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6 trastornos que pueden parecer demencia, pero no lo son

Algunos síntomas parecidos a los de la enfermedad de Alzheimer pueden deberse a otras razones.

Mujer moviendo un frasco de pastillas del botiquín

JGI/Tom Grill

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Cuando los adultos mayores tienen problemas de memoria, falta de concentración, confusión o un ser querido con esos síntomas, es natural que se preocupen por la posibilidad de tener demencia o la enfermedad de Alzheimer.

Sin embargo, existen otros trastornos tratables que pueden producir síntomas similares y que los médicos pueden pasar por alto con facilidad, señala el Dr. Ardeshir Hashmi, geriatra y jefe de sección del Centro de Medicina Geriátrica de Cleveland Clinic. 

“A veces se hace solo un examen muy superficial y luego [el médico dice]: ‘Aquí tienes una pastilla para la enfermedad de Alzheimer’”, explica Hashmi. (Si bien no existe ningún fármaco que haya demostrado detener o retrasar la progresión de la demencia, el Gobierno federal ha aprobado varios medicamentos que pueden ayudar a controlar los síntomas de la enfermedad de Alzheimer). “Antes de llegar a esa conclusión, habría que descartar todos los demás problemas que pueden confundirse con la demencia y que se pueden revertir sin dificultad”.  


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Estos son algunos trastornos comunes que pueden confundirse con la demencia.

1. Interacciones entre medicamentos o efectos secundarios

Hashmi explica que cuando alguien manifiesta tener problemas de memoria, lo primero que le pregunta es siempre: “¿Comenzó a tomar un nuevo medicamento recientemente?”.

Los adultos mayores tienen más probabilidades que los jóvenes de presentar un deterioro cognitivo como efecto secundario de un medicamento, y la toxicidad de los fármacos es la causa de hasta el 12% de los casos de sospecha de demencia, según demuestran las investigaciones.

Existen muchos tipos de medicamentos recetados y de venta libre que pueden afectar la cognición, pero los más comunes son los indicados para el sueño, la incontinencia urinaria, el dolor, la ansiedad y las alergias. Tomar demasiados medicamentos (lo que se denomina polifarmacia) también puede afectar la capacidad de pensar con claridad y recordar, afirma Hashmi. Según una investigación que llevó a cabo Lown Institute, casi la mitad de los adultos mayores (42%) toman cinco o más medicamentos recetados.

La confusión puede surgir incluso a raíz de un medicamento recetado que se ha tomado durante muchos años. Hashmi explica que esto se debe a que, con la edad, los riñones y el hígado se vuelven menos eficaces a la hora de eliminar los fármacos del organismo, por lo que los medicamentos se pueden acumular con el tiempo y causar problemas.

2. Infecciones respiratorias (incluso COVID-19)

Según Hashmi, toda infección que no se trate puede causar delirio, que consiste en un cambio repentino en el estado de alerta, la atención, la memoria y la orientación, y que puede parecerse a la demencia. Cuando se produce una infección, los glóbulos blancos se dirigen al foco infeccioso y provocan un cambio químico en el cerebro que hace que algunos adultos mayores se sientan somnolientos, desconcentrados o confundidos.

Hashmi explica que en las personas de 65 años o más, es más difícil diagnosticar las infecciones respiratorias debido a que es más probable que no tengan los síntomas clásicos, como fiebre o tos. Por ejemplo, en un estudio (en inglés) publicado en JAMA Network Open, el 37% de los pacientes mayores infectados por COVID-19 que acudieron a la sala de emergencias con delirio no presentaban los síntomas típicos de esta enfermedad, como fiebre o dificultad para respirar.

El delirio suele manifestarse de forma repentina, mientras que la demencia clásica suele progresar lentamente, con leves alteraciones de la memoria que empeoran gradualmente con el paso de los años, señala Hashmi. “La demencia casi nunca aparece de forma repentina, a menos que sea consecuencia de un derrame cerebral. Si se observa un cambio abrupto [en el estado mental], siempre hay que considerar el delirio como primera causa. Es perfectamente tratable si se conoce el factor desencadenante o la causa subyacente, que suele ser una infección”.

Algunos pacientes también manifestaron tener dificultad para concentrarse, problemas de memoria y déficit de atención después de recuperarse de una infección por COVID-19. En la mayoría de los casos, estos síntomas desaparecen a los pocos meses.

3. Infecciones de las vías urinarias

En los adultos mayores, la infección de las vías urinarias es otra de las causas más comunes de delirio y de síntomas similares a los de la demencia. En las encuestas, alrededor del 10% de las mujeres mayores de 65 años y hasta el 30% de las mujeres mayores de 85 años afirmaron haber tenido una infección urinaria en el último año. Los hombres también son más propensos a contraer infecciones urinarias con el paso de los años.

Al igual que las infecciones respiratorias, las infecciones de las vías urinarias se manifiestan de forma diferente en las personas mayores de 65 años que en los pacientes más jóvenes, señala el Dr. James M. Ellison, psiquiatra geriátrico y director del Departamento de Atención de la Memoria y Geriatría subvencionado por Swank Foundation en ChristianaCare, un sistema de atención médica de Delaware y Maryland.

En los adultos mayores, “algunas de las señales de alerta que nos ayudan a efectuar un diagnóstico acertado están alteradas o ausentes”, explica Ellison. “En este sentido, por ejemplo, un adulto mayor que padece una infección de las vías urinarias puede presentar un cambio de estado mental sin tener fiebre ni ardor al orinar”.

