Cuando el temor a un despido es en realidad una crisis de identidad

Perder el trabajo después de los 50, sobre todo si es inesperado, puede traer preocupaciones más allá de la pérdida de un sueldo.

Tarjeta de identificación con silueta y figura humana dentro
Rob Dobi

Puntos principales

  • Perder un trabajo que has tenido durante mucho tiempo puede desencadenar conflictos de identidad, pero retomar tus intereses, usar tus redes de contactos y explorar trabajos flexibles puede ayudarte a abrir nuevos caminos.
  • Los trabajadores mayores pueden enfrentar obstáculos como habilidades de búsqueda de empleo desactualizadas, suposiciones del empleador sobre el salario y una sensación de estar perdido en grupos llenos de solicitantes.
  • Perder el trabajo después de los 45 a menudo lleva a búsquedas más largas para encontrar un nuevo empleo. Muchos trabajadores de 55 años o más permanecen desempleados durante 27 semanas o más, y el 24% de las personas de 50 a 65 nunca vuelven a encontrar un puesto a tiempo completo.

Leslie Friday, de 48 años, de Rockport, Massachusetts, dice que cuando la despidieron del trabajo de comunicaciones y mercadeo que había tenido durante una década, pasó por una pequeña crisis de identidad. Pensó:  Si no puedo ser esta persona en particular en esta organización, ¿quién soy? Con el tiempo, dice, “tuve que convencerme de que nunca he sido esa persona. Nadie es una organización”.

Fue, dice Friday, una “toma de conciencia en evolución” que ocurrió a lo largo de su búsqueda de trabajo de un año. Al final encontró otro puesto a tiempo completo en su campo, en el primer aniversario de su despido. Pero su camino de regreso al empleo a tiempo completo no fue nada fácil y dio muchos giros inesperados.

Y ella está lejos de ser la única. De hecho, muchos profesionales en etapas más avanzadas de su carrera están en una situación más difícil. Un análisis de The Wall Street Journal encontró que el 24% de los empleados de 50 a 65 años que son despedidos nunca encuentran otro trabajo a tiempo completo. Y hasta para quienes al final sí encuentran un nuevo puesto, como Friday, su periodo de desempleo probablemente será largo. Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) muestran que muchos adultos mayores de 55 años que buscan empleo están sin trabajo durante 27 semanas o más.

Un panorama cambiante en la búsqueda de empleo

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Muchos factores pueden causar esta crisis de empleo en etapas tardías de la carrera, dice la asesora profesional Phoebe Gavin. Los trabajadores que pierden su empleo después de los 45 años tienen más probabilidades de haber estado en sus puestos durante varios años. Eso significa que podrían tener una curva de aprendizaje más pronunciada sobre cómo encontrar un trabajo en el entorno actual, que ha cambiado drásticamente en solo los últimos dos años, dice Gavin. Las expectativas salariales —o, al menos, cuánto creen los empleadores que vas a querer— también pueden influir en las decisiones, dice ella: “Aunque alguien tenga muchísima experiencia y sea muy buscado para un puesto, a veces las empresas están menos dispuestas a gastar el dinero apropiado para compensar a alguien por su amplia experiencia”.

Eilene Zimmerman, de 62 años, es autora y cocreadora de la publicación de Substack Unplanned Pivot (en inglés), que se enfoca en navegar cambios de carrera. Ella misma dio un giro en su carrera, al hacer una maestría en trabajo social a los 53 años. También trabaja como terapeuta y trabajadora social en el departamento de emergencias del Hospital Scripps Mercy en San Diego. Dice que sus clientes que están en sus 50 o son mayores están batallando con un panorama de búsqueda de empleo que no se parece en nada a lo que era antes. “Las cosas que antes les funcionaban, incluso hace cinco años, ahora ya no parecen funcionar”, dice. “Sienten que son una de entre miles de solicitudes que reciben en los primeros dos minutos. No saben cómo diferenciarse cuando hay menos oportunidades laborales y menos solicitudes para las habilidades que ellos tienen.

Esos desafíos pueden convertirse en preocupaciones financieras importantes. Gavin señala que sus clientes mayores de 50 años son los que más estresados están por el dinero. “Hay mucho pánico alrededor de la parte financiera de esto, a corto y largo plazo”, dice. Este es un momento de la vida en el que es “muy importante seguir ganando a un nivel lo suficientemente alto como para poder jubilarte con dignidad y comodidad”, explica. “También es un momento en el que tienes muchas responsabilidades: hijos en la universidad, estás tratando de terminar de pagar la hipoteca”.

Pero debajo de esos miedos financieros también hay una pérdida de identidad. “Existe esa sensación de ¿sigo siendo relevante?”, dice Zimmerman.  

El trabajo no es tu familia

Parte de la razón por la que perder el empleo más adelante en la carrera puede sentirse distinto es que los trabajadores mayores tienen más probabilidades de quedarse mucho tiempo en un solo empleo, como señala Gavin. Considera que el 52% de los empleados de 60 años o más han estado con su empleador actual durante 10 años o más, lo cual es más del doble de la tasa de los trabajadores que están en sus 30 y tantos (21%), según datos de la BLS. Cuanto más tiempo estás en una empresa, más probable es que te identifiques con ella.

