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Síntomas inusuales de la COVID-19 que debes conocer

Desde la nariz hasta los dedos de los pies, los médicos siguen descubriendo signos poco comunes de infección por el coronavirus.

Una mujer se dobla para oler una flor en su jardín

BARUCH TAYLOR/ EYEEM/ GETTY IMAGES

In English | La fiebre, la tos y la dificultad para respirar no son los únicos signos de advertencia de una infección por coronavirus, aunque sean los más comunes. En los últimos meses un creciente número de médicos ha documentado un puñado de síntomas inesperados en pacientes con COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus.

Algunos informan de lesiones rojas o moradas en las manos y los pies de los pacientes; otros tratan a personas con diarrea y una grave disminución del apetito. También hay pacientes que han perdido el sentido del gusto y del olfato. Estos síntomas, por extraños que parezcan, refuerzan lo que los expertos de todo el mundo se han dado cuenta en las últimas semanas: el coronavirus (SARS-CoV-2) es capaz de causar más que una enfermedad respiratoria; puede atacar el cuerpo entero.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


“Cuando se trata de un nuevo virus, se tarda un tiempo en conocer toda la gama de síntomas”, explica la Dra. Lisa Winston, epidemióloga y profesora de Medicina Clínica de University of California, San Francisco. Al comienzo del brote en EE.UU., la atención se centró principalmente en el tratamiento de los pacientes más enfermos, muchos de los cuales tenían síntomas respiratorios clásicos y necesitaban asistencia para respirar. “Y luego, a medida que pasaba el tiempo y se vieron más casos, empezaron a reconocer algunas de las cosas que son un poco menos típicas”, explica Winston.

A continuación, algunos signos poco comunes de la COVID-19 que están fuera de los síntomas característicos.

“Dedos de los pies COVID-19”

Si le hubieras preguntado a la Dra. Esther Freeman, una dermatóloga, el año pasado qué tipo de enfermedad de la piel podría provocar una futura pandemia viral, nunca habría predicho los dedos de los pies de color rojo y morado que se hinchan, queman y pican. Pero eso es exactamente lo que ella y otros expertos están viendo en pacientes con infecciones de coronavirus, por lo que este inusual síntoma se apoda “dedos de los pies COVID-19”.  

“La buena noticia es que desaparecen”, expresa Freeman, directora de Global Health Dermatology del Massachusetts General Hospital y profesora adjunta de Dermatología en la Facultad de Medicina de Harvard, que también supervisa un registro internacional que cataloga las manifestaciones dermatológicas de la COVID-19. “No pareciera que esto fuera a causar un daño permanente”.

Otra ventaja: La mayoría de las personas con dedos del pie COVID-19 —que Freeman compara con los sabañones (también conocidos como pernio), una afección inflamatoria de la piel que a menudo ocurre después de la exposición a temperaturas muy frías— no experimentan otros síntomas de una infección por coronavirus y no requieren hospitalización para su cuidado. “Muchos pacientes están desarrollando estas lesiones en los dedos de los pies mucho después de su infección, o son completamente asintomáticas, excepto en los dedos”, agrega.

Aunque la mayoría de los casos de dedos COVID-19 ocurren en los pies, las manos también pueden verse afectadas. También se han reportado erupciones similares a las que resultan de la urticaria y la varicela en personas que dan positivo por coronavirus.

En cuanto a cómo y por qué estas afecciones de la piel tienen lugar, Freeman explica: “Nuestro conocimiento sobre esto aún está evolucionando”. Podría ser una respuesta inflamatoria al virus, por ejemplo, o incluso el resultado de pequeños coágulos de sangre en los vasos sanguíneos de la piel. (Los expertos médicos han informado sobre problemas de coagulación en pacientes con COVID-19). “Creo que en los próximos meses, vamos a aprender mucho más acerca de por qué está sucediendo esto”, añade Freeman.

