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7 aspectos de la depresión que deberías saber

Conoce las características de la depresión en adultos mayores de 65 años —y la terapia sí funciona.

In English l Considera lo siguiente: más de 6.5 millones de adultos mayores de 65 años luchan contra la depresión, pero menos de un 10% recibe tratamiento.

Si también se toma en cuenta que la tasa de suicidio entre dichos adultos es hasta siete veces más alta que en otros grupos de edades, es fácil comprender por qué cualquier tipo de alivio —sea a través de los medicamentos antidepresivos o la psicoterapia— podría salvar vidas.

Mira también: 10 alimentos que combaten la depresión.

Paciente y el terapeuta se sienta junto - Características y síntomas de la depresión

Foto: Getty Images

Los síntomas de la depresión en adultos mayores incluyen la irritabilidad, el cansancio, la pérdida de apetito y la falta de concentración.

Pero existe un problema. Los médicos con frecuencia no perciben los síntomas de la depresión en las personas mayores de 65 años porque sus síntomas son distintos a los de los pacientes más jóvenes. En vez de sentirse tristes o melancólicas, las personas mayores tienden a sentirse irritables o cansadas, no duermen bien, pierden el apetito y no logran concentrarse, según nuevas investigaciones publicadas en la revista Journal of Applied Gerontology.

De hecho, la doctora Helen C. Kales, profesora de psiquiatría e investigadora del Veterans Affairs Ann Arbor Healthcare System, afirma que según investigaciones hasta un 40% de pacientes de mayor edad con depresión —unas 2.6 millones de personas— podrían presentar dichos síntomas. Con razón es tan difícil diagnosticar la depresión en los adultos mayores.

Pero esto no implica un mandato de inacción. Podemos dar pasos para ayudar a ambos, aquellos que padecen de depresión y sus amistades y familiares —si sabemos de qué estar pendiente—. Se deben tener en cuenta los siguientes siete datos importantes sobre esta enfermedad cada vez más común:

1. Es posible obtener un diagnóstico gratuito

Las pruebas para detectar la depresión son uno de los servicios gratuitos incluidos en la visita inicial de bienvenido a Medicare provista por la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, y los expertos en salud mental afirman que dichas pruebas están ayudando a tratar a más pacientes de mayor edad. Según investigaciones, en el año 2000 se diagnosticaron y sometieron a tratamiento menos de un 25% de pacientes mayores de 65 años con depresión probable, pero en el 2007 casi un 52% de dichos pacientes se diagnosticaron y sometieron a tratamiento.

Este aumento, dice el doctor William Bobo, psiquiatra del Mayo Clinic, refleja la creciente conciencia de que la depresión grave en las personas mayores es una enfermedad común pero tratable. Los recursos para detectar la depresión en los consultorios de los médicos "pueden darles a las personas una manera de recibir el tratamiento que necesitan para poder dejar de sufrir".

2. Los medicamentos antidepresivos no siempre son los indicados

El uso de los medicamentos antidepresivos ha aumentado muchísimo —según el National Center for Education Statistics (NCES, Centro Nacional de Estadísticas Educativas), su uso aumentó un 400% entre 1998 y 2008— pero no significa que combatirán la depresión.

Aunque las medicinas pueden ser eficaces, "la creencia de que los medicamentos resuelven el problema es demasiado simple. No es muy probable que los pacientes deprimidos que toman medicamentos sin hacer más nada logren una recuperación completa y duradera", dice el psicólogo y doctor Stephen Ilardi, profesor adjunto de psicología clínica en la University of Kansas y autor de The Depression Cure.

Otro dato deprimente sobre los medicamentos antidepresivos es que según investigaciones, con frecuencia no funcionan mejor que los placebos. Y el desarrollo de nuevos fármacos no ha avanzado mucho. En el 2010, GlaxoSmithKline, una importante compañía farmacéutica que fabrica antidepresivos tal como Paxil, dejó de investigar nuevos medicamentos para tratar la depresión.

Lo que complica las cosas es que los adultos de mayor edad tienen un mayor riesgo de sufrir efectos secundarios al tomar medicamentos antidepresivos, tales como una mayor probabilidad de caerse y pérdida de densidad ósea, además de las interacciones con otros medicamentos que se estén tomando.

Y Bobo menciona otra razón por la cual se complica con la edad encontrar el medicamento adecuado: la capacidad de una persona para metabolizar un fármaco cambia a medida que envejece, y se vuelve más propensa a sufrir efectos secundarios.

Los diversos resultados obtenidos con los medicamentos antidepresivos han llevado a los investigadores a explorar otros tratamientos para la depresión, incluso los pulsos electromagnéticos para estimular el cerebro.

Según un estudio publicado en el 2013 en la revista British Journal of Psychiatry, el tratamiento más sencillo, saludable y eficaz para la depresión en adultos de mayor edad probablemente sea el ejercicio. Hacer una caminata a paso ligero, pasar un rato en el campo de práctica de golf o inscribirse en clases de baile puede naturalmente mejorar el estado de ánimo.

