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Lo que deberías sobre el cáncer colorrectal

Síntomas, etapas y tasas de supervivencia, además de por qué este tipo de cáncer podría estar aumentando en los pacientes más jóvenes.

Un hombre, usando mascarilla, consulta a su médico

FATCAMERA/GETTY IMAGES

In English 

Si aún no has programado tu colonoscopía, ya es hora de que lo hagas.

Las recomendaciones más recientes del Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de EE.UU dicen que las pruebas de detección de cáncer colorrectal de riesgo promedio deberían comenzar a los 45 años. 

Una razón por la que los exámenes de detección son tan importantes es que el cáncer colorrectal —la tercera causa principal de muerte por cáncer en hombres y mujeres, según la American Cancer Society— a menudo no causa síntomas en las primeras etapas, dice el Dr. Scott Kopetz, profesor en el Departamento de Oncología Médica Gastrointestinal, División de Medicina del Cáncer, en el MD Anderson Cancer Center de University of Texas en Houston.


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"Algo importante es que las pruebas de detección no deberían basarse en los síntomas”, enfatiza. “Cuando tienes síntomas, el cáncer colorrectal tiende a ser más avanzado. Por eso es tan importante seguir las pautas de evaluación”.

Dicho esto, las siguientes señales de alerta indican que debes verificar de inmediato, incluso si recientemente te has hecho una prueba de detección de cáncer, como una colonoscopía.

  1. Un cambio en los hábitos intestinales (diarrea, estreñimiento o estrechamiento de las heces) que dure más de unos cuantos días. 
  2. Ganas de defecar que no se quitan después de ir al baño.
  3. Hemorragia rectal. “Cualquier cantidad de sangre que veas, incluso si es solo una vez, no debe ignorarse”, dice el Dr. Daniel Labow, vicepresidente ejecutivo del Departamento de Cirugía del Mount Sinai Health System en la ciudad de Nueva York.
  4. Heces de color marrón oscuro o negras (lo que podría indicar que contienen sangre).
  5. Calambres o dolor abdominal.
  6. Debilidad y agotamiento.
  7. Pérdida de peso inexplicada. Si tienes cáncer colorrectal, tu cuerpo libera ciertas hormonas en el torrente sanguíneo que pueden llevar a la pérdida de peso, incluso si continúas comiendo normalmente, dice Labow.
  8. Anemia inexplicable. “Podría deberse a la pérdida de sangre en un lugar como el recto”, enfatiza.

Hay algunas buenas noticias en lo que respecta al cáncer colorrectal: las tasas de mortalidad por la enfermedad han ido disminuyendo lentamente, año tras año. Esto se debe tanto al aumento de las pruebas de detección como a los avances en el tratamiento, dice David Liska, M.D., cirujano colorrectal de la Clínica Cleveland.

Pero si bien las tasas de mortalidad se han reducido constantemente en los adultos mayores, "lo que más nos preocupa es el número creciente de casos y muertes entre las personas menores de 50 años", señala Liska. La incidencia de cáncer colorrectal en adultos de 40 a 49 años aumentó casi un 15 % entre 2000 y 2016, según una investigación (en inglés).

Se espera que las nuevas pautas para evaluar a las personas a partir de los 45 años reduzcan esas muertes. También significa que, gracias a la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, la mayoría de las aseguradoras privadas y los planes de expansión de Medicaid deberán cubrir los exámenes en el rango de edad más amplio sin exigir un copago.

Aquí está nuestra guía completa de todo lo que necesita saber sobre la enfermedad.

Definición del cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal empieza en el colon o en el recto, ambos de los cuales son porciones del intestino grueso. La mayoría de estos casos de cáncer comienzan como pólipos, o tumores en el revestimiento del colon o del recto. “Algunos tipos de pólipos pueden volverse cancerosos, pero no todos los pólipos se convierten en un cáncer”, explica Liska.

Si se forma un cáncer dentro de un pólipo, crece hacia adentro de la pared del colon o del recto. Empieza en las capas interiores (conocidas como la mucosa) y luego crece hacia afuera a través de todas las demás capas. A la larga, puede llegar a los vasos sanguíneos o linfáticos, desde donde puede alcanzar a los ganglios linfáticos y propagarse hasta partes distantes del cuerpo.

Scott Kopetz, M.D., profesor y vicepresidente de Oncología Médica GI en el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas

Cortesía de MD ANDERSON CANCER CENTER

Preguntas a un especialista

Preguntas y respuestas con el Dr. Scott Kopetz, profesor, Departamento de Oncología Médica Gastrointestinal, División de Medicina del Cáncer, MD Anderson Cancer Center de University of Texas en Houston

¿Por qué se está diagnosticando cáncer colorrectal a personas cada vez más jóvenes?

