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Cómo una red de seguridad administrada por el Seguro Social impide que los beneficiarios progresen
AARP está apoyando un proyecto de ley para permitir que los adultos mayores y las personas con discapacidad que reciben la Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI) ahorren mucho más.
Puntos principales
- La Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI) se creó para ayudar a adultos mayores vulnerables y a personas con discapacidad, pero los beneficiarios enfrentan límites estrictos de bienes que no se han actualizado en más de 35 años.
- Los defensores de derechos dicen que esos límites dificultan que los beneficiarios logren ahorrar siquiera una pequeña reserva económica, obligando a muchas personas a vivir en una situación de constante vulnerabilidad financiera.
- AARP apoya una legislación bipartidista que aumentaría los límites de bienes y haría más fácil que los beneficiarios ahorren para emergencias y progresen hacia la autosuficiencia.
Peggy Mather vive en la cuerda floja financiera.
Trata de ahorrar un poco para gastos críticos, como los frenos nuevos que necesitó urgentemente esta primavera para su Jeep Renegade del 2016. “Estaban metal con metal”, dice.
Pero esta mujer de Ohio de 58 años también tiene que asegurarse de que su cuenta bancaria nunca pase de $2,000. Eso es porque recibe la Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI), un programa de beneficios mensuales supervisado por la Administración del Seguro Social (SSA) para personas con recursos financieros muy limitados que tienen 65 años o más, son ciegas o tienen una discapacidad.
Entre otros requisitos estrictos, la SSI tiene límites exigentes sobre los bienes, como las cuentas bancarias: $2,000 para un beneficiario individual, $3,000 para una pareja casada. La SSA monitorea los recursos financieros de los beneficiarios, y quienes superan el límite de bienes pueden perder el beneficio.
Mather tuvo una serie de trabajos de bajos salarios hasta que desarrolló problemas graves de espalda, incluyendo discos abultados y degenerativos, cuando tenía poco más de 40 años. Ahora recibe $1,014 al mes entre la SSI y el Seguro por Incapacidad del Seguro Social (SSDI), el otro beneficio por discapacidad administrado por el Seguro Social. Sin la SSI, “estaría sin hogar”, dice.
Para evitar perder los pagos, Mather configuró notificaciones automáticas diarias del saldo de su banco. “Eso ayuda a aliviar un poco mi estrés”, dice. Si ve que se está acercando demasiado al tope de $2,000, saca dinero de sus ahorros y lo gasta, aunque no tenga una necesidad inmediata. Eso hace difícil que pueda crear un verdadero colchón financiero.
Los estrictos límites de bienes de la SSI están recibiendo nueva atención por parte de defensores de la discapacidad y el envejecimiento, y también de legisladores en Washington (en inglés). Los umbrales de $2,000 y $3,000 no se han actualizado en más de 35 años, y algunos miembros del Congreso dicen que la ley actual desanima a los beneficiarios a ahorrar o trabajar.
Una amplia coalición, incluyendo AARP (en inglés), está apoyando una legislación bipartidista (en inglés) que elevaría el tope de bienes a $10,000 para individuos y $20,000 para parejas casadas, y ajustaría esos umbrales según la inflación. La SSI Savings Penalty Elimination Act (Ley para eliminar la penalización al ahorro en la SSI - en inglés) ha sido respaldada por más de 200 grupos de defensa, desde Paralyzed Veterans of America hasta la Cámara de Comercio de EE.UU.
Bill Sweeney, vicepresidente sénior de asuntos del Gobierno de AARP, dice que los límites actuales de activos de la SSI están desactualizados y son punitivos.
“Castigamos a las personas por hacer exactamente lo que les decimos que hagan, que es ahorrar, trabajar, tratar de salir adelante”, dice. “Tenemos que hacer que la gente pueda ahorrar algo de dinero para una emergencia [y] que pueda tratar de recuperarse económicamente. Ese debería ser el objetivo del programa”.
Sweeney dice que el proyecto de ley les atrae a legisladores de todo el espectro político porque “es a la vez una idea conservadora y una idea progresista: ayudar a las personas a trabajar y ayudarlas a ahorrar mientras se les protege de las situaciones financieras más graves”.
Un salvavidas para la atención médica
El Congreso estableció la SSI en 1972 para crear un beneficio uniforme de red de seguridad a nivel nacional para adultos mayores económicamente vulnerables y personas con discapacidad, reemplazando una mezcla desordenada de programas estatales. Hasta junio del 2026, atendía a más de 7.3 millones de personas en Estados Unidos, 2.5 millones de ellos de 65 años o más.
