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10 mitos sobre el coronavirus que no deberías creer

Desde quién puede contraerlo hasta cómo eliminarlo: desmentimos los mitos más populares.

Signo de interrogación y célula viral sobre un fondo azul

GETTY IMAGES

In English |  El coronavirus se extendió por todo el mundo en cuestión de meses, y en su camino enfermó a millones y mató a cientos de miles. Y con la misma velocidad que se propagó el virus, también se propagaron falsedades sobre su contagio y su tratamiento. Aquí hay diez mitos sobre el coronavirus que no deberías creer.

Mito: el clima más cálido frenará la propagación del coronavirus.

El verano está a la vuelta de la esquina, y algunos esperan que el clima más cálido ponga fin al brote de coronavirus. Sin embargo, los expertos en salud pública advierten que puede no ser así.

“En este caso, la ciencia no es tan clara como debe ser” cuando se trata del efecto que el clima tiene sobre la velocidad de propagación del virus, según el Dr. Aaron Bernstein, director interino de C-CHANGE (Center for Climate, Health and the Global Environment) de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de Harvard University. “Tampoco creo que pueda suceder porque, si bien podemos inferir datos de otros coronavirus, no tenemos experiencia con este coronavirus”.

Si este coronavirus actúa como otros coronavirus (recuerda que hay varios tipos de coronavirus que pueden infectar a los seres humanos y causar enfermedades leves en las vías respiratorias superiores, como el resfriado común), es posible que las temperaturas más cálidas y el clima más húmedo lo retrasen, afirma Bernstein. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), este y otros tipos de virus, incluso el que causa la gripe, tienden a propagarse más durante los meses de clima frío. Sin embargo, “eso no significa que sea imposible enfermarse por estos virus durante otros meses”, señalan los CDC.

“Ciertas investigaciones sugieren que incluso a ritmos más lentos, [el nuevo coronavirus] se podrá seguir transmitiendo de forma exponencial” durante los meses cálidos del verano, explica Bernstein, y señala lugares con climas cálidos como Singapur, India y Luisiana para ejemplificar. Estas zonas han tenido grandes brotes de infecciones a pesar de sus altas temperaturas.

¿Algo más para tener en cuenta? El clima cálido aumenta el riesgo de hospitalización y de muerte, en particular entre los adultos mayores, cuyo organismo tiene más dificultad para adaptarse a los cambios de temperatura. Esto podría representar una mayor presión para los hospitales y los sistemas de atención médica de todo el país que ya están sobrecargados por el brote de coronavirus.

Bernstein sostiene que “Tenemos que ser cuidadosos” y no apresurarnos a abandonar las medidas preventivas como el distanciamiento social solo porque es verano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que también es necesario lavarse las manos con frecuencia para prevenir las infecciones por coronavirus, sin importar qué tan soleado o cálido esté afuera.


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Mito: los jóvenes no contraen infecciones por el coronavirus.

Si bien los adultos mayores y las personas que tienen trastornos crónicos de salud —como enfermedades cardíacas, renales y pulmonares, y diabetes— corren un mayor riesgo que las personas más jóvenes y saludables de enfermarse de gravedad de COVID-19 (la enfermedad causada por el coronavirus), no son los únicos que ocupan las camas de los hospitales en todo el mundo.  

Un análisis de mediados de marzo a cargo de los CDC determinó que más de la mitad de los casi 2,500 habitantes que habían sido hospitalizados con COVID-19 en ese momento eran menores de 55 años. Además, si bien el índice de hospitalizaciones por COVID-19 es mayor entre los adultos de 65 años o más, de todos modos es significativo entre los menores de 65 años.

Jordan Warchol, médica de emergencias y profesora adjunta del Departamento de Medicina de Emergencia del University of Nebraska Medical Center (UNMC), sostiene que ha visto a “varias personas” de entre 30 y 40 años enfermarse de gravedad de COVID-19.