Si notas un sarpullido parecido a una lesión en las manos o los pies, ponte en contacto con tu médico o dermatólogo y háblale de tus síntomas, ya que podría significar una infección por coronavirus. Dicho esto, es importante tener en cuenta que “no todo lo que tienes en los dedos de los pies ahora mismo es COVID-19”, advierte Freeman. “Ciertamente hay muchas otras cosas que pueden aparecer en los pies, y hay cosas que incluso pueden parecer similares”, por lo que es importante hablar con un experto. No hay un tratamiento específico para los dedos del pie COVID-19, pero un esteroide tópico de alta potencia podría reducir la inflamación.

Algo a tener en cuenta, sin embargo, es que un médico no será capaz de saber si el virus sigue activo en el cuerpo con solo mirarte la piel. “Así que lo más seguro es seguir las directrices de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) sobre el autoaislamiento y hablar con tu dermatólogo certificado o con otro médico para determinar si la prueba de COVID-19 podría ser adecuada para ti”, aconseja Freeman.


Para información sobre pruebas de COVID-19 y telemedicina, visita aarp.org/MiMedicare


Una mujer sin apetito mira un plato de comida

GETTY IMAGES

Diarrea, náuseas, vómitos y una grave disminución del apetito

La COVID-19 está produciendo síntomas de diarrea, náuseas, vómitos y pérdida de apetito en varios pacientes jóvenes y mayores. Un estudio reciente de la Facultad de Medicina de Stanford University encontró que casi un tercio de los 116 pacientes infectados con el coronavirus informaron de síntomas gastrointestinales (GI) leves. Los informes anteriores mostraron que, entre aproximadamente 200 pacientes en China, más de la mitad tuvieron diarrea, náuseas o vómitos. Los CDC también han confirmado los problemas gastrointestinales en su lista de señales de advertencia de la COVID-19.

“En este momento, no hay duda de que los síntomas gastrointestinales pueden ser una manifestación de COVID-19”, expresa el Dr. William Chey, profesor de Gastroenterología y Ciencias de la Nutrición en University of Michigan. Y a menudo estos síntomas pueden aparecer incluso en ausencia de los marcadores “más típicos y reconocidos” de una infección por coronavirus, como la fiebre y la tos, agrega.

Los expertos señalan algunas explicaciones para el problema estomacal. Chey dice que el virus puede infectar directamente las células que recubren el tracto gastrointestinal, por lo que algunos pacientes pueden dar positivo por el virus con una muestra de heces, incluso si los resultados de un hisopo nasal son negativos. Los problemas gastrointestinales también podrían ser un resultado indirecto de la lucha del cuerpo contra la infección. 

Si no tienes un historial de problemas gastrointestinales y, de repente, sufres de diarrea, náuseas, vómitos o pérdida de apetito, con o sin otros síntomas de COVID-19, consulta a tu médico. Tus síntomas podrían justificar una prueba de coronavirus.

Y si te diagnostican COVID-19, considera confinarte en tu propia habitación y baño, separado de las demás personas en tu casa. Chey dice que aún no está claro si el virus puede transmitirse fecalmente, pero si fuera el caso, “no deberías compartir el baño con alguien que tenga COVID-19, a menos que, obviamente, no tengas otra opción”.

Algunos consejos más: Desinfecta las superficies del baño con frecuencia, en especial las áreas de alto contacto como las manijas del inodoro y los grifos del lavabo. No compartas los rollos de papel higiénico con alguien que tenga COVID-19, y siempre tira de la cadena con la tapa cerrada, para minimizar la propagación de gérmenes. Por último, sigue atento a la higiene personal. “Todo este asunto de la higiene meticulosa de las manos es sumamente importante”, en especial si el virus se propaga por la vía fecal-oral, enfatiza Chey. “La gente necesita lavarse las manos y no tocarse la cara”.


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Pérdida del gusto o el olfato

En la lista ampliada de los CDC de síntomas comunes de la COVID-19, se destaca uno. Además de fiebre, escalofríos y dolor de garganta, la agencia de salud pública ahora reconoce la nueva pérdida del gusto o el olfato como evidencia de una infección por coronavirus.  