En el 2026, el pago federal máximo de la SSI es de $994 al mes, o $1,491 al mes para una pareja en la que ambos cónyuges son beneficiarios. Los beneficiarios pueden trabajar y recibir otros beneficios del Gobierno, pero hay límites estrictos sobre los ingresos, y excederlos puede reducir los pagos de la SSI o terminar la ayuda. El pago promedio de la SSI en junio del 2026 fue de $738 para todos los beneficiarios, pero considerablemente más bajo ($611 al mes) para quienes tienen 65 años o más.
Si los límites de activos de la SSI se hubieran actualizado cada año por inflación desde el inicio del programa, hoy el tope sería de $11,891 para un individuo y $17,836 para una pareja, según cálculos del Center on Budget and Policy Priorities, un centro de estudios con sede en Washington.
Mather llama a la SSI un “salvavidas”. De sus $1,014 al mes de la SSI y el SSDI, ella tiene que cubrir el pago del automóvil y su seguro, los comestibles, las facturas de servicios públicos y otros gastos básicos. “Con los horribles precios de hoy, eso no rinde mucho”, dice. Pero se las arregla, en gran parte porque la SSI también le sirve como conexión a su seguro médico: en Ohio y en la mayoría de los otros estados, los beneficiarios de la SSI automáticamente resultan aptos para Medicaid.
La SSI también puede conectar a personas de bajos ingresos con otra ayuda, como asistencia alimentaria o de vivienda asequible, dice Katie Savin, profesora adjunta en la división de trabajo social de la Universidad Estatal de California en Sacramento.
“Es algo así como una fila de dominós que dependen unos de otros, y la SSI es donde todo empieza”, dice Savin, quien ha estudiado la carga que enfrentan los beneficiarios (en inglés) para cumplir con los requisitos de aceptación del programa.
Eso hace que la posibilidad de ser dado de baja sea especialmente aterradora: si pierdes la SSI, también podrías perder cobertura de seguro de salud, apoyo de salud en el hogar y otros servicios que son vitales para las personas que viven con impedimentos físicos o mentales.
“He visto clientes que pasan por crisis de salud [porque pierden la SSI]. He visto clientes cuya vivienda está en riesgo”, dice Robyn Griffin, abogada sénior de asistencia legal en Asesoría Legal para Adultos Mayores, una afiliada benéfica de AARP que atiende a residentes adultos mayores de bajos ingresos en Washington, D.C.
“Impacta no solo su salud financiera, sino también su salud mental”, dice. “No tener esos ingresos es muy aterrador”.
Pobreza impuesta estructuralmente
Los beneficiarios a menudo se sienten atrapados “en esta situación tan precaria”, dice Savin: sus pagos de la SSI pueden mantenerlos a flote, apenas, pero no pueden avanzar hacia la autosuficiencia. Una de las participantes en el estudio de Savin dijo que no podía instalar una rampa en su casa porque ahorrar para eso la pondría por encima del límite de $2,000.
“Personas la cargaban para entrarla y sacarla de su casa… lo cual es un riesgo enorme de seguridad”, dice Savin.
Kerrie Popa, una residente de Míchigan de 26 años que tiene una discapacidad que afecta su habla, movilidad y otras actividades, quiere ahorrar para comprar una casa y conseguir un buen trabajo. Pero esas cosas se sienten casi imposibles, especialmente porque hace poco se casó.
Antes de la boda, su esposo, que tiene problemas crónicos de salud pero no recibe la SSI, no estaba sujeto a ningún límite de ahorros. Ahora la pareja enfrenta un límite combinado de activos de $3,000.
“Prácticamente todos nuestros ahorros tendrán que destinarse a pagar deudas que nos vemos obligados a acumular porque no podemos ahorrar”, dice Popa, cuyo pago mensual de la SSI es el máximo federal de $994.
“Perderlo sería catastrófico para mí”, pero seguir en él es “básicamente pobreza impuesta estructuralmente”, dice. “A duras penas puedo existir así como estoy”.
Popa se casó a pesar de lo que los defensores de la discapacidad llaman la “penalización por matrimonio” de la SSI: en vez de poder tener el doble de activos que un beneficiario soltero, una pareja puede tener solo un 50% más (y, si ambos cónyuges cualifican para la SSI, solo un 50% más en beneficios). Como también es defensora de los derechos, dice que no quiere ocultar la relación ni seguir las “reglas injustas” de la SSI.
