7 lugares donde tu cuerpo acumula estrés

El estrés crónico puede agravar los síntomas en todo el cuerpo. Te decimos cómo puedes encontrar alivio.

Tiempo de lectura: 11 minutos

Una mujer estirando el cuello, con círculos rojos que resaltan zonas de tensión en el cuello y la espalda.
El cuello y los hombros son solo una parte del cuerpo que acumula tensión y estrés. El estrés crónico puede manifestarse de formas sorprendentes.
Getty Images, 2

Puntos principales

  • El estrés crónico puede intensificar los síntomas en áreas afectadas por una lesión previa, una enfermedad crónica o una mayor sensibilidad.​
  • Los síntomas relacionados con el estrés pueden aparecer en la piel y en los hombros, el cuello, los párpados, la mandíbula, el sistema digestivo, la vejiga, las rodillas y las caderas.​
  • Los ejercicios de relajación, el movimiento regular y el autocuidado específico pueden brindar alivio, pero los síntomas persistentes o preocupantes requieren atención médica.​

Muchos conocemos demasiado bien la respuesta al estrés: la manera en que nuestro cuerpo reacciona fisiológicamente ante amenazas percibidas. Los ojos se te abren de par en par a medida que aumenta tu ritmo cardíaco, se acelera tu respiración y se tensan tus músculos.

El cerebro hace sonar la alarma, lo que provoca la liberación de cortisol, una hormona de alerta máxima que prepara al cuerpo para defenderse.

Como mecanismo de supervivencia programado, la respuesta de lucha o huida nos prepara para actuar. Con el tiempo, demasiados de nosotros aprendemos a activar este modo de emergencia con facilidad y frecuencia.

Aunque la mayoría reconocemos que los hombros tensos y los dolores de cabeza pueden ser causados (o empeorados) por el estrés, la tensión puede manifestarse en todo el cuerpo, especialmente en las áreas involucradas en funciones vitales.

“El estrés crónico puede afectar los sistemas del cuerpo que regulan funciones automáticas, como la digestión, la actividad de la vejiga, la respiración y el flujo sanguíneo de la piel”, dice el Dr. Darshan H. Mehta, director médico del Benson-Henry Institute for Mind Body Medicine del Massachusetts General Hospital. “También puede aumentar la tensión muscular y elevar la sensibilidad al dolor u otras sensaciones corporales”.

Los síntomas suelen notarse más en las áreas donde una persona tiene una predisposición subyacente a lesionarse o ha tenido una lesión previa, una enfermedad crónica o una mayor sensibilidad, dice. El estrés quizás no cree un problema de la nada, añade Mehta, “pero puede subir el volumen de los síntomas en un sistema que ya es más susceptible”.

Además, existen efectos indirectos y bidireccionales (en los que dos factores se influyen o se intensifican mutuamente). “Cuando estás bajo más estrés, no duermes tan bien, y cuando no duermes tan bien, tiendes a estar bajo más estrés”, dice.

Con el tiempo, el estrés crónico puede provocar enfermedades graves, pero no estás indefenso ante él. “Vivimos en un mundo estresante, y es importante aprender a sobrellevarlo”, dice el Dr. Badr Ratnakaran, presidente del Consejo de Psiquiatría Geriátrica de la American Psychiatric Association. Si tienes dolor en las articulaciones, la mandíbula o el abdomen, fuertes ganas de orinar, picazón en la piel, la sensación de que todo el cuerpo está tenso u otros síntomas complicados por el estrés, considéralo una señal de que te beneficiaría el manejo del estrés o los ejercicios de relajación.

Estas son siete partes del cuerpo vulnerables al estrés crónico y maneras de reducir sus efectos dañinos.

1. Hombros y cuello

Si alguna vez has sentido que los hombros se te acercan a las orejas durante un día estresante, hay una razón fisiológica para ello. Cuando el cerebro percibe una amenaza, ya sea una fecha límite cercana o un terrible embotellamiento, activa la respuesta de lucha o huida del cuerpo.

Uno de los resultados es un aumento de la tensión en los músculos trapecios que se extienden por el cuello, los hombros y la parte superior de la espalda. Según la American Psychological Association (en inglés), la tensión muscular es una respuesta refleja al estrés, diseñada para proteger al cuerpo de lesiones y dolor, pero cuando el estrés se vuelve crónico, los músculos pueden permanecer tensos.