“Las personas que están resfriadas, si tienen la nariz muy tapada, pueden quejarse de falta de olor, pero, ya sabes, eso es una especie de [síntoma] inusual ahora mismo durante la pandemia de COVID-19”, afirma Winston de la UCSF. Pero puede ser uno de los mejores indicadores de una infección por coronavirus.

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Medicine le dio seguimiento a más de 2.5 millones de participantes que reportaron sus potenciales síntomas de COVID-19 en una aplicación para teléfonos inteligentes. Alrededor del 65% de las personas que dieron positivo en la prueba de la COVID-19 indicaron sentir pérdida del gusto y el olfato, lo que lo convierte en uno de los predictores más fuertes de la enfermedad entre los estudiados. 

De manera similar, investigadores de University of California, San Diego, encontraron que la pérdida del olfato y del gusto se reportó en el 68 y el 71% de las personas positivas por la COVID-19, respectivamente.

“Pero no siempre hacemos esas preguntas [sobre la pérdida del gusto o el olfato] cuando estamos en la concurrida sala de emergencias”, explica el Dr. XinQi Dong, director del Institute for Health, Health Care Policy and Aging Research de Rutgers University-New Brunswick. Al evaluar a los pacientes, muchos trabajadores de la salud “se han centrado en los síntomas principales que saben que deben preguntar”.

Los efectos neurológicos complican el diagnóstico en las víctimas mayores

Sin embargo, esto está empezando a cambiar. La pérdida del gusto y el olfato, que suele volver después de que el virus sigue su curso, son dos síntomas de una lista creciente de efectos neurológicos que los médicos están notando en los pacientes con COVID-19. Otros indicadores de la enfermedad son los mareos, el dolor de cabeza y la confusión. 

De hecho, un estudio en JAMA Neurology encontró que más del 36% de 214 pacientes en Wuhan, China, tuvieron síntomas neurológicos durante su ataque de COVID-19. Investigaciones más recientes publicadas en Annals of Clinical and Translational Neurology indicaron que las manifestaciones neurológicas —dolores de cabeza, mareos, confusión, etc.— estuvieron presentes en el 42% de los pacientes cuando empezaron sus síntomas de COVID-19, y en el 82% de los pacientes en cualquier momento durante el curso de la enfermedad. 

Para los adultos mayores, en particular, estos efectos neurológicos pueden ser tan devastadores como los impactos pulmonares de una infección por coronavirus, dice Dong. También pueden pasarse por alto o descartarse fácilmente como demencia u otras enfermedades comunes del envejecimiento.

El Dr. Neal Sikka, profesor adjunto de Medicina de Emergencia en George Washington University, en Washington D.C., explica que una prueba de coronavirus más amplia es clave para distinguir a los pacientes con la COVID-19 de aquellos que sufren de un derrame cerebral o experimentan una complicación de una enfermedad subyacente.

“Estamos tratando de estar muy alerta y ser amplios en nuestro pensamiento” cuando un paciente llega a la sala de emergencias con confusión o cambio de estado mental, dice Sikka. “Podría tratarse de algún otro tipo de infección; definitivamente también podría ser una presentación de la COVID-19. Así que estamos tratando de hacer pruebas rápidas en esos pacientes para identificarlos a tiempo”.

Y este enfoque integral es lo que Dong espera que se convierta en la norma en el futuro, en especial cuando los proveedores de atención médica aprendan sobre las diferentes formas en que una infección por coronavirus se puede manifestar en el cuerpo.

“Empezamos pensando que la COVID-19 es muy similar al SARS [síndrome respiratorio agudo severo] y al MERS [síndrome respiratorio de Oriente Medio]”, que son otras dos enfermedades respiratorias causadas por los coronavirus. “Sin embargo, hay algo diferente en este virus”, advierte Dong. “Nos estamos poniendo al día ahora, pero si nos hubiéramos centrado no solo en la fiebre, la dificultad para respirar y la tos seca, creo que podríamos haber detectado más síntomas potenciales mucho antes, sobre todo en los adultos mayores vulnerables”.