Esa es una buena pregunta, para la cual no tenemos respuesta. Sabemos que no se debe a la genética, porque no han cambiado las tasas de cáncer colorrectal hereditario. Se piensa que podría estar relacionado con el aumento en obesidad, pero esa no puede ser la única respuesta. Podría deberse a cambios en la microflora intestinal de la gente. Las bacterias normales y saludables que mantienen las cosas estables y sanas podrían alterarse debido a la exposición a factores en el entorno, como la alimentación. Sin embargo, estamos analizando esto con cuidado y también nos preocupa que en el futuro podríamos ver un aumento en la incidencia entre pacientes de cincuenta y sesenta y tantos años.

¿Qué es lo más importante que puedo hacer para disminuir el riesgo de cáncer colorrectal?

Mantenerte al día con tus exámenes de detección. Hay ciertas cosas que aumentan de manera sustancial tu riesgo, como por ejemplo si tienes una enfermedad hereditaria como el síndrome de Lynch, que está vinculada con el cáncer colorrectal. Sin embargo, los otros factores de riesgo son bastante leves. No es como con el cáncer de pulmón, para el que podemos establecer que muchos de los casos se deben al hábito de fumar. Es verdad que el estilo de vida puede tener algo que ver, pero es posible tener un peso saludable, alimentarse bien, hacer ejercicio con regularidad, y evitar fumar y beber alcohol, y aun así padecer cáncer de colon. Todos corremos el riesgo de tener este tipo de cáncer; por eso, los exámenes de prevención como las colonoscopías son tan importantes.

Factores de riesgo que debes conocer

Edad. La gran mayoría de los pacientes con cáncer colorrectal siguen siendo quienes tienen 50 años o más. Todavía no se sabe por qué también está aumentando entre las personas menores de 50 años. “Una teoría es que se debe a cambios en el microbioma, las bacterias en el intestino que lo mantienen sano”, dice Kopetz.

Raza. Los afroamericanos no solo son más propensos a ser diagnosticados de cáncer colorrectal que los blancos, sino que además tienen casi un 40% más de probabilidades de morir a causa de esta enfermedad, según la American Cancer Society. Su mayor riesgo proviene de factores relacionados con el estilo de vida, como la obesidad, así como de la falta de acceso a pruebas de detección, señala Labow. 

Sexo. Las tasas son un 30% mayores entre los hombres que entre las mujeres. Las hormonas femeninas podrían ofrecer algo de protección, y las mujeres también son menos propensas a fumar. “En general, las mujeres tienden a cuidarse mejor”, dice Labow.

Genética. Casi el 30% de los pacientes con cáncer colorrectal tienen antecedentes familiares de esa enfermedad. Si tienes un familiar inmediato —definido como padre, madre, hermanos o hijos— con cáncer colorrectal, corres un riesgo hasta cuatro veces mayor de padecerlo que alguien sin antecedentes familiares. Aproximadamente el 10% de las veces esto se debe a una enfermedad hereditaria, tal como el síndrome de Lynch o la poliposis adenomatosa familiar. Si hay antecedentes de una de estas enfermedades en tu familia, puedes hacerte exámenes genéticos para ver si tienes una mutación genética que causa cáncer.

Enfermedad inflamatoria intestinal. Las personas con enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, corren casi el doble del riesgo de padecer cáncer colorrectal comparado con quienes no tienen estas enfermedades. Existen indicios preliminares de que algunos de los medicamentos antinflamatorios usados para tratar la colitis ulcerosa también podrían disminuir el riesgo de tener cáncer.

Al parecer, ciertos factores relacionados con el estilo de vida aumentan el riesgo. Estos incluyen:

Inactividad. Quienes son más sedentarios tienen un aumento de hasta el 50% del riesgo de cáncer de colon. La buena noticia es que si adoptas la actividad cuando tengas mayor edad es probable que puedas disminuir ese porcentaje.

Obesidad. Los hombres obesos corren un riesgo un 50% mayor de cáncer de colon y un riesgo un 25% mayor de cáncer de recto comparados con los que tienen un peso normal. Para las mujeres obesas, el riesgo de cáncer de colon aumenta un 10%. La grasa abdominal parece ser particularmente peligrosa.

Dieta. Aparentemente, patrones de alimentación que incluyen mucha fibra y calcio, y poco alcohol y carnes rojas disminuyen el riesgo de cáncer colorrectal, según un análisis de estudios (en inglés) publicado el año pasado en la revista JAMA Network Open.