“Si bien puede ocurrirles con mayor frecuencia a las personas mayores, eso no significa que los jóvenes sean inmunes al virus”, señala. Y lamentablemente, muchas personas se “enferman de gravedad cuando normalmente no lo esperaríamos debido a su edad”.

Mito: el distanciamiento social no es necesario si ya te has infectado.

Incluso si has recibido un resultado positivo por una infección previa por coronavirus, igual debes tomar las mismas precauciones que todos los demás, según los expertos. Eso se debe a que aún no sabemos con certeza si una infección previa proporciona inmunidad prolongada.  

“Todavía estamos esperando que salgan algunos de los estudios que realmente nos digan con certeza que una vez que has tenido el virus y creado anticuerpos, ya estás protegido”, dice el Dr. Roger Shapiro, profesor adjunto de inmunología y enfermedades infecciosas en la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de Harvard University. Sin embargo, “en general hay mucho optimismo de que sea así”.

En el caso del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) y el síndrome respiratorio del Oriente Medio (MERS) —otras dos enfermedades que causa el coronavirus—, en los sobrevivientes infectados se produce una respuesta inmunitaria que puede durar meses o años, señala Shapiro. “Por eso esperamos que con [el nuevo coronavirus] suceda lo mismo”.

Sin embargo, el primo hermano del virus, el que causa el resfriado común, “es un poco más complicado” porque las personas se resfrían “una y otra vez”, agrega Shapiro. “De allí proviene la duda”.

Hasta que la investigación nos ofrezca una idea más clara, los CDC sostienen que todos, incluso quienes han tenido una infección por coronavirus, deben “continuar tomando medidas para protegerse y proteger a los demás”. Esto incluye lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la cara en público con un paño y mantenerse al menos a 6 pies de distancia de los demás.

Mito: si no tienes fiebre, tos y dificultad para respirar, no tienes COVID-19.

Si bien la fiebre, tos y dificultad para respirar son los síntomas característicos de la COVID-19, no son los únicos signos de advertencia de una infección. Hace poco los CDC actualizaron su lista de síntomas que ahora incluye escalofríos, dolor muscular, dolor de garganta y una nueva pérdida del sentido del gusto o del olfato. “Se han reportado otros signos menos comunes que incluyen síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos o diarrea”, según los CDC.

Con la lista que se actualizó recientemente es más fácil identificar a los pacientes que de otro modo no habrían podido hacerse una prueba de detección de coronavirus, lo cual ayuda en la labor de contención, explica Warchol, de UNMC. También ayuda a la población en general a saber “a qué estar atentos” con respecto al autoaislamiento, mientras los expertos obtienen más información sobre el efecto del virus en el organismo.

Mito: tu mascota te puede contagiar la COVID-19.

Según los CDC, no hay datos que sugieran que los seres humanos se contagien de COVID-19 de sus mascotas ni de que los animales sean un factor importante en la propagación de la enfermedad, si es que lo son. Además, los CDC señalan que no hay datos que indiquen que el nuevo coronavirus esté circulando entre los animales silvestres del país, incluidos los murciélagos. El origen del coronavirus aún no se conoce, aunque algunos investigadores lo han vinculado a un mercado de animales vivos en China.

Sin embargo, parecería que los seres humanos pueden transmitir la enfermedad a los animales en algunas situaciones poco comunes, según los CDC y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Se ha detectado coronavirus en una pequeña cantidad de animales de todo el mundo, en su mayoría después de haber tenido contacto cercano con una persona con COVID-19. Este es el motivo por el que las autoridades de salud pública señalan que los dueños de animales se deben asegurar de que sus mascotas cumplan algunas de las mismas medidas preventivas que practican los seres humanos.

