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¿Los alimentos procesados son malos para el cerebro?

Comer muchos refrigerios salados, con mucha azúcar o con alto contenido de grasas podría afectar la memoria en la segunda mitad de la vida.

Variedad de alimentos procesados entre ellos chocolates, caramelos, una hamburguesa, donas, soda, galletas dulces y papas fritas

HAPPY_LARK / GETTY IMAGES

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Si buscas mantener la salud cerebral a medida que pasan los años, probablemente debas dejar de comer pasteles envasados en el desayuno, pizzas congeladas en el almuerzo y helados después de la cena. Cada vez son más las investigaciones que sugieren que una dieta con muchos alimentos procesados podría contribuir al deterioro de la memoria y la capacidad de razonamiento.

Un estudio publicado (en inglés) el 27 de julio en Neurology halló que el consumo de alimentos ultraprocesados —nos referimos a refrigerios salados o con alto contenido de azúcar y a comidas congeladas repletas de conservantes— estuvo asociado con un mayor riesgo de demencia en una población de más de 72,000 personas mayores de 55 años que participaron en el estudio de UK Biobank. El grupo de investigadores, con base en Tianjin Medical University en Tianjin, China, también descubrió que al reemplazar esos alimentos procesados con opciones con mínimo procesamiento el riesgo de demencia fue un 19% menor.


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Un segundo estudio realizado en Brasil con más de 10,000 adultos de mediana edad halló que las personas que consumieron la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados (más del 20% de su ingesta diaria de calorías) tuvieron un deterioro más rápido de la memoria y de la capacidad de planificación y organización a lo largo de varios años, en comparación con quienes consumieron menos de esos alimentos. La investigación se presentó el 1.o de agosto en la Conferencia Internacional 2022 de la Alzheimer’s Association.

“Hay muchos estudios que ya han demostrado que comer [en forma saludable] es bueno para el corazón, pero estamos comenzando a ver tendencias de que seguir una dieta saludable para el corazón también podría beneficiar al cerebro”, dice Rebecca Edelmayer, directora sénior de participación científica en la Alzheimer’s Association.

Un informe del 2017 (en inglés) del Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral (GCBH), de AARP, llegó a una conclusión similar: lo que comemos afecta la salud del cerebro, y los alimentos con alto contenido de sal o azúcar o con exceso de calorías o grasas saturadas no le hacen ningún bien. Aun así, un análisis de datos nacionales publicado en BMJ Open halló que los alimentos ultraprocesados representan más de la mitad (el 58%) de todas las calorías en la dieta de las personas en el país.

La relación entre los alimentos y el cerebro

Muchos alimentos que se encuentran en las estanterías de los supermercados se consideran alimentos procesados. Por ejemplo, las ensaladas en bolsa pasan por un mínimo de procesamiento, al igual que las latas de frijoles y las cajas de verduras congeladas.

Pero el tipo de alimentos que evaluaron estos estudios “realmente pasan por un proceso industrial importante y contienen grandes cantidades de grasas, azúcares, sal, sabores y colores artificiales, e incluso estabilizantes y conservantes”, dice Edelmayer.

La mayoría se encuentra en los pasillos centrales del supermercado, no en las secciones de productos frescos o refrigerados en el perímetro de la tienda. Y en relación con el posible efecto que pueden tener en la salud cerebral, es importante recordar que “todo el organismo está interconectado”, dice la Dra. Stephanie Kim Nothelle, geriatra y profesora adjunta de Medicina en Johns Hopkins Medicine, quien no participó en ninguno de los estudios.

El cerebro es un órgano muy vascular, explica Nothelle, y el flujo sanguíneo absorbe todo lo que comemos. “Entonces, si comemos algo que contiene mucha grasa, o mucha sal, o mucha azúcar, esas sustancias se distribuyen en todo el organismo y tienen efectos en todas partes, incluso en el cerebro”, dice Nothelle.