El diagnóstico

El método de referencia para detectar el cáncer colorrectal es una colonoscopía. Durante este procedimiento, el médico usa un tubo flexible para examinar el recto y el colon para identificar pólipos (bultos de tejido) mientras permaneces sedado. Labow dice que debes hacerte este examen cada 10 años después de cumplir 45 años, o más a menudo si corres mayor riesgo de cáncer colorrectal o tienes cualquier síntoma sospechoso.

Lamentablemente, solo un 66% de los adultos mayores de 50 años están al día con los exámenes de detección de cáncer colorrectal, según la American Cancer Society. “Estos no son exámenes agradables, en particular las colonoscopías, que requieren muchos preparativos y tomarse un día libre del trabajo”, explica Labow.

Si esto te preocupa, puedes hacerte una de las tres pruebas en casa de muestras de materia fecal: una prueba de sangre oculta en heces, una prueba inmunoquímica fecal o una prueba de ADN de heces (Cologuard). Si te sometes a estas con regularidad (ya sea una vez al año o, en el caso de Cologuard, cada tres años), se ha demostrado en investigaciones que son igual de eficaces que una colonoscopía para reducir las tasas de mortalidad debido al cáncer colorrectal. Solo ten en cuenta que deberás hacerte una colonoscopía si tu prueba indica cualquier cosa sospechosa, enfatiza Labow.


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Etapas del cáncer colorrectal

Después de que se diagnostica un cáncer colorrectal, las etapas o estadios se vuelven esenciales. “Por suerte, la mayoría de los casos en adultos mayores de 50 años se descubren temprano, gracias a exámenes de detección como las colonoscopías”, dice Kopetz.

Etapa I. El cáncer creció hasta las capas centrales del colon o del recto, pero no ha llegado más allá.

Tasa de supervivencia de cinco años: de un 89 a un 91%.

Etapa II. El cáncer se diseminó a la capa externa del colon o del recto, pero no hasta los ganglios linfáticos.

Tasa de supervivencia de cinco años: entre un 80 y un 90%, según Labow.

Etapa III. El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos circundantes.

Tasa de supervivencia de cinco años: 72%.

Etapa IV. El cáncer se diseminó a por lo menos un órgano lejano, como el hígado o los pulmones.

Tasa de supervivencia de cinco años: de un 14 a un 16%.

Lo que se debe esperar de los tratamientos principales

El tratamiento para el cáncer colorrectal por lo general incluye cirugía, quimioterapia y, ocasionalmente, radiación, dice Liska. Aquí te decimos qué se espera:

Cirugía. Durante la cirugía, el tumor y algunos tejidos circundantes que contienen ganglios linfáticos se extirpan y se examinan para asegurarse de que el cáncer no se ha diseminado más allá del colon. La mayoría de las veces, los dos extremos del colon pueden reconectarse enseguida. Si esto no puede hacerse debido a una inflamación en esa zona, el cirujano realizará una ostomía en la que el colon se sutura temporalmente a la pared abdominal. Deberás llevar una bolsa de ostomía para que recolecte las heces hasta que el colon se cure lo suficiente para reconectarlo de nuevo (por lo general, después de unos cuantos meses).

Quimioterapia. Si tu enfermedad está en una fase inicial, en la que el cáncer solo se limita a la pared intestinal, la cirugía a menudo es suficiente. Pero si tu cáncer está en la etapa II o mayor, es probable que también necesites quimioterapia. Si tienes cáncer de colon, es bastante probable que recibas quimioterapia después de la cirugía. Si tienes cáncer de recto, te harán quimioterapia y radiación antes y posiblemente también después.

Una nueva tendencia es usar quimioterapia y radiación para tratar el cáncer colorrectal localizado y evitar la cirugía por completo, dice Kopetz. Esto se usa principalmente para pacientes con cáncer de recto. Luego te observarán cuidadosamente para asegurar de que el cáncer no vuelva a aparecer. Otra opción más nueva es la inmunoterapia para un tipo de cáncer colorrectal conocido como cáncer colorrectal de microsatélite con alta inestabilidad (MSI). Este tipo de cáncer tiene muchas mutaciones genéticas dentro de sus tumores que impulsan el crecimiento. Existen dos medicamentos, el pembrolizumab y el nivolumab, aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para tratar el cáncer colorrectal con MSI. Estos se conocen como inhibidores de puntos de control inmunitario, y funcionan bloqueando las señales en el tumor que impiden el funcionamiento del sistema inmunitario del cuerpo. Como resultado, tu sistema inmunitario puede intensificarse para combatir el cáncer. ​​

Incluso después de que tu cáncer esté en remisión, de todos modos necesitarás seguimiento frecuente. Por lo general, esto implica una colonoscopía un año después de la cirugía y luego, cada tres a cinco años. Consultarás con frecuencia a tu equipo de tratamiento de cáncer durante los primeros dos años y luego disminuirás las citas a cada seis meses. Si tu cáncer era avanzado (etapa II o mayor), también te harán una tomografía axial computarizada anual durante al menos tres años.

