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4 razones por las que no deberías evitar una evaluación cognitiva

Te haces pruebas de la presión arterial y del colesterol; ¿por qué no revisarte también la función cerebral?

Un hombre consulta a su doctor

Getty Images

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Piensa en tu última consulta anual de bienestar. Probablemente tu médico revisó la condición del corazón; ¿pero qué tal el cerebro?

Las pruebas rápidas que detectan problemas de la memoria y del pensamiento deberían formar parte de esta cita anual, la cual tiene cobertura de Medicare, pero la investigación muestra que no todos reciben una evaluación. Un estudio del 2020 publicado en la revista Health Affairs (en inglés) reveló que tan solo alrededor de una cuarta parte de los beneficiarios de Medicare entrevistados recibieron la llamada evaluación cognitiva en su consulta anual de bienestar. Y un informe (en inglés) por separado de la Alzheimer’s Association encontró que menos de la mitad de los médicos de atención primaria (47%) afirman que su protocolo estándar incluye evaluar a los pacientes mayores de 65 para detectar deterioro cognitivo.

Dicho eso, 6 de cada 10 adultos dicen que se los podría convencer de hacerse una evaluación de cognición si su médico lo recomendara, según AARP Research (en inglés). Y más de la mitad de los adultos encuestados por AARP (54%) están a favor de hacerse al menos una evaluación como base de partida para la demencia.


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“Incluso si no te preocupa tener demencia ahora, programa tu consulta anual de bienestar de Medicare y pide tu evaluación cognitiva”, dice Sarah Lenz Lock, vicepresidenta sénior para Política y Salud Cerebral de AARP y directora ejecutiva del Consejo Mundial para la Salud Cerebral. “Eso te dará un punto de referencia para que puedas identificar cambios con el tiempo y puedas hablar sobre formas de reducir riesgos a tu salud cerebral en el futuro”.

Las siguientes son cuatro razones por las que deberías preguntar sobre una evaluación en tu próxima consulta médica.

1. Las pruebas sencillas son rápidas

Evaluar la cognición de un paciente —la forma en que uno piensa, aprende, comprende, recuerda, razona y toma decisiones— puede sonar complicado, pero las evaluaciones que se hacen en el consultorio médico no requieren de equipo de alta tecnología y se realizan en tan solo unos cuantos minutos.

No existe una prueba estándar que se administra, dice la Dra. Sarah Kremen, profesora adjunta de Neurología y directora del Programa Neuroconductual en el Centro Médico Cedars Sinai en Los Ángeles. Más bien, tu médico tal vez elija una (o unas cuantas) de entre varias que se usan comúnmente para examinar varias funciones del cerebro.

Un proveedor de atención médica quizás recite tres palabras y después le pida al paciente que las repita para evaluar la atención y el aprendizaje a corto plazo. Unos cuantos minutos después, al paciente se le podría pedir que diga esas palabras otra vez.

¿Necesitas algunos consejos sobre cómo hablar con tu médico acerca de la salud cerebral? AARP cuenta con una guía descargable que te ayudará a prepararte para la conversación.​

Otra prueba común durante una evaluación de rutina es pedirle al paciente que dibuje la cara de un reloj e incluso que dibuje las manecillas en una hora específica. Esta tarea requiere de varias habilidades, desde el pensamiento abstracto hasta la construcción visual, explica Kremen, pero sobre todo muestra qué tan bien puede una persona organizar y ejecutar un plan.

Un problema matemático sencillo o una pregunta sobre acontecimientos actuales puede incorporarse en la evaluación. También es posible que la evaluación sea incluso más informal: quizás el proveedor de atención médica simplemente observe al paciente o hable con su cónyuge o su cuidador sobre los cambios en las habilidades cotidianas.

Las evaluaciones no proporcionan un diagnóstico definitivo, pero podrían indicar que es necesario realizar una evaluación más detallada. “En el caso de que a tu proveedor le preocupe algo, Medicare cubre una consulta por separado para evaluar a fondo tu función cognitiva y elaborar un plan de atención”, dice Lock. 

2. Es posible que los síntomas tengan tratamiento  

Si una evaluación inicial revela señales de alerta, lo más probable es que tu médico de atención primaria programe una cita de seguimiento para realizar más evaluaciones, también con cobertura de Medicare, o te recomiende a un especialista para comprender mejor qué está causando los problemas de pensamiento y memoria. Podría ser demencia o podría ser algo totalmente distinto.

