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Abuelos atrapados en el medio: cuidando a dos generaciones
Antes del Día de los Abuelos, muchos adultos mayores están equilibrando las necesidades de los familiares que envejecen y de los nietos, y buscando maneras de unir a ambas generaciones.
Puntos principales
- Se calcula que el 28% de los abuelos menores de 50 años cuidan simultáneamente de sus nietos y de un adulto mayor, lo que crea un papel de cuidado multigeneracional especialmente exigente.
- Con creatividad y planificación, los abuelos pueden explorar maneras de cuidar a sus seres queridos mayores mientras mantienen conectadas a las generaciones más jóvenes.
- Los servicios de cuidado para adultos mayores, los horarios de trabajo flexibles y las redes de apoyo pueden ayudar a los cuidadores a mantenerse involucrados sin tratar de hacerlo todo por su cuenta.
El creciente número de abuelos que brindan cuidados en varios frentes refleja un cambio más amplio en la forma en que las familias están asumiendo las necesidades de cuidado en el país. Una mayor expectativa de vida y tener hijos más tarde significan que más familias tienen tres o más generaciones que necesitan cuidado al mismo tiempo. Cada vez más, los abuelos quedan atrapados en el medio, cuidando a sus nietos y a la vez ayudando a padres que envejecen, una situación conocida como la “generación sándwich".
“A estas alturas, se parece más a un sándwich de varias capas”, dice Nicole Jorwic, directora de programas de Caring Across Generations (en inglés). Jorwic ha visto esta dinámica en su propia familia, donde su madre ha cuidado a un padre que envejece y a sus nietos.
AARP Research ha explorado cómo el cuidado puede extenderse a través de las generaciones. Según una encuesta en internet (en inglés) de aproximadamente 3,300 abuelos en Estados Unidos, el 7% cuidan simultáneamente a un adulto y brindan cuidado a sus nietos al menos una vez al mes, una cifra que aumenta al 28% entre los abuelos menores de 50 años. “Estamos viendo crecer silenciosamente una infraestructura multigeneracional en la que las personas no solo son abuelos, sino que también cuidan a un padre que envejece y a sus nietos, y están divididos entre esos dos mundos”, dice Indira Venkat, vicepresidenta sénior de AARP Research.
El informe también identificó diferencias raciales y étnicas en el cuidado multigeneracional. El 11% de los abuelos hispanos cuidan simultáneamente a un adulto y brindan cuidado a sus nietos, en comparación con el 9% de los abuelos negros y asiático-estadounidenses y de las islas del Pacífico, y el 5% de los abuelos blancos.
Para algunos abuelos, cuidar a sus nietos va mucho más allá de cuidar niños ocasionalmente. Pueden brindar cuidado infantil regular que permite a sus hijos adultos trabajar, mientras también ayudan a un padre que envejece con el transporte, las citas médicas, las tareas del hogar o el cuidado personal. “Que los abuelos cubran las carencias es la única opción para muchas familias”, dice Jorwic.
Esa responsabilidad puede tener un costo personal y financiero significativo. El cuidado puede llevar a los abuelos a reducir sus horas de trabajo o a jubilarse antes de lo planeado, lo que posiblemente afecte su seguridad financiera a largo plazo. Nueve de cada 10 abuelos brindan apoyo financiero a sus nietos, aportando un promedio de $2,654 al año, según la encuesta de AARP.
Cuidar a los jóvenes y a los mayores
Debbie DeMoss Compton sabe de primera mano lo que significa estar atrapada entre generaciones. Mientras cuidaba en su casa de Oklahoma City a su mamá, Dorothy, que tenía demencia, tenía siete nietos en ese momento, incluidos niños pequeños a quienes recogía regularmente de la escuela.
En lugar de permitir que el cuidado separara a las generaciones, Compton buscó formas de unirlas mientras protegía a su mamá de sentirse abrumada. Compton creó libros para colorear únicos con ilustraciones grandes y sencillas de animales que disfrutaban su mamá y los nietos.
