La sorprendente verdad sobre el estrés después de los 50

La mayoría de los adultos de 50 años o más dicen que manejan bien el estrés, según una nueva investigación de AARP. Pero el estrés crónico todavía puede pasarle factura a tu cerebro, cuerpo y bienestar emocional a medida que envejeces.

Una mujer mayor con la cabeza apoyada en la mano y los ojos cerrados, rodeada de garabatos abstractos y puntos rojos que simbolizan el estrés.
AARP (Getty Images,2)

Puntos principales

  • La mayoría de los adultos de 50 años o más dicen que pueden manejar el estrés, pero muchos tienen preocupaciones sobre sus efectos en su salud, muestra una encuesta de AARP. 
  • El estrés crónico está relacionado con un envejecimiento biológico más rápido, riesgo de enfermedad, problemas cognitivos y peor salud mental. 
  • La resiliencia, los hábitos saludables y las conexiones sociales fuertes pueden ayudar a los adultos mayores a lidiar mejor con los factores estresantes.

Escuchamos mucho sobre cómo el estrés afecta especialmente a los adultos mayores —y claro que puede ser dañino—, pero una nueva investigación de AARP encuentra que los adultos mayores de 50 años en Estados Unidos dicen que están manejando bien el estrés. 

Una nueva encuesta de AARP (en inglés)  entre 1,770 adultos de 40 años en adelante revela que la mayoría de estos creen que el estrés se puede manejar, aunque les preocupa cómo afecta su salud. (A continuación nos enfocamos específicamente en los datos de las personas de 50 años o más).

Entre el 84% de las personas mayores de 50 que experimentaron estrés dentro de los 30 días de la encuesta (en inglés), el 29% reportaron que se sintieron algo estresados, el 39% dijeron que estuvieron un poco estresados, el 16% no tuvieron estrés y el 15% tuvieron mucho estrés. Aproximadamente el 72% dicen que les va bien manejando su estrés.

En cuanto a su salud mental y emocional entre las personas de 50 años o más:

 “Aunque la mayoría reconoce que el estrés es parte de la vida, relativamente pocos describen sus niveles de estrés como muy altos. Sin embargo, muchos también dicen que hay pequeñas cosas que podrían hacer para manejar mejor el estrés”, dice Cheryl Lampkin, asesora principal de investigación en AARP Research. “Para mí, eso sugiere que cuando se trata del manejo del estrés, los adultos mayores no están en crisis, más bien se trata de ayudarlos a fortalecer las estrategias que ya tienen para afrontarlo”.

El tipo de estrés más dañino

Es importante prestar atención a tu nivel de estrés porque puede afectar tu bienestar físico y mental, especialmente a medida que envejeces. Un factor estresante temporal puede ser desagradable, pero el estrés crónico es el verdadero peligro: está relacionado con inflamación, disfunción hormonal y estrés oxidativo, que aceleran el envejecimiento biológico y aumentan tu riesgo de enfermedad. La tensión continua en tu vida también puede provocar problemas cognitivos y una peor salud mental, entre otros trastornos. Y puede ser más difícil de manejar a medida que te haces mayor.

“Los adultos mayores tienen menos reserva fisiológica que los adultos más jóvenes, lo que significa que el cuerpo puede recuperarse más lentamente de los factores estresantes”, dice la Dra. Lisa Christian, psicóloga clínica especializada en salud en el Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio. 

Además, puede que no te sientas estresado si estás bajo estrés crónico. Podría manifestarse como fatiga, irritabilidad, aislamiento social o alteraciones del sueño, y puede ser difícil saber si en realidad estás lidiando con depresión clínica o ansiedad, dice Christian.  

Impactos en la salud

La mayoría de los adultos mayores de 50 años en la encuesta dicen que el estrés influye en su estado de ánimo, niveles de energía, concentración, cerebro, emociones y salud física. 

Y tienen razón. El envejecimiento afecta el sistema de respuesta al estrés de tu cuerpo, y el estrés crónico puede tener efectos más negativos en él. Tener una baja reactividad al estrés (estar más tranquilo durante eventos estresantes) pone a las personas en mayor riesgo de trastornos como problemas cognitivos, ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático (TEPT), mientras que una mayor reactividad se relacionó con un aumento en los factores de riesgo de enfermedad cardíaca y una disminución en la longitud de los telómeros (lo que podría aumentar tu riesgo de enfermedad neurodegenerativa, enfermedad en general y una peor supervivencia), según un metaanálisis del 2020 de 47 estudios publicado en Psychoneuroendocrinology.

Tu respuesta a los factores estresantes comienza en el sistema de respuesta al estrés de tu cuerpo: el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA). Cuando percibes un factor estresante emocional o físico, eso desencadena una cascada hormonal desde las glándulas suprarrenales y pituitaria y el hipotálamo para ayudarte a superar el desafío, liberando cortisol en exceso. 

A nivel cognitivo, el estrés afecta tu capacidad para realizar tareas y concentrarte, y puede provocar niebla mental. También puede causar inflamación cerebral y aumentar tu riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer.