La depresión, las alteraciones del sueño, la deficiencia de vitaminas —incluso una infección— pueden causar síntomas que parecen ser deterioro cognitivo o demencia temprana, como problemas para concentrarte, recordar y aprender cosas nuevas. Sin embargo, a diferencia de la demencia, algunas de estas causas son “eminentemente reversibles” una vez que se identifican y se tratan, dice el Dr. Ardeshir Hashmi, geriatra y jefe de sección del Centro para Medicina Geriátrica de Cleveland Clinic. “O sea que la memoria en realidad puede mejorar”.

Los medicamentos son otro aspecto que contribuye en gran medida a las complicaciones cognitivas. Los responsables más comunes son los analgésicos opioides, las benzodiacepinas (tranquilizantes) y los medicamentos de venta libre que contienen antihistamínicos. La American Geriatrics Society mantiene una lista actualizada de los medicamentos que los adultos mayores deben evitar (en inglés) por esta y otras razones.

3. Un diagnóstico temprano abre más puertas

Algunas personas evitan las evaluaciones por temor al diagnóstico. Pero si tienes demencia —y casi una de cada siete personas mayores de 70 años en EE.UU. (13.9%) la tiene— diagnosticarla temprano es lo mejor.

Uno de los motivos es que algunos medicamentos podrían ayudar a mejorar temporalmente tus síntomas de demencia, y “querrás tener esos medicamentos a la mano con tiempo”, dice Hashmi, para mejorar tus probabilidades de obtener sus beneficios.

Además, investigaciones continuas muestran que los medicamentos que se están sometiendo a prueba para, con suerte, detener o desacelerar la progresión de la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia, no son útiles en las etapas moderadas ni en las más avanzadas. “La probabilidad de que estas opciones funcionen será al principio”, dice Kremen. “Así que realmente les convendría a todos —posibles pacientes y médicos de atención primaria— hacer esto cuanto antes”.

Un diagnóstico confirmado también significa acceso a beneficios médicos, más oportunidades de participar en ensayos clínicos y una probabilidad de planear con tiempo con familiares y amigos. “La detección temprana es algo muy positivo. Cuando no hablamos sobre el tema y lo ignoramos totalmente por nuestros propios temores, cuando nos rendimos ante esos temores, es entonces cuando la situación se vuelve realmente dañina”, dice Hashmi.


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4. Puedes aprender cómo reducir los riesgos

“Estamos acostumbrados a una solución milagrosa, un medicamento que podremos tomar y que revertirá las cosas”, dice Hashmi. “Y esto es un poco diferente. Aquí, el énfasis realmente necesita ser en la prevención, porque no existe una cura”. 

Algunos de estos cambios en estilo de vida incluyen:

  • Controlar la presión arterial elevada
  • Controlar el azúcar en la sangre
  • Mantener un peso saludable
  • Llevar una dieta saludable
  • Mantenerse física y mentalmente activo
  • Mantenerse conectado con familiares y amigos
  • Tratar los problemas de audición
  • Dormir bien
  • Prevenir las lesiones en la cabeza
  • Beber menos alcohol
  • Mantenerse alejado del tabaco

“AARP Research nos mostró que los proveedores de atención médica ya comprenden que un estilo de vida sano puede beneficiar la salud cerebral de los adultos mayores, pero subestiman la disposición de los pacientes para cambiar sus comportamientos. A los proveedores de atención médica les dará gusto saber que sus consejos pueden marcar una gran diferencia”, dice Lock. “Nuestra investigación también revela que es probable que los adultos realicen comportamientos sanos para el cerebro si saben que podrían ayudar a mantener su funcionamiento mental. Es por eso que la evaluación siempre es una situación en la que todos ganan, porque no importa qué resultados se obtengan, la gente obtiene la oportunidad de mejorar su salud y bienestar. 

10 señales y síntomas tempranos de la enfermedad de Alzheimer

Si observas alguno de los siguientes síntomas, programa una cita con tu médico.

  1. Pérdida de memoria que altera la vida diaria
  2. Desafíos para planear o resolver problemas
  3. Dificultad para realizar tareas habituales
  4. Confusión con la hora o el lugar
  5. Problemas para comprender imágenes visuales y relaciones espaciales
  6. Nuevos problemas con palabras al hablar o escribir
  7. Extraviar cosas y perder la capacidad de recrear tus pasos
  8. Disminución o falta de criterio
  9. Aislamiento del trabajo o de actividades sociales
  10. Cambios en el estado de ánimo y la personalidad

Fuente: Alzheimer’s Association

Rachel Nania escribe sobre el cuidado de la salud y sobre políticas de salud para AARP. Anteriormente, fue reportera y editora de WTOP Radio en Washington D.C. Recibió el premio Gracie y un premio regional Edward R. Murrow. Asimismo, fue becaria para asuntos de demencia de la National Press Foundation.