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Estos trabajadores electorales han desempeñado su labor durante décadas. Te explicamos el motivo
Algunos han regresado a las urnas durante casi 80 años.
En este artículo
Un papel fundamental • Conexiones comunitarias • Deber cívico
• Remuneración • Orgullo
Cada día de elecciones, Karen Long se despierta a las 5:30 a.m., se dirige a la cocina y llena su hielera roja y blanca con bocadillos. Long, quien tiene 76 años y es residente de Lewiston, Idaho, ha trabajado en las urnas durante 20 años y sabe que una gran cantidad de galletas es esencial para enfrentar el día.
El turno típico de Long en las urnas el día de las elecciones dura más de 13 horas, pero lo espera con ansias, incluso describe el trabajo como "emocionante". A lo largo de dos décadas, Long solo ha faltado a una elección en Lewiston.
"Siempre es agotador, pero es gratificante hacer algo que es realmente importante no solo para nuestra ciudad y condado, sino para la nación", dice Long. "Es una parte vital de la democracia".
La mayoría de los trabajadores electorales son adultos mayores. En las elecciones generales del 2022, casi 6 de cada 10 trabajadores electorales en Estados Unidos eran mayores de 61 años, y más de un cuarto tenían más de 70 años, según un informe de la Comisión de Asistencia Electoral de EE.UU. (EAC).
Cómo convertirse en trabajador electoral
- Comunícate con tu oficina electoral local para obtener detalles sobre cómo inscribirte. También puedes utilizar la herramienta de búsqueda para trabajadores electorales (en inglés) de la Comisión de Asistencia Electoral de EE.UU.
- En la mayoría de los estados, los trabajadores electorales deben tener derecho a votar o estar registrados para votar.
- La mayoría de los estados requieren que los trabajadores electorales realicen una capacitación antes de trabajar el día de las elecciones.
- Muchos de ellos trabajan más de 12 horas el día de las elecciones, pero algunos estados les permiten trabajar a tiempo parcial o en turnos divididos.
- La remuneración de los trabajadores electorales varía ampliamente (en inglés). Por lo general, el estado establece un salario mínimo o una tarifa diaria, pero las jurisdicciones locales pueden pagar más.
Pero el trabajo puede ser exigente. Las horas suelen ser largas, la paga generalmente es baja y, en los últimos años, los trabajadores electorales han enfrentado un mayor escrutinio e incluso amenazas en un ambiente altamente politizado.
A pesar de los inconvenientes, muchos trabajadores electorales veteranos regresan año tras año. Laura Wooten, quien fue trabajadora electoral durante 79 años consecutivos en Nueva Jersey hasta su muerte en el 2019, tiene el récord. Y hay muchos otros que han pasado décadas asegurándose de que las elecciones se desarrollen sin problemas. ¿Pero por qué lo hacen?
Desempeñar un papel fundamental
Para las elecciones presidenciales del 2024, se necesitarán alrededor de un millón de trabajadores electorales para dotar de personal a los centros de votación en todo el país, según la EAC. Estas personas asumen responsabilidades como registrar a los votantes y emitir papeletas, y se consideran esenciales en la administración de las elecciones.
"Sin este ejército de personas que trabajan a tiempo parcial y hacen esta labor", dice Sonni Waknin, directora de programas del UCLA Voting Rights Project, un centro de investigación sin afiliación política, "llevar a cabo grandes elecciones sería mucho más difícil".
Según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales (NCSL), los centros de votación tienen un promedio de ocho trabajadores y la mayoría son empleados temporales contratados para desempeñar funciones relacionadas con la votación temprana y el día de las elecciones.
Pero el reclutamiento es un desafío constante. Entre el 2018 y el 2022, la mayoría de los funcionarios electorales informaron dificultades para reclutar suficientes trabajadores electorales para cada elección general, según un informe de la EAC. Se aprecia mucho a quienes regresan.
Construir conexiones comunitarias
Una razón por la que las personas regresan es la socialización: muchos trabajadores electorales dicen que es uno de los mejores aspectos del trabajo. Mientras los votantes emiten sus votos, los trabajadores electorales a menudo conocen a nuevas personas de su comunidad o se encuentran con ese viejo amigo o vecino que no han visto en mucho tiempo. Esas conexiones sociales desempeñan un papel importante en la felicidad a medida que las personas envejecen.
"Es donde te encuentras con algunos de tus vecinos que solo ves una vez al año", explica David Smith, de 83 años, un trabajador electoral de Memphis, Tennessee.
Smith, quien comenzó a trabajar en las urnas en 1994, dice que la camaradería entre compañeros de trabajo también es un gran atractivo. Normalmente trabaja con otras siete personas, una de las cuales ha estado a su lado el día de las elecciones durante 15 años. "No podría hacerlo sin ella", dice.
En un papel que requiere pasar muchas horas en la misma habitación, no es raro hacer amigos duraderos. En mayo, Susan Alenick celebró su cumpleaños número 85 con dos de sus compañeros que trabajan en las urnas. A lo largo de 26 años sirviendo a Burlington, Vermont, dice que ha creado su propia comunidad.
"Nos hemos convertido prácticamente en una familia, y todos pertenecemos a diferentes partidos políticos", afirma Alenick. "No siempre estamos de acuerdo, pero todos estamos allí por la misma razón, y es algo de suma importancia para todos".
A veces, la experiencia realmente se convierte en un asunto familiar. Una persona se inscribe y muy pronto otros miembros de la familia se sentirán inspirados (o serán reclutados) para inscribirse también. Rosa Byrd, de 81 años, comenzó su labor como trabajadora electoral en Alexandria, Virginia, hace aproximadamente 40 años. Hoy, tanto su hija como su nieta trabajan junto a ella en el distrito electoral 106.
