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Guía inteligente de AARP para mantener la agilidad mental

Consejos para mantener el cerebro sano y activo con el paso de los años.


Contorno de cerebro rosa con cajones de archivador
COLLAGE DE FOTOS: MOA STAFF; (FUENTE: CASPAR BENSON/GETTY IMAGES; FLAVIO COELHO/GETTY IMAGES; NOUN PROYECT)

Al igual que el resto de tu cuerpo, el cerebro cambia con la edad, y la pérdida de memoria puede convertirse en un problema. Aunque no existe una solución garantizada para la pérdida de memoria, puedes modificar tu riesgo al adoptar ciertos cambios en tu estilo de vida que te ayudarán a mantener tu cerebro lo más sano posible. Hemos reunido 22 consejos de diversos profesionales médicos que pueden ayudarte a mejorar la memoria y a mantener el bienestar general de tu cerebro.

Nota: Este artículo solo tiene fines informativos y no pretende sustituir el asesoramiento médico. Consulta a tu médico para determinar qué es lo mejor para tu situación.

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DÓNDE COMENZAR

1. Revisa los efectos secundarios de tus medicamentos

Si últimamente te sientes un poco confundido, puede que haya llegado el momento de analizar los efectos secundarios de tus medicamentos. Las benzodiacepinas, que tratan la ansiedad y las convulsiones; los antidepresivos tricíclicos (clase antigua); los analgésicos narcóticos (opiáceos); los somníferos; los fármacos para la incontinencia; e incluso algunos antihistamínicos pueden causar niebla cerebral. Asegúrate de hablar con tu profesional de salud antes de suspender o reducir la dosis de cualquier medicamento recetado, y sé siempre sincero con tu equipo de salud sobre todos los medicamentos y suplementos que estés tomando.

2. Revisa las dosis de tus medicamentos

“Los cambios en el organismo [debido al envejecimiento normal] afectan la forma en que se metabolizan y eliminan los medicamentos, y algunos de ellos, si no se dosifican adecuadamente, pueden ser potencialmente perjudiciales, afectar la memoria y provocar niebla cerebral”, afirma la doctora Martine Sanon, profesora asociada de Geriatría y Medicina Paliativa en la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai en Nueva York. Si estás experimentando confusión cerebral nueva o repentina, haz una cita con tu médico de atención primaria para revisar todos los medicamentos y suplementos que tomas. Dile a tu médico si estos medicamentos son necesarios y pregúntale sobre las posibles interacciones farmacológicas. Puedes revisar toda tu lista de medicamentos con un farmacéutico u otro profesional de salud calificado en persona, por teléfono o por videoconferencia. La Parte D de Medicare cubre este servicio. Se llama Revisión Integral de Medicamentos (CMR, Comprehensive Medication Review).

Persona caminando hacia el laberinto
FOTO COLLAGE: MOA STAFF; (FUENTE: KLAUS VEDFELT/GETTY IMAGES)

3. Hazte la evaluación cognitiva de Staying Sharp

AARP Staying Sharp (en inglés) es un programa en línea que te muestra cómo crear hábitos que favorezcan tu salud cerebral. Los socios de AARP o las personas registradas en aarp.org pueden realizar una evaluación cognitiva gratuita (en inglés) para conocer su rendimiento en determinados aspectos de la cognición, como el razonamiento, la memoria y la atención. Puedes tomar las evaluaciones cada 30 días.

4. Programa un examen de memoria

Un examen de memoria, cubierto anualmente por la Parte B de Medicare para las personas mayores de 65 años, debería formar parte de tu visita anual de bienestar. La revisión puede detectar enfermedades como la demencia, la depresión, la ansiedad o el delirio. En función de tus resultados, tu médico puede elaborar un plan.

5. Comprueba tus niveles hormonales

En las mujeres, los cambios en los niveles hormonales durante la perimenopausia (normalmente desde finales de los 30 hasta mediados de los 50) y la menopausia (en promedio, a los 51 años) pueden afectar la memoria. Aunque puede que no te sientas muy ágil cuando la producción hormonal disminuya por primera vez, una vez que el cuerpo se recalibre a los nuevos niveles hormonales, la confusión mental debería desaparecer. “En esas situaciones, sería bueno consultar a un ginecólogo para hablar del posible papel que podría desempeñar la terapia hormonal sustitutiva (THS)”, dice el médico Joel Salinas, profesor clínico adjunto de Neurología en la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York y director médico de Isaac Health, un servicio en línea de cuidado de la demencia.

6. Vigila tu presión arterial

La hipertensión no tratada (130/80 o más) en la mediana edad puede afectar el riesgo de demencia en etapas posteriores de la vida. La presión arterial normal es de 120/80 o menos, y mantenerla es de vital importancia para reducir el riesgo de desarrollar demencia. La hipertensión endurece las arterias, incluidas las del cerebro, lo que acaba impidiendo el flujo de sangre y oxígeno hacia el cerebro y la salida de desechos del mismo. “No somos tan buenos eliminando cosas porque nuestras arterias y venas no están haciendo su trabajo lo mejor posible” debido a la edad, dice el médico Gregg Day, neurólogo y especialista en Memoria de Mayo Clinic en Jacksonville, Florida.

7. Controla tu colesterol

Tener el colesterol alto (un total de 240 mg/dl o más) es un factor de riesgo para varios tipos diferentes de demencia. La mayoría de los adultos sanos deben someterse a un control del colesterol durante un reconocimiento médico rutinario cada cuatro a seis años, aunque algunas personas deben hacerlo con más frecuencia. Al igual que ocurre con la tensión arterial, es importante controlar los niveles de colesterol mediante cambios en la dieta y estilo de vida, medicamentos o ambos. Algunas personas pueden mantener el colesterol bajo control con una dieta saludable para el corazón, baja en grasas saturadas y rica en fibra. Mantener un peso saludable, hacer ejercicio la mayoría de los días, dejar de fumar y limitar el alcohol (uno al día para las mujeres y dos para los hombres), también ayuda. Si los cambios en el estilo de vida no son suficientes, el médico puede recetar medicamentos para reducir el colesterol.

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8. Mantente alerta ante la apnea del sueño

Si tu pareja te dice que roncas, respiras con dificultad o dejas de respirar mientras duermes, es posible que padezcas apnea del sueño, un trastorno potencialmente grave. Despertarte con la boca seca o dolor de cabeza y sentir somnolencia a lo largo del día son otros signos. La apnea del sueño es un factor de riesgo de demencia importante, pero tratable. Para recibir tratamiento y reducir el riesgo, tendrás que someterte a un estudio del sueño para obtener un diagnóstico, pero eso ya no significa que tienes que dormir en un laboratorio mientras estás conectado a unas máquinas. Los médicos pueden enviarte a casa con un monitor respiratorio, para que puedas completar el estudio desde la comodidad de tu propia cama. Medicare cubre estos estudios para las personas que podrían padecer apnea del sueño.

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9. Examina tu audición

Las investigaciones demuestran que la pérdida de audición aumenta el riesgo de demencia. La estimulación mental es clave para la salud cerebral, y si no puedes oír, pierdes la estimulación de las conversaciones, la música, las películas y todos los demás sonidos que te rodean. El uso de audífonos restablece esa estimulación vital y, en el caso de las personas con posible deterioro cognitivo, los audífonos pueden ayudar a reducir ese riesgo.