“Mamá no quería colorear en un libro para colorear de niños pequeños. Así que, como no había nada más disponible, creé varios libros para colorear que sabía que la entretendrían a ella y a los nietos”, dice Compton, quien escribió una docena más de libros, incluida la serie superventas, The Caregiver’s Advocate (en inglés).
El objetivo no era simplemente mantener a todos ocupados. Compton quería que las generaciones compartieran una experiencia, una en la que pudieran ser creativos, reír y disfrutar de la compañía de los demás.
Cuando su mamá finalmente se mudó a un centro cercano de cuidado de la memoria, Compton siguió llevando a los nietos a visitarla. Los preparaba de antemano, explicándoles que debían estar tranquilos y en silencio, y a menudo los llevaba directamente a la habitación de su mamá. Los libros para colorear también los acompañaban, brindando a los niños y a su bisabuela una actividad conocida que podían compartir.
Mantenerse conectados entre generaciones
Julie Wilkerson, de 64 años, ha encontrado una manera de hacer que su papel "en el sándwich" funcione para tres generaciones de su familia. Su madre de 87 años, Gail, vive a aproximadamente una hora de distancia en una comunidad para adultos mayores de vida independiente, mientras que los dos nietos pequeños de Wilkerson, Hal, de 6 años, y Sam, de 4, viven cerca. Wilkerson trabaja a tiempo completo como directora de una agencia local de artes, pero su horario flexible le ha permitido reservar los lunes para cuidar de su madre y de sus nietos.
Todos los lunes, Wilkerson revisa cómo está su madre, administra sus medicamentos y se encarga de lo que ella llama “la lista” de asuntos pendientes. Después recoge a sus nietos, y a menudo los lleva al apartamento de su bisabuela. Este arreglo le permite a Wilkerson realizar tareas prácticas para su madre mientras pasa tiempo regularmente con sus nietos.
El apartamento de Gail se ha convertido en un lugar donde a los niños les gusta pasar el tiempo. Juegan con los juguetes que su bisabuela guarda para ellos. Wilkerson también lleva a su madre a las actividades de ellos, incluidos los juegos de T-ball de Hal, fiestas de cumpleaños y otros eventos familiares. “Yo puedo ver a mis nietos, ella puede ver a sus bisnietos, y no tienes que escoger entre una cosa u otra”, dice Wilkerson.
Wilkerson dice que la mudanza de su madre a una comunidad de vida independiente también ha aliviado parte de la preocupación que sentía cuando ella vivía sola. El centro ofrece supervisión adicional, incluso revisa a los residentes si no activan un detector de movimiento en el baño antes de cierta hora. Julie todavía le manda mensajes de texto a su madre a diario o habla con ella por teléfono, pero ya no siente que tiene que vigilarla constantemente.
Para Ranjani Iyengar, de 66 años, las exigencias de cuidar a una madre que envejece mientras es una abuela involucrada han requerido un tipo diferente de equilibrio. Iyengar vive en Chicago y es cuidadora de respaldo para sus tres nietos pequeños, mientras también cuida a su madre, quien tiene problemas renales crónicos e insuficiencia cardíaca congestiva.
Cuando nació el nieto mayor de Iyengar en Seattle durante la pandemia de COVID, ella hizo alrededor de 20 viajes para ayudar a cuidarlo. Al mismo tiempo, su madre vivía con ella y fue hospitalizada cinco veces entre enero y agosto del 2021. Iyengar recurría a su esposo, sus otros dos hijos y al primo de su mamá para recibir apoyo en muchas situaciones. “Literalmente hizo falta todo un pueblo para salir adelante durante esos años”, dice Iyengar.
Las responsabilidades de cuidado de Ranjani se complicaron más cuando su madre de 90 años regresó a India en el 2025 para pasar el resto de su vida en la casa que había compartido con su difunto esposo. Como Ranjani había sido la cuidadora principal de su madre durante años, ha viajado a India tres veces en seis meses para ayudar cuando la salud de su madre ha empeorado, interviniendo cuando su hermano, que divide su tiempo entre India y EE.UU., necesita respaldo.