La tensión muscular crónica en los hombros también está relacionada con los dolores de cabeza causados por tensión. Las investigaciones han descubierto que el estrés psicológico puede aumentar la actividad del músculo trapecio, lo que ayuda a explicar por qué las personas suelen “cargar” el estrés en los hombros. Esa contracción muscular sostenida puede causar rigidez, dolor y la sensación de tener nudos o bandas tensas en la parte superior de la espalda y los hombros.

Qué hacer: Los estiramientos suaves pueden brindar alivio temporal. Mira este video: 5 estiramientos para ayudar al cuello y la espalda (también está más abajo - en inglés). También puedes probar una almohadilla térmica, una compresa tibia o una ducha caliente para aumentar el flujo sanguíneo y ayudar a que los músculos se relajen, o hacer rodar una pelota de tenis contra una pared usando la espalda, buscando los puntos gatillo de la parte superior de la espalda y los hombros.

Y procura no estar sentado en tu escritorio por períodos largos. Levántate y muévete cada 30 minutos aproximadamente. Fortalecer los músculos de los hombros también puede ayudar. Aquí tienes un video con ejercicios para los hombros: Fortalece tus hombros con Denise Austin (en inglés).

2. Piel seca, con picazón y fina como papel

Las señales de alteración de la salud y estrés se manifiestan en la piel, según la Dra. Saranya P. Wyles, directora médica del Centro de Medicina y Cirugía Estética de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota. “La piel es como la luz que avisa que debes ‘revisar el motor’. Si ves señales tempranas de estrés en la piel —sequedad, grietas e irritación—, podría significar que hay señales tempranas de estrés en el corazón y señales tempranas de estrés en el cerebro”, advierte.

Las hormonas protectoras, como el estrógeno y la testosterona, comienzan a disminuir después de los 50 años, así que, cuando entran en acción las hormonas del estrés, es posible que notes una rápida aceleración de la sequedad, lo que resulta en una piel arrugada o fina como papel que se siente deshidratada y flácida.

Qué hacer: Para aliviar el estrés, Wyles sugiere humectar el cuerpo dos veces al día. Recomienda usar productos que contengan avena coloidal (avena sativa finamente molida), un ingrediente que, según ella, ofrece grandes beneficios para la barrera cutánea de los adultos mayores. “También es muy eficaz para aliviar condiciones de la piel irritada, como el eccema, la dermatitis y la picazón”, señala.

Si el estrés disminuye pero tu piel no mejora, un dermatólogo puede ayudarte a mantener la integridad de la barrera cutánea y darte las herramientas adecuadas para épocas más estresantes, dice. “Cuando la barrera cutánea se rompe, los cambios son más evidentes y te vuelves más susceptible a infecciones de la piel, incluidas las infecciones por hongos”, dice, y añade que debes hacerte revisar los sarpullidos persistentes. “Piensa en reducir el estrés como en las formas saludables de comer, dormir y moverte, como algo que puedes hacer por tu piel”, dice. “Solo trata de hacerlo el 1% mejor que el día anterior”.

3. Párpados que tiemblan

Aunque los temblores de los párpados pueden ser causados por una enfermedad, por lo general se desencadenan por el estrés. Demasiada cafeína, muy poco sueño o trastornos como el ojo seco también pueden contribuir a los espasmos. Cuando se activa la respuesta del cuerpo al estrés, el músculo delgado alrededor del ojo se vuelve hipersensible.

El temblor, conocido como mioquimia, un movimiento involuntario del párpado superior o inferior, es común y por lo general se resuelve por sí solo.

Qué hacer: El Instituto Nacional del Ojo recomienda consultar a tu médico de los ojos si el temblor dura más de un par de semanas, si afecta la visión o si los ojos se cierran por completo cuando tienen espasmos.

4. Dolor de mandíbula

El dolor en la mandíbula, la cara o los músculos que intervienen en la masticación, el movimiento limitado de la mandíbula y los sonidos de chasquidos, crujidos o rechinidos al abrir o cerrar la boca son síntomas que afectan la articulación temporomandibular (ATM). Los trastornos de la articulación temporomandibular (TTM) suelen referirse a problemas alrededor de esta compleja articulación y relacionados con ella, así como con los músculos y tejidos circundantes; la articulación actúa como una bisagra que conecta la mandíbula inferior con el cráneo delante de cada oreja.