Por ejemplo, no permitas que tus mascotas interactúen con personas u otros animales fuera del hogar, y evita los parques para perros y otras áreas concurridas donde jueguen personas y animales. La FDA recomienda que cuando pasees a tu perro te mantengas al menos a 6 pies de distancia de otras personas y animales. Los CDC también recomiendan que si tienes COVID-19 te mantengas aislado de otras personas y animales, incluso de tu mascota. En cambio, pídele a un amigo o a un familiar que cuide a tu mascota hasta que te recuperes.

Las mascotas se pueden enfermar por otros tipos de coronavirus, como los caninos y felinos. Sin embargo, “estos otros coronavirus no pueden infectar a las personas y no están relacionados con el brote actual de COVID-19”, explican los CDC.


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Mito: el ibuprofeno agrava la COVID-19.

La fiebre y el dolor muscular son dos síntomas comunes de la COVID-19, y sin un tratamiento formalmente aprobado, los CDC recomiendan que quienes tengan casos leves de la enfermedad tomen medicamentos de venta libre para aliviar los síntomas que causan molestias. Sin embargo, en marzo hubo numerosas noticias que afirmaban que los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) como el ibuprofeno (Advil) podrían agravar la COVID-19, y plantearon dudas sobre la seguridad de este medicamento de amplio uso durante la pandemia del coronavirus.  

Sin embargo, desde entonces varios expertos han desmentido estas afirmaciones, incluida la FDA. La agencia sostuvo que no tenía conocimiento de ningún “dato científico” que demostrara que los AINE podrían agravar los síntomas de la COVID-19. En abril, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) compartieron la postura de la FDA. En sus pautas de tratamiento de la COVID-19, la agencia dijo que no hay diferencia entre el acetaminofén (Tylenol) y los medicamentos AINE para bajar la fiebre en los pacientes con y sin COVID-19, y que los enfermos de COVID-19 que estén tomando medicamentos AINE para ayudar a controlar otros trastornos “deben continuar el tratamiento que haya indicado su médico”.

Sin importar que tengas COVID-19 o no, siempre es una buena idea consultar con tu médico o tu farmacéutico antes de tomar medicamentos nuevos, en especial si tienes alguna enfermedad subyacente que pueda complicarse con ciertos fármacos.

Por ejemplo, el acetaminofén se puede indicar en el tratamiento de enfermedades renales o problemas con úlceras estomacales. “Por otro lado, si tienes hepatitis o trastornos hepáticos, tal vez el acetaminofén no sea la mejor opción”, le indicó a AARP el Dr. David Aronoff, director de la División de Enfermedades Infecciosas del Vanderbilt University Medical Center. “Por eso puede ser muy útil consultar con un farmacéutico, un médico o un enfermero”.

Mito: es peligroso salir al exterior durante la pandemia.

En general, los expertos recomiendan quedarse en casa lo más posible para limitar el riesgo de contraer una infección por coronavirus, pero eso no significa que no puedas ocuparte de tu jardín o salir a caminar por el vecindario para tomar aire fresco y hacer ejercicio. Solo debes asegurarte de seguir tomando precauciones: lleva un desinfectante para manos que tenga al menos el 60% de alcohol y mantente a una distancia de por lo menos 6 pies de los demás.  

Según los CDC, es importante no visitar parques concurridos ni asistir a reuniones grupales. Tampoco olvides usar una mascarilla de tela cuando salgas. De esta manera “proteges a tu comunidad” en el caso de que tengas el virus sin saberlo, agrega Shapiro, de Harvard.

Mito: si deseas mantenerte saludable, debes evitar ir al hospital a toda costa.

Si bien durante la pandemia se suspendieron las citas en persona en los consultorios de atención primaria, las salas de emergencia sin duda siguen abiertas. Sin embargo, los datos recientes indican que acuden menos personas, lo que puede tener consecuencias fatales.

“Si consideras que lo que te está sucediendo o lo que le sucede a un ser querido es una emergencia, no dejes de acudir a la sala de emergencias. Hemos tomado suficientes medidas para garantizar tu seguridad en cuanto a que no exista la transmisión del coronavirus entre los pacientes”.