"Siguieron mis pasos y estoy orgullosa", dice Byrd. "Soy afroamericana. [Históricamente] no se nos permitía votar, y siento que todavía sigo luchando para que la gente sepa que tenemos derecho a participar en este país".
Un deber cívico que fomenta la agudeza mental
Muchos trabajadores electorales expresan un fuerte compromiso con la democracia. Consideran que su papel es esencial para tener elecciones libres y justas.
"Siento que estoy prestando un servicio a mi país y a mi comunidad", dice Gerald Robertson, de 89 años, trabajador electoral de Rochester, Illinois, con más de dos décadas de experiencia. "En el centro donde trabajo hacemos todo como debe hacerse, y me enorgullece hacer mi pequeña parte para proteger el derecho constitucional al voto".
Robertson dice que ha disfrutado aprender sobre el sistema electoral y señala que piensa que la mayoría de las personas "no tienen idea" de lo que hacen los trabajadores electorales. "Si no tuviéramos a alguien supervisando el proceso de votación, sería un desastre", afirma.
Existe una amplia gama de protocolos electorales, como aquellos relacionados con la operación de las máquinas de votación, el registro de los votantes y el manejo adecuado de las papeletas. Las nuevas leyes estatales a menudo generan cambios en el proceso, y quienes trabajan en las urnas generalmente adquieren una apreciación más profunda de las complejidades vinculadas a la votación.
"Te ayuda a mantener la agudeza mental a medida que envejeces", dice Byrd, quien señala que su hija y su nieta son su inspiración cuando se trata de aprender sobre tecnología relacionada con la votación. "No he aprendido a usar la computadora tan rápido, así que ellas están ahí y trabajamos juntas como un equipo".
La mayoría de los trabajadores electorales reciben una capacitación dirigida por funcionarios electorales. Según la NCSL, las leyes de 42 estados requieren que al menos algunos trabajadores en cada centro reciban capacitación. Treinta y cinco estados, dos territorios y el Distrito de Columbia exigen capacitación para todos los trabajadores electorales.
Las sesiones de capacitación generalmente se consideran una oportunidad educativa necesaria y, si bien representan una buena ocasión para reconectar con antiguos colegas, son una responsabilidad adicional. Los deberes de un trabajador electoral a menudo comienzan no en las primeras horas del día de las elecciones, sino en los días o semanas anteriores.
Desde el 2020, muchas jurisdicciones han agregado capacitación sobre cómo desacelerar conflictos al plan de estudios. Este entrenamiento está diseñado para ayudar a los trabajadores electorales a gestionar las situaciones tensas que pueden surgir en el panorama político actual, aunque quienes reclutan a los trabajadores electorales dicen que, afortunadamente, las situaciones en las que es necesario emplear esa capacitación son poco comunes.
"Si bien el acoso y las amenazas son muy reales, los casos en los que ocurren esas cosas […] son en realidad increíblemente raros", dice Marta Hanson, directora nacional de programas para Power the Polls, una iniciativa sin afiliación política para reclutar trabajadores electorales. "La gran mayoría de los trabajadores electorales con los que tratamos tienen experiencias positivas".
Alenick dice que el clima político no le ha causado ningún problema. Lo más frecuente es que un votante se enoje a causa de procedimientos básicos, dice. "En mi experiencia, las cosas que irritan a la gente no suelen ser políticas en un sentido estricto", señala Alenick. "Hay cosas extrañas que molestan a las personas, [como] '¿Por qué tengo que salir por esa puerta?'".
Un beneficio económico adicional
El salario no suele ser el mayor motivador para los trabajadores electorales que regresan año tras año, pero para aquellos que tienen ingresos fijos, puede ser beneficioso.
"No es una gran remuneración, pero es algo que demuestra que se te aprecia", dice Long, a quien le pagan $12 por hora. Ella no se convirtió en trabajadora electoral hasta que se jubiló.
Robertson dice que los $220 que gana por día son parte de lo que lo motiva a regresar para trabajar turnos que pueden durar hasta 15 horas. Planea continuar mientras sea capaz mental y físicamente de hacerlo.
"Me siento tan orgulloso como cuando estaba en las Fuerzas Armadas", dice Robertson, quien sirvió en el Ejército de EE.UU. y en la Guardia Nacional Aérea.
Una sensación de logro
Al igual que Robertson, muchos trabajadores electorales sienten orgullo por su trabajo y satisfacción por participar en un momento considerado crucial para la democracia. A menudo, los votantes comparten con los trabajadores electorales su gratitud por su servicio.
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"Es bueno para la autoestima que miles de personas te den las gracias dos o tres veces al año; realmente lo es", afirma Alenick.
Como secretaria de distrito, el puesto de mayor rango en su distrito electoral, Alenick ha trabajado hasta las 2 a.m. en algunas noches de elecciones. Al igual que Long, ella recurre a las galletas, siempre con chispas de chocolate, para afrontar el día. Pero lo que realmente la mantiene llena de energía es saber que está ayudando a la gente a ejercer su derecho al voto. Dice que ha sido testigo de elecciones en las que solo dos votos decidieron el resultado.
"La idea de que todas estas personas se unan para hacer algo es muy significativa", afirma Alenick. "Especialmente a mi edad, hay muy pocas cosas que pueden darte esa sensación de ser parte de algo tan grande y asombroso, y esto te hace sentir así".
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