“La ATM permite el movimiento en tres dimensiones y combina movimientos rotatorios y de traslación. Es una de las articulaciones más utilizadas y biomecánicamente complejas del cuerpo, y es difícil de estudiar”, dice Allen W. Cowley Jr., presidente de la Asociación de la ATM, científico investigador y profesor de fisiología de la Facultad de Medicina de Wisconsin. “Las causas y los mecanismos biológicos subyacentes de muchos TTM se conocen poco”, dice.

Durante muchos años, los síntomas a menudo se descartaban como psicológicos o relacionados con el estrés o problemas dentales porque no se entendía el dolor. Sin embargo, en los últimos 20 años, los estudios científicos han sugerido que los TTM pueden ser trastornos de dolor complejos asociados con dolor orofacial localizado y, a veces, dolor regional o generalizado, con múltiples factores contribuyentes, en lugar de ser simplemente síntomas de estrés o dientes desalineados.

“Los trastornos coexistentes sugieren que el TTM puede estar asociado con una disfunción que involucra múltiples sistemas del cuerpo”, dice Cowley. Dice que algunos trastornos que ocurren con mayor frecuencia entre las personas con TTM incluyen dolores de cabeza, fibromialgia, síndrome del intestino irritable, osteoartritis, trastornos del sueño, tinnitus y dolor lumbar.

Investigaciones más recientes sugieren que el estrés puede ser uno de muchos posibles factores de riesgo de los TTM.

Qué hacer: Según la Asociación de la ATM, el mejor enfoque para tratar el dolor de TTM es evitar los alimentos duros y masticables, comer alimentos más blandos según sea necesario y descansar la mandíbula. Usa compresas calientes o analgésicos de venta libre para aliviar los síntomas. Si esos tratamientos de autocuidado no funcionan, consulta a tu médico de atención primaria. Evita las intervenciones de “solución rápida”, como los procedimientos o dispositivos dentales, que pueden empeorar los síntomas. Algunos estudios sugieren que ciertos ejercicios de mandíbula y cuello pueden ayudar a aliviar los síntomas, pero se necesita mucha más investigación.

5. Problemas gastrointestinales 

El eje intestino-cerebro se refiere a la fuerte conexión entre el sistema gastrointestinal (GI) y el sistema nervioso central. El intestino se comunica con el cerebro y viceversa.

El estrés puede afectar tanto el cerebro como el intestino porque usan algunos de los mismos mensajeros químicos, como la serotonina. El estrés crónico puede desequilibrar estas sustancias químicas, afectar el estado de ánimo y causar síntomas digestivos.

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Las hormonas del estrés pueden ralentizar o acelerar el proceso de descomponer los alimentos y absorber los nutrientes al alterar la motilidad intestinal, lo que provoca diarrea, calambres, estreñimiento o dolor. “Cuando estás estresado, tienes mucha ansiedad y los músculos están tensos, incluso los músculos del intestino que no puedes controlar”, dice Ratnakaran.

“Muchas personas con síndrome del intestino irritable [SII] tienen problemas con el estrés”, señala, y explica que normalmente los músculos del tracto GI hacen avanzar los alimentos automáticamente. “El estrés no causa el SII”, dice, “pero puede empeorar los síntomas en las personas que tienen SII”.

Indirectamente, el estrés puede causar náuseas o malestar abdominal y alimentar el ciclo de inflamación, que es cuando los síntomas desencadenados por el estrés provocan más ansiedad, la cual desencadena más síntomas, y así sucesivamente.

Qué hacer: Las investigaciones sugieren que la meditación regular, la terapia cognitivo-conductual o el ejercicio pueden ayudar a proteger contra la disfunción digestiva, mientras que los alimentos suaves, como el pan tostado, pueden aliviar los síntomas. También puedes probar té caliente de manzanilla o jengibre. Los ejercicios de relajación, como la respiración profunda, pueden ayudarte a sentirte mejor en el momento.

6. Vejiga hiperactiva 

¿Alguna vez sientes una necesidad repentina y difícil de controlar de orinar? ¿O te despiertas frecuentemente por la noche para orinar? El riesgo de vejiga hiperactiva (VHA) aumenta con la edad tanto en hombres como en mujeres.

El estrés puede empeorar los síntomas de la VHA, dice la Dra. Marisa Clifton, profesora asociada de urología de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins y directora médica del Centro Médico Johns Hopkins Bayview en Baltimore. 