Alucinaciones 

Aparte de las complicaciones neurológicas mencionadas anteriormente, algunos pacientes de COVID-19 que no tienen antecedentes de problemas de salud mental han experimentado alucinaciones leves a severas. Los expertos aún no saben con certeza qué está causando el síntoma. En algunos pacientes, las alucinaciones pueden ser parte del delirio que a veces acompaña a una enfermedad grave o a una hospitalización prolongada, en especial entre los adultos mayores. En otros, las visiones y voces ocurren por sí solas, y los médicos dicen que el síntoma puede deberse a niveles crónicamente bajos de oxígeno en el cerebro, o puede ser el resultado de un ataque directo del virus en el cerebro. La inflamación causada por el virus también puede ser la razón. 

A diferencia de otros síntomas del coronavirus, que pueden tener efectos duraderos, las alucinaciones y los delirios parecen desaparecer junto con la infección, dicen los expertos. Las dosis bajas de medicamentos contra la ansiedad o antipsicóticos pueden brindar alivio temporal a los pacientes. 

Coágulos sanguíneos

Los profesionales de la salud ahora prestan atención a un fenómeno preocupante entre los pacientes con coronavirus: coágulos de sangre. Según algunos estudios, hasta el 30% de las personas con casos severos de COVID-19 experimentan complicaciones relacionadas con los coágulos. El Dr. Alex Spyropoulos, especialista en coagulación, estima que el porcentaje es incluso más alto. El internista y profesor de Medicina en la Facultad de Medicina Donald and Barbara Zucker en Hofstra/Northwell dice que "hasta el 40%" de los pacientes hospitalizados por una infección de coronavirus mueren a causa de coágulos de sangre, incluso de coágulos microscópicos, y la destrucción que ocasionan (ataques cardíacos, derrames cerebrales, daño pulmonar, entre otros).

"El riesgo de desarrollar coágulos de sangre es entre tres y seis veces más alto —e incluso mayor— de lo que estamos acostumbrados a ver", añade Spyropoulos. "Tiene a toda la comunidad académica confundida porque es una de las enfermedades más agresivas que hemos visto con respecto a los coágulos de sangre". 

En cuanto a lo que hay detrás de estos coágulos, la respuesta aún no está clara. Según Spyropoulos, pueden ser causados directamente por el coronavirus y su interacción con la coagulación. Otra opción que los expertos están explorando es una respuesta hiperinmune. También, el estar enfermo de gravedad puede causar coágulos, según el Dr. Navi Babak, jefe de la División de Derrames Cerebrales y Neurología Hospitalaria en la Facultad de Medicina Weill Cornell y neurólogo en NewYork-Presbyterian Hospital.

"Se sabe que las infecciones e inflamaciones son desencadenantes potentes y factores de riesgo para la coagulación, e incluso para los derrames cerebrales", explica Navi. 

Si tienes problemas de coagulación, lo mejor que puedes hacer —especialmente durante el brote de coronavirus— es tomar tu medicamento anticoagulante, según indicado, señala Spyropoulos. Y si tienes síntomas de un coágulo de sangre (dolor, enrojecimiento, hinchazón) o de un derrame cerebral (confusión, mareo, entumecimiento), "tómalo muy en serio y ve directo a la sala de emergencias", recomienda Spyropoulos.

Los investigadores están explorando la posibilidad de que los medicamentos anticoagulantes sean un procedimiento de cuidado más rutinario entre los pacientes hospitalizados con COVID-19. Un estudio del Mount Sinai Health System en la ciudad de Nueva York halló que los pacientes a quienes se los trató con anticoagulantes tuvieron resultados más favorables tanto dentro como fuera de la unidad de cuidados intensivos.

