reacciona al daño y forma hueso nuevo. El crecimiento de este nuevo hueso no deseado estira aun más el cartílago y acelera su deterioro.

La investigación, publicada en línea el 19 de mayo del 2013 en la revista Nature Medicine halló que al inyectar un beta inhibidor —llamado receptor del factor de crecimiento Tipo I— en el hueso, se podía detener ese crecimiento anormal.

“No existe cura para la osteoartritis, y los tratamientos se centran en el alivio de los síntomas y en mantener la función de las articulaciones”, comenta la Dra. Rebecca Manno, profesora asistente de Medicina en la división de Reumatología del Johns Hopkins. “El objetivo de la investigación actual sobre la osteoartritis es encontrar un tratamiento que altere el proceso de la enfermedad”.

Los investigadores están desarrollando una prueba clínica, y prevén comenzar a reclutar a pacientes participantes en el 2014.

4. El ejercicio es una de las mejores opciones de tratamiento

Las personas que sufren de osteoartritis a menudo se muestran escépticas ante la idea de recurrir al ejercicio para reducir el dolor. Muchas personas con osteoartritis han sufrido mayor dolor cuando han elevado sus niveles de actividad, y esta es la razón por la que Manno describe el ejercicio en pacientes con osteoartritis como “una espada de doble filo”.

“Cuando dejas descansar la articulación, es común que sientas menos dolor”, explica, pero la inactividad, con el tiempo, puede conducir a un malestar más intenso.

Por otro lado, el ejercicio refuerza los músculos que rodean la articulación, lo que, a la larga, ayuda a reducir el dolor. De hecho, según un estudio publicado en el 2012 en la revista Musculoskelatal Journal of Hospital for Special Surgery, adultos mayores informaron una mejoría de su desempeño físico y una disminución del dolor después de haber participado en un programa de ejercicios.

Además, el ejercicio libera endorfinas, que moderan el dolor y ayudan a los pacientes con sobrepeso a adelgazar y reducir la presión sobre las articulaciones, agrega Hochberg.

Para alentar a los pacientes a aumentar la actividad gradualmente, Manno les indica que empiecen “lento y a baja intensidad”, con ejercicios de bajo impacto durante intervalos cortos, aunque al principio sean apenas cinco minutos. A medida que los músculos se tonifiquen, los intervalos se irán extendiendo.

Tal vez sientas “una pequeña molestia cuando empieces a hacer ejercicio, pero desaparecerá con el tiempo”, explica. Por supuesto, si sientes dolor intenso o alguna limitación en el uso de la articulación, detente de inmediato y consulta con un médico.

Los ejercicios de bajo impacto, como la natación, la gimnasia aeróbica en el agua, la caminata o el ciclismo son los que menos presión ejercen sobre las articulaciones. El yoga también ha probado ser beneficioso para aplacar el dolor de la osteoartritis y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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5. El sobrepeso puede empeorar la situación

El exceso de peso no solo impone presión extra sobre las articulaciones, sino que además puede ocasionar una inflamación y otros cambios que aumentan el dolor y la rigidez, afirman los autores de un estudio publicado en marzo en la revista Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons. Los investigadores estimaron que la mitad de los casos de osteoartritis de rodilla en Estados Unidos podrían evitarse si los estadounidenses obesos bajaran de peso.

Según un estudio de la Wake Forest University, que data del 2011, realizado a unos 400 adultos mayores con sobrepeso, de una edad promedio de 65 años, la dieta y el ejercicio ayudaron a mejorar la movilidad y reducir el dolor “hasta en un 50 %”, informó el autor principal, Stephen P. Messier. Incluso más alentador, según Messier, es el hecho de que aquellos pacientes que se comprometan con un programa de dieta y ejercicio “verán una marcada mejoría respecto del dolor y desempeño, dentro de seis meses”.

La mitad de los casos de osteoartritis de rodilla en Estados Unidos podrían evitarse si los estadounidenses obesos bajaran de peso.

Por si todo lo dicho no fuera suficiente, el exceso de peso también afecta la manera en que las personas que sufren osteoartritis viven la enfermedad. Según una investigación publicada en la revista Pain, los pacientes con osteoartritis que tienen sobrepeso sufren más dolor que los pacientes cuyo peso es normal.

6. Algunos tratamientos pueden ser una pérdida de tiempo y dinero

Después de evaluar los resultados respecto de una serie de tratamientos para combatir la osteoartritis de rodilla, la AAOS (Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos) afirmó que había “pruebas contundente contra los siguientes tratamientos: acupuntura, ingesta de suplementos con glucosamina y condroitina, inyecciones de ácido hialurónico en la rodilla y “raspado de rodilla”, una cirugía para lavar y suavizar la articulación.

El Dr. David Jevsevar, cirujano ortopédico y catedrático del grupo de trabajo de la AAOS encargado de delinear las pautas para la práctica clínica, observó que muchos de ellos son “tratamientos heredados” que los médicos siguen sugiriendo porque se vienen empleando desde hace mucho tiempo, a pesar de la escasez de resultados.

Desafortunadamente, nunca se habían llevado a cabo pruebas científicas de muchos de estos tratamientos de por vida para comprobar si realmente funcionaban, sino que hasta hace muy poco. “Los tipos de estudios aleatorios que hoy realizamos no se hacían cuando aparecieron estos tratamientos”, explica.

Una revisión de los estudios actuales sugiere que algunos de estos tratamientos, incluidos la acupuntura y los suplementos con glucosamina y condroitina, son menos efectivos que los placebos. Aunque los pacientes con osteoartritis de rodilla siguen recurriendo a estos tratamientos, Jevsevar considera que sería más conveniente para ellos emplear su dinero “en cosas que funcionan”.

7. Algo puedes hacer para tratar el dolor

Aunque la osteoartritis es una enfermedad progresiva y no hay tratamientos para restaurar el cartílago o revertir el daño sufrido por la articulación, existen tratamientos efectivos para mejorar el funcionamiento articular y reducir el dolor.

Manno observa que medicamentos de venta libre como el acetaminofén y el ibuprofeno, unidos a la aplicación tópica de geles antiinflamatorios, pueden ofrecer alivio contra el dolor.

En el caso de síntomas más graves, los médicos pueden sugerir inyecciones de cortisona. A menudo, quienes padecen osteoartritis dudan de hacer ejercicio debido al dolor articular, a pesar de que el sedentarismo no hace más que empeorar la situación. Tomar un analgésico puede ayudar a aumentar la actividad física, lo que a su vez ayuda a reducir la rigidez y el dolor en las articulaciones.

Para el caso de osteoartritis avanzada, donde el dolor perturba el sueño y las actividades diarias habituales, el médico puede recomendar cirugía de reemplazo articular.

“Existen tratamientos que podemos utilizar, que podrían marcar la diferencia en el funcionamiento diario y el manejo del dolor”, afirma Manno. “No tienes por qué resignarte a vivir con dolor en las articulaciones”.

La escritora independiente Jodi Helmer escribe con frecuencia sobre temas de salud para AARP.

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