Aunque no se entiende el vínculo exacto, una teoría sugiere que, cuando se liberan hormonas como la adrenalina y el cortisol, hacen que los músculos del suelo pélvico se tensen. Dado que el suelo pélvico sostiene la vejiga, los músculos tensos pueden impedir que la vejiga se vacíe por completo, causando irritación y sensibilidad que le indican al cerebro que la vejiga está llena incluso cuando no lo está. Esto desencadena una fuerte necesidad de orinar.

Ten en cuenta que una vejiga hiperactiva puede deberse a causas distintas del estrés, incluidas infecciones urinarias, medicamentos, próstata agrandada, trastornos del suelo pélvico, diabetes y otras condiciones de la vejiga. Así que asegúrate de consultar a tu médico sobre tus síntomas. (Consulta también 5 maneras rápidas de desarrollar los músculos de la pelvis).

Qué hacer: Además de seguir consejos conocidos, como reducir la ingesta de líquidos y evitar la cafeína y el alcohol, Clifton dice que la estimulación del nervio tibial es una excelente terapia similar a la acupuntura para la vejiga hiperactiva. También anima a las personas a considerar soluciones para los problemas urinarios, como la fisioterapia del suelo pélvico, para fortalecer los músculos que ayudan a detener las pérdidas de orina o favorecen la recuperación de una prostatectomía. Encuentra un terapeuta en aptapelvichealth.org/ptlocator. Para obtener más consejos de expertos, lee ¿Tienes que ir al baño? 9 estrategias para no orinar tanto.

7. Dolor de rodilla y cadera

El estrés provoca la liberación de hormonas y marcadores inflamatorios, lo que aumenta la inflamación en las articulaciones y puede causar dolor e hinchazón en las articulaciones, dice el Dr. Mouhanad El Othmani, profesor adjunto de cirugía ortopédica de la Universidad Brown y cirujano ortopédico del Instituto de Ortopedia de Brown University Health en Rhode Island. “Por otro lado, el estrés afecta los hábitos diarios”, dice. “No vamos a dormir tan bien, lo que significa que el cuerpo no se recuperará ni se sanará por sí solo. No vamos a hacer ejercicio tan bien y tenderemos a movernos menos. Cuando nos movemos menos y hacemos menos ejercicio, las articulaciones se volverán más rígidas”.

Qué hacer: Si tienes problemas articulares subyacentes o una lesión, obtén un diagnóstico de un especialista. Varios problemas, como lesiones de tendones o ligamentos, por ejemplo, pueden presentarse de la misma manera como dolor en la misma zona, pero los tratamientos son muy distintos. Es importante saber a qué te enfrentas, dice. El ejercicio, ya sea guiado por un fisioterapeuta o como parte de un programa de ejercicios en casa, es importante tanto para la recuperación como para reducir el estrés.

Si tienes dolor, descansa, aplícate hielo y no te esfuerces, dice. “Trata de elevar la articulación o la extremidad”, dice. Si estos enfoques no funcionan, considera medicamentos antiinflamatorios como ibuprofeno (Advil).

Como cirujano, El Othmani ve todos los días a personas al borde de una cirugía de rodilla. Recomienda que “intervengan y traten de hacer algo antes de llegar a ese punto”, dice. “Cada decisión en cuanto a la alimentación y el ejercicio puede marcar una gran diferencia en cómo envejeces”.

Libera tu cuerpo del estrés (enlaces en inglés) 

Si estás experimentando los síntomas descritos aquí, tal vez quieras sacar tu tapete de yoga, descargar un pódcast de meditación guiada o inscribirte en un programa basado en evidencia, como Reducción del Estrés Basada en la Atención Plena o el Programa de Entrenamiento para el Manejo del Estrés y la Resiliencia (SMART). Siempre se están formando nuevas conexiones neuronales, dice Mehta, quien también es director médico y de educación del Centro Osher de Medicina Integrativa de la Facultad de Medicina de Harvard y del Hospital Brigham and Women’s. “Nunca es demasiado tarde para comenzar a trabajar en la reducción del estrés”. Consulta 7 formas sencillas de combatir el estrés que puedes probar hoy.

Los puntos principales fueron creados con la asistencia de IA generativa. Un editor de AARP revisó y refinó el contenido para garantizar su exactitud y claridad.

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