Lecciones aprendidas de la generación sándwich
Cuidar a dos generaciones a la vez puede ser complicado, impredecible y agotador. Pero también puede traer recompensas inesperadas. Compton, Wilkerson e Iyengar han encontrado maneras de manejar las exigencias que compiten entre sí de padres que envejecen y nietos. Sus experiencias señalan varias lecciones para otros abuelos que están en medio.
1. Reúne a las generaciones. Compton y Wilkerson aprendieron que cuidar a sus madres y pasar tiempo con sus nietos no necesariamente tienen que ser obligaciones separadas. En vez de verlas como responsabilidades que compiten entre sí, encontraron maneras de unir a las generaciones y hacer que el tiempo fuera más significativo para todos. Wilkerson a menudo lleva a sus nietos a visitar a su bisabuela o lleva a su madre a las actividades de ellos. Para Compton, eso significó crear libros para colorear que su madre y sus nietos pudieran disfrutar juntos.
2. Usa los recursos que tienes disponibles. Los abuelos no tienen que cargar con cada responsabilidad por sí solos. Iyengar descubrió que el estado de Illinois ofrecía un programa de cuidado para adultos mayores que proporcionaba cuatro horas diarias de asistencia en el hogar para su madre, lo que le daba tiempo a Iyengar para trabajar y ayudaba a su madre a mantener cierta independencia. También contó con su esposo, sus hijos, familiares extendidos, amigos y vecinos cuando necesitaba ayuda adicional. “Apóyate en tu comunidad, pídeles ayuda a tus amigos, pídeles ayuda a tus vecinos”, dice Iyengar. “Creo que esa fue la clave para sobrevivir”.
3. Establece límites y no te sientas culpable por hacerlo. Ser un abuelo confiable no significa decir que sí cada vez que te piden ayuda. Iyengar es cuidadora de respaldo para sus nietos cuando están enfermos, cuando la escuela o la guardería están cerradas, o cuando sus padres necesitan ayuda por viajes de trabajo. Pero ha aprendido a reconocer sus límites. “He aprendido a mantener mis límites”, dice. “Cuando no puedo, digo que no”. Ella reconoce que decir que no puede ser difícil, especialmente cuando los nietos necesitan ayuda, pero priorizar cada petición por encima de tus propias necesidades puede acabar provocando agotamiento.
4. Acepta que las circunstancias cambiarán. El equilibrio entre las generaciones no es estático. Wilkerson sabe que las necesidades de su madre probablemente aumentarán, mientras que la necesidad que sus nietos tienen de ella eventualmente disminuirá a medida que crezcan. Ya está pensando en la jubilación para poder estar disponible si las necesidades de su madre aumentan. De manera similar, Compton aprendió a adaptarse a medida que avanzaba la demencia de su madre, cambiando la forma en que manejaba las reuniones familiares y las visitas para proteger el bienestar de su madre.
5. Ten en cuenta que a veces una generación tiene que ir primero. Ni siquiera los planes mejor preparados eliminarán las necesidades que compiten entre sí. Hubo ocasiones en que Compton tuvo que priorizar las necesidades de su madre por encima de las de sus nietos. “Ella era menos adaptable y menos capaz de ajustarse a las situaciones cambiantes, así que tenía que protegerla”, dice Compton. Durante las cenas festivas, se sentaba junto a su madre para ayudarla. “Sentaba a los niños en una habitación y los adultos se sentaban en otra, y eso funcionaba mejor para mamá. También le buscaba un espacio tranquilo para que pudiera estar con unos pocos familiares a la vez, así no se sentía tan abrumada”.
6. Cuida tus propias necesidades de salud. No se trata de ser egoísta. Cancelar citas con médicos y saltarse los exámenes preventivos no es bueno a largo plazo. Como señala Iyengar, priorizar a los demás a costa de tu propia salud funciona solo como una respuesta de emergencia a corto plazo; si lo conviertes en un hábito, el sistema inevitablemente se derrumba. “Cuando constantemente funcionas con el tanque vacío, tu paciencia se agota, el resentimiento silencioso comienza a reemplazar el cuidado genuino y corres el riesgo de agotarte hasta el punto de pasar de ser el cuidador a necesitar cuidados tú mismo”, dice Iyengar.
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