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3. La depresión es dolor

Literalmente. La depresión tiene varios síntomas físicos tales como experimentar un nivel de energía bajo y la supresión del apetito. Según Bobo, estos también pueden ser señales de enfermedades graves como por ejemplo las enfermedades cardiovasculares. "No es solo una experiencia psicológica", dice él. "Frecuentemente, los síntomas físicos son los que se tratan primero, hasta antes de los sentimientos de tristeza mórbida".

Según investigaciones publicadas en la revista Health and Quality of Life Outcomes, la mitad de las mujeres diagnosticadas con depresión también sienten dolor físico; mientras más fuerte es el dolor, más grave es la depresión.

Lo que complica las cosas es que puede ser difícil diagnosticar la depresión en personas que presentan síntomas físicos, no emocionales. Si la depresión no se trata —cosa que puede suceder si los médicos están ocupados intentando identificar la raíz del dolor y malestar y no investigan posibles problemas emocionales— advierte Bobo, "Los resultados de los tratamientos podrían empeorar y resultaría más difícil lograr la recuperación".

La mitad de las mujeres diagnosticadas con depresión también sienten dolor físico; mientras más fuerte es el dolor, más grave es la depresión.

4. Las hormonas podrían jugar un papel

Las mujeres se diagnostican con depresión dos veces más que los hombres, posiblemente porque tienen un mayor riesgo debido a los cambios hormonales, incluso la menopausia. Sin embargo, en la depresión entre hombres la testosterona también podría tener una relación.

Según investigaciones publicadas en la revista Drugs and Aging, la disminución con la edad del nivel de testosterona podría aumentar los síntomas de depresión en los hombres. Pero podríamos tener buenas noticias en el futuro: en el 2011, investigadores de la Florida State University realizaron cuatro estudios en los que inyectaron testosterona a ratas machos. La hormona tuvo el mismo efecto que los medicamentos antidepresivos y logró revertir el impacto de los síntomas depresivos.

5. La depresión aumenta el riesgo de sufrir derrames cerebrales

El riesgo de sufrir derrames cerebrales aumenta a más del doble en mujeres entre 47 y 52 años de edad con depresión, según un estudio publicado en Stroke, la revista de la American Heart Association (Asociación Estadounidense de Cardiología).

"No está claro por qué la depresión está tan estrechamente asociada a los derrames cerebrales… pero se piensa que los procesos inflamatorios del cuerpo y el efecto que ejercen sobre los vasos sanguíneos podrían ser parte de la causa", dice la doctora en filosofía Caroline A. Jackson, investigadora y epidemióloga en la Facultad de Salud Pública de la University of Queensland.

Según Jackson, esto es parte de un creciente número de investigaciones que asocian la salud mental con la física. Ella anima a los adultos de mayor edad con depresión a buscar atención médica y mantener o adoptar un estilo de vida saludable para minimizar el riesgo de sufrir un derrame cerebral.

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6. Los hombres blancos mayores se encuentran entre las personas con el mayor riesgo de suicidarse

Entre adultos blancos mayores de 65 años, la tasa de suicidio en los hombres es más de cinco veces mayor que la tasa de suicido en las mujeres. A pesar de que las tasas de suicidio entre mujeres disminuyen después de los 60 años de edad, es más probable que se suiciden los hombres a medida que envejecen. La tasa de suicidio de los hombres mayores de 85 años es más del doble del de los hombres más jóvenes.

Parte del problema podría ser que nadie se da cuenta de la gravedad de su depresión. Una de las principales causas del suicidio en adultos de mayor edad es la depresión no diagnosticada ni tratada, según la American Association of Suicidology (Asociación Americana de Suicidología).

"Las personas mayores deprimidas frecuentemente no reciben la ayuda que necesitan", dice Kales. "Posiblemente viven solas y están frágil de salud. Esto podría contribuir a tasas de suicidio cumplido más altas".

A pesar de que las tasas de suicidio entre mujeres disminuyen después de los 60 años de edad, es más probable que se suiciden los hombres a medida que envejecen. La tasa de suicidio de los hombres mayores de 85 años es más del doble del de los hombres más jóvenes.

7. Aún hay esperanzas

La depresión es una enfermedad caracterizada por sentimientos de desesperanza, pero Kales rápidamente recalca lo positivo: "La depresión en adultos de mayor edad en general es muy tratable", dice ella.

De hecho, según un estudio publicado en la revista Harvard Review of Psychiatry, la intensidad de los síntomas disminuyó un 48% entre personas mayores de 55 años con depresión que se trataron con medicamentos antidepresivos. Las investigaciones también informaron que un 72% de pacientes mayores de 65 años que participaron en sesiones de terapia cognitiva conductual las encontraron útiles. "La combinación de medicamentos con la psicoterapia es muy eficaz y los pacientes se sienten mejor", dice Kales.

Jodi Helmer es escritora independiente.

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