Las investigaciones demuestran que las personas que sufren ciertos trastornos de salud que pueden verse afectados por una mala dieta —como enfermedades cardíacas, hipertensión o diabetes— son más propensas a experimentar deterioro cognitivo con el paso de los años.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es que tal vez no se trate de lo que comes cuando devoras un refrigerio envasado, sino de lo que dejas de comer cuando eliges esa opción altamente procesada en vez de elegir, por ejemplo, una fruta, señala Paul Jacques, científico sénior en el Jean Mayer USDA Human Nutrition Research Center on Aging y profesor en la Facultad Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de Tufts University.

“Hay muchas cosas en los alimentos [integrales] —muchas sustancias fitoquímicas, muchos polifenoles— que se han vinculado con la salud cerebral y que no encontrarás en los alimentos ultraprocesados”, dice. Estos compuestos que estimulan el cerebro son “difíciles de evitar” si sigues una dieta al estilo mediterráneo, basada mayormente en vegetales. Se encuentran en las bayas, las cebollas, las manzanas, las verduras de hoja verde, incluso en los frutos secos y en las semillas. El pescado es otro alimento que podría beneficiar al cerebro, según indican las investigaciones.

“Lo importante [para considerar] es qué alimentos estás reemplazando con los alimentos ultraprocesados”, dice Jacques. “Se trata de evaluar tu dieta en general y ver qué contiene”. Y saber que un puñado de arándanos una vez a la semana no va a contrarrestar un flujo constante de comidas rápidas, agrega.


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Los hábitos saludables pueden ayudar al cerebro

Es difícil evitar los alimentos ultraprocesados: están en casi todas las tiendas y es innegable que resultan cómodos. Además, para muchas personas, el acceso a alimentos frescos y saludables no es siempre una opción. Pero si buscas reducir la cantidad de alimentos altamente procesados que estás comiendo, Nothelle recomienda seleccionar alimentos con un solo ingredientes siempre que puedas, como una manzana, una pechuga de pollo o un bol de granos integrales.

“Sabes lo que hay en ellos, en comparación con un producto envasado en el que, al mirar la etiqueta, encuentras una larga lista de ingredientes, la mitad de los cuales ni siquiera puedes pronunciar o no sabes qué son”, dice.

Pero tampoco pienses demasiado. Las investigaciones más recientes sugieren que, si sigues una dieta que es buena para el corazón, también se beneficiará el cerebro. “A veces las personas se obsesionan con este tipo de cosas, pero, con suerte, tener una perspectiva equilibrada les será útil”, dice Nothelle.

Edelmayer, de la Alzheimer’s Association, dice que los estudios más recientes que vinculan la dieta con la salud cerebral refuerzan la noción de que hay cosas rutinarias que las personas pueden hacer para reducir el riesgo de demencia, y eso es “emocionante”, agrega. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dicen que casi el 40% de los casos de la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas podrían prevenirse o demorarse con la adopción de ciertos hábitos, como una dieta saludable y el ejercicio regular.

“Será necesario hacer más investigaciones para definir la estrategia más sostenible basada en la investigación para las personas, pero creo que si miramos el futuro del tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, veremos que incluirá estrategias como... la incorporación de hábitos saludables en el estilo de vida, pero también la capacidad de acceso a medicamentos realmente avanzados para tratar de manera eficaz esas enfermedades”, dice Edelmayer.

Actualmente, no existen medicamentos para tratar con eficacia la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia que afecta a más de seis millones de personas en el país. Hay varios fármacos en el mercado que pueden ayudar a algunas personas a controlar los síntomas de demencia, y recientemente se aprobó un medicamento por su capacidad de reducir el amiloide, una proteína que se aglutina en el cerebro de las personas con Alzheimer. Sin embargo, el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento dice que este medicamento, llamado Aduhelm (aducanumab), todavía no ha demostrado tener ningún efecto en los síntomas clínicos de la enfermedad, tal como el avance del deterioro cognitivo.  En la actualidad se están realizando ensayos clínicos con varios otros fármacos.