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El dinero entra a un ritmo lento y relativamente constante durante la mayor parte de tu vida. Tal vez recibes un sueldo cada dos semanas o un pago del Seguro Social una vez al mes. De vez en cuando, puedes recibir un aumento de sueldo, una bonificación, un regalo o ingresos de un segundo trabajo.
A veces, la vida te sorprende con un verdadero golpe de suerte, de esos que traen tres o más ceros al final: una herencia, el beneficio de un seguro, el pago global de una pensión o el resultado de la venta de una vivienda familiar de muchos años. Hasta un reembolso de impuestos puede parecer a veces dinero encontrado. En esos momentos, te enfrentas al reto de decidir qué hacer con esa gran suma inesperada de dinero que podría cambiar tu vida o ser una oportunidad perdida. Sigue este plan para aprovechar al máximo la oportunidad.
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Pisa el freno
"Lo primero que debes hacer es respirar profundamente", dice H. Jude Boudreaux, planificador financiero de Nueva Orleans. "A menudo nos apresuramos a decidir, y las decisiones rápidas pueden llevar al arrepentimiento". Debes darte tiempo para procesar tus emociones y planificar con cuidado, sobre todo cuando una ganancia inesperada es consecuencia de un acontecimiento desafortunado, como la muerte de un familiar o una indemnización por un accidente traumático.
Mientras decides tus próximos pasos, es posible que quieras guardar el dinero en un lugar seguro, separado del resto de tus ahorros, para que sea menos tentador despilfarrarlo. El seguro de depósito cubre hasta $250,000 por depositante, en cuentas de la misma categoría en un banco o una cooperativa de crédito. Alternativamente, los bonos del Tesoro de EE.UU. tienen muy poco riesgo.
No te dejes llevar por las emociones
En el caso de una herencia, puedes sentir que no te mereces el legado o desear que la persona fallecida hubiera disfrutado del dinero en vida; la combinación resultante de culpa y dolor puede hacer que gastes el dinero demasiado rápido o que lo regales todo impulsivamente. Incluso si el origen del dinero no es trágico, quizás provenga de la venta de una casa, tu primera reacción puede ser atolondrada e irracional. Tendemos a tratar las ganancias imprevistas de manera diferente a los ingresos salariales, lo que conduce a despilfarros sin sentido.
Megan McCoy, terapeuta matrimonial y familiar que imparte Terapia Financiera en Kansas State University, sugiere hablar con un amigo o terapeuta para que te ayude a articular tus emociones y a determinar cómo pueden estar afectando a tus planes financieros. "Intenta hacer una división en tu mente", dice. "Mantén una separación entre las decisiones financieras sensatas y los procesos emocionales".
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