La respuesta al estrés de tu cuerpo no necesariamente cambia por ser un adulto mayor, y no hay síntomas únicos que aparezcan a medida que envejeces, dice Anthony Ong, profesor de psicología en la Universidad de Cornell y profesor de gerontología en Weill Cornell Medicine.

“La principal diferencia puede ser una recuperación más lenta”, dice Ong, y agrega que algunas investigaciones muestran que los adultos mayores demuestran reacciones cardiovasculares inmediatas más pequeñas, pero tardan más en volver a su nivel base. El cortisol puede permanecer elevado por más tiempo, mientras que una mayor inflamación y una menor reserva fisiológica dejan menos capacidad para absorber el estrés repetido, señala Ong.

Los síntomas comunes del estrés pueden tener mayores consecuencias más adelante en la vida, agravar enfermedades existentes o descartarse incorrectamente como envejecimiento normal, agrega Ong.

Cuando los sistemas de estrés se activan repetidamente o durante largos períodos de tiempo, las personas pueden experimentar niebla mental u olvidos o sentirse mentalmente abrumadas, señala Christian. Pero algunos efectos pueden revertirse cuando se reduce el estrés crónico, agrega.

El factor de la resiliencia 

El concepto de resiliencia —poder recuperarte de la adversidad— puede combatir el estrés. Las personas que están bien a nivel psicológico y emocional tienden a ser más resilientes, pero puedes fortalecer eso. Cosas que pueden mejorar la resiliencia: explorar cómo manejas el estrés y encontrar maneras de manejarlo mejor, formar conexiones sociales más fuertes y cuidar tu cuerpo.

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Las conexiones sociales aparecen en ambos lados de la ecuación, dice Lampkin. “Los problemas familiares y de pareja son una fuente de estrés para muchos adultos mayores, pero al mismo tiempo, pasar tiempo con amistades y familia también es una de las maneras más comunes en que los adultos mayores manejan el estrés”, dice ella. “Las conexiones sociales significativas ayudan a los adultos mayores a sobrellevar el estrés y mantener su bienestar”, agrega Lampkin.

El estrés puede hacer más difícil practicar hábitos saludables que pueden aliviar la tensión, como hacer ejercicio, comer bien y dormir lo suficiente, explica Christian. Si hace falta, no tiene nada de malo buscar apoyo profesional.

“Muchos adultos mayores en realidad son bastante buenos para regular sus emociones; tienen mucha experiencia de vida de la que pueden haber adquirido habilidades para sobrellevar las dificultades”, dice Christian. 

La meta es ver el manejo del estrés no como un lujo, sino como un hábito esencial de salud. La meta no es eliminar por completo el estrés; eso no es posible. La meta es aumentar la recuperación, la resiliencia y el equilibrio, dice Christian.

"La clave para bajar tu nivel de estrés es sentir curiosidad sobre qué lo está provocando, ya sea un susto de salud, el duelo, ser cuidador o algún otro factor, dice la Dra. Lucy McBride, internista certificada de Washington, D.C., y autora del nuevo libro Beyond the Prescription: A Doctor’s Guide to Taking Charge of Your Health".

“Ponerle nombre al causante es fundamental porque no puedes abordar lo que no estás nombrando en voz alta”, dice ella.

A partir de ahí, enfócate en cuidar tu cuerpo y conectar con otras personas. “A veces, una caminata diaria o una llamada telefónica programada regularmente con un amigo hace más que cualquier receta”, señala. Si el estrés cambia tu apetito, te causa dolores de cabeza o problemas estomacales, hace que te sientas agotado y acelerado al mismo tiempo, o afecta tu sueño o tu presión arterial, tu estrés está pidiendo atención, dice McBride.

“La soledad es uno de los riesgos de salud menos reconocidos en este grupo de edad, y a menudo se disfraza de estrés, bajo estado de ánimo e incluso síntomas físicos”, apunta.

La terapia de conversación puede ayudar si quieres entender tus patrones o te sientes emocionalmente estancado, pero no es el único camino, añade McBride. Un grupo de apoyo, una rutina de ejercicio o un club de lectura pueden ser buenas vías de escape. “Es importante ajustar la ayuda a la persona porque no existe una solución única para el estrés”, dice ella.

“La salud rara vez depende de una sola solución”, dice McBride. “Se trata de conocerte lo suficientemente bien como para pedir el tipo de ayuda adecuado".

Estrés y percepciones sobre el envejecimiento

Cómo ves el envejecimiento puede influir mucho en cómo enfrentas los factores estresantes de la vida, según un estudio del 2026 sobre más de 11,300 personas mayores de 65 años en Geriatrics. Durante un periodo de seguimiento de hasta 12 años, casi la mitad de los adultos tuvieron mejoras en la función física, el rendimiento cognitivo o ambos, y su mentalidad (enlaces en inglés) tuvo un papel importante en esos resultados positivos.

Los puntos principales fueron creados con la asistencia de IA generativa. Un editor de AARP revisó y refinó el contenido para asegurar su precisión y claridad.

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