En el horizonte: una vacuna personalizada contra el cáncer

La tecnología de ARN mensajero (ARNm) ha ocupado los titulares debido a su uso en las vacunas contra la COVID-19, pero también podría desempeñar un papel importante en el cáncer de colon. En MD Anderson, Kopetz está poniendo a prueba esa tecnología en un ensayo clínico. “Estamos analizando los tumores de los pacientes con cáncer de colon para buscar mutaciones génicas que podrían estar haciendo crecer el cáncer”, explica.

Cuando se identifican, los investigadores crean una vacuna personalizada de ARNm. Al igual que las vacunas contra la COVID-19, el ARNm ordena a las células del paciente que produzcan fragmentos de proteína idénticos a las mutaciones génicas del tumor. “Es de esperar que esto prepare al sistema inmunitario para que se dirija a las células tumorales residuales y las elimine”, explica Kopetz.

Esta misma tecnología también podría prevenir una reaparición del cáncer colorrectal. “Incluso después de la cirugía, las células cancerosas pueden permanecer en el organismo y liberar ADN en el torrente sanguíneo, lo que se conoce como ADN tumoral circulante (ctDNA)”, dice Kopetz. Pero ahora hay disponibles diversos análisis de sangre, entre ellos Signatera, para examinar estos niveles circulantes. “Si el ADN tumoral circulante está presente, puede significar que un paciente corre mayor riesgo de que el cáncer reincida, y podemos ajustar su tratamiento según esto”, explica Kopetz. “Es un buen ejemplo de cómo los nuevos tratamientos pueden combinarse con nuevos métodos de diagnóstico para que podamos combatir el cáncer colorrectal en una etapa más temprana de lo que antes habíamos podido hacerlo”.

Los siguientes especialistas proporcionaron información para este artículo:

  • El Dr. David Liska, cirujano colorrectal en la Cleveland Clinic
  • El Dr. Scott Kopetz, profesor, Departamento de Oncología Médica Gastrointestinal, División de Medicina Oncológica, MD Anderson Cancer Center de University of Texas en Houston
  • El Dr. Daniel Labow, vicepresidente ejecutivo del Departamento de Cirugía del Mount Sinai Health System en la ciudad de Nueva York

La perspectiva de un paciente: lo que aprendí de mi diagnóstico de cáncer

“Si hay algo que compartiría a gritos, es que no aplaces tus exámenes de detección para el cáncer de colon. Me sometí a una colonoscopía rutinaria en el 2010 que reveló algunos pólipos en el colon que aumentaron mi riesgo de tener cáncer. Mi médico los extirpó y dijo que me hiciera una colonoscopía de seguimiento en cinco años, pero la estuve posponiendo. En marzo del 2020, empecé a sentir dolor y calambre abdominal intensos, junto con náuseas. El dolor era intermitente, pero a veces se volvía tan intenso que sentía como si alguien estuviera ajustando un cinturón y apretándolo justo alrededor de mi abdomen. Esperé por el mayor tiempo posible para hacerme un examen, por miedo a contraer COVID-19, pero para mayo el dolor era tan intenso que terminé en el hospital. Me sometí a una colonoscopía el 8 de mayo, y descubrieron un tumor maligno. Una semana después, luego de una cirugía en Cleveland Clinic para extirpar el tumor, supe que tenía cáncer de colon en etapa III. Tuve que pasar tres meses en quimioterapia y con una bolsa de ostomía, pero mi dura prueba terminó este otoño, cuando concluyó mi tratamiento y en octubre me hicieron una cirugía para reconectarme el colon. La experiencia fue atroz, pero siento que esquivé una bala. Si hubiera dejado que pasaran solo unas cuantas semanas más, el cáncer hubiera podido hacer metástasis. Si hay algo que quiero enfatizar es que no debes dar por sentado que eres invencible. A ti te puede dar cáncer de colon. Si ya es tiempo de hacerte una colonoscopía (o estás atrasado), prográmala hoy mismo”.

— Dave Evans, de 67 años, gerente de ventas de software en Rocky River, Ohio

Nota del editor: este artículo, publicado originalmente el 18 de mayo del 2021, se ha actualizado.

Hallie Levine es escritora colaboradora y una galardonada reportera médica y de salud. Su trabajo ha aparecido en The New York Times, Consumer Reports, Real Simple, Health y Time, entre otras publicaciones.