“El dinero no vale más que el amor”, agrega, “y es muy cruel hacer que las personas con discapacidad tengan que escoger entre los dos”.
El comisionado de la SSA, Frank Bisignano, recientemente ha tomado medidas para ayudar a agilizar el proceso de reportes y verificación de la SSI, incluyendo la creación de un “equipo de mejora” encargado de hacer que a los beneficiarios se les haga más fácil cumplir con los requisitos del programa. (Aunque la SSI es administrada por la SSA, es un programa de asistencia pública basado en necesidad financiado por ingresos generales, no por los impuestos sobre la nómina dedicados que financian principalmente el Seguro Social).
“Por primera vez en la historia de la agencia, nombré a un ejecutivo principal y establecí la oficina de Mejora de la SSI para transformar el servicio que les damos a los beneficiarios del programa”, dijo Bisignano en una declaración que acompañó un informe de julio (en inglés) al Congreso sobre la SSI. “Hemos mejorado el programa para las personas que dependen de él y para los empleados de SSA que los apoyan”.
Una junta asesora del Seguro Social dijo que todavía hay espacio para mejorar, señalando que los beneficiarios no pueden ver sus registros de la SSI para verificar si son correctos, completos o si están al día.
“No hay ningún mecanismo para ayudar a los beneficiarios a hacer reportes completos y correctos, y las herramientas en internet siguen limitadas al envío mensual de salarios”, dijo la junta asesora (en inglés).
Los cambios pequeños pueden tener efectos grandes
Abogados de asistencia legal dicen que cambios pequeños en la vida de una persona pueden hacer que se termine la SSI. Un cheque de cumpleaños de un familiar. Un préstamo de un amigo para reparar la casa. Una herencia pequeña.
Los beneficiarios que reciben un poco de dinero inesperado muchas veces piensan: “Ahora sí puedo respirar. Puedo salir adelante”, dice Griffin. Pero en vez de eso, terminan en un enredo financiero y burocrático.
“Estamos viendo clientes que tienen demencia u otros problemas cognitivos, y también otros problemas de salud mental [como] esquizofrenia, que les impiden entender completamente las reglas”, dice Griffin.
Allison Jones, abogada de la Legal Aid Society of Middle Tennessee and the Cumberlands, dice que con frecuencia ve casos en los que beneficiarios de la SSI han perdido sus pagos mensuales porque una póliza de seguro de vida subió de valor, lo que hace que se pasen del límite de bienes.
“Ese valor en efectivo va subiendo poco a poco con el tiempo, y puede que la persona no lo esté siguiendo”, dice ella. ¿La solución? Cobrar la póliza y gastar el dinero o, posiblemente, convertirlo en un fondo funerario, que según las reglas de la SSI puede tener hasta $1,500 sin que cuente para el límite de bienes.
“Mientras tanto, quedan fuera de la SSI, y luego tienen que volver a [la SSA] dentro de 12 meses, pedir que les restablezcan los pagos y presentar prueba de que ya gastaron el recurso o lo convirtieron”, dice Jones. “Simplemente es mucho trabajo administrativo, tanto para el participante como para la agencia".
Los legisladores que patrocinan la Ley para eliminar la penalización al ahorro de la SSI dicen que aumentar los límites de bienes es una reforma de sentido común que ya se tardó demasiado.
“No deberíamos castigar a la gente que está trabajando duro, ahorrando su dinero y planeando para el futuro”, dijo la senadora Catherine Cortez Masto (demócrata por Nevada) en un comunicado cuando se presentó el proyecto de ley.
En una declaración a AARP, el senador Bill Cassidy (republicano por Luisiana), otro patrocinador de la medida, dijo que la “Ley para eliminar la penalización al ahorro de la SSI recompensa a las personas en Estados Unidos que ahorran de manera responsable. Esto debería ser parte de un paquete de reforma más amplio que garantice que los beneficios estén protegidos para todos al abordar la insolvencia del fondo fiduciario del Seguro Social".
Mather dice que un límite de bienes más alto sería transformador. “Haría una diferencia enorme porque podríamos ahorrar un poquito más de dinero”, dice ella, “y no tendríamos que preocuparnos de que nos quiten de golpe nuestro único ingreso".
Los puntos principales fueron creados con la asistencia de IA generativa. Un editor de AARP revisó y refinó el contenido para asegurar su precisión y claridad.
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