6. Impuestos del Seguro Social
El Seguro Social se financia principalmente con un impuesto del 12.4% sobre los ingresos de la mayoría de los trabajadores. Si ganas salarios, pagas el 6.2% (a través de la retención de FICA) y tu empleador paga el 6.2%. Las personas que trabajan por cuenta propia pagan ambas partes como parte de su declaración de impuestos anual.
La tasa no ha cambiado desde 1990, pero la cantidad de ingresos sujetos a ella se ajusta anualmente para reflejar las tendencias salariales nacionales. En el 2025, pagarás impuestos sobre los ingresos laborales hasta $176,100 (aumento desde $168,600 en el 2024). Los ingresos por encima de ese límite no están gravados para el propósito de financiar el Seguro Social, ni tampoco lo están los ingresos provenientes de inversiones.
7. Prueba de ingresos del Seguro Social
El Seguro Social aplica una prueba de ingresos a los beneficiarios que aún no han alcanzado la edad plena de jubilación. Las personas que cobran beneficios de jubilación, para sobrevivientes o familiares antes de alcanzar esa edad y continúan trabajando pueden perder temporalmente una parte de sus beneficios del Seguro Social si sus ingresos superan un cierto nivel.
Ese límite cambia anualmente, siguiendo las tendencias salariales. En el 2025, a los beneficiarios que no alcanzarán la edad plena de jubilación hasta un año posterior se les retendrá $1 de su pago del Seguro Social por cada $2 en ingresos laborales por encima de $23,400 (un aumento desde $22,320 en el 2024). Por ejemplo, si ganas $40,000 del trabajo en el 2025, tus beneficios para el año se reducirían en $8,300, la mitad de la diferencia entre $23,400 y $40,000.
La prueba de ganancias se reduce en el año en que alcanzas la edad plena de jubilación: el Seguro Social retiene $1 en beneficios por cada $3 en ganancias por encima de $62,160 (un aumento desde $59,520 en el 2024) hasta el mes en que alcanzas la edad plena de jubilación. En ese punto, la prueba desaparece: ya no hay ninguna deducción de beneficios, sin importar cuánto ganes, y la SSA aumenta tu pago mensual para que, con el tiempo, recuperes la retención anterior.
Existen diferentes reglas de ingresos para las personas que reciben el Seguro por Incapacidad del Seguro Social (SSDI). Debido a que los beneficios por discapacidad están destinados para personas que en gran medida no pueden trabajar durante un período prolongado debido a una enfermedad grave, puedes perderlos si tus ganancias reflejan lo que la SSA llama "trabajo sustancial y lucrativo".
En el 2025, ese límite es de $1,620 al mes para la mayoría de los beneficiarios del SSDI, un aumento de $70 desde el 2024. Las personas que reciben el SSDI por ceguera están sujetas a un límite de ingresos más alto: $2,700 al mes en el 2025, $110 más que en el 2024.
8. Resultar apto para beneficios
El primer paso para reunir los requisitos para recibir beneficios de jubilación del Seguro Social es tener al menos 40 créditos del Seguro Social. Ganas créditos, o "trimestres de cobertura" en el lenguaje de la SSA, al hacer trabajo en el que pagas impuestos del Seguro Social sobre tus ingresos. Puedes ganar hasta cuatro créditos al año, por lo que la mayoría de los trabajadores alcanzan el umbral de requisitos después de 10 años en la fuerza laboral.
En el 2025, ganas un crédito por ganancias de $1,810 ($80 más que el nivel del 2024), por lo que acumulas tu máximo de cuatro créditos cuando tus ingresos laborales del año alcanzan los $7,240.
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