"Como especialista en cardiología que ha estado a cargo del cuidado de los pacientes con COVID-19 durante las últimas tres semanas, he observado un aumento en la cantidad de casos de coágulos de sangre entre los pacientes hospitalizados, por lo que es de suma importancia investigar si los anticoagulantes les brindan algún beneficio", mencionó en una declaración la Dra. Anu Lala, coinvestigadora y profesora adjunta de Medicina en la Facultad de Medicina Icahn en Mount Sinai.

Pérdida auditiva

Los investigadores están estudiando una posible conexión entre la COVID-19 y la pérdida auditiva. Hay varios informes que documentan la experiencia de pacientes que han tenido problemas de audición que coinciden con el diagnóstico de COVID-19. A menudo estos problemas —que incluyen tinnitus, un zumbido o silbido en los oídos— persisten incluso después de que desaparecen otros síntomas de la enfermedad.

El virus SARS-CoV-2 también se detectó en el oído medio de pacientes de COVID-19, según lo reportado en JAMA Otolaryngology – Head and Neck Surgery. Sabiendo que varios otros virus causan pérdida auditiva, C. Matthew Stewart, autor del estudio, dice que los hallazgos generan cierta preocupación.

“Si hay una infección vírica activa en esa parte del cuerpo, podría presentarse un conjunto completo de síntomas asociados con otros tipos de infecciones víricas en esa área", incluida la inflamación del oído, que puede dañar la audición o causar tinnitus, mareos o falta de equilibrio, explica el Dr. Stewart, profesor adjunto de Otorrinolaringología y Cirugía de cabeza y cuello en la Facultad de Medicina Johns Hopkins.

Los expertos advierten que todavía no hay pruebas suficientes para establecer una conexión directa entre una infección de SARS-CoV-2 y problemas auditivos. Otros factores, como los medicamentos que se usan en el tratamiento de la COVID-19 —muchos de los cuales son tóxicos para el oído—, podrían contribuir a la complicación.

“Y eso va a enturbiar nuestra comprensión de la diferencia entre una pérdida auditiva causada por una infección vírica y una pérdida auditiva causada por el uso de medicamentos tóxicos para el oído administrados con fines terapéuticos", dice Stewart.

Una enfermedad grave también puede generar la pérdida auditiva, señalan los investigadores. Y los esfuerzos de salud pública, como las mascarillas y el distanciamiento social recomendados para frenar la propagación del virus, pueden revelar problemas de audición que se pasaron por alto anteriormente.

El Dr. Elias Michaelides, director del programa de Implantes Cocleares y director médico de Audiología y Otorrinolaringología de Rush University Medical Center en Chicago, ha visto una cantidad de pacientes en los últimos meses que dicen que su capacidad auditiva ha empeorado desde el comienzo de la pandemia.

"Resulta que su audición no cambió", pero sí cambió su capacidad de comunicarse con los demás, dice. "Cuando usas una mascarilla, tu voz se amortigua y a veces puede ser más difícil que las otras personas te oigan", indica Michaelides.

Las mascarillas también interfieren con la capacidad de interpretar pistas visuales cuando otra persona habla. “Para la mayoría, esto no es un gran problema. Pero en los pacientes mayores que tal vez ya sufren de cierta pérdida auditiva, esto puede a veces llevarlos hasta el punto en que les cuesta comprender lo que se dice”, agrega.

Mientras los investigadores continúan estudiando los efectos a corto y largo plazo de una infección de SARS-CoV-2, los expertos dicen que el público puede anticipar el surgimiento de más estudios específicos sobre la audición. Entre tanto, si experimentas la pérdida súbita de la audición o tu problema auditivo empeora, comunícate con tu médico inmediatamente. El tratamiento temprano puede evitar el daño permanente en algunos casos, dice Michaelides. Tu médico también podría recomendar herramientas, como los audífonos, para mejorar tu calidad de vida.

Nota del editor: este artículo, que originalmente se publicó el 13 de mayo, se ha actualizado para incluir nueva información. Stacey Colino contribuyó en la preparación de este informe. 

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