– Jordan Warchol, médico de emergencias y profesor adjunto del Departamento de Medicina de Emergencia del University of Nebraska Medical Center.

Una encuesta del American College of Emergency Physicians (ACEP) descubrió que al 80% de los aproximadamente 2,200 adultos encuestados les preocupaba visitar la sala de emergencias porque tendrían un alto riesgo de contraer COVID-19. Casi un tercio admitieron haber retrasado o evitado decididamente la atención médica durante la pandemia por temor a contraer la enfermedad.

Una encuesta reciente de nueve hospitales muy concurridos ilustra la magnitud del efecto que los temores al virus han tenido en la atención médica. Por ejemplo, la frecuencia de un procedimiento de emergencia común para desobstruir las arterias en pacientes que sufren un ataque cardíaco ha disminuido en casi un 40% desde el inicio del brote de coronavirus en Estados Unidos.

“La COVID-19 sin duda no está evitando que las personas sufran ataques cardíacos, derrames cerebrales ni paros cardíacos”, señalaron en una declaración conjunta la American Heart Association (AHA) y otras siete organizaciones médicas nacionales. “Tememos que impida que las personas vayan al hospital, lo cual puede ser devastador”.

La mejor manera de sobrevivir un ataque cardíaco o un derrame cerebral sigue siendo llamar de inmediato al 911, según la AHA. Otros síntomas y trastornos que requieren atención de emergencia incluyen dificultad para respirar, asfixia, lesión en la cabeza o en la columna vertebral, ingestión de una sustancia tóxica, lesiones graves, hemorragia descontrolada y cualquier dolor repentino o intenso.

“Si consideras que lo que te está sucediendo o lo que le sucede a un ser querido es una emergencia, no dejes de acudir a la sala de emergencias”, recomienda Warchol, médico de emergencias de UNMC. “Hemos tomado suficientes medidas para garantizar tu seguridad [en cuanto a] que no exista la transmisión del coronavirus entre los pacientes”.

Mito: la ingestión de desinfectantes puede ayudar a tratar una infección por coronavirus.

Los desinfectantes ayudan a eliminar gérmenes de las superficies. Sin embargo, no tratan una infección dentro del cuerpo y, de hecho, pueden causar daños graves.

En abril, los CDC informaron que en comparación con el año pasado, este año las llamadas a los centros de envenenamiento del país habían aumentado alrededor de un 20%, y que “aumentaron repentinamente” a principios de marzo, casi al mismo tiempo que se empezó a propagar el virus en el país. La agencia destaca que quienes usen desinfectantes deben seguir las instrucciones de la etiqueta para reducir el riesgo de sufrir efectos adversos en la salud.

La OMS también advirtió que no se debe rociar ni introducir en el cuerpo lejía ni ningún otro desinfectante “en ninguna circunstancia. Estas sustancias pueden ser tóxicas si se ingieren y causar irritación y daños en la piel y en los ojos”, advierte la organización.

Actualmente no existe un tratamiento aprobado para la COVID-19. Se están llevando a cabo varios ensayos clínicos, y recientemente la FDA autorizó el tratamiento antiviral remdesivir para casos de emergencia de pacientes hospitalizados.

Mito: los mosquitos y las garrapatas transmiten el coronavirus.

Los CDC sostienen que en este momento no hay datos que sugieran que los mosquitos o las garrapatas puedan transmitir el coronavirus. Se considera que el medio principal de transmisión del virus son las gotitas respiratorias que pasan de una persona a otra.

Dicho esto, los mosquitos y las garrapatas pueden transmitir otras enfermedades, como el virus Zika y la enfermedad de Lyme. La ropa que cubre los brazos y las piernas, y los repelentes que han sido aprobados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) pueden ayudar a reducir el riesgo de contraer las enfermedades que transmiten los insectos.

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