Afortunadamente, la mayoría de las infecciones de las vías urinarias y los problemas cognitivos derivados se pueden diagnosticar con un simple análisis de orina y tratarse con un antibiótico, añade Ellison.

4. Problemas o alteraciones del sueño

Descansar bien por la noche es esencial para proteger el cerebro con el paso de los años, advierte Ellison. El sueño le da al cerebro el tiempo necesario para aprender, conservar recuerdos y eliminar sustancias tóxicas. Cuando se altera del ciclo de sueño y vigilia o se padece insomnio, se pueden presentar síntomas similares a los de la demencia, como problemas de concentración, confusión, fatiga mental e irritabilidad.

Los estudios han demostrado que el insomnio afecta a entre el 30 y el 48% de los adultos mayores. Los expertos recomiendan que cuando es difícil conciliar el sueño, es conveniente limitar o eliminar las siestas durante el día, reducir el consumo de alcohol y cafeína por la noche, y mantener un horario de sueño constante y otros buenos hábitos de higiene del sueño. Si estas medidas no surten efecto, la terapia cognitivo-conductual puede dar buenos resultados. Ellison recomienda no tomar medicamentos para dormir, a menos que sea durante muy poco tiempo y bajo la supervisión de un médico.

Algunos adultos mayores también tienen apnea del sueño, un problema respiratorio relacionado con el sueño que puede privar al cerebro del oxígeno que necesita mientras duerme y posiblemente causar daños persistentes. Muchos pacientes no se dan cuenta de que tienen este problema, señala Ellison. Si tienes síntomas de apnea, como por ejemplo si roncas con fuerza, te despiertas con jadeos o asfixia, tienes la presión arterial alta sin controlar, te duele la cabeza por la mañana o tienes la boca seca al despertarte, díselo al médico.

Si te diagnostican apnea del sueño, usar un equipo de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) mientras duermes ha demostrado ser un tratamiento eficaz, dice Ellison.


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5. Deshidratación

La deshidratación también puede asemejarse a la demencia, y es frecuente en los pacientes mayores, señala Hashmi. Con la edad, disminuye la capacidad del organismo para retener agua en los vasos sanguíneos y se debilita el mecanismo de la sed, de modo que es fácil deshidratarse sin darse cuenta. Si tomas diuréticos o laxantes, pueden aumentar aún más la pérdida de agua.

Si un ser querido parece estar aturdido o confundido, averigua si su orina es de color amarillo oscuro o marrón, lo cual puede indicar una deficiencia de líquidos. Otro signo de deshidratación grave es una capa blanca sobre la lengua, explica Hashmi. Los problemas cognitivos causados por la deshidratación grave con frecuencia se pueden revertir con la administración de líquidos por vía intravenosa. “Es sorprendente el efecto que puede tener un litro de líquido intravenoso”, añade Hashmi. 

Para evitar la deshidratación, los adultos mayores deben intentar beber todos los días al menos 48 onzas de líquidos sin cafeína (seis vasos de 8 onzas).

6. Hidrocefalia de presión normal

La hidrocefalia de presión normal es un trastorno que puede tratarse y en el cual se acumula líquido cefalorraquídeo en el cerebro, lo que altera y daña el tejido cerebral contiguo y ocasiona problemas cognitivos.

Un neurólogo puede diagnosticar la hidrocefalia de presión normal por medio de imágenes cerebrales y análisis de líquido cefalorraquídeo. El tratamiento suele consistir en la extracción de líquido cefalorraquídeo mediante la inserción de un tubo (llamado derivación) en el cerebro.

“Observamos un par de casos cada año”, señala Ellison. “Cuando lo diagnosticamos, siempre nos alegramos porque es un trastorno que se puede tratar.  He visto pacientes que mejoran notablemente”. 

Otros trastornos con síntomas similares a la demencia

Además de los mencionados anteriormente, existen muchos otros trastornos que pueden causar síntomas similares a los de la demencia o la enfermedad de Alzheimer, como problemas del corazón, los pulmones, el hígado o los riñones, problemas de tiroides, deficiencia de sodio o de vitamina B12, algunos tipos de cáncer, dolor, estreñimiento, consumo excesivo de alcohol y depresión.

Según Ellison y Hashmi, es posible tratar muchos de estos trastornos y revertir los síntomas cognitivos siempre que se diagnostiquen correctamente. Con un análisis de sangre metabólico de rutina, un análisis de orina y neuroimágenes se pueden detectar muchos de esos problemas.

Si los resultados de los estudios son normales, los expertos sugieren pedir una derivación a un geriatra especializado en adultos mayores, quien realizará una evaluación exhaustiva antes de aceptar un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer o demencia.

“Es muy importante que los médicos y los pacientes reconozcan que la demencia no es una consecuencia normal del envejecimiento”, explica Ellison. Según la Alzheimer's Association, alrededor del 11% de los adultos de 65 años o más padecen la enfermedad de Alzheimer, el tipo más común de demencia. “Todos merecen recibir un examen adecuado para poder diagnosticar los trastornos que se pueden tratar y revertir”, agrega Ellison.

Michelle Crouch es una escritora colaboradora que ha cubierto temas de salud y finanzas personales para algunas de las principales publicaciones para consumidores del país. Su trabajo se publicó en Reader's Digest, Real Simple, Prevention, The Washington Post y The New York Times.