“La expectativa cultural era: Si entregas tanto de ti mismo, tu tiempo, tu esfuerzo, energía y excelencia a una empresa, ellos te van a cuidar”, dice Gavin. Cuando el trabajo termina, algunas personas pueden sentirse traicionadas porque la empresa no cumplió su parte del trato.

Friday sintió exactamente eso. Sentía un profundo sentido de lealtad hacia su empresa, que, según ella, hablaba de los empleados como parte de una familia. Como resultado, se sintió traicionada cuando perdió su trabajo, dice: “Fue un proceso de duelo, y muchas de esas diferentes etapas del duelo fueron por las que tuve que pasar para de verdad poner mi mente en el lugar correcto y encontrar mi próxima oportunidad”. Al final, dice, sus amistades y su familia la ayudaron a ganar confianza y recordar que el despido no era algo personal. Entrevistarse para nuevos puestos también ayudó. “Gané más confianza y entendí… sí puedo hacer esto. Puedo con esto. Solo es persistencia, el momento adecuado y el mercado”, dice Friday.

Ahora lo ve como una señal de alerta cuando una empresa habla de ser una familia. “Nadie es una familia en el trabajo. Me entusiasma compartir con mis compañeros de trabajo, pero la única familia que tengo vive en mi casa, bajo mi techo”, dice. “Voy a tener más perspectiva [sobre el trabajo] y más distancia. Me siento un poquito menos ingenua ante el mundo”.

Además del sentido de lealtad —y traición— que puede venir con una larga permanencia en una empresa, también puede haber una profunda conexión entre la identidad personal y el trabajo. Zimmerman dice que fue particularmente difícil cambiar la manera en que pensaba de sí misma porque se identificaba con muchísima intensidad con su trabajo. Incluso después de años de ser terapeuta, dice, se presentaba como una periodista que también hace trabajo social.

“Lo que aprendí con este proceso es que, si pones todos los huevos de tu identidad en una sola canasta, al final puede lastimarte muchísimo”, dice Zimmerman. “Me sobreidentifiqué [como escritora]. No había espacio para que abrazara otra identidad. De verdad tuve que trabajar para entender: No, soy más compleja que eso. Me tomó mucho tiempo soltar aquello a lo que me aferraba tan fuertemente”.

Gavin dice que algunos trabajadores más jóvenes tienen una perspectiva diferente sobre sus carreras y sus empleadores. “La gente más joven tiene más experiencia con la manera en que funcionan los empleadores ahora, donde tratan a los empleados como si fueran desechables, y por eso [los trabajadores jóvenes] están empezando a tratar a los empleadores como más desechables”, explica. “Están más enfocados en sí mismos cuando se trata de construir sus carreras”.

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Cómo descubrir quién eres... y qué sigue

Entonces, ¿cómo se ve enfocarte más en ti mismo en una etapa más avanzada de tu carrera? No necesariamente necesitas volver a la universidad en tus 50, como hizo Zimmerman.

Gavin sugiere primero dar un paso atrás para redescubrirte. Descubre quién eres fuera del trabajo explorando tus intereses y pasatiempos y volviendo a conectar con tus amigos y familia. “Te abre la disposición a verte de una manera diferente, y eso es muy importante, porque esta es una etapa que requiere un poco de reinvención y replanteamiento”, dice ella. Gavin anima a sus clientes a usar sus redes de contactos. “Nunca sabes a quién conocen las personas de tu entorno y si te beneficiaría que te presentaran a su red de contactos. La única manera de hacer que eso pase es dejar que la gente lo sepa".

También sugiere separar en partes más pequeñas lo que te gustaba de tu trabajo anterior para entender qué es lo que de verdad extrañas de él, más allá del prestigio y el sueldo.

Mientras recorres ese camino de autodescubrimiento, quizás necesites complementar tu paquete de indemnización o de compensación por despido. Gavin sugiere considerar puestos por contrato, trabajo de consultoría y emprendimiento como opciones flexibles que además pueden ayudarte a esquivar algunos de los desafíos relacionados con la discriminación por edad que las personas en etapas más avanzadas de su carrera pueden enfrentar.

Por último, redescubrirte después de perder un empleo puede llevarte por un camino totalmente distinto, y la inspiración puede venir de los lugares más inesperados. Para Zimmerman, su trabajo voluntario con niños sin hogar y la muerte repentina de su exesposo sirvieron como revelaciones para dedicarse al trabajo social. Para Friday, fue un trabajo de medio tiempo en el centro de jardinería de su localidad. Fue una experiencia humilde y vino con una enorme reducción de sueldo en comparación con su puesto profesional anterior, pero trabajar al aire libre le dio una nueva perspectiva y fue un respiro necesario de las horas que pasaba solicitando empleos.

Ahora, mientras empieza en su nuevo puesto, lleva consigo esa perspectiva renovada.

Los puntos principales de este artículo se elaboraron con la ayuda de IA generativa. Un editor de AARP revisó y perfeccionó el contenido para garantizar su precisión y claridad.

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